UN TOQUE DE POESÍA TAURINA MEXICANA.

RECOMENDACIONES y LITERATURA.

 POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE

Portada del Diario del Viaje, escrito por Antonio Joaquín de Rivadeneyra y Barrientos en 1757. De la colección digital del autor.

    La de hoy, será una lectura luminosa, intensa, síntomas que provienen del placer por encontrarnos con una variada muestra de poemas, resultado también de una complicada selección, misma que se ha venido dando en el “Tratado de la poesía mexicana en los toros. siglos XVI – XXI” obra que, desde 1985 y hasta hoy he venido trabajando intensa, pero también pacientemente. Su contenido rebasa con facilidad las dos mil muestras, donde encontramos lo mismo poetas mayores que menores, aunque también poetastros y diletantes. De igual forma, también se incluyen corridos, pasquines, anónimos y cuanta evidencia sea posible acomodar en un compendio que busca reunir el mayor número de piezas.

Derivado de su magnitud, la obra se divide en cuatro tomos fundamentales y varios anexos que siguen en “construcción”. Además, derivado de un auténtico trabajo selectivo, se encuentra la considerada “Antología de la antología”, libro que terminará reuniendo lo mejor de lo mejor, criterio este fundado en una rigurosa lectura que permita decidir un lugar de honor en ese deseable volumen. Se trata de cien autores y otros tantos versos anónimos o de origen e inspiración popular.

Pues bien, para deleite de los lectores, vienen a continuación algunos ejemplos tomados de la propia “Antología”.

Aunque autor español llegaron a este, noticias de los misterios y excelsitudes del nuevo mundo, traduciéndolas hacia 1585, a su leal saber y entender como sigue:

 ROMANCE

XX

Escuchadme un rato atentos,

cudiciosos noveleros,

pagadme de estas verdades

los portes en el silencio.

 

Del Nuevo Mundo os diré

las cosas que me escribieron

en las zabras, que allegaron

cuatro amigos chichumecos.

 (………)

 Que hay en aquellas dehesas

un toro… Mas luego vuelvo,

y quédese mi palabra

empeñada en el silencio.

 …firma Luis de Góngora y Argote.

    Leamos parte de la Métrica Panegírica Descripción de las fiestas por las bodas de D. Carlos II (1691) que consta de 82 octavas por un corto Ingenio Andaluz, hijo del Hispalense Retis… es decir Felipe de Santoyo García Galán y Contreras.

 Métrica Panegírica

Descripción de las fiestas

por las bodas de D. Carlos II

 Vestidura bordada, Adonis fuerte,

el invicto Virrey lució con arte,

donde escarchados arroyuelos vierte

de su Excelencia el mar, y en que reparte

benignidad, temores, vida y muerte,

guerrero Adonis y gallardo Marte;

florido Mar, con tantas maravillas,

que salpican diamantes sus orillas.

(. . . . . . . . . .)

Del virregio Palacio las Deidades

que a la Palas Virreina acompañaban,

-adornado Pensil de amenidades-

las diamantinas flechas disparaban;

y como vi en escuadra sus beldades,

en lid mis pensamientos recelaban

si eran del firmamento las estellas

que bajaban a dar justas querellas…

 

Octavas sobre el Paseo de los toros.

 

El Conde de Santiago, en un Morcillo,

(olimpo irracional…, negro Babel),

…de fina plata su matiz relieva

sobre Celeste tela, con que aviva

uno y otro color, con fuego y hielo;

todo ardor, todo Nieve, todo Cielo…

    Y el capitán de la Guardia partió la plaza, vestido acaso como nuestros charros, por tan ceñido como se pondera con eficacia ya cómica:

De oro y ámbar bordaba su ropaje

el primor, el ingenio y el aliño,

haciendo luminoso maridaje

por extremos el fuego y el Armiño;

tan ajustado a la medida el traje,

que no podré decir, aunque lo ciño

todo cuanto es posible a la pintura,

si nació con aquella vestidura.

 E ilustrando el coso con su ecuestre y taurómaca bizarría, aunque joven es el mismo Francisco Goñi de Peralta, loado también como Rejoneador, en aquellos versos que Alonso Ramírez de Vargas escribió en 1677.

 Don Francisco de Goñe le seguía,

jinete diestro, toreador famoso,

sobre un bello Pegaso, tan airoso…,

que en diestras muertes, tan feroz despojo

el circo se volvió, de blanco, rojo….

   Para 1749, las fiestas de la proclamación de Fernando VI no terminaron, sino que, por el contrario, su efervescencia continuaba activa. Fue así como la Nueva Vizcaya se suma con una descripción de fiestas denominada Hércules Coronado, que a la augusta memoria, a la real proclamación, del prudentísimo…. Señor D. Fernando VIescribió José Cossío, en cuyo contenido están presentes algunas alusiones taurinas y una pequeña muestra poética. Y ya lo advertía el propio Cosío:

Si preguntamos a los astrónomos, y mitólogos, cuál fue la causa de poner el signo de Tauro allá en el cielo, cual la razón de colocarse este bruto feroz entre los Astros, nos responderán desde luego con Higinio, que por haber conducido a las espaldas hasta la sila de Creta sin lesión a Europa (…) Pues si es tal la belleza, y felicidad de Europa, que la venera un animal tan fiero, que un bruto tan horrible como un Toro sabe hacerle espaldas; que mayor obsequio pues de consagrársele en los triunfos invictos de Alcides, que el sacrificio de los Toros en sus aclamaciones, y en sus fiestas. Y ahí puede grabársele esta letra, que como escrita en Salamanca toca, y le viene bien a Europa, sin otra mudanza, que una sola línea:

Galán vizarro Toro…

 Galan vizarro Toro,

divisando de lejos el estrado,

se fulminó bifulco rayo alado,

temiendo en la tardanza su desdoro;

mas de las ideas del fiel decoro

se halló tan sorprendido

del abanico al aire,

que equivocó el favor con el desaire

volante entre aprehensiones de corrido.

No obstante cortesano, y generoso

hace espaldas a Europa victorioso;

con que haciendo paréntesis de bruto,

de discreto merece el atributo.

    Para 1757, la ciudad ofreció al virrey Marqués de las Amarillas varias corridas de toros. En el Diario del Viaje, escrito por Antonio Joaquín de Rivadeneyra y Barrientos se recrean así los festejos:

Viaje de la Marquesa de las Amarillas.

 El día diez de noviembre descansamos

hasta el día veinte y quatro, y comenzamos

otros nuevos festejos, semejantes

a los ya dichos antes,

empezando a lidiarse toros fieros

en que muy diestros son los caballeros.

Dos semanas duraron

con lo que por entonces terminaron

por dar tiempo a la pública alegría

que la entrada solemne prevenía.

    Regresaré al tema en otra ocasión. Muchas gracias.


Fuente de consulta:

José Francisco Coello Ugalde, Tratado de la poesía mexicana en los toros. siglos XVI – XXI. México, 1985-2019. Obra inédita en proceso.

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