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ESTE BLOG CUMPLE HOY SEIS AÑOS.

EDITORIAL. 

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

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   Hace seis años, justo el 13 de diciembre de 2010 se puso en marcha el blog APORTACIONES HISTÓRICO TAURINAS MEXICANAS (aquí la liga: https://ahtm.wordpress.com/), cuya responsabilidad es de quien firma la presente nota. Hasta hoy he publicado poco más de 1600 colaboraciones con cerca de 330 mil visitas. Este medio, en su condición marginal ya que su cobertura no es igual a la de un portal, ha conseguido posicionarse hasta el punto de que ya es una referencia. Sin embargo, entre las bondades que ofrece se encuentra la de una absoluta libertad de expresión lo que ya es mucho en estos tiempos donde es necesario este recurso que ha facilitado la opción digital y donde por ejemplo, las redes sociales son una consecuencia natural, de acuerdo a su dinámica y contundencia.

   En el curso de estos años, en tanto historiador, me di cuenta de que estaba ausente en el medio de los toros el tratamiento serio desde la mirada histórica, con lo que se procuró desde un principio este tipo de relación, con objeto de dilucidar ciertos aspectos que corrían como “leyenda urbana”, pero sin sustento. Ahora bien, el propósito es más de divulgación que de investigación, donde ambas condiciones son absolutamente complementarias, lo que ha permitido abordar distintos temas que se acercan lo mismo al periodo virreinal, que el siglo XIX y XX. Incluso, los temas de nuestros días en este XXI con todo y su imparable marcha.

   Varias son las categorías que comprenden el constante quehacer y compromiso asumidos, con objeto de que se diseminen en diversas direcciones, procurando llegar lo mismo a interesados como a quienes no lo son. De taurinos a antitaurinos, pero sin entrar en el desgastante asunto de polémicas que, en estos tiempos no traen nada bueno. Así que el “menú” es verdaderamente amplio pues va de series a temas muy concretos, de editoriales a las efemérides, de apuntes sobre técnica y estética, perfiles y biografías de diversos personajes de ayer y de hoy, así como glosarios y diccionarios, sin que falte el análisis puntual de la imagen (fotografías, grabados, caricaturas y otros), recomendaciones y literatura y en fin…, la mar de cosas que por esa razón tiene su razón de ser en el panorama virtual.

LOS “BLOGS” EN EL TERRITORIO DE LA TAUROMAQUIA.

    En 1991, luego de diversas experiencias cuyo desarrollo se remonta hasta 1958, se puso en operación de manera global la versión WWW (World Wide Web), que también en 1972 genera el surgimiento del InterNetworking Working Group, organismo encargado de administrar este recurso tecnológico. Entendida como una gran red de computadoras, con capacidad de generar comunicación entre usuarios y creadores, con sus naturales vinculaciones comerciales, la difusión de la Internet alcanza hoy una dimensión nunca antes prevista. Entre sus múltiples herramientas o derivados, surgen los blogs, bitácoras o ciberdiarios cuya función principal es presentar en condiciones periódicas información creada por su responsable, quien además dispone de absoluta libertad para publicar lo que, a su juicio, considere pertinente. El Blog, además de todo, es un elemento digital cuya dinámica permite tejer redes con otras publicaciones en su mismo entorno y además, generar diálogos e intercambios con sus “lectores”, de ahí que el creador o los creadores estén comprometidos a generar un producto cada vez más atractivo, ofreciendo certeza y credibilidad en sus comentarios. Desde luego que la libertad y el ambiente en que pueden desarrollarse son tan amplios, que han llegado a darse casos extraordinarios en los que en un solo día, el blog de Susie Lau o Susie Bubble recibe poco más de 35 mil visitas.[1]

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   En el estudio que ahora se plantea, pretendo explicar algunos comportamientos que he percibido, para entender la interacción habida hasta nuestros días entre las TIC (tecnologías de información y comunicación) y la Tauromaquia, línea de investigación que he desarrollado por más de 30 años.

   Primero que todo, debo explicar el hecho de que la Tauromaquia es un espectáculo de hondas raíces, cuyos orígenes se remontan a varios milenios atrás. En México, tal forma de expresión de la vida cotidiana se insertó como parte del proceso de asimilación y mestizaje que se produjo como resultado de la conquista española. Por tanto, es en 1526 cuando se tiene registro del primer festejo y hasta nuestros días en que dicha representación con fuerte carga de anacronismos, usos y costumbres se mantiene, enfrentando serios cuestionamientos que hoy, la modernidad ha afirmado bajo circunstancias muy especiales: las que se relacionan con el nuevo tejido de redes sociales que dinamizan acuerdos o desacuerdos, bajo síntomas cuya patología se asemeja a la de la “primavera árabe” o a la de los “indignados”.

   Para que todo esto sea posible, es necesario remontar la brecha digital. ¿Y qué es la brecha digital?

   Su explicación es muy clara en el siguiente cuadro:

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Disponible mayo 21, 2012 en: http://brechadigital.org/%c2%bfque-es-la-brecha-digital/

   En buena medida, la fiesta taurina ha encontrado en la prensa escrita primero. Luego en el cine, la radio y la televisión los medios masivos de comunicación y transmisión para su cobertura. De ellos se ha valido, los ha hecho suyos por lo que la expectativa en dicha dinámica, hasta antes de la aparición de Internet parecía no tener ningún problema. Pero se fue anquilosando, además de que grandes sectores de quienes son afectos a este espectáculo son adultos y adultos mayores, lo que significa en términos generacionales un conflicto habido con las nuevas tecnologías, mismas que fueron encontrando campo de acción, al crearse portales y más tarde, el amplio conjunto de blogs que hoy día realizan sus diversas labores de difusión. Pero también nos encontramos con otros dilemas: ¿Qué certeza de información ofrecen este tipo de elementos y por quién están administrados? ¿Son expertos en el tema, son meros “aficionados”? Y por otro lado: ¿qué sectores notorios de juventudes adaptadas a las TIC están presentes para dar continuidad a la permanencia del espectáculo taurino?

