Archivo de la categoría: RECOMENDACIONES Y LITERATURA

SOBRE UNA RELACIÓN DE FIESTAS EN 1680.

RECOMENDACIONES y LITERATURA. 

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

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MUNDO HISPÁNICO Nº 269. Agosto 1970.

   Por estos días, leo con auténtico deleite un libro esencial. Se trata de Espacio y tiempo de fiesta en Nueva España (1665-1760).[1] Su autora, Judith Farré Vidal es académica en varias instituciones españolas, y se interesó en el tema que materializó en su estudio, gracias al hecho de que concentró varias obras virreinales que contienen elementos donde trascienden códigos, personajes, emblemas, y todo un conjunto de circunstancias que se concentraban en aquellos documentos conocidos como “Relaciones de sucesos” o “Descripciones de fiestas”.

   Allí está también lo sagrado y lo profano, el ritual de fiestas civiles, religiosas e incluso académicas, pero sobre todo una abundante interpretación de su contenido que se sustenta en verso o en prosa, respondiendo a ese complejo proceso que significó para los novohispanos el placer de la celebración en sus diversas manifestaciones. En ese conjunto amplísimo, los festejos taurinos no podían faltar.

   Por tanto, entre los materiales que Farré Vidal decodifica y analiza hasta reintegrarlos en su amena y documentada investigación, se encuentra el ejercicio que aplica en Pierica narración de la plausible pompa con que entró en esta imperial y nobilísima ciudad de México el Exmo. Señor conde de Paredes, marqués de la Laguna (…) El día 30 de noviembre de 1680 (…).[2]

   Del mismo, nos encaminamos a ubicar entre los muchos octosílabos, escritos en quintillas los que aluden a las fiestas de toros y cañas, como leeremos a continuación. Antes de ello, adelanto que las correspondientes a las corridas de toros van de la 61 a la 70, el toreo de a pie ejecutado por los indios de la 71 a la 73 y luego de las demostraciones por parte de los nobles caballeros, de la 127 a la 130, y que pueden encontrarse entre las páginas 157-159 y 168 del libro aquí reseñado.

161.-Corriéronse toros que

a mucho amedrentaban,

con ira atemorizaban

y, estando picados de

verse corridos, bramaban.

62.-El que a pie pretendía osado

aguardar el golpe, a ver

su furia estaba cuitado,

mas el toro le hacía ser,

de encogido, desgarrado.

63.-Pero el que sin embarazos

valiente osaba esperarle,

pasaba dos mil fracasos,

pues veía que sin matarle

le hacía el toro mil pedazos.

64.-Uno salió que al llamarle

se picó con un vaquero,

al cual era bien dejarle

porque se picaba, pero

no hacían sino torearle.

65.-Otro, sin que a nadie inquiete,

cobarde al principio fue,

luego al peligro se mete

furioso, que tanto le

hacen al buey, que arremete.

66.-Unos, el vulgo alteraban

con denuedo y furia cruel,

de los vaqueros temblaban,

con que sin amor por el

rejón se desatinaban.

67.-Otros con rigor violento

de los rejones huían

y mostrando brioso aliento,

por entre el vulgo corrían

con notable rompimiento.

68.-De los silbos los zumbidos

a éstos les daban cuidados

y acudiendo a los chillidos,

siendo los más acosados,

andaban más divertidos.

69.-Uno se vio tan furioso

que, comenzando a bramar,

miraba todo lugar,

mostrándose tan rabioso

que le podían torear.

70.-Mas ningún vaquero osaba

aventurar su rejón,

que cualquiera le temblaba

aterrado, porque con

cualquiera se revolcaba.

71.-En dos voladores dando

gusto a su Excelencia, justo

había unos indios. Mas, ¡cuándo

aquestos no le dan gusto

a sus virreyes volando!

72.-En el aire, con desgaire,

diestra aquesta pobre grey

daba gusto con donaire,

que en servicio de su rey

parece andar por el aire.

73.-Destrezas hubo esforzadas.

a quien es de mano doy,

por no entender de estocadas,

y porque también no estoy

para contar montantadas.

(. . . . . . . . . . . . . . . . . . . .)

   En cuanto a los juegos de cañas, o evoluciones caballerescas que fueron cosas “muy de ver” esto es lo que corresponde a su descripción:

127.-Cuatro ejércitos galantes

en retaguarda se vían,

que con tiros fulminantes

salva cada instante hacían

al príncipe de los infantes.

128.-El sargento mayor guía

era, en quien se desmenuza

la nobleza y bizarría,

por tener tanta hidalguía

en su pecho que se cruza.

129.-Cuatro capitanes fueron

los que, con cariño y arte,

las escuadras condujeron

de Marte y las compusieron

con amor ex proprio Marte.

130.-Con acciones celebradas

las banderas se tendían

hermosas y arreboladas,

con que sus dueños lucían

a banderas desplegadas.

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Otra autora que publicó con el mismo pretexto fue Sor Juana Inés de la Cruz. Aquí la muestra. En Guillermo Tovar de Teresa: Bibliografía novohispana de arte (Primera parte) Impresos mexicanos relativos al arte de los siglos XVI y XVII. Prólogo de José Pascual Buxó. México, Fondo de Cultura Económica, 1988. 382 p. Ils., facs., p. 252.

Bien vale “un potosí” todo este conjunto de datos, que de pronto, nos acercan a un pasado que ya no es remoto, gracias a estudios de esta naturaleza, por lo que se agradece la seria labor de su autora.


[1] Judith Farré Vidal: Espacio y tiempo de fiesta en Nueva España (1665-1760). Madrid, Universidad de Navarra, Iberoamericana, Vervuert, Bonilla Artigas Editores, 2013. 311 p. Ils., fots., facs. (Biblioteca Indiana, 35).

[2] Juan Antonio Ramírez Santibáñez: Pierica narración de la plausible pompa con que entró en esta imperial y nobilísima ciudad de México el Exmo. Señor conde de Paredes, marqués de la Laguna, virrey, gobernador y capitán general de esta Nueva España, y presidente de su Real Audiencia y Cancillería, que en ella reside. El día 30 de noviembre de este año de 1680, que consagra obsequioso al señor don Luis Carrillo de Medina y Guzmán, hijo segundo de los señores condes de la Rivera, capitán de la Armada Real, gobernador que fue de los bajeles que condujeron el socorro a los estados de Flandes el año de 1666 y capitán de la guarda de su Excelencia, habiéndolo sido de los dos señores Excelentísimos, sus antecesores, el bachiller (…). Con Licencia de nuestros Superiores. En México, por Francisco Rodríguez Lupercio. Año de 1680.

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40 AÑOS DE PRODUCCIÓN LITERARIA. (1977-2017).

RECOMENDACIONES y LITERATURA. 

