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POESÍA MEXICANA EN LOS TOROS.

RECOMENDACIONES y LITERATURA.

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

José Francisco Coello Ugalde:  Antología de la poesía mexicana en los toros. Siglos XVI-XXI. Prólogo: Lucía Rivadeneyra. Epílogo: Elia Domenzáin. Ilustraciones de: Rosa María Alfonseca Arredondo y Rosana Fautsch Fernández. Fotografías de: Fumiko Nobuoka Nawa y Miguel Ángel Llamas. México, 1986 – 2006. 776 p. Ils. (Es una edición privada del autor que consta de 20 ejemplares nominados y numerados).

   Hoy, dedico el tema de esta colaboración a la poesía. Y más aún, a la poesía taurina.

   Recientes trabajos como los de Juan Domingo Argüelles: “Antología general de la poesía mexicana. De la época prehispánica a nuestros días” o el de Carlos López: “Los poemas de la poesía”, han representado para uno y otro un trabajo extenso en tiempo y reunión de obras, lo que merece especial reconocimiento.

   Sin embargo, el asunto taurino no había merecido ninguna atención, lo cual me llevó desde 1986 y hasta nuestros días a materializar el que hoy día ya es un “Tratado de la poesía mexicana en los toros. Siglos XVI-XXI”. De dicha labor, tuve oportunidad de publicar en 2006 el que entonces consideré como “Antología” en edición limitada de 20 ejemplares.

   Hasta hoy, la tarea no ha concluido. En el trabajo cotidiano de investigación siguen apareciendo textos que legaron poetas mayores y menores, así como diletantes de la poesía. Los hay anónimos y el cúmulo de esos datos rebasa las 2000 muestras.

   Quisiera compartir con ustedes el texto que redacté en 2004, el cual además, se engalanó con las presentaciones de Lucía Rivadeneyra y Elia Domenzáin que escribieron prólogo y epílogo respectivamente.

   Un tema como el de la poesía mexicana en los toros no había sido abordado desde su visión integral o antológica. De ahí que este motivo se sume a una información de intachable reminiscencia, colmada a su vez del mero y subjetivo emblema de elementos materiales tan insubstanciales como complejos dentro de una tradición, íntimamente relacionada con la historia de México, en esa otra historia paralela que es la de las corridas de toros, que llega a este 2004 con 478 años de recorrido.

   José María de Cossío, el gran erudito español, autor de la obra monumental de LOS TOROS,[1] escribió y compiló un trabajo denominado LOS TOROS Y LA POESÍA.[2] En él, no se contempla ninguna creación novohispana, del México independiente o del México moderno, lo que sí ocurre en otro de sus libros: LOS TOROS EN LA POESÍA CASTELLANA,[3] donde sólo aparecen dos composiciones novohispanas.[4] Ello obliga a desarrollar un trabajo con características similares, con la única diferencia de que el contexto sea totalmente de origen mexicano, debido a que se cuenta con elementos de verdad fascinantes, surgidos de esa maravillosa creación literaria.

   Acontece siempre, que en un trabajo de estas magnitudes, quedan ignorados datos considerables, los cuales existen en documentos sumamente curiosos que, por su condición han desaparecido en diversas y misteriosas circunstancias, o se hallan en el peor de los olvidos. Mi intención ha sido rescatar el mayor número de evidencias que, en un acomodo cronológico y una selección rigurosa, den como resultado un trabajo rico en valores. La consecuencia es esta APORTACIÓN HISTÓRICO TAURINA, cuyo propósito fundamental, cuando fue creada dicha serie en 1985, era y sigue siendo la de exhumar y rescatar documentos publicados en diversas épocas (en su caso, y si así conviene, con su respectiva reproducción facsimilar) en medio de una acuciosa anotación, que termine siendo el sustento crítico que la enriquece.

   Parece lógico iniciar estos apuntes con las primeras composiciones poéticas elaboradas a propósito de las representaciones -más caballerescas que taurinas- habidas en el México novohispano, que luego, con el paso de los años, y con la llegada de nuevas ideas y conceptos, se dieron los cambios al toreo de a pie, mismo que evolucionó durante todo el siglo XIX, y se enriqueció a partir de 1887, con la llegada de un importante grupo de toreros hispanos, quienes provocaron un vuelco representativo que originó la presencia de por vida del toreo de a pie, a la usanza española, en versión moderna. De entonces a este tiempo, la tauromaquia en nuestro país se ha consolidado.

   Ante nuestros ojos se presentan una serie notable de trabajos de la misma índole, ya como antologías,[5] donde ha quedado reconocida entre otras la presencia de Octavio Paz. De la misma manera, existen otros trabajos que, a lo largo de este, irán siendo citados, escogiendo lo que a mi juicio no sólo es la poesía mayor. También es preciso incluir la reproducción de algunos versos menores, o de extracción eminentemente popular. Tal es el caso de corridos y canciones, logrados por diversos creadores que no siempre se encuentran a la altura de aquellos célebres autores de la literatura que aquí queda considerada como “universal”.

   Siguiendo el modelo establecido por Cossío, se recogerán todos aquellos ejemplos que han dejado diversos autores a lo largo de más de cuatro siglos y medio, sin más anotación que la conveniente, indicando en su caso, el o los años de producción de la o las obras para no entorpecer el propósito original, y llegar así a buen término. De igual forma, cada siglo incluirá un “marco histórico” indispensable para entender su distinto comportamiento, logrando con ello una revisión, si no absoluta, sí la más completa que sea posible del recorrido secular de este espectáculo en nuestro país.

   Pocos poetas merecieron el reposo del análisis, y creo que la dimensión de la obra así lo exige. Sin embargo, aparecen algunos casos, como los de Sor Juana, Octavio Paz o José Alameda. Pero esta antología, debo confesarlo, no logra los alcances que, por ejemplo Luis Mario Schneider consigue en otra antología poética: la de Los Contemporáneos.[6] O el inalcanzable texto, por meritorio y genial de José Gorostiza con el que, en buena medida explica su Muerte sin fin.