   Para ello, traigo hasta aquí mi caso particular. Soy aficionado a los toros desde 1969, aunque asisto con frecuencia desde 1976. En 1981 comienzo a publicar mis primeras colaboraciones en algunas publicaciones destinadas a la cobertura del tema. En 1996 obtengo la Maestría en Historia por la Universidad Nacional, proponiendo un tema relacionado con la tauromaquia,[2] y de entonces a acá mis actividades profesionales han estado enfocadas a dar un tratamiento académico al asunto, con extensión al nivel doctoral, donde sólo queda presentar el examen de grado.[3]

   El blog que hoy día es de mi responsabilidad, fue puesto en circulación –como apuntaba al principio- en diciembre de 2010, bajo el nombre de: APORTACIONES HISTÓRICO-TAURINAS MEXICANAS, en cuya Justificación anotaba lo siguiente:

Durante un tiempo considerablemente largo estuve sometido a decidir si comenzaba o no esta aventura. He optado por hacerlo, convencido del hecho de que no hay, hasta ahora, un portal, blog o propuesta concreta que plantee un ejercicio histórico o literario que tenga, como tema central a la tauromaquia, y más si esta ocurre en México.

   El atrevimiento consiste en hacer una revisión seria pero gozosa al mismo tiempo, y de igual forma sencilla y profunda que logre atraer no solo lectores o “navegantes” que ya conocen el tema, sino de aquellos otros que desean acercarse con objeto de que entiendan esta manifestación, sujeta hoy día a diversos cuestionamientos.

   El presente es un proyecto de difusión y/o divulgación relacionado con la historia de la tauromaquia en México en lo particular, y del toreo en lo general, para lo cual es posible la existencia de sus diversas manifestaciones o expresiones culturales. La tauromaquia para uno en estado de extinción, para otro motivo de análisis y reflexiones, ha sido esa forma de cultura atada a la larga noche de los tiempos –milenarios o seculares-, que necesita en estos justos momentos, la revisión que permite entenderla a la luz de la razón y el equilibrio. Será necesario sí, el peso de las pasiones para dar, a este propósito –o despropósito-, los fines de su publicación. Nada mejor que acometer esta empresa en momentos difíciles como los que enfrente una forma de vida cotidiana ligada a muchos pueblos, culturas y civilizaciones.

   En el caso particular de México, con casi 500 años de ser una historia vinculada a la historia misma de nuestro país, nos permitirá acercarnos un poco más para entender mejor el significado de la tauromaquia entre nosotros. Nunca mejor oportunidad como esta para que así ocurra.

   Al avanzar este proyecto espero sea posible percibir y consolidar el propósito con el que ha sido concebido, cumpliendo a satisfacción todas y cada una de sus finalidades.

   Las propuestas son ricas y variadas, a saber: EDITORIAL, CRÓNICAS, ANECDOTARIO, EFEMÉRIDES TAURINAS NOVOHISPANAS, EFEMÉRIDES TAURINAS DECIMONÓNICA, EFEMÉRIDES TAURINAS DEL SIGLO XX, GLORISARIO-DICCIONARIO, IMÁGENES, REGISTROS SONOROS, MUSEO-GALERÍA, ILUSTRADOR TAURINO, RECOMENDACIONES y LITERATURA, FIGURAS, FIGURITAS y FIGURONES, PONENCIAS, CONFERENCIAS y DISERTACIONES, FRAGMENTOS y OTRAS MENUDENCIAS

   Finalmente, hasta donde he venido percibiendo, no hay una página web o “blog” dedicada o destinada a la divulgación de la historia del toreo en México, por lo que considero oportuna su puesta en marcha. Por eso es que este tendrá que ser un ejercicio objetivo cuya mejor apuesta es que los “navegantes”, entendidos o no en la materia; a favor o en contra de esa expresión comprendan su significado, valiéndome para ello de un lenguaje claro. Aún así, considero que será necesaria la herramienta de un diccionario o glosario que permita explicar el uso, contexto y connotación con el que se han de utilizar cada uno de los términos o palabras del lenguaje taurino.

   Pero a todo lo anterior me hago una pregunta básica: ¿En qué medida todos estos recursos cuentan con la autoridad moral del autor para manejar información que resulte confiable?

   Observando la dinámica en un amplio abanico de posibilidades puedo deducir el hecho de que, en su mayoría, son “bitácoras” que han intentado hacer propuestas dignas, sobre todo por el hecho de que el recurso digital permite una presentación agradable, donde los diversos “menús” nos permiten “navegar” entre el texto y la imagen. Sin embargo, pocos se asumen como blogs con fines o propósitos académicos. No se trata tampoco de disuadir a los usuarios con esquemas aburridos o pesados, sino de hacerlos cautivos a partir de la intención que su creador tenga en formar una comunidad y garantizarla, sino de incrementarla. En ese sentido, he intentado buscar opciones en el mismo sentido, que permitan dilucidar un poco ese estado de cosas. Por ejemplo, en el blog denominado: mi+ed: Un lugar para la ciencia y la tecnología, encontraba para noviembre de 2011[4] la siguiente afirmación: Blogs Académicos y sus Mil formas de aburrir al Ciudadano: Los Blogs “Somos los Mejores”. Y así es, en efecto, se trata de una especie de autoexaltación o autoelogio deliberada, no exenta de privilegios en los que el autor se afirma como el único, el indispensable. Pero a lo que voy es todavía más sustancioso: ¿Cuántas de esas alternativas se proponen con una plataforma académica en la que no necesariamente esta condición termine desvaneciendo el interés, sino al contrario, atrayendo más y más, con objeto de crear el vínculo que garantice la credibilidad del usuario?

   Como historiador e investigador del tema en tratamiento, así como me daba cuenta de que en los precisos momentos de incorporarme a la red no había una propuesta seria, a los pocos meses de su puesta en marcha, el síntoma sigue siendo el mismo. En todo caso, aparecen otro tipo de opciones, donde se da fuerte proyección al material fotográfico, o al sustento de pequeñas historias o pasajes, sobre todo entre los blogs nacionales. De los extranjeros, su apuesta es mucho más diversa. Sin embargo, el número de dichas bitácoras va en aumento.

   Una de sus principales características es su capacidad de almacenaje, lo que permite crear, administrar y difundir de manera periódica diversos materiales que cumplen un cometido específico: justificar la presencia de una diversión pública en riesgo, diversión que, en tanto patrimonio o legado requiere un tratamiento muy especial, que se encuentra vinculado con ejercicios y trabajos de reconocimiento por parte de la comunidad que es afín a dicha expresión, con objeto de buscar que la UNESCO le otorgue el valor de patrimonio cultural inmaterial de la humanidad. En ese sentido, el ejercicio cotidiano realizado a través de mecanismos como las TIC, permite una integración a dicha labor, la que ya no se excluye de las otras tareas “oficiales” a que se dispone y prepara para su posible nominación, donde precisamente buena parte de su difusión debe llegar a sectores sociales donde predomina la juventud, segmento generacional que se ha adaptado plena o casi plenamente con estos esquemas. En cuanto a la visión que puedan tener, mantener o conservar los adultos, parece ser que sólo un pequeño sector es capaz de asimilar, pues su postura es conservadora, y prefieren los otros medios de comunicación que han constituido una condición, tradicional de suyo.