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

   2017 será un año en el que cumpla los 40 de escribir, aunque sea en 2021 cuando alcance el mismo propósito ya que en 1981 aparecieron publicados mis primeras colaboraciones en algunos periódicos y revistas que ya han desaparecido.

   Por tal motivo, y con la ayuda de las nuevas tecnologías, tengo hoy un balance de obra como no lo había imaginado. De ahí que comparta a continuación con el despliegue de trabajos listos para la imprenta, y donde a partir de varias alternativas, esperaría entrar en acuerdos con un editor que coincidiera en términos de las varias posibilidades que hoy deben ponerse a disposición de los lectores, pues las dimensiones de muchos de estos libros van de poco menos de 100 y hasta algo más de las 2000 páginas, lo que significa un conflicto si la impresión en papel fuese una solución, teniendo también como alternativa las opciones digitales que podrían ofrecer muchas mejores posibilidades, dadas una serie de condiciones que puedan dar como resultado volúmenes virtuales con opción multimedia, por ejemplo. Incluso –y como ya lo tengo reflexionado-, también como un proyecto híbrido, a partir de la combinación del papel y la parte digital.

   Ofrezco a continuación, en un archivo PDF el total de las obras ya terminadas: son 130 libros, y cuyos desgloses e índices se incluyen también. Espero sean datos de utilidad para echar a andar la maquinaria de difusión sobre historia de las diversiones públicas, y en particular de las corridas de toros en nuestro país, desde tiempos virreinales y hasta nuestros días.

   Gracias por su atención.

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UN NUEVO LIBRO SOBRE SANTÍN…

RECOMENDACIONES y LITERATURA. 

“…AL QUE LEYERE… HISTORIA SOBRE LA RAZA BRAVA DE SANTÍN”. 

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE. 

Recientemente he rematado una obra, la cual me tomó elaborarla poco más de 25 años. Se trata de un intento por historiar la unidad de producción agrícola y ganadera como fue la de Santín, esa hacienda cuyo paso por el sendero taurino abarca, por lo menos en los registros que se revisaron exhaustivamente, de 1835 y hasta 2014.

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Libro. Extensión, 358 páginas. Fots., facs., retratos. Inédito.

   A continuación, comparto con ustedes el

ÍNDICE

PRÓLOGO

SE COMENTAN LAS OBRAS:  …AL QUE LEYERE…

Introducción, notas, comentarios.

CURIOSA ANÉCDOTA OCURRIDA CON GANADO DE SANTÍN EN 1927.

CONCLUSIONES.

DON RAFAEL BARBABOSA, GANADERO DE RESES BRAVAS Y LA HACIENDA DE SANTÍN.

LA HACIENDA Y LA GANADERÍA DE SANTÍN.

Nº 1 ORIJEN [SIC] DE LA RAZA BRAVA DE SANTÍN, Y ALGUNAS COSAS NOTABLES Q.E OCURRAN EN ELLA J[OSÉ] J[ULIO] B[ARBABOSA]. SANTÍN, NBRE [SIC] 1º / [18]86.

Nº 3 ORIJEN [SIC] DE LA RAZA BRAVA DE SANTÍN, Y ALGUNAS COSAS NOTABLES Q.E OCURRAN EN ELLA J[OSÉ] J[ULIO] B[ARBABOSA]. SANTÍN, NBRE [SIC] 2 DE 1914.

RELACIÓN DE OTROS DOCUMENTOS SOBRE LA HACIENDA DE SANTÍN (1610-1980).

POST SCRIPTUM. APRECIOS O DESPRECIOS EN EL JUEGO DE LOS TOROS “NACIONALES” DE SANTÍN EN 1924.

RELACIÓN DE ENCIERROS DE LA HACIENDA DE SANTÍN, LOCALIZADOS EN LAS DIVERSAS FUENTES DE CONSULTA A QUE TUVO ACCESO EL AUTOR.

EL “GARLOPO”: UN TORO QUE TIENE 132 AÑOS.

RELACIÓN DE IMÁGENES.

FOTOGRAFÍAS Y ALGUNOS DATOS SOBRE TOROS NOTABLES POR ALGUNA CIRCUNSTANCIA DE LA GANADERÍA BRAVA DE SANTÍN. ABRIL 10 DE 1909. José Julio Barbabosa (Facsímil).

“EN UN RANCHO QUE OFERTA BORREGOS, LA ENCERRONA DE FOX CON SU GABINETAZO”.

BIBLIOGRAFÍA.

De todo lo anterior se tiene como resultado el acopio de todos estos registros en la

CAJA SANTÍN (1610 – 2016)

    La Caja Santín. (1610 – 2016) reúne 400 años de historia en documentos e imágenes, sobre una de las más emblemáticas ganaderías de toros bravos en México y cuya trayectoria va de 1835 a 2014. Me refiero, y no podía ser de otra forma que a Santín.

Para conocer sus secretos, su integración y otros tantos aspectos sobre vida cotidiana, o la de sus diferentes propietarios, han sido digitalizados poco más de 10 mil documentos que van de manuscritos a mecanuscritos; de fotografías a facsímiles; de carteles a registros en imágenes de buen número de toros o los de diversos rincones y espacios por donde deambularon hombres y mujeres en el día a día en aquel espacio mexiquense.

En su contenido se puede percibir la forma en que se construyó y consolidó esta unidad de producción agrícola y ganadera. También es posible notar las tribulaciones o momentos críticos por los que pasó en diversas épocas, sobre todo durante la Revolución mexicana, ya que se convirtió en blanco de saqueo y robo.

Son notables aquellas puntuales anotaciones de al menos varios personajes a lo largo del siglo XIX y parte del XX como José Julio Barbabosa Manjarrez, Jesús María Barbabosa o José Julio Barbabosa.

Del mismo modo allí están los testimonios en escrituras, correspondencia o la notificación contable, minuciosa y detallada a cual más.

No me queda la menor duda de que quien pretenda acceder a estos datos, encontrará valiosa información con la cual formará investigación o investigaciones sobre personajes, acontecimientos diversos, y donde por ejemplo anotaciones de puño y letra de sus propietarios ayudará a desvelar cuanto hecho sucedió. El lenguaje, ciertos términos o palabras hoy en desuso, recobrarán su dimensión hasta el punto de la decodificación. Los misterios podrán dilucidarse con mejor claridad.

Y para quien pretenda datos como los estrictamente taurinos, hallará fotografías, algunos grabados, cromolitografías y hasta una completa relación que va de 1835 y hasta 2014 donde podrá conocer perfectamente relacionados cerca de 650 registros sobre los festejos donde se lidiaron aquellos célebres “santineños” así como una buena cantidad de carteles.