   Espero que esta grave como tan grande omisión sea salvada por la comprensión de lectores y críticos, puesto que el propósito de la presente obra fue reunir todo aquel material con la sustancia poética como referente fundamental.

   Por último, quiero agradecer a Lucía Rivadeneyra y Elia Domenzáin sus comentarios, recomendaciones, pero sobre todo sus valiosos textos que enmarcan esta obra. A Rosa María Alfonseca Arredondo y Rosana Fautsch Fernández que aceptaron ilustrar con trazo sensible, inspiradas por los múltiples versos aquí reunidos. A Fumiko Nobuoka Nawa y Miguel Ángel Llamas, por su trabajo fotográfico con aires de renovación aportado a esta aventura editorial. Cada uno, desde su muy particular expresión, comenta, apunta o ilustra de tal forma, que, al ver el libro convertido en el fruto de los deseos de cualquier autor, puede advertirse el equilibrio que se consigue al combinar todas esas expresiones que, al ponerlas en manos del lector, pretende una placentera lectura, un gozoso paseo por los caminos del arte…

   Merece lugar especial en esta relación de agradecimientos, la valiosa intervención de Jorge F. Hernández, cuyas gestiones para convencer a tirios y troyanos ha sido incalculable, me consta.

   Esta empresa no podría quedar enteramente rematada si antes no se acude a una serie de explicaciones –o mejor dicho, exploraciones- alrededor del significado que en sí misma tiene la poesía en cuanto tal. Considero que dos buenos argumentos son los que pueden encontrarse en las obras de Octavio Paz[7] y José Gorostiza.[8]

   Avanzada la lectura de El arco y la lira, Paz afirma que

   “El poeta no quiere decir: dice. Oraciones y frases son medios. La imagen no es medio, sustentada en sí misma, ella es su sentido. En ella acaba y en ella empieza. El sentido del poema es el poema mismo”.[9] Y luego Gorostiza complementa la siempre pretendida explicación que todo creador en este sentido propone, aunque no siempre bajo el espíritu romántico de Bequer cuando a pregunta expresa de una su admiradora “¿Qué es la poesía?”, la vaga respuesta que escuchó fue “la poesía, eres tú”, vaga respuesta que también va a contrapelo de reconocida obra de Rosario Castellanos y su “Poesía no eres tú”. No. Aquí de lo que se trata es ingresar al complejo terreno donde pueden tejerse sólidas redes infinitas en prueba de este difícil, pero a la vez sencillo y misterioso quehacer. Por eso, José Gorostiza apunta que: “Para el poeta, la poesía existe por su sola virtud y está ahí, en todas partes, al alcance de todas las miradas que la quieran ver”. Es más:

   “La substancia poética, según esta mi fantasía, que derivo tal vez de nociones teológicas aprendidas en la temprana juventud, sería omnipresente, y podría encontrarse en cualquier rincón del tiempo y del espacio, porque se halla más bien oculto que manifiesta en el objeto que habita. La reconocemos por la emoción singular que su descubrimiento produce y que señala, como en el encuentro de Orestes y Electra, la conjunción de poeta y poesía”.

   Precisamente, al buscarle explicaciones al complejo, y asimismo sencillo espacio de la poesía, es necesario acudir a metáforas, a esa construcción de castillos en el aire que todo y nada dicen al mismo tiempo. En ese sentido, quienes profesamos la afición a los toros, solemos acudir con frecuencia al viejo verso de Lope de Vega revestido por el diestro sevillano Pepe Luis Vázquez en estos términos: “El toreo, es algo que se aposenta en el aire, y luego desaparece”. De ahí que sea el propio creador de Muerte sin fin quien nos diga que “la poesía, al penetrar en la palabra, la descompone, la abre como un capullo a todos los matices de la significación. Bajo el conjuro poético la palabra se transparenta y deja entrever, más allá de sus paredes así adelgazadas, ya no lo que dice, sino lo que calla”.

   Y es por medio del propio Gorostiza quien llega al centro de toda esta atención, rebasando el límite finito, cuando afirma: “La poesía, para mí, es una investigación de ciertas esencias –el amor, la vida, la muerte, Dios- que se produce en un esfuerzo por quebrantar el lenguaje de tal manera que, haciéndolo más transparente, se pueda ver a través de él dentro de esas esencias…” Pero eso no es todo. “La poesía es una especulación, un juego de espejos, en el que las palabras, puestas unas frente a otras, se reflejan unas en otras hasta lo infinito y se recomponen en un mundo de puras imágenes donde el poeta se adueña de los poderes escondidos del hombre y establece contacto con aquel o aquello que está más allá”.[10]

   Y mientras Gorostiza apunta que “si la poesía no fuese un arte sui generis y hubiese necesidad de establecer su parentesco respecto de otras disciplinas, yo me atrevería a decir aún (en estos tiempos) que la poesía es música y, de un modo más preciso, canto”, Octavio Paz apuntala este dicho bajo la siguiente afirmación acudiendo a una explicación más, la que proporciona Rubén Darío cuando dice: “Yo persigo una forma que no encuentra mi estilo, y no hallo sino la palabra que huye… y el cuello del gran cisne blanco que me interroga”. Paz, extendiéndose en esa búsqueda por el más allá de la poesía insiste que “La “celeste unidad” del universo está en el ritmo. En el caracol marino el poeta oye un profundo oleaje y un misterioso viento: el caracol la forma tiene de un corazón. El método de asociación poética de los “modernistas”, a veces verdadera manía, es la sinestesia. Correspondencias entre música y colores, ritmo e ideas, mundo de sensaciones que riman con realidades invisibles. En el centro, la mujer: la rosa sexual (que) al entreabrirse conmueve todo lo que existe. Oír el ritmo de la creación –pero asimismo verlo, y palparlo- para construir un puente entre el mundo, los sentidos y el alma: misión del poeta”.[11]

   Gorostiza, al quite:

   “El poeta no ha de proceder como el operario que, junto con otros mil, explota una misma cantera. Ha de sentirse el único, en un mundo desierto, a quien se concedió por vez primera la dicha de dar nombres a todas las cosas. Debe estar seguro de poseer un mensaje que sólo él sabrá traducir, en el momento preciso, a la palabra justa e imperecedera… Nadie sino el Ser Único más allá de nosotros, a quien no conocemos, podría sostener en el aire, por pocos segundos, el perfume de una violeta. El poeta puede –a semejanza suya- sostener por un instante mínimo el milagro de la poesía. Entre todos los hombres, él es uno de los pocos elegidos a quien se puede llamar con justicia un hombre de Dios”.[12]

   Todos esos “hombres de Dios” convocados aquí, en tanto creadores, como congregación colectiva por un lado, y secular por el otro; que pretende aproximaciones sobre el mensaje en torno al toreo mexicano, se unen para decirnos a coro, resumido por Octavio Paz como sigue:

   “Agudos, graves, esdrújulos, sobresdrújulos –golpes sobre el cuerno del tambor, palmas, ayes, clarines”- la poesía de lengua española es jarana y danza fúnebre, baile erótico y vuelo místico. Casi todos nuestros poemas, sin excluir a los místicos, se pueden cantar y bailar, como dicen que bailaban los suyos los filósofos presocráticos”.[13]

   Esta es pues, la esencia y también la empresa de amplias dimensiones con la que pretendo poner al alcance de los lectores y aficionados el rico material de un tema que seguramente resultará curioso e interesante, y que por sus características se reúne por primera vez en nuestro país.


[1] José María de Cossío: Los toros. Tratado técnico e histórico. Madrid, Espasa-Calpe, S.A. 1974-1997. 12 v.

[2] Op. Cit., vol. 2, p. 243-406.

[3] José María de Cossío: Los toros en la poesía castellana. Argentina, Espasa-Calpe, 1947. 2 vols.

[4] Op. Cit., t. II., p. 83-87. Juan Ruiz de Alarcón, último cuarto del siglo XVI. Biblioteca de AA.EE. Comedias de J. R. de Alarcón: Todo es ventura, acto III, y p. 181: Sor Juana Inés de la Cruz. Segundo tomo de las obras…, Barcelona, 1693.

[5] Mariano Roldán: Poesía universal del toro (2500 a. C.-1990). Madrid, Espasa-Calpe, 1990, 2 V. (La Tauromaquia, 30 – 31).

[6] Homenaje nacional. Los Contemporáneos. Antología poética. Introducción, selección de notas de Luis Mario Schneider. México, Instituto Nacional de Bellas Artes, CULTURASEP, 1982. 167 p. Ils., fots.

[7] Octavio Paz: El arco y la lira. El poema, la revelación poética, poesía e historia. México, décimo tercera reimpresión. México, Fondo de Cultura Económica, 2003. 305 p. (Sección de lengua y estudios literarios).

[8] José Gorostiza: Muerte sin fin y otros poemas. México, Fondo de Cultura Económica-Cultura SEP, 1983. 149 p. (Lecturas mexicanas, 13).

[9] Paz: El arco…, op. Cit., p. 110.

[10] Gorostiza: Muerte…, op. Cit., p. 8-11.

[11] Paz: El arco…, ibidem., p. 93.

[12] Gorostiza, Muerte…, ibidem., p. 24-25.

[13] Paz, El arco…, ibid., p. 89.

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OBRA PUBLICADA POR EL AUTOR, DE 1987 A 2017.

RECOMENDACIONES y LITERATURA.

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

Con frecuencia, algunas personas me consultan sobre mi trabajo publicado. Debo decir, no sin modestia, que a continuación encontrarán ustedes respuesta a esa duda. El archivo que acompaña estas notas, indica que entre 1981 y 1987 hubo un trabajo de iniciación con alrededor de mil colaboraciones. De 1987 y hasta la fecha, son 93 las publicaciones en que aparezco como autor o coautor. Espero sea de utilidad el presente registro.

OBRA PUBLICADA DE JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE

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MÁS DATOS DE UN LIBRO INÉDITO DEDICADO A LA HISTORIA DE SANTÍN.

RECOMENDACIONES y LITERATURA. 

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

No hace mucho, justo el 18 de diciembre de 2016, daba a conocer la que, a mi parecer, es la conclusión de un trabajo de largo aliento. Dicha investigación comenzó en 1985 y culmina 31 años después. Junto a ella, también hubo oportunidad de acercarse a otros temas, a cual más importante. Me refiero concretamente a las haciendas de Atenco, San Diego de los Padres, así como a dos personajes fundamentales en el curso del siglo XIX: Bernardo Gaviño y Ponciano Díaz.

Al cabo de esas poco más de tres décadas, los hilos conductores entre esos cinco asuntos tuvieron feliz consecuencia y una de ellas es precisamente la de Santín, libro inédito de 358 páginas profusamente ilustradas, y del que ahora comparto con ustedes el prólogo del mismo.

…AL QUE LEYERE… HISTORIA SOBRE LA RAZA BRAVA DE SANTÍN.

PRÓLOGO

Conforme avanzan una serie de investigaciones que he venido realizando desde 1985 y hasta la fecha, la información que ha ido surgiendo no sólo para el caso de Atenco, San Diego de los Padres o Santín, motivo este último del presente trabajo, han permitido abandonar la idea de que los datos son mínimos. Por fortuna, en el caso concreto de Atenco ha resultado muy positivo, tanto que esto produjo suficiente material para integrar mi proyecto de tesis doctoral.[1] Ahora bien, en importancia ha seguido Santín y espero que en algún momento, suceda lo mismo con San Diego de los Padres.

Por ahora Santín es centro de atención y a ello dedicaré las siguientes notas de apertura.