    Desde luego, se tiene prevista una futura desaparición de este tipo de instrumentos de difusión, cuyo respaldo podría ser migrado a otra expresión, con objeto de continuar la labor que cada uno de sus autores tenga al respecto del tema que aborda. En este caso particular, “wordpress” es la empresa de la que dispongo para, en forma gratuita, generar dichas labores. En su afán de que las mejoras sean visibles, le permiten al responsable del blog una serie de herramientas de edición, así como de supervisión, permitiéndole conocer la dinámica, el número de visitantes, en tiempo real al día, y luego por semanas o meses. Las vistas por país, palabras clave para buscadores, referencias o sitios de donde provienen esas consultas, contenido de todos los materiales en líneas, así como las taxonomías y el vínculo creado con otros blogs. Una supervisión más se enfoca en detallar las visitas en términos particulares, con lo que se crea una etiqueta denominada “Top Post & Pages”, los “clicks” que diversos usuarios están generando sobre las imágenes, material al que se da un tratamiento de configuración para comprimir muchas de ellas, evitando con ello un uso indebido. En la mayoría de los casos se les ha asignado su procedencia. Finalmente aparece el control que, sobre categorías temáticas ofrece la bitácora, de ahí que el administrador pueda entender las preferencias que el usuario tiene al respecto de su trabajo.

   Finalmente puedo afirmar que, sin deslindarme del compromiso original, y convencido de que mi perfil como historiador es un buen referente de credibilidad entre quienes han accedido al blog: APORTACIONES HISTÓRICO-TAURINAS MEXICANAS, puedo afirmar, en tanto responsable y hacedor de dicha propuesta, que las expectativas han sido bastante favorables, pues se ha pasado de condiciones verdaderamente marginales a una cobertura donde el sólo nombre del mencionado sitio, se ha posicionado entendiendo para ello que la comunidad de aficionados se encuentra concentrada en ocho países,[5] independientemente de otro conjunto de interesados que pudiesen estar repartidos en el resto del planeta, con la clara idea de que la labor allí comprometida, sigue su curso.

   Mi agradecimiento muy especial, tanto a Juan Antonio de Labra como a Jorge Raúl Nacif, Director y Coordinador de Redacción del portal de internet AltoroMéxico.com respectivamente, por permitirme este espacio el de los miércoles, en espera de que la confianza depositada siga rindiendo frutos.

   Y gracias a todos los “navegantes” que día a día siguen y seguirán pasando por esta opción digital, cuyo enfoque es, o podría decirlo Perogrullo eminentemente histórico.


[1] EL PAÍS SEMANAL, Nº 1827, del 2 de octubre de 2011, p. 92-3.

[2] José Francisco Coello Ugalde: “Cuando el curso de la fiesta de toros en México, fue alterado en 1867 por una prohibición. Sentido del espectáculo entre lo histórico, estético y social durante el siglo XIX”. Universidad Nacional Autónoma de México, División de Estudios de Posgrado. Colegio de Historia. Tesis que presenta (…) para obtener el grado de Maestro en Historia de México. México, 1996, 220 h. Ils., fots., facs.

[3] José Francisco Coello Ugalde: “Atenco: La ganadería de toros bravos más importante del siglo XIX. Esplendor y permanencia”. Universidad Nacional Autónoma de México, División de Estudios de Posgrado. Colegio de Historia. Tesis que presenta (…) para obtener el grado de Doctor en Historia de México. México, 2006, 251 p. + 931 p. (anexos). Ils., fots., facs.

[4] http://www.madrimasd.org/blogs/universo/2011/11/17/140797

[5] A saber: España, Francia, Portugal, Venezuela, Perú, Colombia, Ecuador y México.

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CHARRERÍA: PATRIMONIO CULTURAL INMATERIAL DE LA HUMANIDAD.

EDITORIAL. 

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE. 

   Hace apenas unas horas comenzó a circular la noticia que da pie a esta editorial:

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Disponible en internet diciembre 1°, 2016 en:

http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2016/12/01/se-suma-la-charreria-al-patrimonio-de-la-humanidad

   Tal asunto es motivo de una sincera felicitación a quienes fueron encaminados este asunto por el sendero más apropiado, el que luego alcanzó en las recientes mesas de trabajo, por parte de la UNESCO, dicha nominación.

   Se entiende que no es una labor fácil de manejar, pues ello implicó la presencia de muchos componentes, a favor y en contra. Sin embargo, lo que determinó la toma de decisión es, entre otros, el cirterio de que se trata de “un elemento importante de la identidad y el patrimonio cultural de las comunidades depositarias de esta tradición y constituye para ellas un medio para transmitir valores sociales importantes a las nuevas generaciones”.

   Evidentemente, charrería y tauromaquia nacieron juntas, se hicieron fuertes en el ámbito rural y urbano a partir de la participación de cientos, miles de protagonistas cuyos nombres, los de muchos quedaron en el anonimato, mientras otros se consolidaron como figuras emblemáticas y siguen siendo, hasta nuestros días, claro e identificado referente.

   Dicha circunstancia tendrá que ser enaltecida y respaldada por quienes hacen posible, dentro y fuera de los lienzos esa labor cotidiana, manteniendo, conservando y divulgando sus valores.

   Por tanto, conviene mostrar a continuación las siguientes reflexiones.

 PRESENCIA DE LA CHARRERÍA EN LA HISTORIA, EL CAMPO Y LAS PLAZAS DE TOROS DE MÉXICO Y EL EXTRANJERO.

   Para apartar los animales surge en el campo mexicano el vaquero quien, en el siglo XVI creó el rodeo, forma puramente mexicana legalizada incluso por el virrey Enríquez en 1574. Consistía en una “batida circular sobre un territorio amplio en extensión cuyo propósito era concentrar el ganado en un punto “donde con la ayuda de una especie de garrochas, muy parecidas a las andaluzas, se apartaba el ganado que deseaban seleccionar”. Surgió con este nuevo personaje una expresión que acabó siendo nacional, mediando para ello una necesidad primero, la necesidad de un lucimiento no solamente limitado al campo, sino que además, era la plaza pública, la plaza de toros, el otro sitio para obtener el privilegio del aplauso. Y entre la plaza de toros y el campo la expresión acabó transformada en una manifestación artística. En otras palabras, estamos hablando del charro, de sus habilidades y sus destrezas.

