Archivo de la categoría: RECOMENDACIONES Y LITERATURA

MÁS DATOS DE UN LIBRO INÉDITO DEDICADO A LA HISTORIA DE SANTÍN.

RECOMENDACIONES y LITERATURA. 

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

No hace mucho, justo el 18 de diciembre de 2016, daba a conocer la que, a mi parecer, es la conclusión de un trabajo de largo aliento. Dicha investigación comenzó en 1985 y culmina 31 años después. Junto a ella, también hubo oportunidad de acercarse a otros temas, a cual más importante. Me refiero concretamente a las haciendas de Atenco, San Diego de los Padres, así como a dos personajes fundamentales en el curso del siglo XIX: Bernardo Gaviño y Ponciano Díaz.

Al cabo de esas poco más de tres décadas, los hilos conductores entre esos cinco asuntos tuvieron feliz consecuencia y una de ellas es precisamente la de Santín, libro inédito de 358 páginas profusamente ilustradas, y del que ahora comparto con ustedes el prólogo del mismo.

…AL QUE LEYERE… HISTORIA SOBRE LA RAZA BRAVA DE SANTÍN.

PRÓLOGO

Conforme avanzan una serie de investigaciones que he venido realizando desde 1985 y hasta la fecha, la información que ha ido surgiendo no sólo para el caso de Atenco, San Diego de los Padres o Santín, motivo este último del presente trabajo, han permitido abandonar la idea de que los datos son mínimos. Por fortuna, en el caso concreto de Atenco ha resultado muy positivo, tanto que esto produjo suficiente material para integrar mi proyecto de tesis doctoral.[1] Ahora bien, en importancia ha seguido Santín y espero que en algún momento, suceda lo mismo con San Diego de los Padres.

Por ahora Santín es centro de atención y a ello dedicaré las siguientes notas de apertura.

Aunque su origen como hacienda cuyo ganado se destinó a festejos taurinos, se remonta al año 1836,[2] se tienen datos que ubican su formación e integración como unidad de producción agrícola y ganadera a partir de 1590. Fue en el curso del siglo XVIII en que adquiere su primera denominación como hacienda de la Santísima Trinidad de Santín, que con los años pasó a ser propiedad de un tal Pedro Santín, mismo que le dio su nombre. Para el siglo XVIII adquirió otro nombre: el de hacienda de San Nicolás, según el censo de fincas del Valle de Toluca de 1776 y en este, ya aparece como dueño don Felipe Barbaboza y Quijano de Alcocer, quien la compró en 1767 al propio Pedro Santín, de acuerdo con la “Memoria de los S. S. Barbabosa” de octubre de 1863, que incluye los “Apuntes Exquisitos Sucedidos en mi Casa”, que se inician con datos desde el año de 1778, y que fueron escritos por el licenciado don José Antonio de Barbabosa y Díaz de Tagle, hijo de don Felipe. Sin embargo el patrón de la hacienda no es San Nicolás, sino la Santísima Trinidad. No es raro que la denominación original se haya olvidado. Por otra parte el de San Nicolás Canaleja, San Nicolás Tolentino, San Nicolás Peralta, esto es explicable ya que en ese lugar tuvieron varias propiedades y por ello influencia los Padres Misioneros de Filipinas que pertenecían a la Orden de los Agustinos Descalzos y que debieron ser los que por devoción a ese santo pusieron a las fincas antes mencionadas bajo su protección.

José Julio Barbabosa, una de las fuentes principalísimas en este estudio, proporciona información de primer orden, en el sentido de que

(En 1836 fue el) Inicio de la ganadería con “el deseo de tener mayor número de bravos, a cuyo efecto D. José Julio Barbabosa –abuelo de nuestro personaje del mismo nombre- mandaba poner de padres a los becerros q.e con mayor empeño y decisión, lidiaban…”[3]

Para ello, la mejor manera de comprobar el ritmo o pulso en que Santín estuvo presente, al menos de 1836 a 2016, puede encontrarse en la “Relación de corridas de toros de la hacienda de Santín, localizadas en las diversas fuentes de consulta a que tuvo acceso el autor”.