Aunque su origen como hacienda cuyo ganado se destinó a festejos taurinos, se remonta al año 1836,[2] se tienen datos que ubican su formación e integración como unidad de producción agrícola y ganadera a partir de 1590. Fue en el curso del siglo XVIII en que adquiere su primera denominación como hacienda de la Santísima Trinidad de Santín, que con los años pasó a ser propiedad de un tal Pedro Santín, mismo que le dio su nombre. Para el siglo XVIII adquirió otro nombre: el de hacienda de San Nicolás, según el censo de fincas del Valle de Toluca de 1776 y en este, ya aparece como dueño don Felipe Barbaboza y Quijano de Alcocer, quien la compró en 1767 al propio Pedro Santín, de acuerdo con la “Memoria de los S. S. Barbabosa” de octubre de 1863, que incluye los “Apuntes Exquisitos Sucedidos en mi Casa”, que se inician con datos desde el año de 1778, y que fueron escritos por el licenciado don José Antonio de Barbabosa y Díaz de Tagle, hijo de don Felipe. Sin embargo el patrón de la hacienda no es San Nicolás, sino la Santísima Trinidad. No es raro que la denominación original se haya olvidado. Por otra parte el de San Nicolás Canaleja, San Nicolás Tolentino, San Nicolás Peralta, esto es explicable ya que en ese lugar tuvieron varias propiedades y por ello influencia los Padres Misioneros de Filipinas que pertenecían a la Orden de los Agustinos Descalzos y que debieron ser los que por devoción a ese santo pusieron a las fincas antes mencionadas bajo su protección.

José Julio Barbabosa, una de las fuentes principalísimas en este estudio, proporciona información de primer orden, en el sentido de que

(En 1836 fue el) Inicio de la ganadería con “el deseo de tener mayor número de bravos, a cuyo efecto D. José Julio Barbabosa –abuelo de nuestro personaje del mismo nombre- mandaba poner de padres a los becerros q.e con mayor empeño y decisión, lidiaban…”[3]

Para ello, la mejor manera de comprobar el ritmo o pulso en que Santín estuvo presente, al menos de 1836 a 2016, puede encontrarse en la “Relación de corridas de toros de la hacienda de Santín, localizadas en las diversas fuentes de consulta a que tuvo acceso el autor”.

Conforme va uno enfrascándose en el informe que cotidianamente fue concibiendo J. J. Barbabosa, se tiene suficiente idea del modo en que Santín fue articulándose como una hacienda ganadera en lo fundamental, entre cuyos fines estuvo el de destinar toros a las diferentes fiestas organizadas con ese objeto. Llama la atención que el tipo de ganado criado a propósito, tuvo unas características en las que se respetó lo que podría considerarse en términos archivísticos como “orden de procedencia” o en la industria vitivinícola la “denominación de origen”. Lo que en otras palabras podría entenderse como pureza, pues se trataba de ganado criollo, que no se cruzó con ninguno otro, hasta que el 8 de septiembre de 1924

(…) a las 11.35 min de la mañana llegaron a Santín los 6 cajones con las 4 terneras y 2 toros españoles que deseabamos, desde luego los llevamos a la manga de la Loma y ahí les abrimos los cajones, dos terneras y un toro dieron firmeza sobre los caballos de los vaqueros que estaban deteniendo unas terneras mansas que pusimos para que les sirvieran de cabestros. Llegaron en perfecto estado de gordura y demás, por desgracia son de tres años y no de dos como los encargué y según dicen, los han tentado 3 veces, que se yo lo que habrá de verdad respecto a su vista, debo confesar con toda verdad como lo acostumbro, mi torpeza o mi mal gusto, me parecen / (p. 67) feos y que no se pueden comparar con los de aquí, pero me conformo deseando den excelentes crías, aunque sean feas. Vinieron los toros No. 7 Vigilante, No. 32 Pelofino, negro entrepelado, y las terneras son la No. 446 negra Alcoaleana la No. 457, negra, Balconera, la No. 477 Almendrilla, negra también, y la No. 480 Rondeña, negra entrepelada. Todas estas reses son de la ganadería de D. Antonio Flores, de las razas del Duque de Braganza, Marqués del Saltillo y Santa Coloma. Las mandó el Sr. Alfredo Alonso de Sevilla, asegurándome que son de sangre pura saavedreña. Esta rama saavedreña del Mayorazgo Núñez de Prado, fue primitivamente de D. Francisco Pacheco y Núñez de Prado, Marqués de Gandul, que vendió su mayor parte a D. Juan Vázquez, que la llegó a Gerena, este la cedió al Marqués de Villamarta que la traspasó con gran utilidad al Sr. Oleas, que la llevó a Castilla, de donde vinieron las vacas paridas a poder del actual poseedor Sr. Antonio Flores Yñiguez, que la conserva pura, aunque viven unidas a la ganadería que enagenó el Duque de Braganza, Rey de Portugal, formada con vacas de Veragua, y toros de Ybarra que vio tentar el Sr. A. Alonso. Por supuesto que todos estos datos los obtuve del Sr. Alfredo Alonso a quien conoce personalmente el amigo del Rivero, y este asegura que aquel es todo un caballero, y hombre honorable en todo sentido.

Cuando me manden la cuenta y sepa lo que costaron estos animales lo anotaré.[4]

Retrato del señor José Julio Barbabosa (1860-1930), protagonista principal en esta obra.

Por cuanto puede verse, hubo entre 1836 y 1924 una especie de práctica endogámica, de ahí que las características fenotípicas de los “santines”, permitió que fueran siendo conocidos como los “toros nacionales”. Por ejemplo, no se parecen a los de Atenco que, para esas épocas mostraban ya fuerte presencia navarra. Sin embargo, por el registro fotográfico del que se valió J. J. Barbabosa para demostrar o comprobar el envío de sus toros a las plazas, puede concluirse en su morfología que no estaban presentes esos elementos criollos de los que se jactaba, pues habría sido muy notorio el hecho de que un ganado con tal peculiaridad, que es ganado criollo por donde quiera vérsele; se distanciara en sus condiciones de trapío respecto al ganado “santineño”, mismos que poseían armonía y robustez. Su cornamenta era otra de esas particularidades pues en su mayoría era –en cornamenta- corniabierta, y hasta “alacranados”. En cuanto al juego que desempeñaban en el ruedo, todo parece indicar que eran muy bravos y duros, aunque no faltaban aquellos en que la reputación de la ganadería quedaba en duda.