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Escenas que no sólo fueron comunes en el campo. La plaza se convierte en la extensión perfecta donde brillaron todas estas demostraciones.

   La charrería en México, surgida desde el siglo XVI, todavía en nuestros tiempos presenta la disputa sobre sus orígenes, que pelean dos estados tan representativos como Jalisco e Hidalgo, en cuyos campos de Atotonilco y los llanos de Apam respectivamente, surgen aquellas escenas donde los vaqueros realizan suertes vistosas donde lazar y colear es parte intensa de su vida. Y como los toreros, su vestimenta también fue enriqueciéndose con el paso del tiempo hasta encontrarnos con trajes de gala, verdaderas joyas tocadas por sombreros galanos de soberbia manufactura.

   Durante el siglo XIX hubo, a mi parecer, tres distinguidos “charros”: Ignacio Gadea, Lorenzo Cabello, jefe de los hermanos de la hoja, o los charros contrabandistas de la rama, mejor conocido como Astucia (personaje de la novela histórica de costumbres mexicanas con episodios originales, obra de Luis G. Inclán) y Ponciano Díaz, “mitad charro y mitad torero”.

   La charrería como expresión mexicana pudo conocerse en España, precisamente en 1889 cuando Ponciano recibió la alternativa en la madrileña plaza de la carretera de Aragón, el 17 de octubre de aquel año. El 28 de julio anterior, y en el mismo escenario de su “doctorado” el diestro mexicano vistió el traje nacional y sus mejores suertes quedaron recogidas en sendas obras logradas por la visión siempre grata de Daniel Perea, ilustradas en hermosas cromolitografías que aparecieron en La Lidia.

   Ya en el siglo pasado, algunos otros representantes de este género trascendieron el quehacer en plazas de toros de México y el extranjero como los hermanos Aparicio, allá por los años 30. El 18 de junio de 1964 la plaza de toros de la Real Maestranza de Sevilla fue escenario de la “Gran Charreada Mejicana” donde aquel grupo demostró lo bueno que eran en piales y manganas, jineteo de toros, floreo de reata a caballo y a pie, jineteo de potros cerriles y la arriesgada suerte del “paso de la muerte” sobre un caballo salvaje.

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Hugo Aranda Pamplona: Luis Inclán El Desconocido. 2a. ed. Gobierno del Estado de México, 1973. 274 p. Ils., retrs., fots., facs.

   En estos últimos tiempos el rejoneador Ramón Serrano rescató el traje y las suertes del toreo a caballo con expresiones netamente mexicanas, y como un dato curioso, el propio Pablo Hermoso de Mendoza vistió en Toluca, -una moderna ciudad del interior del país-, el traje de charro mexicano, actuación que resultó espléndida según lo cuentan las crónicas, que recogieron sus pasos por aquellos rumbos, la tarde del 28 de octubre de 2000.

   Entre el 21 de junio y el 22 de julio del año en curso, algunas personas tuvimos oportunidad de exaltar los valores de un personaje clave. Me refiero a Luis G. Inclán, cuyas dos ilustraciones para esta nota corresponden a su autoría. De ese ejercicio, obtuvimos un balance positivo, entendiendo la época que le tocó vivir, por lo que una vez más, la charrería y la tauromaquia sirvieron como telón de fondo para un nuevo re-conocimiento para ambas manifestaciones.

   Como se ve, la charrería sigue siendo un arte y un ejercicio que propios y extraños siguen haciendo suyo en virtud de su particular encanto, logrando que el espíritu del considerado “deporte nacional” siga vigente, para orgullo de México.

   ¡Enhorabuena por la nueva declaratoria en favor de la Charrería!

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LA CHARRERÍA ES DECLARADA PATRIMONIO CULTURAL DE LA HUMANIDAD.

EDITORIAL.

   La noticia con que hoy nos despertamos, que además viene a convertirse en una bocanada de aire fresco, nos alienta. Ha sido nominada la charrería como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO. Tal acontecimiento merece una nota más amplia, misma que será motivo de una siguiente participación en este blog.

   Por ahora, cabe felicitar a todos quienes han participado en ese anhelo, mismo que estimula -por otro lado-, los que se han venido impulsando por el lado de Tauromaquia.

1° de diciembre de 2016.

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LA NUEVA EMPRESA SIGUE DE TROPIEZO EN TROPIEZO.

EDITORIAL. 

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

   Es increíble que una nueva empresa como la que actualmente regentea la plaza de toros “México” siga sin dar pie con bola. Su primer gran desacierto: subir el precio de los derechos de apartado así como el de las entradas de forma considerable. Lo anterior vino a sumarse al hecho de ofrecer una temporada con festejos sábados y domingos, y en el arranque mismo de esa temporada grande mezclar los tres últimos festejos novilleriles que fueron además un auténtico fracaso (sobre todo en balance y en entradas, las tres menores con menos de quinientos asistentes promedio). Tuvieron que echar mano de la promoción, ofreciendo el pago de una localidad –para el sábado o el domingo-. Pero el hecho es que el tenedor o quien así adquiriera su boleto, contaba con el regalo de otro como opción para uno y otro día. Y el resultado fue de miedo. Tres mil asistentes el sábado 26 y otro tanto el domingo 27. El domingo, nada más fue llegar al coso de Insurgentes y lo que nos tenía preparada la empresa era otro de esos errores que no aciertan corregir, pues consideró que en el espacio que queda en la zona de entrada, nada más uno traspasa la puerta principal de sombra, era el indicado para poner un conjunto musical, como si aquello fuera un salón de baile, con el escándalo consiguiente. Pero ese propósito no se corresponde con el espíritu, naturaleza y hasta con los usos y costumbres que han prevalecido en los festejos hasta ahora celebrados en la plaza capitalina.

   Otra falla notoria es su obsesión en programar los festejos a las cinco de la tarde. Medio festejo lo vemos con luz de día o lo que queda de este, y el resto en la penumbra, aunque con el apoyo de la iluminación, misma que, salvo cumplimiento reglamentario, todavía deja mucho que desear en términos del requisito en lúmenes obligados. El sonido también no ha sido resuelto del todo, así que persisten esos problemas técnicos que deberán ser atendidos y resueltos a la brevedad.