Conforme va uno enfrascándose en el informe que cotidianamente fue concibiendo J. J. Barbabosa, se tiene suficiente idea del modo en que Santín fue articulándose como una hacienda ganadera en lo fundamental, entre cuyos fines estuvo el de destinar toros a las diferentes fiestas organizadas con ese objeto. Llama la atención que el tipo de ganado criado a propósito, tuvo unas características en las que se respetó lo que podría considerarse en términos archivísticos como “orden de procedencia” o en la industria vitivinícola la “denominación de origen”. Lo que en otras palabras podría entenderse como pureza, pues se trataba de ganado criollo, que no se cruzó con ninguno otro, hasta que el 8 de septiembre de 1924

(…) a las 11.35 min de la mañana llegaron a Santín los 6 cajones con las 4 terneras y 2 toros españoles que deseabamos, desde luego los llevamos a la manga de la Loma y ahí les abrimos los cajones, dos terneras y un toro dieron firmeza sobre los caballos de los vaqueros que estaban deteniendo unas terneras mansas que pusimos para que les sirvieran de cabestros. Llegaron en perfecto estado de gordura y demás, por desgracia son de tres años y no de dos como los encargué y según dicen, los han tentado 3 veces, que se yo lo que habrá de verdad respecto a su vista, debo confesar con toda verdad como lo acostumbro, mi torpeza o mi mal gusto, me parecen / (p. 67) feos y que no se pueden comparar con los de aquí, pero me conformo deseando den excelentes crías, aunque sean feas. Vinieron los toros No. 7 Vigilante, No. 32 Pelofino, negro entrepelado, y las terneras son la No. 446 negra Alcoaleana la No. 457, negra, Balconera, la No. 477 Almendrilla, negra también, y la No. 480 Rondeña, negra entrepelada. Todas estas reses son de la ganadería de D. Antonio Flores, de las razas del Duque de Braganza, Marqués del Saltillo y Santa Coloma. Las mandó el Sr. Alfredo Alonso de Sevilla, asegurándome que son de sangre pura saavedreña. Esta rama saavedreña del Mayorazgo Núñez de Prado, fue primitivamente de D. Francisco Pacheco y Núñez de Prado, Marqués de Gandul, que vendió su mayor parte a D. Juan Vázquez, que la llegó a Gerena, este la cedió al Marqués de Villamarta que la traspasó con gran utilidad al Sr. Oleas, que la llevó a Castilla, de donde vinieron las vacas paridas a poder del actual poseedor Sr. Antonio Flores Yñiguez, que la conserva pura, aunque viven unidas a la ganadería que enagenó el Duque de Braganza, Rey de Portugal, formada con vacas de Veragua, y toros de Ybarra que vio tentar el Sr. A. Alonso. Por supuesto que todos estos datos los obtuve del Sr. Alfredo Alonso a quien conoce personalmente el amigo del Rivero, y este asegura que aquel es todo un caballero, y hombre honorable en todo sentido.

Cuando me manden la cuenta y sepa lo que costaron estos animales lo anotaré.[4]

Retrato del señor José Julio Barbabosa (1860-1930), protagonista principal en esta obra.

Por cuanto puede verse, hubo entre 1836 y 1924 una especie de práctica endogámica, de ahí que las características fenotípicas de los “santines”, permitió que fueran siendo conocidos como los “toros nacionales”. Por ejemplo, no se parecen a los de Atenco que, para esas épocas mostraban ya fuerte presencia navarra. Sin embargo, por el registro fotográfico del que se valió J. J. Barbabosa para demostrar o comprobar el envío de sus toros a las plazas, puede concluirse en su morfología que no estaban presentes esos elementos criollos de los que se jactaba, pues habría sido muy notorio el hecho de que un ganado con tal peculiaridad, que es ganado criollo por donde quiera vérsele; se distanciara en sus condiciones de trapío respecto al ganado “santineño”, mismos que poseían armonía y robustez. Su cornamenta era otra de esas particularidades pues en su mayoría era –en cornamenta- corniabierta, y hasta “alacranados”. En cuanto al juego que desempeñaban en el ruedo, todo parece indicar que eran muy bravos y duros, aunque no faltaban aquellos en que la reputación de la ganadería quedaba en duda.