Además de los documentos que aquí son centro de atención, serán incluidos en forma facsimilar otros de la misma importancia y contenido, mismos que se detallarán en pequeñas fichas, así como una importante cantidad de imágenes y fotografías, que permitirán conocer con más detalle, el curso que fue tomando, al cabo de los años hacienda tan notable y que, como muchas, también entró en su fase natural de decadencia, hasta su lamentable desaparición.

Toro de Santín a finales del siglo XIX.

Tengo la impresión de que me estoy adelantando a mostrar las maravillas que ofrece …AL QUE LEYERE… HISTORIA SOBRE LA RAZA BRAVA DE SANTÍN, cuyo valor se debe, en buena medida a la información inédita que puso a mi alcance Salvador Barbabosa, a quien debo mi agradecimiento muy especial por encontrarme con las abundantes fuentes originales de que se vale este trabajo y con lo que emprendí la gozosa tarea de estructurarlo en la forma en que el lector tendrá forma de conocerlo a partir de estos momentos. Que su lectura, como la mía, produzca el deleite, el asombro y la curiosidad.

Ciudad de México, noviembre de 2016

M. en H. José Francisco Coello Ugalde.


[1] José Francisco Coello Ugalde: “Atenco: La ganadería de toros bravos más importante del siglo XIX. Esplendor y permanencia”. México, Universidad Nacional Autónoma de México. División de Estudios de Posgrado. Colegio de Historia, 2006. 251 p. + 654 p. de anexos. Ils., fots., facs., mapas.

[2] Aunque ya se dispone de un dato que se ubica un año antes. Véase la “Relación de encierros de la Hacienda de Santín localizados en las diversas fuentes de consulta…” en este mismo trabajo. (N. del A.).

[3] José Julio Barbabosa: Nº 1. Orijen de la raza brava de Santín, y algunas cosas notables que ocurran en ella. José Julio Barbabosa. Ms. Santín. Nbre. 1/1886, p. 3.

[4] José Julio Barbabosa: Nº 3 Orijen de la raza brava de Santín, y algunas cosas notables q.e ocurran en ella (…). Santín, Noviembre 2/1914 y ss.

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SOBRE UNA RELACIÓN DE FIESTAS EN 1680.

RECOMENDACIONES y LITERATURA. 

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

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MUNDO HISPÁNICO Nº 269. Agosto 1970.

   Por estos días, leo con auténtico deleite un libro esencial. Se trata de Espacio y tiempo de fiesta en Nueva España (1665-1760).[1] Su autora, Judith Farré Vidal es académica en varias instituciones españolas, y se interesó en el tema que materializó en su estudio, gracias al hecho de que concentró varias obras virreinales que contienen elementos donde trascienden códigos, personajes, emblemas, y todo un conjunto de circunstancias que se concentraban en aquellos documentos conocidos como “Relaciones de sucesos” o “Descripciones de fiestas”.

   Allí está también lo sagrado y lo profano, el ritual de fiestas civiles, religiosas e incluso académicas, pero sobre todo una abundante interpretación de su contenido que se sustenta en verso o en prosa, respondiendo a ese complejo proceso que significó para los novohispanos el placer de la celebración en sus diversas manifestaciones. En ese conjunto amplísimo, los festejos taurinos no podían faltar.

   Por tanto, entre los materiales que Farré Vidal decodifica y analiza hasta reintegrarlos en su amena y documentada investigación, se encuentra el ejercicio que aplica en Pierica narración de la plausible pompa con que entró en esta imperial y nobilísima ciudad de México el Exmo. Señor conde de Paredes, marqués de la Laguna (…) El día 30 de noviembre de 1680 (…).[2]

   Del mismo, nos encaminamos a ubicar entre los muchos octosílabos, escritos en quintillas los que aluden a las fiestas de toros y cañas, como leeremos a continuación. Antes de ello, adelanto que las correspondientes a las corridas de toros van de la 61 a la 70, el toreo de a pie ejecutado por los indios de la 71 a la 73 y luego de las demostraciones por parte de los nobles caballeros, de la 127 a la 130, y que pueden encontrarse entre las páginas 157-159 y 168 del libro aquí reseñado.

161.-Corriéronse toros que

a mucho amedrentaban,

con ira atemorizaban

y, estando picados de

verse corridos, bramaban.

62.-El que a pie pretendía osado

aguardar el golpe, a ver

su furia estaba cuitado,

mas el toro le hacía ser,

de encogido, desgarrado.

63.-Pero el que sin embarazos

valiente osaba esperarle,

pasaba dos mil fracasos,

pues veía que sin matarle

le hacía el toro mil pedazos.

64.-Uno salió que al llamarle

se picó con un vaquero,

al cual era bien dejarle

porque se picaba, pero

no hacían sino torearle.

65.-Otro, sin que a nadie inquiete,

cobarde al principio fue,

luego al peligro se mete

furioso, que tanto le

hacen al buey, que arremete.

66.-Unos, el vulgo alteraban

con denuedo y furia cruel,

de los vaqueros temblaban,

con que sin amor por el

rejón se desatinaban.

67.-Otros con rigor violento

de los rejones huían

y mostrando brioso aliento,

por entre el vulgo corrían

con notable rompimiento.

68.-De los silbos los zumbidos

a éstos les daban cuidados

y acudiendo a los chillidos,

siendo los más acosados,

andaban más divertidos.

69.-Uno se vio tan furioso

que, comenzando a bramar,

miraba todo lugar,

mostrándose tan rabioso

que le podían torear.

70.-Mas ningún vaquero osaba

aventurar su rejón,

que cualquiera le temblaba

aterrado, porque con

cualquiera se revolcaba.

71.-En dos voladores dando

gusto a su Excelencia, justo

había unos indios. Mas, ¡cuándo

aquestos no le dan gusto

a sus virreyes volando!

72.-En el aire, con desgaire,

diestra aquesta pobre grey

daba gusto con donaire,

que en servicio de su rey

parece andar por el aire.

73.-Destrezas hubo esforzadas.

a quien es de mano doy,

por no entender de estocadas,

y porque también no estoy

para contar montantadas.

(. . . . . . . . . . . . . . . . . . . .)

