¿HASTA CUÁNDO EL AYUNO TAURINO EN LA CIUDAD DE MÉXICO?

EDITORIAL. 

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE. 

En otras épocas, las que detentaron y controlaron por ejemplo Antonio Algara, “Carcho” Peralta o Alfonso Gaona –cuando este personaje se proponía hacer bien las cosas-, la temporada de novilladas podría estar alcanzando a estas alturas del año un buen número de novilladas, lo que garantizaba que al final de ese capítulo estuviesen un buen número de aspirantes a matadores de toros. Fueron temporadas con 30 o más festejos que dejaron excelente balance. Con ello, la fiesta en nuestro país se veía intensificada, pues otros tantos empresarios, los de provincia no podían dejar pasar la oportunidad para programar a los triunfadores de la capital, cuyas plazas, “El Toreo” o la “México” se convirtieron en cajas de resonancia. De ahí que ambos cosos “daban y quitaban”, lo mismo a novilleros que a matadores de toros, con lo que su intención como frase sentenciosa tenía efectos contundentes.

Pero en este 2017, conforme avanzan los meses, semanas y días se aprecia y confirma cada vez más, que la actual empresa de la plaza de toros “México”, se empeña en no dar festejos, y si lo hace va a ser simple y sencillamente con el propósito de cumplir con lo establecido en el reglamento taurino y la ley de espectáculos públicos vigentes, con objeto de alcanzar el visto bueno y así celebrar –si es que ese es su propósito-, la temporada grande 2017-2018.

Serían 12 únicas tardes, número insuficiente para dar la oportunidad al que en estos momentos debería verse como un contingente de aspirantes (si es que los hay) dispuestos a mostrar, como es natural, más sus defectos que virtudes.

No recuerdo tarde alguna y hablo de la temporada 2016, donde se haya hecho notar alguno de aquellos que actuaron en lo justo de 12 festejos. Sí recuerdo, en cambio, que lo más sobresaliente fue el encierro de Zacatepec el cual vino a reverdecer viejos laureles de tan reconocida hacienda tlaxcalteca…, pero hasta ahí.

Por tanto, estas notas no son sino un llamado de atención que los aficionados le hacemos a una empresa que nos sigue debiendo un aporte en revelaciones juveniles, las cuales tendrían que estar entrando ya, por el sendero de firmes prospectos para un futuro garantizado en la tauromaquia nacional.

Un comportamiento deprimido como el de la fiesta en estas partes del año nada bien le viene a un espectáculo que necesita credibilidad, posicionamiento, y demás factores que la ayuden en ese aliento indispensable. En eso no parece fijarse la nueva empresa para la cual ya quedó atrás aquella generosa concesión del beneficio de la duda de nuestra parte. Hoy, lo que queremos son hechos.

Su respuesta, el silencio, la inactividad solo levantan sospechas y eso en verdad, crea muy mal ambiente.

Además, esperaríamos que dicha organización se aplicara con una serie de correctivos bastante necesarios para ganarse la confianza de quienes asistimos a la plaza.

¿Quieren ejemplos?

1.-La conveniencia de que los festejos comiencen a las cuatro de la tarde.

2.-Evitar el exceso de negocios que se instalan en áreas de acceso a la plaza, sobre todo inmediatamente después de la entrada principal de sombra.

3.-Retirar el templete o tarima que invade la libre circulación. No quiero pensar si se presentara una emergencia. Aquel obstáculo sería una auténtica trampa en una salida imprevista del público de los tendidos hacia los pasillos o exteriores de la plaza. En todo caso, ese sitio debería estar marcado como “zona de reunión” en caso de una contingencia, lo cual no deseamos pero que prevenimos con esta observación, ausente en los códigos de seguridad de la plaza y donde la delegación tendría que estar más que presente para aplicar el protocolo correspondiente.

4.-Eliminar los puntos de venta de bebidas alcohólicas que están colocados en por lo menos dos balcones ubicados en sombra y que causan desagradable impresión, convirtiendo los tendidos en zona de bar.

5.-Control a los vendedores. En las últimas temporadas ha crecido el número de vendedores en los tendidos. Pero no hay quien los controle, por lo que estos realizan sus actividades sin quedarse quietos un momento. Incluso, en los momentos cruciales de la faena o desenlace de la misma, su ir y venir provoca que los toros se “toquen”, con lo que los diestros no se encuentran en condiciones de consumar correctamente la suerte suprema.

6.-Control de esos otros negocios, sobre todo de comida que también se han incrementado y que si bien, producen un efecto o golpe interesante a la vista, dejan ver un débil rigor en la concesión de permisos. He aquí un caso que deben resolver conjuntamente empresa y autoridad delegacional.

7.-Eliminar la presencia de grupos musicales que en muchas ocasiones sus repertorios no guardan ninguna relación con el ambiente taurino. Con ello, se corregiría el exceso de decibeles que producen por efecto del equipo de sonido con el cual se hacen acompañar.

8.-¿Quieren llevar público a la plaza?

¡Bajen los precios!

9.-¿Quieren difusión?

Mejoren su imagen, mercadotecnia y publicidad.

10.-Comiencen ya, por lo que más quieran la temporada de novilladas. La afición se los agradecerá.

11.-Eviten, en la medida de lo posible el exceso de personas en el callejón. Un buen control y entonces sólo estarán en dicho espacio quienes sí tienen una función específica.

Estaremos pendiente de lo que suceda. No al ayuno taurino forzado que vivimos por estos días.

Agosto 7 de 2017.

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