Además de los documentos que aquí son centro de atención, serán incluidos en forma facsimilar otros de la misma importancia y contenido, mismos que se detallarán en pequeñas fichas, así como una importante cantidad de imágenes y fotografías, que permitirán conocer con más detalle, el curso que fue tomando, al cabo de los años hacienda tan notable y que, como muchas, también entró en su fase natural de decadencia, hasta su lamentable desaparición.

Toro de Santín a finales del siglo XIX.

Tengo la impresión de que me estoy adelantando a mostrar las maravillas que ofrece …AL QUE LEYERE… HISTORIA SOBRE LA RAZA BRAVA DE SANTÍN, cuyo valor se debe, en buena medida a la información inédita que puso a mi alcance Salvador Barbabosa, a quien debo mi agradecimiento muy especial por encontrarme con las abundantes fuentes originales de que se vale este trabajo y con lo que emprendí la gozosa tarea de estructurarlo en la forma en que el lector tendrá forma de conocerlo a partir de estos momentos. Que su lectura, como la mía, produzca el deleite, el asombro y la curiosidad.

Ciudad de México, noviembre de 2016

M. en H. José Francisco Coello Ugalde.


[1] José Francisco Coello Ugalde: “Atenco: La ganadería de toros bravos más importante del siglo XIX. Esplendor y permanencia”. México, Universidad Nacional Autónoma de México. División de Estudios de Posgrado. Colegio de Historia, 2006. 251 p. + 654 p. de anexos. Ils., fots., facs., mapas.

[2] Aunque ya se dispone de un dato que se ubica un año antes. Véase la “Relación de encierros de la Hacienda de Santín localizados en las diversas fuentes de consulta…” en este mismo trabajo. (N. del A.).

[3] José Julio Barbabosa: Nº 1. Orijen de la raza brava de Santín, y algunas cosas notables que ocurran en ella. José Julio Barbabosa. Ms. Santín. Nbre. 1/1886, p. 3.

[4] José Julio Barbabosa: Nº 3 Orijen de la raza brava de Santín, y algunas cosas notables q.e ocurran en ella (…). Santín, Noviembre 2/1914 y ss.

Deja un comentario

Archivado bajo RECOMENDACIONES Y LITERATURA

SOBRE UNA RELACIÓN DE FIESTAS EN 1680.

RECOMENDACIONES y LITERATURA. 

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

ahtm24rf1_481

MUNDO HISPÁNICO Nº 269. Agosto 1970.

   Por estos días, leo con auténtico deleite un libro esencial. Se trata de Espacio y tiempo de fiesta en Nueva España (1665-1760).[1] Su autora, Judith Farré Vidal es académica en varias instituciones españolas, y se interesó en el tema que materializó en su estudio, gracias al hecho de que concentró varias obras virreinales que contienen elementos donde trascienden códigos, personajes, emblemas, y todo un conjunto de circunstancias que se concentraban en aquellos documentos conocidos como “Relaciones de sucesos” o “Descripciones de fiestas”.

   Allí está también lo sagrado y lo profano, el ritual de fiestas civiles, religiosas e incluso académicas, pero sobre todo una abundante interpretación de su contenido que se sustenta en verso o en prosa, respondiendo a ese complejo proceso que significó para los novohispanos el placer de la celebración en sus diversas manifestaciones. En ese conjunto amplísimo, los festejos taurinos no podían faltar.

   Por tanto, entre los materiales que Farré Vidal decodifica y analiza hasta reintegrarlos en su amena y documentada investigación, se encuentra el ejercicio que aplica en Pierica narración de la plausible pompa con que entró en esta imperial y nobilísima ciudad de México el Exmo. Señor conde de Paredes, marqués de la Laguna (…) El día 30 de noviembre de 1680 (…).[2]

   Del mismo, nos encaminamos a ubicar entre los muchos octosílabos, escritos en quintillas los que aluden a las fiestas de toros y cañas, como leeremos a continuación. Antes de ello, adelanto que las correspondientes a las corridas de toros van de la 61 a la 70, el toreo de a pie ejecutado por los indios de la 71 a la 73 y luego de las demostraciones por parte de los nobles caballeros, de la 127 a la 130, y que pueden encontrarse entre las páginas 157-159 y 168 del libro aquí reseñado.

161.-Corriéronse toros que

a mucho amedrentaban,

con ira atemorizaban

y, estando picados de

verse corridos, bramaban.