   En cuanto a los juegos de cañas, o evoluciones caballerescas que fueron cosas “muy de ver” esto es lo que corresponde a su descripción:

127.-Cuatro ejércitos galantes

en retaguarda se vían,

que con tiros fulminantes

salva cada instante hacían

al príncipe de los infantes.

128.-El sargento mayor guía

era, en quien se desmenuza

la nobleza y bizarría,

por tener tanta hidalguía

en su pecho que se cruza.

129.-Cuatro capitanes fueron

los que, con cariño y arte,

las escuadras condujeron

de Marte y las compusieron

con amor ex proprio Marte.

130.-Con acciones celebradas

las banderas se tendían

hermosas y arreboladas,

con que sus dueños lucían

a banderas desplegadas.

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Otra autora que publicó con el mismo pretexto fue Sor Juana Inés de la Cruz. Aquí la muestra. En Guillermo Tovar de Teresa: Bibliografía novohispana de arte (Primera parte) Impresos mexicanos relativos al arte de los siglos XVI y XVII. Prólogo de José Pascual Buxó. México, Fondo de Cultura Económica, 1988. 382 p. Ils., facs., p. 252.

Bien vale “un potosí” todo este conjunto de datos, que de pronto, nos acercan a un pasado que ya no es remoto, gracias a estudios de esta naturaleza, por lo que se agradece la seria labor de su autora.


[1] Judith Farré Vidal: Espacio y tiempo de fiesta en Nueva España (1665-1760). Madrid, Universidad de Navarra, Iberoamericana, Vervuert, Bonilla Artigas Editores, 2013. 311 p. Ils., fots., facs. (Biblioteca Indiana, 35).

[2] Juan Antonio Ramírez Santibáñez: Pierica narración de la plausible pompa con que entró en esta imperial y nobilísima ciudad de México el Exmo. Señor conde de Paredes, marqués de la Laguna, virrey, gobernador y capitán general de esta Nueva España, y presidente de su Real Audiencia y Cancillería, que en ella reside. El día 30 de noviembre de este año de 1680, que consagra obsequioso al señor don Luis Carrillo de Medina y Guzmán, hijo segundo de los señores condes de la Rivera, capitán de la Armada Real, gobernador que fue de los bajeles que condujeron el socorro a los estados de Flandes el año de 1666 y capitán de la guarda de su Excelencia, habiéndolo sido de los dos señores Excelentísimos, sus antecesores, el bachiller (…). Con Licencia de nuestros Superiores. En México, por Francisco Rodríguez Lupercio. Año de 1680.

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40 AÑOS DE PRODUCCIÓN LITERARIA. (1977-2017).

RECOMENDACIONES y LITERATURA. 

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

   2017 será un año en el que cumpla los 40 de escribir, aunque sea en 2021 cuando alcance el mismo propósito ya que en 1981 aparecieron publicados mis primeras colaboraciones en algunos periódicos y revistas que ya han desaparecido.

   Por tal motivo, y con la ayuda de las nuevas tecnologías, tengo hoy un balance de obra como no lo había imaginado. De ahí que comparta a continuación con el despliegue de trabajos listos para la imprenta, y donde a partir de varias alternativas, esperaría entrar en acuerdos con un editor que coincidiera en términos de las varias posibilidades que hoy deben ponerse a disposición de los lectores, pues las dimensiones de muchos de estos libros van de poco menos de 100 y hasta algo más de las 2000 páginas, lo que significa un conflicto si la impresión en papel fuese una solución, teniendo también como alternativa las opciones digitales que podrían ofrecer muchas mejores posibilidades, dadas una serie de condiciones que puedan dar como resultado volúmenes virtuales con opción multimedia, por ejemplo. Incluso –y como ya lo tengo reflexionado-, también como un proyecto híbrido, a partir de la combinación del papel y la parte digital.

   Ofrezco a continuación, en un archivo PDF el total de las obras ya terminadas: son 130 libros, y cuyos desgloses e índices se incluyen también. Espero sean datos de utilidad para echar a andar la maquinaria de difusión sobre historia de las diversiones públicas, y en particular de las corridas de toros en nuestro país, desde tiempos virreinales y hasta nuestros días.

   Gracias por su atención.

catalogo-general-de-obras-terminadas-1977-2017

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UN NUEVO LIBRO SOBRE SANTÍN…

RECOMENDACIONES y LITERATURA. 

“…AL QUE LEYERE… HISTORIA SOBRE LA RAZA BRAVA DE SANTÍN”. 

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE. 

Recientemente he rematado una obra, la cual me tomó elaborarla poco más de 25 años. Se trata de un intento por historiar la unidad de producción agrícola y ganadera como fue la de Santín, esa hacienda cuyo paso por el sendero taurino abarca, por lo menos en los registros que se revisaron exhaustivamente, de 1835 y hasta 2014.

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Libro. Extensión, 358 páginas. Fots., facs., retratos. Inédito.

   A continuación, comparto con ustedes el

ÍNDICE

PRÓLOGO

SE COMENTAN LAS OBRAS:  …AL QUE LEYERE…

Introducción, notas, comentarios.

CURIOSA ANÉCDOTA OCURRIDA CON GANADO DE SANTÍN EN 1927.

CONCLUSIONES.

DON RAFAEL BARBABOSA, GANADERO DE RESES BRAVAS Y LA HACIENDA DE SANTÍN.

LA HACIENDA Y LA GANADERÍA DE SANTÍN.

Nº 1 ORIJEN [SIC] DE LA RAZA BRAVA DE SANTÍN, Y ALGUNAS COSAS NOTABLES Q.E OCURRAN EN ELLA J[OSÉ] J[ULIO] B[ARBABOSA]. SANTÍN, NBRE [SIC] 1º / [18]86.

Nº 3 ORIJEN [SIC] DE LA RAZA BRAVA DE SANTÍN, Y ALGUNAS COSAS NOTABLES Q.E OCURRAN EN ELLA J[OSÉ] J[ULIO] B[ARBABOSA]. SANTÍN, NBRE [SIC] 2 DE 1914.

RELACIÓN DE OTROS DOCUMENTOS SOBRE LA HACIENDA DE SANTÍN (1610-1980).