   Es cierto, ya se ven cambios que no son meramente cosméticos, sino de fondo. Las nuevas butacas en barreras de sol y sombra dan mejor imagen, lo mismo que los baños, a los que también ya atendieron, luego de que eran auténticos chiqueros. Se aprecia también el remozamiento en escalinatas y localidades numeradas pues eran evidentes miles de fracturas del viejo cemento. Incluso, la isóptica original prácticamente ya se perdió por la aplicación permanente de capas y más capas en los asientos de cemento, consiguiendo únicamente “tapar el ojo al macho” con lo que la solución temporal servía para salir airosos de la situación, pero no se ponía remedio definitivo al deterioro que año tras año ha venido sufriendo un inmueble de estas dimensiones y con una muy marcada antigüedad. Llama la atención el hecho de que hayan colocado una escultura de enorme formato frente a la puerta de “pases”. Por lo menos en sus características artísticas no encontramos relación alguna con tema taurino, lo cual rompe con el equilibrio del conjunto escultural que rodea a través del muro perimetral a toda la plaza

   Si bien este tipo de espectáculo no se ha renovado en ciertos aspectos. Pero por otro lado, conserva fuertemente la tradición, el arraigo, y alterarlo como lo pretenden ahora arruina o afea esa imagen tradicional. Es cierto, deben hacerse esfuerzos por tener una puesta al día, aunque para ello es necesaria la intervención equilibrada de quienes pretendan tamañas modificaciones.

   Me parece, a título personal que estos no son los medios apropiados para atraer a una afición que se ha alejado, primero por mantenerse bastante engañada, luego por los altos precios de las localidades. También por la idea equivocada (y esto corresponde directamente a la empresa)  de que se puedan llenar los tendidos al solo anuncio de carteles en los dos días finales de la semana. Y ahora hasta nos quitan el aliento con detalles como el del conjunto musical, lo cual deja mucho que desear por el solo hecho de preguntarnos a quién se le ocurrió tamaña tontería. Creo que en términos de publicidad, y publicidad muy bien pensada o diseñada, deben existir infinidad de posibilidades de crear un ambiente más propicio, afortunado, que sea dirigido a una afición constituida por nuevos y viejos aficionados con el propósito de disuadir sus sospechas y generar desde luego, con buenos resultados, el retorno o la atracción que suponga el buen manejo de campañas, dirigidas a encontrar una mejor imagen del espectáculo. Y si a todo lo anterior, la empresa decide entregarse para ofrecer el mejor producto, créanme que los resultados definitivamente van a ser otros… pero como van, todo parece indicar que los esfuerzos por mejorar la imagen del espectáculo estarán condenados al fracaso.

   Justo en estos momentos es cuando más se necesita fortalecer la imagen de la tauromaquia en México, darle credibilidad, usar mecanismos de mensaje que generen fortaleza, confianza. E incluso, hasta puede haber un punto en el que si la apuesta es tal, la empresa, con la enorme capacidad económica que tiene detrás, podría decantarse por propuestas más atrevidas (ofrecer los precios que imperaron durante la temporada 2015-2016, por ejemplo), pero sin llegar a extremos como los que se han venido apuntando hasta aquí y que devalúan o generan desaliento entre los clientes potenciales, que es la afición en su conjunto.

   Los 3 mil o 5 mil asistentes promedio que hubo este fin de semana son el resultado de un conjunto cautivo de aficionados que suelen acudir con frecuencia al espectáculo, pero la plaza tiene 42 mil localidades y no la llenan ni con la confección de los “mejores” carteles que se propusieron ofrecer.

   Hace muchos años que la plaza no registra los llenos esperados, a pesar de que ha habido carteles sumamente importantes (lo del mano a mano entre José Tomás y “Joselito” Adame se convirtió en un asunto atractivo y fallido a la vez, pues los festejos que siguieron al de tan mediática propuesta, la plaza volvió a sus medias entradas de siempre).

   Finalmente debo reiterar que seguir por ese sendero, el de abaratar y devaluar la imagen del espectáculo taurino, primero que todo va en menoscabo de la tradición misma. Y lo otro, es que urge hacerse de un buen conjunto de asesores, capaces de pretender recuperar la honra de la tauromaquia mexicana. Gente experta en mercadotecnia, campañas publicitarias (hechas por taurinos, e incluso por quienes no lo son, pero al final gente sensible), es uno entre los muchos pendientes que nos debe la nueva empresa; claro si quiere recuperar desde luego la confianza de todos sus clientes potenciales, que seguimos siendo los aficionados a los toros.

   Se ha terminado el beneficio de la duda y ahora lo único que esperamos los aficionados es un mejor espectáculo, que para organizarlo con mayor calidad deben dejarse de lado desaciertos como los que hasta aquí he referido. Mi opinión no pretende ser más que el eco de otras tantas que queremos levantar la voz y protestar, reclamar y pedir insisto calidad, no cantidad.

27 de noviembre de 2016.

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¿HABRÁ BOLSILLO QUE ALCANCE… O QUE AGUANTE?

EDITORIAL.

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

Vayamos a conocer en detalle uno más de los ingredientes de la nueva temporada taurina en la ciudad de México. Me refiero a los precios de las localidades.

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A esto hay que agregar el costo para las tres novilladas que restan, mismas que se desarrollarán empalmadas por lo menos con los primeros tres festejos mayores (se tiene certeza del sábado 19 y domingo 20 de noviembre). Veamos:

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Ahora, aquí tienen ustedes los siguientes diez carteles:

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Cartel en el que por cierto ya se tiene la primera baja, debido al percance que Luis David Adame sufrió ayer en Aguascalientes.

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Veamos qué puede pasar para alguien que tenga un derecho de apartado en la fila N° 13 del segundo tendido de sombra, cuyo precio es de $400.00 el boleto, así como los $120.00 por cada una de las tres novilladas, siempre y cuando decida acudir a todos esos festejos.

   Por las tres novilladas, tendrá que pagar $360.00;

   Por los 10 festejos aquí contemplados, tendrá que pagar $4000.00, sin considerar otro gasto que el boleto, y todo lo anterior por persona.

   Total: $4,360.00

   Lo primero que pasa por nuestra cabeza es si habrá bolsillo que alcance… o que aguante tamaño gasto?