De igual forma, agrego un libro digital de mi autoría, que lleva por título …Al que leyere… Historia sobre la raza brava de Santín mismo al que he dedicado más de 30 años de investigación, siendo esta la primera vez que lo comparto, por tratarse de un trabajo inédito.

Como todo ejercicio dedicado a una historia tan larga, es probable que sigan apareciendo más datos y documentos. Me anticipo a comentar que dicha tarea la continuaré hasta donde sea posible, en espera de que aparezcan más interesados con propósitos de hacer coherente, clara y sólida la presencia de Santín.

 TODA ESTA CONCENTRACIÓN CONSTA DE 4 CARPETAS y 10,296 ARCHIVOS.

 José Francisco Coello Ugalde

Maestro en Historia.

Ciudad de México, noviembre de 2016.

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DEL HILO DE ARDIADNA AL HILO Y SUMMA DEL TOREO.

RECOMENDACIONES y LITERATURA. 

Se presenta el libro Del hilo de Ariadna al hilo y summa del toreo. Homenaje a José Alameda.

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

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   Dentro de las actividades que tiene preparadas la Peña Taurina “El Toreo” de Monterrey, Nuevo León, con motivo de su 53 aniversario, se tiene contemplado presentar “en sociedad” el libro, Del hilo de Ariadna al hilo y summa del toreo. Homenaje a José Alameda, publicado bajo los auspicios de la propia organización de aficionados, así como por la Universidad Autónoma de Nuevo León. La edición, publicada originalmente en 2012, y conservada como los buenos vinos, permite acercarse al quehacer de ese entrañable personaje que llenó toda una época, desde su arribo a México en 1940 y hasta su muerte, en 1990. Esto sucederá la noche del jueves 10 de noviembre en el Patio Ala Sur del Aula Magna de la UANL (Colegio Civil), a las 19:30 hrs. Estaremos en la mesa de presentación, el Ing. Edmundo J. Gil y un servidor, por lo que desde esta tribuna, hago una atenta invitación para que asistan al que será el primero de diversos actos conmemorativos preparados por los actuales integrantes de la peña taurina “El Toreo”. También se presentará un cuadro flamenco con la “Compañía de Betty Villarreal”.

   Sobre José Alameda, adelanto estas apreciaciones.

   Buena parte de la actual población mexicana guarda la memoria de un personaje que representó para su vida no solo recuerdo. También conocimiento. Locutor formado en una época de suyo especial, sobre todo por lo que fue y significó aquella transición de la radio a la televisión entre la cuarta y quinta décadas del siglo pasado. Esa voz autorizada y peculiar pertenecía a uno de los hombres más cultos que he conocido, no solo por su amplio bagaje de información sobre el planeta de los toros. Estoy hablando de quien se formó y cultivo en torno a la cultura universal. Él es José Alameda, español que convirtió a México en su segunda patria. Cumple con el difícil momento de superar un exilio francés para modificarlo por su condición de transterrado en 1940, cuando los otros españoles, ese enorme contingente derrotado por la Guerra Civil era acogido por nuestro país apenas un año antes, pero comparte con este grupo peculiar y en esa alianza, se integra a uno de los frentes intelectuales más vigorosos del siglo XX mexicano. Imposible olvidar, entre otros a León Felipe, Luis Cernuda, Pedro Garfias, Manuel Altolaguirre, Emilio Prados, Max Aub, Adolfo Sánchez Vázquez, Luis Buñuel y un largo etcétera.

   El ciudadano español Luis, Carlos, José, Felipe, Juan de la Cruz Fernández y López-Valdemoro (Madrid, 24 de noviembre de 1912; ciudad de México, 28 de enero de 1990) se convierte para la tauromaquia mexicana y el ambiente social en José Alameda, para unos. En Pepe Alameda para muchos, si cabe el síntoma afectivo y cariñoso que se le prodigaron, aunque no faltara quien lo sometiera a juicios de valor; o peor aún, a juicios sumarios porque su cultura, finalmente su cultura despertaba sospechas y desdén.

   DEL HILO DE ARIADNA AL HILO Y SUMMA DEL TOREO, con este título particular, tenemos ante nosotros a uno de los personajes más representativos de la segunda mitad del siglo XX, no solo en el ámbito de la prensa escrita, la radio y la televisión donde se dio a conocer como un cronista taurino de altos vuelos. También se le recuerda como un hombre dueño de una cultura impresionante, como ya se dijo, capaz de abarcar y de abordar cuanto tema pudiera desmenuzar en amenas charlas, dada su capacidad de tribuno, o sosteniendo polémicas siendo entre las más recordadas las que mantuvo con Rafael Solana hijo y Carlo Cociolli. Autor de varios libros sobre tauromaquia, desarrolló en los mismos un discurso de profundo conocimiento, sustentado no solo en la diversidad de lecturas que lo formaron. También en el cúmulo de ideas y teorías propuestas en lo personal, y que hoy día al fin son reconocidas, sobre todo en España, país del que siendo originario, no le había hecho la debida justicia.

   De todo esto y otros tantos perfiles “alamedianos” consistirá ese pequeño homenaje el cual se había quedado pendiente y que ahora, bajo las intensas jornadas conmemorativas de la peña taurina “El Toreo” de Monterrey, continuarán hasta el 19 de noviembre, con un rico programa que a continuación comparto con ustedes:

Viernes 11 de noviembre: proyección de la película “El Gato Montes” (Ópera del mismo nombre). Lugar: Local de la Peña Taurina “El Toreo”, 19:30 hrs.

Sábado 12 de noviembre: Radio Nuevo León, Programa Toros y Olé! Conducen: Alberto Hernández y Juan Baizán. Participación de los socios de la Peña: Héctor F. Navarro y Rubén Leal Garza. Frecuencia 1510 AM 14:00 hrs.

Sábado 12 de noviembre: Entrega de reconocimiento al ganadero Ing. Oscar Domínguez de la ganadería “Golondrinas”, Ganadería de reses bravas más antigua del estado de Nuevo León  Lugar: Plaza de Toros Monumental Monterrey “Lorenzo Garza” 17:00 hrs.

Domingo 13 de noviembre: Publicación en el periódico El Horizonte. Opinión de la corrida celebrada el día 12 de noviembre en La Plaza de Toros Monumental Monterrey “Lorenzo Garza” A cargo de nuestro socio: Edgardo Rojas García.

Lunes 14 de noviembre: Dominio en Radio frecuencia FM 96.5. Tema: Defendamos al Toro, a cargo de nuestros socios: José Antonio Quiroga Ch. y Rubén Leal Garza. 17:00 hrs.

Martes 15 de noviembre. Grabación del Programa de TV “Café Taurino”. Conductor: Francisco Díaz Mtz. Invitados nuestros socios: José Antonio Quiroga Ch. y Rubén Leal Garza. Trasmisión por Multimedios TV jueves 17 de noviembre 20:00 hrs.