POST SCRIPTUM. APRECIOS O DESPRECIOS EN EL JUEGO DE LOS TOROS “NACIONALES” DE SANTÍN EN 1924.

RELACIÓN DE ENCIERROS DE LA HACIENDA DE SANTÍN, LOCALIZADOS EN LAS DIVERSAS FUENTES DE CONSULTA A QUE TUVO ACCESO EL AUTOR.

EL “GARLOPO”: UN TORO QUE TIENE 132 AÑOS.

RELACIÓN DE IMÁGENES.

FOTOGRAFÍAS Y ALGUNOS DATOS SOBRE TOROS NOTABLES POR ALGUNA CIRCUNSTANCIA DE LA GANADERÍA BRAVA DE SANTÍN. ABRIL 10 DE 1909. José Julio Barbabosa (Facsímil).

“EN UN RANCHO QUE OFERTA BORREGOS, LA ENCERRONA DE FOX CON SU GABINETAZO”.

BIBLIOGRAFÍA.

De todo lo anterior se tiene como resultado el acopio de todos estos registros en la

CAJA SANTÍN (1610 – 2016)

    La Caja Santín. (1610 – 2016) reúne 400 años de historia en documentos e imágenes, sobre una de las más emblemáticas ganaderías de toros bravos en México y cuya trayectoria va de 1835 a 2014. Me refiero, y no podía ser de otra forma que a Santín.

Para conocer sus secretos, su integración y otros tantos aspectos sobre vida cotidiana, o la de sus diferentes propietarios, han sido digitalizados poco más de 10 mil documentos que van de manuscritos a mecanuscritos; de fotografías a facsímiles; de carteles a registros en imágenes de buen número de toros o los de diversos rincones y espacios por donde deambularon hombres y mujeres en el día a día en aquel espacio mexiquense.

En su contenido se puede percibir la forma en que se construyó y consolidó esta unidad de producción agrícola y ganadera. También es posible notar las tribulaciones o momentos críticos por los que pasó en diversas épocas, sobre todo durante la Revolución mexicana, ya que se convirtió en blanco de saqueo y robo.

Son notables aquellas puntuales anotaciones de al menos varios personajes a lo largo del siglo XIX y parte del XX como José Julio Barbabosa Manjarrez, Jesús María Barbabosa o José Julio Barbabosa.

Del mismo modo allí están los testimonios en escrituras, correspondencia o la notificación contable, minuciosa y detallada a cual más.

No me queda la menor duda de que quien pretenda acceder a estos datos, encontrará valiosa información con la cual formará investigación o investigaciones sobre personajes, acontecimientos diversos, y donde por ejemplo anotaciones de puño y letra de sus propietarios ayudará a desvelar cuanto hecho sucedió. El lenguaje, ciertos términos o palabras hoy en desuso, recobrarán su dimensión hasta el punto de la decodificación. Los misterios podrán dilucidarse con mejor claridad.

Y para quien pretenda datos como los estrictamente taurinos, hallará fotografías, algunos grabados, cromolitografías y hasta una completa relación que va de 1835 y hasta 2014 donde podrá conocer perfectamente relacionados cerca de 650 registros sobre los festejos donde se lidiaron aquellos célebres “santineños” así como una buena cantidad de carteles.

De igual forma, agrego un libro digital de mi autoría, que lleva por título …Al que leyere… Historia sobre la raza brava de Santín mismo al que he dedicado más de 30 años de investigación, siendo esta la primera vez que lo comparto, por tratarse de un trabajo inédito.

Como todo ejercicio dedicado a una historia tan larga, es probable que sigan apareciendo más datos y documentos. Me anticipo a comentar que dicha tarea la continuaré hasta donde sea posible, en espera de que aparezcan más interesados con propósitos de hacer coherente, clara y sólida la presencia de Santín.

 TODA ESTA CONCENTRACIÓN CONSTA DE 4 CARPETAS y 10,296 ARCHIVOS.

 José Francisco Coello Ugalde

Maestro en Historia.

Ciudad de México, noviembre de 2016.

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DEL HILO DE ARDIADNA AL HILO Y SUMMA DEL TOREO.

RECOMENDACIONES y LITERATURA. 

Se presenta el libro Del hilo de Ariadna al hilo y summa del toreo. Homenaje a José Alameda.

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

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   Dentro de las actividades que tiene preparadas la Peña Taurina “El Toreo” de Monterrey, Nuevo León, con motivo de su 53 aniversario, se tiene contemplado presentar “en sociedad” el libro, Del hilo de Ariadna al hilo y summa del toreo. Homenaje a José Alameda, publicado bajo los auspicios de la propia organización de aficionados, así como por la Universidad Autónoma de Nuevo León. La edición, publicada originalmente en 2012, y conservada como los buenos vinos, permite acercarse al quehacer de ese entrañable personaje que llenó toda una época, desde su arribo a México en 1940 y hasta su muerte, en 1990. Esto sucederá la noche del jueves 10 de noviembre en el Patio Ala Sur del Aula Magna de la UANL (Colegio Civil), a las 19:30 hrs. Estaremos en la mesa de presentación, el Ing. Edmundo J. Gil y un servidor, por lo que desde esta tribuna, hago una atenta invitación para que asistan al que será el primero de diversos actos conmemorativos preparados por los actuales integrantes de la peña taurina “El Toreo”. También se presentará un cuadro flamenco con la “Compañía de Betty Villarreal”.

   Sobre José Alameda, adelanto estas apreciaciones.