62.-El que a pie pretendía osado

aguardar el golpe, a ver

su furia estaba cuitado,

mas el toro le hacía ser,

de encogido, desgarrado.

63.-Pero el que sin embarazos

valiente osaba esperarle,

pasaba dos mil fracasos,

pues veía que sin matarle

le hacía el toro mil pedazos.

64.-Uno salió que al llamarle

se picó con un vaquero,

al cual era bien dejarle

porque se picaba, pero

no hacían sino torearle.

65.-Otro, sin que a nadie inquiete,

cobarde al principio fue,

luego al peligro se mete

furioso, que tanto le

hacen al buey, que arremete.

66.-Unos, el vulgo alteraban

con denuedo y furia cruel,

de los vaqueros temblaban,

con que sin amor por el

rejón se desatinaban.

67.-Otros con rigor violento

de los rejones huían

y mostrando brioso aliento,

por entre el vulgo corrían

con notable rompimiento.

68.-De los silbos los zumbidos

a éstos les daban cuidados

y acudiendo a los chillidos,

siendo los más acosados,

andaban más divertidos.

69.-Uno se vio tan furioso

que, comenzando a bramar,

miraba todo lugar,

mostrándose tan rabioso

que le podían torear.

70.-Mas ningún vaquero osaba

aventurar su rejón,

que cualquiera le temblaba

aterrado, porque con

cualquiera se revolcaba.

71.-En dos voladores dando

gusto a su Excelencia, justo

había unos indios. Mas, ¡cuándo

aquestos no le dan gusto

a sus virreyes volando!

72.-En el aire, con desgaire,

diestra aquesta pobre grey

daba gusto con donaire,

que en servicio de su rey

parece andar por el aire.

73.-Destrezas hubo esforzadas.

a quien es de mano doy,

por no entender de estocadas,

y porque también no estoy

para contar montantadas.

(. . . . . . . . . . . . . . . . . . . .)

   En cuanto a los juegos de cañas, o evoluciones caballerescas que fueron cosas “muy de ver” esto es lo que corresponde a su descripción:

127.-Cuatro ejércitos galantes

en retaguarda se vían,

que con tiros fulminantes

salva cada instante hacían

al príncipe de los infantes.

128.-El sargento mayor guía

era, en quien se desmenuza

la nobleza y bizarría,

por tener tanta hidalguía

en su pecho que se cruza.

129.-Cuatro capitanes fueron

los que, con cariño y arte,

las escuadras condujeron

de Marte y las compusieron

con amor ex proprio Marte.

130.-Con acciones celebradas

las banderas se tendían

hermosas y arreboladas,

con que sus dueños lucían

a banderas desplegadas.

neptuno-alegorico_sjic

Otra autora que publicó con el mismo pretexto fue Sor Juana Inés de la Cruz. Aquí la muestra. En Guillermo Tovar de Teresa: Bibliografía novohispana de arte (Primera parte) Impresos mexicanos relativos al arte de los siglos XVI y XVII. Prólogo de José Pascual Buxó. México, Fondo de Cultura Económica, 1988. 382 p. Ils., facs., p. 252.

Bien vale “un potosí” todo este conjunto de datos, que de pronto, nos acercan a un pasado que ya no es remoto, gracias a estudios de esta naturaleza, por lo que se agradece la seria labor de su autora.


[1] Judith Farré Vidal: Espacio y tiempo de fiesta en Nueva España (1665-1760). Madrid, Universidad de Navarra, Iberoamericana, Vervuert, Bonilla Artigas Editores, 2013. 311 p. Ils., fots., facs. (Biblioteca Indiana, 35).

[2] Juan Antonio Ramírez Santibáñez: Pierica narración de la plausible pompa con que entró en esta imperial y nobilísima ciudad de México el Exmo. Señor conde de Paredes, marqués de la Laguna, virrey, gobernador y capitán general de esta Nueva España, y presidente de su Real Audiencia y Cancillería, que en ella reside. El día 30 de noviembre de este año de 1680, que consagra obsequioso al señor don Luis Carrillo de Medina y Guzmán, hijo segundo de los señores condes de la Rivera, capitán de la Armada Real, gobernador que fue de los bajeles que condujeron el socorro a los estados de Flandes el año de 1666 y capitán de la guarda de su Excelencia, habiéndolo sido de los dos señores Excelentísimos, sus antecesores, el bachiller (…). Con Licencia de nuestros Superiores. En México, por Francisco Rodríguez Lupercio. Año de 1680.