   Como sabemos, los festejos comenzarán a las cinco, hora más que mala pues la penumbra ha comenzado ya y lo único que se aventura es un conjunto de festejos bajo la noche. En España comenzar a las cinco, seis o siete de la tarde tiene otra razón, sobre todo por el punto geográfico en el que está ubicado dicho país, por lo que es factible, y más aún entre la primavera, el verano y parte del otoño que los festejos terminen incluso con luz de día. En nuestro país, como hemos comprobado en estos últimos días, a las cuatro, cuatro y media de la tarde, la penumbra se apodera del ambiente y no queda sino esperar que caiga el peso de la noche a muy tempranas horas. Así que el horario de las cinco ya tiene su inconveniente, e incluso hasta han olvidado que hubo uno muy particular, el de las cuatro de la tarde, que es mucho más tradicional y práctico.

   No conocemos todavía la materia prima: los toros. En cuanto a los carteles, francamente aunque la prensa se haya prodigado en comentarios a favor de la nueva empresa, nosotros los aficionados, vemos en buena parte “más de lo mismo”, y eso que ya no incluyeron -¡gracias a Dios!- a Pablo Hermoso de Mendoza, quien se había convertido en auténtico peligro para la fiesta, debido a la serie de imposiciones que fue desplegando por aquí y por allá hasta empoderarse del control que anhelaba.

   A todo lo anterior, falta agregar por lo menos ocho festejos más, en la que se considera segunda parte de dicha temporada, y donde como ya se sabe, vendrán -por enésima vez-, Enrique Ponce y Julián López “El Juli”, ahora que les favorece estar colocados dos españoles en cada cartel, con lo que se vulnera el Art. 47 de la Ley para la celebración de Espectáculos Públicos en el Distrito Federal (cuya última reforma es del 26 de enero de 200) y que a la letra dice:

ley-espectaculos-publicos

   Y desde luego, al sumar ocho festejos más, en los cálculos que se venían realizando, el poseedor de un derecho de apartado en la fila 13 del segundo tendido de sombra, o quien adquiera el mismo tipo de localidad, y decidan acudir a estos otros festejos, tendrán que desembolsar $3,200.00. Por lo tanto, el presupuesto final para estos 21 festejos asciende a $7,560.00

   Y vuelvo a preguntar: ¿habrá bolsillo que alcance… o que aguante tamaño gasto?

   Mal asunto si esto se materializa en aras de supuestos beneficios que se han advertido, pues ello implicaría el hecho de que los toreros mexicanos también tendrán el mismo tipo de ventaja en ruedos hispanos. Por lo menos así se entendería el funcionamiento en ese fiel de la balanza.

   En fin, que cuanto se aproxima es un conjunto de festejos en el que la afición no solo estará dispuesta a ofrecer el beneficio de la duda. Estará en capacidad de hacer un justo reclamo si las cosas comienzan a deslavarse, de tal forma que, como ocurrió hace muchos años, hubo sectores en la plaza que reclamaron así:

pagamos-mucho

Heriberto Lanfranchi: La fiesta brava en México y en España 1519-1969, 2 tomos, prólogo de Eleuterio Martínez. México, Editorial Siqueo, 1971-1978. Ils., fots., T. II., p. 486. Foto: Mayo.

   Veremos y diremos.

Noviembre 7 de 2016.

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UN APUNTE DE ACTUALIDAD HISTÓRICA. LA DECISIÓN EN CATALUÑA A FAVOR DE LOS TOROS.

EDITORIAL. 

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

 unesco

    Hace unos días el Pleno del Tribunal Constitucional de Cataluña, derogó el art. 1 de la Ley 28/2010 que prohibía la celebración de corridas de toros y otros espectáculos taurinos en la misma región, que ha mostrado fuertes tendencias nacionalistas, a cuyo componente se agrega el trabajo que ejerció Leonardo Anselmi. Entre otros puntos pudimos saber que la Generalitat menoscabó la competencia del Estado para la “preservación del patrimonio cultural común”. De ahí que convenga, en estos momentos, acercarnos a algunos elementos que pongan en claro este aspecto fundamental.

   La tauromaquia como patrimonio. La naturaleza, el medio ambiente y diversos aspectos con los que convivimos permanentemente sufre no solo severas alteraciones, sino terribles consecuencias. Se están vulnerando de manera descontrolada, sin que hasta el momento hayamos visto aplicar ninguna medida concreta por parte de gobiernos, el estado o todas aquellas instancias que forman el “concierto de las naciones”. Mucho de lo que significan esos entornos, tiene que ver con el hecho de que las afectaciones ya consumadas atentan el valor de muchos “patrimonios”: ya sea de orden mundial, cultural y natural o de orden inmaterial. Si no apuramos nuestros esfuerzos por implantar medidas precautorias en defensa de tales conceptos, nos estamos sumando o convirtiendo -por añadidura-en cómplices o agentes de destrucción.

   En el sentido estricto de definición que podemos encontrar para entender de qué se tratan estos patrimonios, existe una Convención sobre la Protección del Patrimonio Mundial, Cultural y Natural aprobada por la Conferencia General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, por sus siglas en francés) el 16 de noviembre de 1972, circunstancia que se actualizó en la 32ª reunión, celebrada en París del 29 de septiembre al 17 de octubre de 2003.

   En esencia, sabemos que el término “patrimonio” se refiere al legado que recibimos del pasado, el cual debemos proteger, conservar y rehabilitar en el presente, con vistas a ser transmitido a las próximas generaciones.[1]

   Al referirme en particular a un “patrimonio”, a un “legado” como lo es la Tauromaquia, esta puede ser considerada como “Patrimonio cultural inmaterial de la humanidad”. Para que ello sea posible es necesario reafirmarla bajo los siguientes criterios:

1.-Que el elemento es patrimonio cultural inmaterial, tal y como está definido en el artículo 2 de la Convención, a saber:

Artículo 2: Definiciones

A los efectos de la presente Convención,

1.-Se entiende por “patrimonio cultural inmaterial” los usos, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas –junto con los instrumentos, objetos, artefactos y espacios culturales que les son inherentes- que las comunidades, los grupos y en algunos casos los individuos reconozcan como parte integrante de su patrimonio cultural. Este patrimonio cultural inmaterial, que se transmite de generación en generación, es recreado constantemente por las comunidades y grupos en función de su entorno, su interacción con la naturaleza y su historia, infundiéndoles un sentimiento de identidad y continuidad y contribuyendo así a promover el respeto de la diversidad cultural y la creatividad humana. A los efectos de la presente Convención, se tendrá en cuenta únicamente el patrimonio cultural inmaterial que sea compatible con los instrumentos internacionales de derechos humanos existentes y con los imperativos de respeto mutuo entre comunidades, grupos e individuos y de desarrollo sostenible.