   Buena parte de la actual población mexicana guarda la memoria de un personaje que representó para su vida no solo recuerdo. También conocimiento. Locutor formado en una época de suyo especial, sobre todo por lo que fue y significó aquella transición de la radio a la televisión entre la cuarta y quinta décadas del siglo pasado. Esa voz autorizada y peculiar pertenecía a uno de los hombres más cultos que he conocido, no solo por su amplio bagaje de información sobre el planeta de los toros. Estoy hablando de quien se formó y cultivo en torno a la cultura universal. Él es José Alameda, español que convirtió a México en su segunda patria. Cumple con el difícil momento de superar un exilio francés para modificarlo por su condición de transterrado en 1940, cuando los otros españoles, ese enorme contingente derrotado por la Guerra Civil era acogido por nuestro país apenas un año antes, pero comparte con este grupo peculiar y en esa alianza, se integra a uno de los frentes intelectuales más vigorosos del siglo XX mexicano. Imposible olvidar, entre otros a León Felipe, Luis Cernuda, Pedro Garfias, Manuel Altolaguirre, Emilio Prados, Max Aub, Adolfo Sánchez Vázquez, Luis Buñuel y un largo etcétera.

   El ciudadano español Luis, Carlos, José, Felipe, Juan de la Cruz Fernández y López-Valdemoro (Madrid, 24 de noviembre de 1912; ciudad de México, 28 de enero de 1990) se convierte para la tauromaquia mexicana y el ambiente social en José Alameda, para unos. En Pepe Alameda para muchos, si cabe el síntoma afectivo y cariñoso que se le prodigaron, aunque no faltara quien lo sometiera a juicios de valor; o peor aún, a juicios sumarios porque su cultura, finalmente su cultura despertaba sospechas y desdén.

   DEL HILO DE ARIADNA AL HILO Y SUMMA DEL TOREO, con este título particular, tenemos ante nosotros a uno de los personajes más representativos de la segunda mitad del siglo XX, no solo en el ámbito de la prensa escrita, la radio y la televisión donde se dio a conocer como un cronista taurino de altos vuelos. También se le recuerda como un hombre dueño de una cultura impresionante, como ya se dijo, capaz de abarcar y de abordar cuanto tema pudiera desmenuzar en amenas charlas, dada su capacidad de tribuno, o sosteniendo polémicas siendo entre las más recordadas las que mantuvo con Rafael Solana hijo y Carlo Cociolli. Autor de varios libros sobre tauromaquia, desarrolló en los mismos un discurso de profundo conocimiento, sustentado no solo en la diversidad de lecturas que lo formaron. También en el cúmulo de ideas y teorías propuestas en lo personal, y que hoy día al fin son reconocidas, sobre todo en España, país del que siendo originario, no le había hecho la debida justicia.

   De todo esto y otros tantos perfiles “alamedianos” consistirá ese pequeño homenaje el cual se había quedado pendiente y que ahora, bajo las intensas jornadas conmemorativas de la peña taurina “El Toreo” de Monterrey, continuarán hasta el 19 de noviembre, con un rico programa que a continuación comparto con ustedes:

Viernes 11 de noviembre: proyección de la película “El Gato Montes” (Ópera del mismo nombre). Lugar: Local de la Peña Taurina “El Toreo”, 19:30 hrs.

Sábado 12 de noviembre: Radio Nuevo León, Programa Toros y Olé! Conducen: Alberto Hernández y Juan Baizán. Participación de los socios de la Peña: Héctor F. Navarro y Rubén Leal Garza. Frecuencia 1510 AM 14:00 hrs.

Sábado 12 de noviembre: Entrega de reconocimiento al ganadero Ing. Oscar Domínguez de la ganadería “Golondrinas”, Ganadería de reses bravas más antigua del estado de Nuevo León  Lugar: Plaza de Toros Monumental Monterrey “Lorenzo Garza” 17:00 hrs.

Domingo 13 de noviembre: Publicación en el periódico El Horizonte. Opinión de la corrida celebrada el día 12 de noviembre en La Plaza de Toros Monumental Monterrey “Lorenzo Garza” A cargo de nuestro socio: Edgardo Rojas García.

Lunes 14 de noviembre: Dominio en Radio frecuencia FM 96.5. Tema: Defendamos al Toro, a cargo de nuestros socios: José Antonio Quiroga Ch. y Rubén Leal Garza. 17:00 hrs.

Martes 15 de noviembre. Grabación del Programa de TV “Café Taurino”. Conductor: Francisco Díaz Mtz. Invitados nuestros socios: José Antonio Quiroga Ch. y Rubén Leal Garza. Trasmisión por Multimedios TV jueves 17 de noviembre 20:00 hrs.

Miércoles 16 de noviembre: Proyección de la película: “Tauromaquias Universales”. Conduce: Cinéfilo Lic. Fernando Gaona Garza. Lugar: Auditorio del Museo Metropolitano de Monterrey, Calle Zaragoza y Corregidora, 19:00 hrs.

Jueves 17 de noviembre: Entrega de Reconocimiento al MAESTRO ELOY CAVAZOS, con motivo de sus 50 años de alternativa. Trasmisión en vivo por internet en el programa de TV “Toros a lo Regio”. Conduce: Manuel González, www.regioenvivo.tv Lugar: Local de la Peña Taurina “El Toreo”, 20:30 hrs.

Viernes 18 de noviembre: Publicación en el periódico El Horizonte. Columna: “Por los senderos taurinos”. Tema: Historia de la Peña Taurina “El Toreo”, a cargo de: nuestro socio Héctor F. Navarro Glz.

Sábado 19 de noviembre: Festival taurino de aficionados prácticos. Lugar: Plaza de Toros Monumental Monterrey “Lorenzo Garza”. 16:00 hrs.

Sábado 19 de noviembre: Ceremonia de clausura de la XL Semana Regiomontana de El Toreo. Lugar: Local de la Peña Taurina “El Toreo”. 20:00 hrs.

Plaza de Toros Monumental Monterrey “Lorenzo Garza”: Festival Taurino de Aficionados Prácticos. Sábado 19 de Noviembre 2016 16:00 hrs. A beneficio de CASA HOGAR PADRE SEVERIANO MARTÍNEZ.

Con la actuación de los aficionados prácticos Miguel Casanueva, de Tlaxcala, César Villanueva, de Monterrey, N. L., Adolfo Mendoza y Zárate, de la ciudad de México, José Narciso Candelaria, de Monterrey N. L., Rodolfo Amescua, de Monterrey, N. L., Adolfo Mendoza y Acevedo, de la ciudad de México, lidiando 6 ejemplares de La Cardona.

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