Miércoles 16 de noviembre: Proyección de la película: “Tauromaquias Universales”. Conduce: Cinéfilo Lic. Fernando Gaona Garza. Lugar: Auditorio del Museo Metropolitano de Monterrey, Calle Zaragoza y Corregidora, 19:00 hrs.

Jueves 17 de noviembre: Entrega de Reconocimiento al MAESTRO ELOY CAVAZOS, con motivo de sus 50 años de alternativa. Trasmisión en vivo por internet en el programa de TV “Toros a lo Regio”. Conduce: Manuel González, www.regioenvivo.tv Lugar: Local de la Peña Taurina “El Toreo”, 20:30 hrs.

Viernes 18 de noviembre: Publicación en el periódico El Horizonte. Columna: “Por los senderos taurinos”. Tema: Historia de la Peña Taurina “El Toreo”, a cargo de: nuestro socio Héctor F. Navarro Glz.

Sábado 19 de noviembre: Festival taurino de aficionados prácticos. Lugar: Plaza de Toros Monumental Monterrey “Lorenzo Garza”. 16:00 hrs.

Sábado 19 de noviembre: Ceremonia de clausura de la XL Semana Regiomontana de El Toreo. Lugar: Local de la Peña Taurina “El Toreo”. 20:00 hrs.

Plaza de Toros Monumental Monterrey “Lorenzo Garza”: Festival Taurino de Aficionados Prácticos. Sábado 19 de Noviembre 2016 16:00 hrs. A beneficio de CASA HOGAR PADRE SEVERIANO MARTÍNEZ.

Con la actuación de los aficionados prácticos Miguel Casanueva, de Tlaxcala, César Villanueva, de Monterrey, N. L., Adolfo Mendoza y Zárate, de la ciudad de México, José Narciso Candelaria, de Monterrey N. L., Rodolfo Amescua, de Monterrey, N. L., Adolfo Mendoza y Acevedo, de la ciudad de México, lidiando 6 ejemplares de La Cardona.

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CALAVERAS TAURINAS. SIGLOS XIX AL XXI. ÚLTIMA PARTE…, POR AHORA.

RECOMENDACIONES y LITERATURA. 

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE. 

1887

 

LA TARASCA DEL PUEBLO MEXICANO

VIENDO TOREAR DE NUEVO AL GRAN PONCIANO

 

Ahora si que está de buenas

este suelo mexicano,

pues de nuevo va a torear

nuestro querido Ponciano.

 

El jueves nueve de junio,

día de Corpus memorable.

Veremos torear de nuevo

al torero inimitable.

Ahora sí que es indudable

que México va a gozar,

pues que volveré a admirar

arrojos y valentías

que sólo Ponciano Díaz

a cabo puede llevar.

 

Los toros, que ya han sabido

que Ponciano va a torear.

Unos de miedo están malos

y otros se han puesto a rezar.

Ya todos van a elevar

un ocurso al Presidente

suplicando humildemente

se les conceda la paz,

y ya no se mate más

en la época presente.

 

Triste y desconsoladas

las pobres vacas están:

Ya no quieren tener hijos

y hasta a divorciarse van.

Sus hijos esconderán

en el centro de la tierra.

Hasta que pase la guerra

que todos han declarado,

al desgraciado ganado

se la Frontera y de la Sierra.

 

Algunos toros matreros

que son grandes pensadores

quieren en último caso

vengarse en los picadores.

Y aunque sufran los dolores

de alguno que otro pinchazo

les darán más de un pinchazo.

Destrozándoles los jacos,

que ni por viejos ni flacos

les dejaron un pedazo.

De esta fecha es bien seguro

que ni un toro va a quedar,

pues el valiente Ponciano

ni uno solo va a dejar.

ninguno se ha (de) escapar

de la certera estocada,

que nuestro primer espada

le pone a los más rejegos

pues que con él no hay juegos

ni mucho menos lazada.

 

Saludamos entusiastas

al valiente mexicano,

al renombrado Ponciano.

Mas no ha trabajado en vano

por conquistarse su fama,

que todo el pueblo lo aclama

como el rey de los toreros.

Primero entre los primeros

y al que más el pueblo ama.

 

¡Hurra el valiente torero!

¡Hurra el valiente Ponciano!

Que será siempre el primero

en el suelo mexicano.

 

A ver torear a Ponciano

todos irán en tropel,

porque nadie es tan querido

ni mimado como él.

 

De México y los Estados

ansiosa acude la gente

para admirar los capeos

de un mexicano valiente.

 

No hay otro que en banderillas

pudiera ser su rival,

porque siempre las ha puesto

en su merito lugar.

 

Para matar no hay como él

quien tan bien use la espada

porque nunca necesita

dar la segunda estocada.[1]

   Y todavía más. Traigo hasta aquí, algunos datos reveladores que tienen que ver con los anónimos autores de esos versos, asunto del cual me ocupé en mi libro (inédito): José Guadalupe Posada en los toros. Cronista de la imagen, en cuyo capítulo XXV refiero lo siguiente:

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Esta “hoja de papel volando”, presenta un grabado que, en principio y por los rasgos peculiares, debe atribuirse a Manilla, aunque existen varias fuentes que le dan validez a José Guadalupe Posada como su creador directo.

   Ahora bien, y como apunta Agustín Sánchez González,[2] él o los creadores de esas cuartetas características, con las que se estimuló el proceso de los “corridos” entraron en un sendero de lo marginal. Veremos por qué.

   La enorme producción generada en los talleres de Vanegas Arroyo requirió el concurso de muchos escritores que, en su mayoría, se encuentran en el olvido.

   El más famoso entre ellos, o cuando menos el más señalado, fue Constancio S. Suárez, de origen oaxaqueño, de quien Antonio Rodríguez escribe: “En su Gaceta, Posada proveía noticias frescas y un reportaje pictórico, mostrando un sinfín de temas dibujados con gran realismo, con textos que describían “los hechos hasta alcanzar el clímax que el título anuncia” […] Con la maleabilidad que sólo los verdaderos artistas poseen, Constancio S. Suárez empleaba, para cada tema, el lenguaje que él requería. Era romántico y dulce en las novelas pasionales como Amar sin esperanza, en las cuales habla de “almas cándidas como azucenas”, o del “dulcísimo rocío de los maternales besos”; burlón con las “jóvenes de cuarenta años” que pedían al milagroso San Antonio de Padua consuelo para sus penas; feroz con las doñas jamonas; jocoso en los pleitos de vecindad; sutil en la descripción y comentario de los sucesos políticos; y severo, ponderado y rico en la exaltación de los hombres valiosos, como Vanegas Arroyo”.

