MANUEL GARCÍA SANTOS, PERIODISTA.

FIGURAS, FIGURITAS y FIGURONES.  

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE. 

A Jesús Solórzano, In Memoriam.

A la izquierda, Manuel García Santos en un apunte de Antonio Báez. A la derecha, cabecera de una de sus más célebres publicaciones. Col. del autor.

   Luis Ruiz Quiroz (qepd) incluyó en sus imprescindibles “Efemérides Taurinas Mexicanas” (México, “Bibliófilos Taurinos de México, A.C.”, 2006) una que correspondería con el día de hoy:

1980.-Muere en México el escritor y periodista taurino español Manuel García Santos (p. 96).

Sin embargo, existe un error que conviene aclarar.

Hace cosa de unos días, tuve oportunidad de platicar con el Sr. Antonio García Suárez, hijo de don Manuel. Al concederme una pequeña entrevista, considero pertinente compartirla con los amables lectores.

Es curioso el hecho de que tanto José Gómez Ortega como Manuel García Santos nacieron el 8 de mayo de 1895. Sin embargo y con el tiempo Manuel sería un belmontista convencido.

Los sitios de nacimiento fueron –en el caso del célebre “Gallito”- en Gélvez, Sevilla. Para el futuro periodista, la cuna fue Arcos de la Frontera, provincia de Cádiz.

Siendo ya un joven vive durante varios años en Málaga donde estudia una carrera normalista para ser maestro. Más tarde lo haría en la Universidad, cursando Filosofía y Letras.

Manuel García Santos gana oposiciones y se va a vivir a Oviedo donde imparte clases durante un par de años. Mientras tanto escribe en “La Región” de Oviedo. Por aquellos días conoce a un asturiano que se llamó Bernardo Casielles, célebre torero en su momento y que incluso vino a México, alternando entre otros con Rodolfo Gaona. Casielles apoya en forma importante a Manuel, de ahí que conservaran su amistad por muchos años.

De Oviedo se va de nuevo a Málaga y ahí comienza a escribir de toros en “La Unión Mercantil” por cuatro o cinco años, definiéndose en la crítica taurina. Más tarde, se convierte en director de dicha publicación. Por aquella época, consolida su amistad con otro personaje clave en su vida: Álvaro Domecq.

Durante la guerra civil año 40 para ser exactos ya está en Madrid. Trabaja en un periódico deportivo llamado “Gol”, donde escribe y termina dirigiendo la publicación. Mientras tanto, por aquellos tiempos surge en él la idea de crear una revista que ya materializada se convirtió en “El Ruedo”. Sin embargo este semanario aparece sin llevar la esencia que García Santos había pensado. Incansable en sus quehaceres, escribió y también dirigió “Marca”, otra publicación en la que se dieron a conocer sus opiniones relacionadas con el ambiente taurino.

Aparte de estos menesteres, tuvo la dicha de ganar varios premios periodísticos ajenos al toro. En agosto de 1947 Se muere “Manolete” por lo que Manuel se va a Córdoba con objeto de preparar un libro dedicado a la memoria del torero recién desaparecido. En forma por demás asombrosa, para septiembre del 47´ ese trabajo ya está circulando. Es un libro austero, en rústica, con un papel muy malo, que incluso merece una reedición. Y es que no hubo más remedio que hacerlo pues por entonces había escasez de papel en España.

Su relación con los “Bienvenida”, los “Dominguín” o los Vázquez es absoluta, tanto que “Pepín” Martín Vázquez sugiere a Manuel que vaya a México a buscar nuevos horizontes, pero con objeto de extender la obra dedicada al propio Manuel Rodríguez. Ya en este país hace de todos menos escribir del libro de “Manolete”. Su llegada a México ocurre a finales de aquel mismo año (es decir, 1947). Es importante recordar que en España llegó a utilizar el seudónimo “Jarilla”.

Comenzó a colaborar fundamentalmente en un programa radiofónico del “gallego”, propiedad de un Sr. Tuero, refiriéndose evidentemente a Arsenio Tuero.

En 1938 surge la XERH. En la frecuencia de 1500 Khz. se ubicó esta emisora, concesionada a Arsenio Tuero (hermano del famoso “Barítono de Argel” Emilio Tuero), en cuyas transmisiones se alternaba la música tropical y la música española.

Otro espacio donde participó mi padre realizaba programas fue en la célebre estación XEW.

También colaboró  en el semanario “El Redondel. El periódico de los domingos” y en el “Excelsior”. Vino después la idea de publicar “El Ruedo de México”, cuyo primer número salió en octubre de 1948 hasta alcanzar las 141 ediciones, culminando así en marzo de 1954.