2.-La inscripción del elemento contribuirá a dar a conocer el patrimonio cultural inmaterial, a lograr que se tome conciencia de su importancia y a propiciar el diálogo, poniendo así de manifiesto la diversidad cultural a escala mundial y dando testimonio de la creatividad humana.

3.-Se elaboran medidas de salvaguardia que podrían proteger y promover el elemento.

4.-La propuesta de inscripción del elemento se ha presentado con la participación más amplia posible de la comunidad, el grupo o, si procede, los individuos interesados, y con su consentimiento libre, previo e informado.

5.-El elemento figura en un inventario del patrimonio cultural inmaterial presente en el(los) territorio(s) del(los) estado(s) parte(s) solicitante(s).[2]

   Con unas condiciones tan claras como esas, se tiene la certeza de que primero que todo es preciso defender ese “patrimonio”, argumentarlo, revalorarlo pero también entenderlo con todo el conjunto de significados que posee desde el pasado y hasta nuestros días.

   Al mencionar los términos “Tauromaquia” o “corrida de toros” parece que su sola expresión ofende a un sector que se opone a su desarrollo. Pero es desde adentro donde deben evolucionar sus procesos. En todo caso es un espectáculo anacrónico mezclado con la modernidad que se pone al servicio de su funcionamiento en varias de sus expresiones: mercadotecnia, computación y todos sus variantes, servicios mediáticos y un largo etcétera.

   Finalmente debo decir que si bien España y Francia ya han obtenido sendas declaraciones, en México se han logrado en forma estatal o municipal. Ya se trabaja en el propósito en el que, como estado también se agregue a ese propósito. Por tanto, la petición formal que habrá de hacerse en algún momento para obtener la declaratoria de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad parte de una solicitud multinacional, a la que se agregan países como Portugal, Perú, Ecuador y Colombia, de la cual se esperan resultados satisfactorios que garanticen su preservación y conservación.

26 de octubre de 2016.


[1] Arqueología mexicana. “México en la lista del patrimonio mundial de la UNESCO”. México, CONACULTA-INAH. Edición especial 39, 90 p. 2011, p. 11.

[2] Op. Cit., p. 15.

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EDITORIAL.

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

    Antes de continuar con la labor de análisis que realizo para explicar, y de ser necesario separar los caminos convergentes que existen en la ruta de la tauromaquia, y formada esta a lo largo de varios siglos, deseo incluir a continuación unas interesantes notas, como todas las que se emiten desde el portal “Taurología.com” (véase: http://taurologia.com/), cuyo responsable es mi buen amigo el Sr. Dn. Antonio Petit Caro.

   El Pleno del Tribunal Constitucional ha estimado por mayoría de sus miembros  el recurso de inconstitucionalidad presentado por el Grupo Parlamentario Popular en el Senado y ha declarado inconstitucional y nulo el art. 1 de la Ley 28/2010 que prohíbe la celebración de corridas de toros y otros espectáculos taurinos en Cataluña. La sentencia cuenta con el voto particular discrepante de la Vicepresidenta, Adela Asua Batarrita y de los Magistrados, Fernando Valdés Dal-Ré y Juan Antonio Xiol Rios.

   Al comunicar esta decisión, el alto Tribunal aún no ha dado a conocer el texto íntegro de su sentencia, que habrá que leer con todo detenimiento. Es un hecho habitual que el Tribunal informe de sus decisiones y que en fecha posterior se divulguen los textos íntegros.

   El Tribunal considera que al ejercer su competencia para la regulación de los espectáculos públicos, la Generalitat ha “menoscabado” la competencia del Estado para la “preservación del patrimonio cultural común”, condición que las corridas de toros tienen atribuida por ley. Ha sido ponente de la resolución la Magistrada Encarnación Roca.

El Tribunal explica que el precepto recurrido se inscribe tanto en el ámbito de la protección de los animales como en el de la regulación de los espectáculos públicos, materias cuya competencia corresponde a la Generalitat. En cualquier caso, el ejercicio de esas competencias por la Comunidad Autónoma ha de “cohonestarse” con las que la Constitución reserva al Estado; por esta razón, la norma impugnada debe ser analizada bajo el prisma de los arts. 149.1.28 CE (defensa del patrimonio cultural) y 149.1.29 CE (seguridad pública).

   La sentencia analiza, en primer lugar, si la norma autonómica afecta al art. 149.1.29 CE, que atribuye al Estado la competencia exclusiva en materia de seguridad pública.

   A este respecto, señala que la competencia sobre espectáculos públicos se refiere a la “policía de espectáculos”, que según reiterada doctrina constitucional consiste en la “reglamentación administrativa sobre los requisitos y condiciones que deben cumplir los espectáculos públicos para garantizar su libre desarrollo, así como la seguridad tanto de los ejecutantes como del público asistente”.

   “No cabe duda”, asegura el Tribunal, de que la Comunidad Autónoma ostenta competencias en materia de policía de espectáculos, que es diferente a la de seguridad pública atribuida por la Constitución al Estado. En consecuencia, el ejercicio de dicha competencia por la Comunidad Autónoma podría incluir “la facultad de prohibir determinado tipo de espectáculo por razones vinculadas a la protección animal”; ahora bien, reitera la sentencia, el ejercicio de dicha facultad por la Comunidad Autónoma “ha de cohonestarse con las que, en esa materia, estén reservadas al Estado, que no pueden verse perturbadas o menoscabadas”.

Constatada la inexistencia de vulneración del art. 149.1.29 CE, el Tribunal analiza si la norma impugnada ha afectado a las competencias estatales en materia de cultura. En concreto, el art. 149.2 CE, que considera el servicio de la cultura como deber y atribución esencial del Estado, y el art. 149.1.28 CE, que le atribuye la competencia exclusiva en materia de defensa del patrimonio cultural, artístico y monumental español contra la exportación y la expoliación.

   En materia de cultura, explica la sentencia, existe una “concurrencia de competencias” del Estado y las Comunidades Autónomas; competencias que han de dirigirse siempre a la “preservación y estímulo de los valores culturales propios del cuerpo social” desde la instancia pública correspondiente. La doctrina constitucional ha señalado que al Estado corresponde la “preservación del patrimonio cultural común”.

   El Tribunal señala el hecho “incontrovertido” de que “la tauromaquia tiene una indudable presencia en la realidad social de nuestro país”; asimismo, explica que las corridas de toros “son una actividad con múltiples facetas o aspectos que explican la concurrencia de competencias estatales y autonómicas en su regulación” dado “su complejo carácter como fenómeno histórico, cultural, social, artístico, económico y empresarial”. Como “una expresión más de carácter cultural”, las corridas de toros “pueden formar parte del patrimonio cultural común que permite una intervención del Estado dirigida a su preservación ex art. 149.2 CE”.