   (…) Alfredo Guati Rojo también menciona al grupo de escritores cercanos a Vanegas y además indica la especialidad de cada uno: “Constancio S. Suárez estaba dedicado a los cuentos, las pastorelas y las comedias; los versos festivos a Rafael García y Rafael A. Romero; los versos para enamorar salían de la pluma de Ramón No. Franco.

   Nicolás Rangel anota como colaboradores de Vanegas Arroyo a Manuel Romero, Constancio S. Suárez, Manuel Flores del Campo, Francisco Zacar, El Chóforo, Ramón N. Franco y Pablo Calderón de Becerra; en otros textos se señala a otros autores, cuyos nombres se pierden en la historia, como Armando Molina, Gabriel Corchado y Abundio García.

   Lector paciente: vaya usted a saber quién de todos ellos pudo haber sido autor de estos versos y de otros muchos que, con motivo y razón taurinos, se desplegaron en diversas publicaciones que circularon en forma generosa por aquellas épocas, de entre siglos.

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   Ahora bien, en esta reproducción, que recrea la tragedia de Lino Zamora, comparten sus quehaceres tanto Manilla como Posada, lo que explica el hecho de que finalmente el editor, Antonio Vanegas Arroyo haya decidido sacarlo en esta forma con objeto de darle realce a un hecho que si bien, no correspondía con los tiempos en que se publicó (hecho que debe haber ocurrido a finales del siglo XIX o comienzos del XX) pero que, por otro lado, seguía formando parte de un conjunto de historias y sucedidos que, el imaginario popular seguía alentando, sobre todo con motivo de la tragedia, cuyo relato en verso se incluía en esta “hoja de papel volando”.

   Contando con alguna idea más precisa al respecto de la construcción de dichas piezas literarias, cuyo motivo puede surgir de las diversas dinámicas que perviven en una sociedad o de sus integrantes más notorios o protagónicos. Incluso de acontecimientos que sirven como pretexto para hilar una historia, conviene seguir rastreando algunas referencias que podrían ser de nueva lectura, aún tratándose de hechos cuyos datos más antiguos se desarrollaron en 1825, pero que por su contenido, parecen ser interesantes en la medida en que ofrecen detalles poco conocidos.

1825

   En el Aguila Mexicana, D.F.,  del 23 de octubre de 1825, p. 3 se publicó la siguiente nota:

Se está levantando en la plaza mayor una especie de barraca indefinidamente prolongada para festejar dizque a las calaveras. Habrá paseo a pie en armoniosa competencia, mucho galanteo, dulces, frutas y otras muchas cosas que no sé si agradarán a todas las almas benditas. Ya daremos razón de lo que ocurra y podamos olfatear; salvando, sin embargo, todo aquello que no sea digno de la luz pública.

1835

   El Mosquito Mexicano, D.F., del 30 de octubre de 1835, p. 4:

No estamos porque se suprima ningún paseo, sino porque se contenga el desorden que hubiese en ellos. Es muy peligroso en cualquiera nación quitar de un golpe una costumbre, y este carácter tiene en México el paseo de las Calaveras, aunque de estragadísimo gusto, pues es más a propósito para mostrar incivilización, que para recrear. Un sentimiento religioso, por no decir de fanatismo, lo ha ocasionado; pero no se ve en él sino el desenfreno de los vicios, la desmoralización. A las almas benditas está consagrado ese paseo… ¿Pero, qué será lo que llegue al purgatorio?

   Apostamos, sin comprometernos a registrar ese lugar, a que jamás ha llegado a él por ese medio el alivio de las benditas almas, y sí el aumento de sus penas, entre las cuales es gravísima la aflicción moral, y no podemos persuadirnos que les sea indiferente la compañía de almas que se hospedarán desde tal día a buen escapar, en aquel seno, o despidiendo el tufo del chiguirito, o destilando sangre. Ni se nos arguya que esto no pueda suceder al espíritu que es inmaterial, como pueden hacerlo nuestros críticos; porque nuestro intento es muy perceptible, y qui potest capere capiat. Leyes y policía es lo que necesitamos. EE.

1872

La Bandera de Juárez, D.F., del 31 de octubre de 1872, p. 3:

LA CALAVERA.

   Antigua costumbre es entre nosotros la de regalar el día de difuntos algún objeto a nuestros deudos o amigos, a nuestros criados, etc., etc., cuyo toma el nombre de calavera. En ese día, los que a más de pobres de espíritu, lo están de dinero, tienen que encerrarse en su casa, por temor a… los asaltos. En este año creemos que esto no sucederá, pues hay muchos que ellos mismos se van ofreciendo como calaveras, recomendándose nada menos que para mandarines. ¡No vinieran mal a estos calaveras… que le dieran otra calavera!

1878

La Gacetilla, D.F., del 10 de noviembre de 1878, p. 3:

El Republicano de San Luis Potosí, inserta en su número correspondiente al 1° de Noviembre una poesía (?) titulada “Conmemoración de difuntos y calaveras”, formada por un Sr. Arévalo.

   ¿Oiga vd. amigo Arévalo, de buena fe, cree vd. que lo que escribió son versos?

   Y si lo cree, que todo puede ser, ¿le parece a vd. que esas calaveradas le están permitidas a cualquiera? ¿No le parece a vd. que el sentido común se ha de haber sentido abofeteado con sus perversos versos?

   Este otro ejemplo gráfico, fue publicado en 1888, precisamente en La Patria Ilustrada, D.F., del 5 de noviembre de aquel año:

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   Al pie del mismo dibujo, del que todo parece indicar fue elaborado por José Guadalupe Posada, aparece la siguiente cuarteta:

PONCIANO DÍAZ.

 

Al bajar a los infiernos,

Ponciano, con arrogancia

Dijo: -Para mí los cuernos

Son cuernos de la abundancia.

   Pues bien, ha llegado la hora de traer hasta aquí el manojo de “calaveras” halladas en el camino de una lenta y también larga búsqueda que por años ha sido parte de otra labor igual de abrumante. Me refiero al Tratado de la poesía mexicana en los toros. Siglos XVI-XXI, del cual proviene la mayoría de los materiales aquí reunidos. Además, conviene advertir que intercalaré algunas de las evidencias en que se podrán apreciar los curiosos trabajos que surgieron, en su mayoría de la imprenta de don Antonio Vanegas Arroyo, y donde se encontrará una variedad de temas, todos ellos sujetos a la curiosa presencia de calaveras y más calaveras…taurinas, por supuesto.

Programa de mano. Teatro “Arbeu”. Jueves 1° y viernes 2 de noviembre de 1888.


[1] Ib., p. 142-144.

[2] Agustín Sánchez González: La portentosa vida de José Guadalupe Posada. México, Ediciones de Don Lupe, 2013. 231 p. Ils., fots., grabs., p. 138-140.