Al llegar a México tuvo de inmediato el apoyo tanto de la casa “Pedro Domecq” como de Carlos Prieto, funcionario en la empresa “Fundidora Monterrey”.

Ganó un premio periodístico convocado por “Excelsior” para lo cual utilizó el seudónimo “Ícaro”.

Conviene recordar que durante los años de 1954 y hasta 1966, no se tiene claro cuáles fueron sus actividades, pero es probable que en esos casi 12 años encontrara espacio en otras publicaciones que seguirán buscándose.

Mientras tanto, García Santos realizó un guión cinematográfico que nunca se logró, el cual pretendía ocuparse del tema taurino, y más aún sobre “Manolete”. Jaime Salvador, director español radicado en México, fue quien le hizo el encargo. Conservo además un trabajo –entre manuscrito y mecanuscrito-, el cual iba a ser un libro que pretendía ser una nueva biografía de Rodolfo Gaona siendo este un encargo más que le hizo la casa “Pedro Domecq”, la cual también editó un ejemplar de otra más de las publicaciones que dirigió García Santos. Me refiero a “TORO”, revista de gran formato que circuló entre 1965 y 1966.

Entre los años de 1966 y hasta 1975 aproximadamente escribe casi a diario su célebre columna “Desde mi barrera”, asunto que se confirma al revisar en la hemeroteca “Lerdo de Tejada” (sito en República del Salvador, en esta ciudad de México) cada uno de los ejemplares que circularon en ese periodo de tiempo. Quien suscribe puede afirmar que el trabajo es arduo, de largo aliento, y esto tomará un buen número de meses, debido a lo caudaloso de sus colaboraciones a las cuales se agrega otra columna más que se publicó en la década de los 70. Me refiero a “Aquel Madrid”.

Irregular, escribía bajo presión. Por ejemplo el libro de Belmonte se lo encargó “La Prensa” que hizo en cosa de días, y del que se publicaron varios miles de ejemplares que todavía en estos tiempos es posible conseguir.

Manuel García Santos conservó su nacionalidad, pero eligió a México como su segunda patria.

Muere el 20 de mayo de 1985. Sus restos permanecen en nuestro país. Así que con este dato se hace la enmienda indispensable que referí nada más comenzar la presente colaboración.

Se casa con Manuela Suárez García. Ella era de Asturias.

Fuimos cinco hermanos: Pedro, José Luis, Manuel, Covadonga y yo. Todos nacimos en España.

Desde 1947 la posguerra fue la peor época en España. Cuando mi padre llega a México ve este país como un auténtico oasis.

No hubo resistencia al cambio. Lo mejor era ir de menos a más. Así fue como el resto de la familia emprendió el camino de España a México.

Manuel García Santos era un romántico. Nunca le interesó el dinero. Era un bohemio. Le gustaba mucho Chávez Nogales y siempre lo vi como un taurino ciento por ciento.

Además de los toros, ¿escribió sobre otros temas?

En “Gol” y “Marca” publicó algunas cosas relacionadas con el futbol, pero nada notable.

Recuerdo que con Renato Leduc, un escritor y poeta que se forjó en la bohemia tuvo un serio conflicto. Resulta que José García Valseca, entonces director de “El Sol de México” invitó a colaborar a Manuel García Santos dicho diario, lo que no le gustó a Leduc, de ahí que quedara marcada tan notable diferencia entre ambos.

Otra de las virtudes de mi padre es que tenía mucha facilidad para hablar en público.

Al término de esa “interviú” (y que seguramente serán muchas más), comenté a don Antonio que en estos momentos y en España, se realiza una investigación con vistas a convertirse en tesis doctoral. Laura López Romero, quien es profesora del Departamento de Periodismo en la Universidad de Málaga, aborda en tal investigación el quehacer de la prensa española en el extranjero, con lo que hizo suyo a Manuel García Santos de ahí que esperamos contar en un tiempo razonado con una nueva aportación que deje en claro el perfil, la vida y obra de este notable periodista que se entregó a dichos quehaceres por más de 30 años en nuestro país. Del mismo modo, también le mencioné que por mi parte realizo otra investigación la cual pretende hacer acopio de todo su trabajo periodístico, como lo hice en su momento en el caso de “José Alameda”, incluyendo las interpretaciones respectivas, con lo que entre el trabajo académico y este otro de índole histórica y biográfica, tendremos posibilidades en su momento, de acercarnos tanto como nos sea posible con quien es hoy motivo de esta evocación.

Fin de la entrevista. 31 de marzo de 2017.

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