   En el ejercicio de esas competencias, derivadas del citado art. 149.2 CE, el Estado ha dictado un conjunto de normas a través de las cuales “ha declarado formalmente la Tauromaquia como patrimonio cultural”. La sentencia recuerda que la dimensión cultural de las corridas de toros, presente en la ley desde 1991 y mencionada por el Tribunal Supremo en 1998, se ha potenciado después con la aprobación de Ley 18/2013 para la regulación de la Tauromaquia y Ley 10/2015 para la salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial. Estas dos últimas normas, que fueron dictadas con posterioridad a la aprobación de la ley autonómica objeto del presente recurso y que no han sido recurridas ante este Tribunal, expresan una actuación legislativa “dirigida específicamente a la preservación de la manifestación que son las corridas de toros”.

   La sentencia explica también que el deber constitucional que los poderes públicos tienen de “garantizar la conservación y promover el enriquecimiento del patrimonio cultural” (art. 46 CE) no puede ser entendido como una obligación de mantener “todas las manifestaciones inherentes a los espectáculos tradicionales, como pueden ser las corridas de toros”. Así, los diversos poderes públicos pueden tener una concepción heterogénea, e incluso opuesta, de lo que deba entenderse “como expresión cultural susceptible de protección”.

   En otras palabras, el legislador autonómico goza de libertad en la “interpretación de los deseos u opiniones que sobre esta cuestión existen en la sociedad catalana a la hora de legislar en el ejercicio de sus competencias sobre espectáculos públicos”; pero esas diferencias de interpretación “han de manifestarse de modo conforme al orden constitucional de distribución de competencias (…), de manera que no pueden llegar al extremo de impedir, perturbar o menoscabar el ejercicio legítimo de las competencias del Estado en materia de cultura al amparo del art. 149.2 CE”.

   Esa es la razón por la que la norma recurrida, al incluir la prohibición de las corridas de toros en el ejercicio de la competencia autonómica sobre espectáculos públicos, “menoscaba las competencias estatales en materia de cultura, en cuanto que afecta a una manifestación común e impide en Cataluña el ejercicio de la competencia estatal dirigida a conservar esa tradición cultural (…)”.

   Nada impide que la Comunidad Autónoma, en el ejercicio de su competencia sobre ordenación de espectáculos públicos, pueda “regular el desarrollo de las representaciones taurinas”; o pueda, en materia de protección de los animales, “establecer requisitos para el especial cuidado y atención del toro bravo”. Y tampoco tiene la obligación de “adoptar medidas concretas de fomento en relación a las corridas de toros”. Pero la prohibición recurrida “menoscaba por su propia naturaleza el ejercicio de una competencia concurrente del Estado (art. 149.2 CE), que responde también al mandato constitucional del art. 46 CE”.

   “El respeto y la protección de la diversidad cultural ‘de los pueblos de España’ que deriva del citado art. 46 CE, y que no es sino manifestación de la diversidad propia de nuestro Estado autonómico, parte precisamente de la imposibilidad de prohibir, en una parte del territorio español, una celebración, festejo, o en general, una manifestación de una arraigada tradición cultural -si su contenido no es ilícito o no atenta contra otros derechos fundamentales-”. Se trata, por el contrario, afirma la sentencia, “de garantizar que aquellas tradiciones implantadas a nivel nacional se vean complementadas y enriquecidas con las tradiciones y culturas propias de las Comunidades Autónomas”.

   Por todas esas consideraciones, el Tribunal acuerda declarar la inconstitucionalidad el art. 1 de la Ley 28/2010 por incurrir en un “exceso en el ejercicio de las competencias autonómicas que invade o menoscaba las que el art. 149.2 CE otorga al Estado”.

   El voto particular que presentan los tres magistrados discrepa de la sentencia por la argumentación seguida en cuanto a la atribución de competencias. Consideran que no se han ponderado suficientemente las competencias de la Comunidad Autónoma de Cataluña en materia de protección de animales y de defensa de los valores culturales de Cataluña.

Disponible en internet octubre 23, 2016 en: http://taurologia.com/constitucional-anula-parlamento-catalan-prohibio-4335.htm

   Si todo lo anterior, lo viésemos como una clara extensión hacia el resto de los otros siete países que comparten dicho patrimonio (me refiero a Portugal, Francia, Ecuador, Perú, Venezuela, Colombia y México) se sabría perfectamente que dichas circunstancias son enteramente las mismas, por lo que con el hecho de que se aplique el mismo criterio, tendríamos como resultado un mismo efecto. Y justo ahora que se aproximan unos días de intenso cabildeo con los representantes del Constituyente para la Ciudad de México, me parece que este claro ejemplo de justicia, viene a darle a la tauromaquia razones de su pervivencia.

   Por tanto, vale la pena recordar los elementos razonados que sobresalen en tan histórica decisión, para que no se vea que existen diferencias culturales o políticas. Los ocho países y sus respectivas aficiones que hoy mantienen este legado (cuya estructura se debe a la multiplicidad de elementos que la constituyen), así como de recursos que provienen de todos los elementos que se incluyen en la siguiente ilustración:

 

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Por lo tanto, de tan esperada decisión, se hacen notar los siguientes postulados:

-Reafirma su carácter de patrimonio cultural inmaterial.

-Reafirma la libertad de creación artística e incluso el derecho a la educación.

-Insta a los poderes públicos a promover el acceso a la cultura y el enriquecimiento del patrimonio histórico, cultural y artístico, pero sobre todo

-Establece que el Estado tiene competencia exclusiva en la defensa de la igualdad de todos los españoles, telón de fondo en el que sobrevino el debate entre el independentismo catalán aunado a la presencia protagónica de Leonardo Anselmi lo cual insufló aquella polémica prohibición de las corridas de toros en 2010.

   Así que a pocos días o semanas de que concluyan los trabajos de análisis relacionados con el texto de la nueva Constitución de la Ciudad de México, bien valdría la pena que los grupos parlamentarios sopesaran con gran cuidado una decisión como la que ahora viene a darle un respiro a la tauromaquia. Sabemos que la reacción de los contrarios, lo cual supuso una dura derrota, provocará estrategias que podrían ser incluso más enérgicas. Veremos y diremos.

23 de octubre de 2016.

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