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 CALAVERAS TAURINAS. SIGLOS XIX AL XXI. CUARTA PARTE.

 RECOMENDACIONES y LITERATURA.

 POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

   Los hay recordando hazañas o tragedias, como las de Lino Zamora, Bernardo Gaviño o Ponciano Díaz.

1884

   Un traje verde y plata tuvo que guardarse. Lino Zamora lo tenía preparado para vestirlo el domingo 17 de agosto de 1884. Los carteles quedaron a merced del viento y este los terminó arrastrando hasta perderse calles abajo de una plaza que mantuvo cerrada sus puertas en señal de luto. La ciudad de Zacatecas lloró su muerte.

   A los pocos días, y en todo México unas “hojas de papel volando” comenzaron a divulgar la noticia en los “Legítimos versos de Lino Zamora traídos del Real de Zacatecas” y que cuentan la tragedia.

 

Legítimos versos de Lino Zamora

traídos del Real de Zacatecas

 

Pobre de Lino Zamora,

¡Ah!, que suerte le ha tocado,

que en el Real de Zacatecas

un torero lo ha matado.

 

Rosa, rosita, rosa romero

ya murió Lino Zamora,

qué haremos de otro torero!

 

Al salir de Guanajuato,

cuatro suspiros tiró,

en aquel Cerro Trozado

su corazón le avisó.

 

Rosa, rosita, rosa peruana.

Ya murió Lino Zamora;

la causa fué Prisciliana.

 

Lino le dijo a Braulio

que se fuera para Jerez,

que fuera a hacer la contrata

y que volviera otra vez.

 

Rosa, rosita, flor de alelía,

ya murió Lino Zamora,

pues así le convendría.

 

Cuando vino de Jerez

el jueves por la mañana,

le dijo Martín su hermano:

-Lino está con Prisciliana.

 

Rosa, rosita, flor de granada,

ya murió Lino Zamora.

Por causa de una tanteada.

 

En la calle de Tacuba

estaba Lino Parado,

-Aquí te vas a morir

y aquí te quedas tirado.

 

Rosa, rosita, rosa morada,

ya murió Lino Zamora

que fuera el primer espada.

 

Ese gracioso de Carmen

pronto lo agarró del brazo.

Llegó el cobarde de Braulio,

y al punto le dió el balazo.

 

Rosa, rosita, flor de clavel,

ya murió Lino Zamora.

No lo volverás a ver.

 

El día 14 de agosto,

era jueves por la tarde,

-se quedó Lino Zamora

revolcándose en su sangre.

 

Rosa, rosita, flor de romero,

ya murió Lino Zamora,

el padre de los toreros.

 

Toda la gente decía:

-Hombre, ¿qué es lo que has hecho?…

Lo mataste a traición.

No le hablaste por derecho.

 

Lo traía por buen amigo.

Lo traía por compañero.

Lo traía en su Compañía

por primer banderillero.

 

Rosa, rosita, flor de clavel,

ya murió Lino Zamora.

Dios se haya dolido de él.

 

La traían por muy bonita,

echándosela de lado,

y era infeliz mujer

la Prisciliana Granado.

 

Rosa, rosita flor matizada,

al toro siempre mataba

de la primera estocada.

 

La traían por muy bonita,

la traían por muy veloz,

la traían por muy honrada…

¿Cómo mancornó a los dos?…

 

Rosa, rosita, flor de alelía,

nunca culpes a ninguno,

pues así le convendría.

 

De todos ya me despido,

porque la agonía ya entró.

Que rueguen a Dios por mi alma,

eso les suplico yo.

 

Rosa, rosita, flor encarnada,

para el final de mi vida,

ya casi no falta nada.

 

Lloraba su pobre madre.

lloraba sin compasión,

al ver a su hijo querido

que lo echaban al cajón.

 

Rosa, rosita, flor de clavel,

al enterrar a Zamora

no lo volverás a ver.

 

Lloraba su Compañía,

lloraba sin compasión,

de ver a su Capitán

que lo llevan al Panteón.

 

Rosa, rosita de Jericó,

su primer banderillero

de un balazo lo mató.

 

Es muy triste recordar

dice don Ponciano Díaz,

que Lino Zamora, ya

acabó sus tristes días.

 

Ya con esta me despido.

Con los rayos de la aurora.

Aquí se acaban cantando

los recuerdos de Zamora.

 

Rosa, rosita, flor de Belém,

ya murió Lino Zamora,

requiescat in pace. Amén.[1]

   Me parece oportuno incluir a continuación un análisis realizado por el Lic. Eduardo E. Heftye Etienne, quien viene realizando de un tiempo a esta fecha la importante investigación relacionada con los corridos en el tema taurino, y que amablemente me ha proporcionado el asunto que se relaciona con Lino Zamora.[2]

ALGUNAS INTERROGANTES Y PRECISIONES

SOBRE EL TORERO DECIMONÓNICO LINO ZAMORA.

Eduardo E. Heftye Etienne

   Resulta muy interesante explorar el pasado para rescatar y dar a conocer, con la mayor precisión posible, los datos relativos a la historia del toreo en la República Mexicana, aunque es frecuente encontrar algunas inconsistencias en la información proporcionada por los historiadores de nuestra fiesta.

   A continuación me referiré brevemente al nacimiento y muerte de un conocido torero mexicano del siglo XIX, llamado Lino Zamora, quien fue uno de los diestros más famosos y activos de su generación, particularmente por su destreza en la colocación de las banderillas. Sin embargo, Zamora pasó a la historia no tanto por su brillante trayectoria en los ruedos, sino por la manera trágica en la cual falleció, ya que fue asesinado en la ciudad de Zacatecas por Braulio Díaz, integrante de su cuadrilla que mantenía un romance con Presciliana Granado, mujer que también era pretendida por el malogrado diestro.

   El trágico suceso dio motivo a la elaboración del corrido taurino que más se ha reproducido en las obras relativas a corridos, denominado “Legítimos versos de Lino Zamora, traídos del Real de Zacatecas”, que contiene el bello grabado de una suerte de banderillas, cuya autoría corresponde al destacado artista plástico Manuel Manilla.

   En cuanto a los datos relativos al lugar y fecha de nacimiento de Lino Zamora, existen notorias discrepancias. Marcial Fernández “Pepe Malasombra” y José Francisco Coello Ugalde[3] afirman que nació en la ciudad de Querétaro en 1845, basándose para ello en una obra del historiador queretano Valentín F. Frías. Por su parte, el tapatío Ramón Macías Mora[4] menciona que nació en Irapuato, Guanajuato, sin precisar la fecha de su nacimiento.

   Al estar investigando la fecha de inauguración de la vieja plaza El Progreso de la ciudad de Guadalajara, Jalisco, que estaba localizada en las inmediaciones del hospicio Cabañas, encontré información en el sentido de que fue inaugurada por Lino Zamora y su cuadrilla. En este sentido, Miguel Luna Parra y Federico Garibay Anaya[5] mencionan que “al ser fraccionada la huerta del referido orfanatorio, se construyó frente a él la plaza de toros llamada El Progreso, con capacidad para 3 000 personas, que fue inaugurada hacia 1856 por Lino Zamora y su cuadrilla.” Por su parte, Ramón Macías Mora[6] afirma que dicha plaza de toros “fue muy probablemente inaugurada en 1855 o 1856 y en el cartel inicial estuvo el espada guanajuatense (de Irapuato) Lino Zamora”.

   Si los datos anteriormente proporcionados fueran correctos, se llegaría al absurdo de concluir que Lino Zamora inauguró la plaza de toros El Progreso cuando contaba con 10 u 11 años de edad.

   Lo anterior me llevó a iniciar una búsqueda más precisa sobre Lino Zamora, hasta que localicé una obra que hace expresa referencia a su nacimiento y muerte, con base en los datos que contiene el acta de defunción de dicho diestro. Se trata de la obra “El corrido zacatecano”, cuya autoría corresponde al también zacatecano Cuauhtémoc Esparza Sánchez. De acuerdo con este autor, Lino Zamora nació en la ciudad de Guanajuato, capital del estado del mismo nombre, en el año de 1840. Este dato hace mucho más verosímil la participación de dicho diestro en la inauguración de la plaza El Progreso de Guadalajara.

   Finalmente, debo hacer notar que también existen notorias discrepancias sobre la fecha del citado asesinato de Lino Zamora por parte de su subalterno. De acuerdo con la información que proporciona el texto del propio corrido, sucedió “un jueves por la tarde” y un “14 de agosto”. Con base en tales datos, Heriberto Lanfranchi[7] llega a la conclusión de que el suceso debió haber sido el jueves 14 de agosto de 1884, dato que también es compartido por Marcial Fernández “Pepe Malasombra” y José Francisco Coello Ugalde.[8]

   No obstante lo anterior, Cuauhtémoc Esparza Sánchez asegura que el crimen en cuestión ocurrió el 7 de febrero de 1878 -precisamente un jueves-, basándose en los datos que contiene el acta de defunción de Lino Zamora[9], que obra en el Archivo del Registro Civil del Municipio de Zacatecas, misma que tuvo a la vista y cuyos datos precisos reproduzco a continuación: 

“Libro del año de 1878 No. 16, Defunciones. Empieza el 1º. de enero, termina en 15 de abril. Acta 302, Fol. 62 f. y v.

“Lino Zamora (1840 – 7 de febrero de 1878). Torero. Nació en Guanajuato, Gto. Casado con Juana Alejandrí, también guanajuatense. Después de practicársele la autopsia por orden judicial, en el Hospital Civil, fue inhumado en el panteón del Refugio en un sepulcro especial, donde quedaron sus restos durante 5 años en la ciudad de Zacatecas, donde falleció.”

   Común en aquella época, el corrido, fue y sigue siendo una manifestación popular emanada casi siempre de la inspiración del mismo pueblo, y para quedar en ese territorio, muchas veces sin autor específico. Es decir, obra del anonimato, despertaba con su letra vibrante y nostálgica fuerte clamor que corría de boca en boca, hasta los rincones más alejados de la nación, para convertirse en una noticia nada ajena al pueblo, mismo que hacía suya la desgracia o el hecho sorprendente que transpiraban aquellos versos convertidos en voceros del acontecimiento recién ocurrido. Tal es el caso de dos corridos dedicados a Bernardo Gaviño, y que rescató, como muchos otros, el notable investigador Vicente T. Mendoza, brotados de sus obras clásicas: El romance español y el corrido mexicano y El corrido mexicano. Como arrancadas de una hoja de papel volando, van aquí las letras de estos corridos:

1886

 

CORRIDO DE BERNARDO GAVIÑO

 Bernardo Gaviño, el diestro

que tanto furor causó

en la plaza de Texcoco

lidiando un toro murió.

Su valor no lo libró

de suerte tan desgraciada,

y aunque tenía bien sentada

su fama como torero,

un toro prieto matrero

lo mató de una estocada.

 

Fue del pueblo mexicano

el torero consentido,

y él fue el que le dio a Ponciano

la fama que ha merecido,

siempre se miró aplaudido,

pues con su gracia y valor

supo granjearse el favor

del pueblo más exigente,

que vio en Bernardo al valiente

y sereno toreador.

 

¡Quién se lo había de decir!

después de tanto lidiar,

que un toro de escasa ley

al fin lo había de matar!

¡Y quién no ha de recordar

con el placer más sincero

al simpático torero

que, sin mostrarse cobarde,

hacía de valor alarde

como matador certero!

 

Pero un torito de Ayala

la carrera le cortó,

y en la plaza de Texcoco

don Bernardo falleció;

todo México sintió

la muerte de este torero,

que en el país fue el primero

por su arrojo y su valor,

conquistándose el favor

de todo el público entero.[10]

 verdaderos-y-ultimos-versos1

 verdaderos-y-ultimos-versos2

 CONTINUARÁ.


[1] Vicente T. Mendoza: El corrido mexicano. 3ª reimpr. México, Fondo de Cultura Económica, 1976. 467 p. (Colección popular, 139)., p. 317-321.

[2] Eduardo E. Heftye Etienne: Corridos taurinos mexicanos. Recopilación y textos de (…). México (…).

Evidentemente estos apuntes fueron realizados tiempos antes de la salida del trabajo aquí citado. Por tanto, conviene citar aquí la ficha completa de dicho volumen:

Eduardo E. Heftye Etienne: Corridos Taurinos Mexicanos. Recopilación y textos de (…). 1ª ed. México, Bibliófilos Taurinos de México, Litográfica IM de México, S.A. de C.V., 2012. 400 p. Ils., retrs., grabs., facs.

[3] Los nuestros, toreros de México desde la conquista hasta el siglo XXI. Ficticia, S. de R.L. de C.V., México, 2002, p. 27.

[4] La corrida de ayer…mito, tradición, ritual, suerte y azar de la fiesta de los toros. Editorial Ágata, S.A. de C.V., Guadalajara, Jalisco, México, primera edición, 1996, p. 88.

[5] México se viste de luces. Un recorrido histórico por el territorio taurino de nuestro país. El Informador, Ágata Editores, Guadalajara, Jalisco, primera edición, 2001, p. 100.

[6] Op. cit., p. 88.

[7]Heriberto Lanfranchi: La Fiesta Brava en México y España, 1519-1969, T. 1, Editorial Siqueo, primera edición, México, junio de 1971, p. 181.

[8] Op, cit., p. 27.

[9] Ibidem., p. 116.

[10] Vicente T. Mendoza: El romance español y el corrido mexicano. Estudio comparativo. 2ª edición. México, Universidad Nacional Autónoma de México, Coordinación de Humanidades, 1997. XVIII + 833 p., p. 538-540.

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CALAVERAS TAURINAS. SIGLOS XIX AL XXI. TERCERA PARTE.

RECOMENDACIONES y LITERATURA. 

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE. 

 corrido-romance

Corrido (Romance) del Torero Marroquín.

 

LA INHUMANIDAD

DEL TORERO MARROQUÍN.

 

Quando el hombre a las pasiones

les concede franca rienda,

labra su propio destino

para una fortuna adversa.

La historia de Marroquín

ha sido bien manifiesta:

Tubo padres muy honrados…

¡Oxalá (sic) no sucediera

asi, puesto que a los mismos

que el ser le dieron, de afrenta,

de vituperio cubrió

con su conducta perversa!

Dotóle el cielo de aliento

¿Quién pensará revolviera

este favor contra el propio

que le concedió tal prenda?

Sirvió algún tiempo en las tropas

logrando ascensos en ellas,

Hasta que sus travesuras,

según comúnmente cuentan,

lo apartaron del servicio

consiguiendo la licencia.

Entonces tomó el oficio

de Torero, donde encuentra,

con peligro de la vida,

deshago a su soberbia

exercitando (sic) en las plazas

aquella índole sangrienta.

Ni persuasiones, ni ruegos

de los suyos, aprovechan

para desviarle del rumbo

de tan riesgosa carrera.

Los aplausos de la plebe,

admirando su destreza,

dieron a la vanidad

de este osado más vehemencia.

Montaba bien a caballo

en medio de la carrera

desensillaba, y volvía

a ensillar, sin que pudiera

haber quien le compitiese

con galopa a media rienda

sobre dos brutos parado

andaba; finalmente era

muy afamado en la lucha

de las irritadas fieras.

No contenta sus anvicion (sic)

con la franca subsistencia

que su habilidad le daba,

a los crímenes se alienta,

por caminar de los vicios

desenfrenado la senda.

Cometer solo el primero

delito, trabajo cuesta;

después de uno en otro forman

enlazados la cadena

de robos, asesinatos,

atrevimientos, violencias,

y quanto malo al precio

el hábito le acarrea.

Así sucedió a este iniquo:

Aunque la justicia recta

lo aprisionó, lo contuvo,

no hubo lugar a la enmienda.

por lástima, por piedad,

por indulto, o por clemencia

dos veces se libertó

de la sentencia postrera.

De Señores protegido

con inaudita franqueza

se miró, esperando que

otra vez no delinquiera;

pero quien hizo costumbre

la maldad, no le aprovechan

avisos ni beneficios,

y por todos atropellas.

Cayó preso últimamente

en Guadalaxara, excelsa

corte de la Tierra-adentro

en una prisión estrecha

guardó la víbora insana

que emponzoñara cruenta

la paz de sus moradores.

Apareció la tremenda

insurrección; los autores

buscaron para cabezas

de tan traydores designios

las personas más perversas

de Nueva España. Después

malogradas sus empresas

en las Cruzes, en Aculco,

Guanajuato, y otras tierras

de Michoacán, encontraron

ser vana la resistencia

contra las tropas del Rey.

Truxillo, Cruz, y Calleja

invencibles, defendiendo

la justa causa, los hechan

confundidos, a pesar

de su muchedumbre inmensa.

la inerme Nueva Galicia,

para vengarse proyectan

invadir… Entran furiosos

arrollando quanto encuentran,

del número desigual

validos en la sorpresa;

su Capital toman, donde

fue primera diligencia

del rebelde Hidalgo, dar

libertad, a quien pudiera

ayudarle en los proyectos

sanguinarios: encomienda

el mando de quatro mil

foragidos, al que hiciera

con el humo de venganza

la más horrible tragedia.

¡Oh Dios! Aquí al acordarse

el corazón duda y tiembla…

¡Horroriza esta memoria,

anudándose la lengua!

El instrumento feroz

de oprimir tanta inocencia,

destruir todo Gobierno,

y aún saquear a las Iglesias,

fue el infame Marroquín.

quando tiranos decretan

los tristes asesinatos

en personas tan exentas

de delito, como honrados

padres de la patria misma,

a la barranca lo envían,

Teatro de esta funesta

execución: allí hicieron

extremecerse las piedras.

Sacaban los infelices

en las lóbregas tinieblas,

resonando penetrantes

lamentos, llantos, y quexas:

Al impío tribunal

de un monstruo los encomiendan

cuya sed, sin respetar

la dulce naturaleza,

en efusiones de sangre

solamente se deleita.

ni lugar les concedía

a clamar en la tremenda

hora ante aquel Criador

benigno que los espera:

Martirios y soledad

su desventura acrecientan.

¡Noches de horror, de amargura!

¡Niños huérfanos, doncellas

Viudas honradas, sentían

con las voces lastimeras

despedirse sus maridos

y padres, hasta la eterna

vida, dexando las casas

asombradas y desiertas!

Córtase un eterno velo

a la posteridad nuestra

para que tales acciones

se olviden o se obscurezcan.

¿Pero quedó sin castigo

tanto número de ofensas?

Nó: pues milagrosamente

en la batalla se observa

de Calderón asistir

la divina Omnipotencia

desbaratando al tirano

Nembrot, sin que le valiera

el desmedido poder

de una muchedumbre inmensa.

En la prisión, el valiente

Elizondo hizo temieran

Inexorable justicia

de la sacra Providencia,

con cuyo auxilio logró

hacer tan heroica empresa,

que será inmortal su gloria

para la edad venidera.

El plomo lo respetó

burlando con ligereza

los tiros de Allende, quien

perdió al hijo en la refriega.

¡Cómo acobarda el delito!

Custodiando la defensa

del principal Jefe, aquel

Torero, cuya braveza

ponderaban, se rindió

a la intimación primera:

La voz del Rey convirtió

al cruel tigre, mansa oveja,

entregándose abatido

a arbitrio de la sentencia.

El impío en esto para,

sirva a todos de experiencia:

Quien mal anda mal acaba:

quien daño hace bien (ilegible) espera:

El temerario, que al cielo

arroja atrevido flechas,

en castigo de su culpa

es preciso que les hieran.

Ya se ha cumplido la suerte

que se buscó y le condena:

Mas pues con la vida paga

atrocidades diversas;

pidamos como Cristianos

en el instante que muera,

de satisfacción al mundo,

y Dios de su alma se duela.

 
Terencio Higareda e Íjar.
[1]

 CONTINUARÁ.


[1] Op. Cit.

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