Deja un comentario

Archivado bajo RECOMENDACIONES Y LITERATURA

40 AÑOS DE PRODUCCIÓN LITERARIA. (1977-2017).

RECOMENDACIONES y LITERATURA. 

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

   2017 será un año en el que cumpla los 40 de escribir, aunque sea en 2021 cuando alcance el mismo propósito ya que en 1981 aparecieron publicados mis primeras colaboraciones en algunos periódicos y revistas que ya han desaparecido.

   Por tal motivo, y con la ayuda de las nuevas tecnologías, tengo hoy un balance de obra como no lo había imaginado. De ahí que comparta a continuación con el despliegue de trabajos listos para la imprenta, y donde a partir de varias alternativas, esperaría entrar en acuerdos con un editor que coincidiera en términos de las varias posibilidades que hoy deben ponerse a disposición de los lectores, pues las dimensiones de muchos de estos libros van de poco menos de 100 y hasta algo más de las 2000 páginas, lo que significa un conflicto si la impresión en papel fuese una solución, teniendo también como alternativa las opciones digitales que podrían ofrecer muchas mejores posibilidades, dadas una serie de condiciones que puedan dar como resultado volúmenes virtuales con opción multimedia, por ejemplo. Incluso –y como ya lo tengo reflexionado-, también como un proyecto híbrido, a partir de la combinación del papel y la parte digital.

   Ofrezco a continuación, en un archivo PDF el total de las obras ya terminadas: son 130 libros, y cuyos desgloses e índices se incluyen también. Espero sean datos de utilidad para echar a andar la maquinaria de difusión sobre historia de las diversiones públicas, y en particular de las corridas de toros en nuestro país, desde tiempos virreinales y hasta nuestros días.

   Gracias por su atención.

catalogo-general-de-obras-terminadas-1977-2017

????????????????????????????

Deja un comentario

Archivado bajo RECOMENDACIONES Y LITERATURA

UN NUEVO LIBRO SOBRE SANTÍN…

RECOMENDACIONES y LITERATURA. 

“…AL QUE LEYERE… HISTORIA SOBRE LA RAZA BRAVA DE SANTÍN”. 

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE. 

Recientemente he rematado una obra, la cual me tomó elaborarla poco más de 25 años. Se trata de un intento por historiar la unidad de producción agrícola y ganadera como fue la de Santín, esa hacienda cuyo paso por el sendero taurino abarca, por lo menos en los registros que se revisaron exhaustivamente, de 1835 y hasta 2014.

????????????????????????????

Libro. Extensión, 358 páginas. Fots., facs., retratos. Inédito.

   A continuación, comparto con ustedes el

ÍNDICE

PRÓLOGO

SE COMENTAN LAS OBRAS:  …AL QUE LEYERE…

Introducción, notas, comentarios.

CURIOSA ANÉCDOTA OCURRIDA CON GANADO DE SANTÍN EN 1927.

CONCLUSIONES.

DON RAFAEL BARBABOSA, GANADERO DE RESES BRAVAS Y LA HACIENDA DE SANTÍN.

LA HACIENDA Y LA GANADERÍA DE SANTÍN.

Nº 1 ORIJEN [SIC] DE LA RAZA BRAVA DE SANTÍN, Y ALGUNAS COSAS NOTABLES Q.E OCURRAN EN ELLA J[OSÉ] J[ULIO] B[ARBABOSA]. SANTÍN, NBRE [SIC] 1º / [18]86.

Nº 3 ORIJEN [SIC] DE LA RAZA BRAVA DE SANTÍN, Y ALGUNAS COSAS NOTABLES Q.E OCURRAN EN ELLA J[OSÉ] J[ULIO] B[ARBABOSA]. SANTÍN, NBRE [SIC] 2 DE 1914.

RELACIÓN DE OTROS DOCUMENTOS SOBRE LA HACIENDA DE SANTÍN (1610-1980).

POST SCRIPTUM. APRECIOS O DESPRECIOS EN EL JUEGO DE LOS TOROS “NACIONALES” DE SANTÍN EN 1924.

RELACIÓN DE ENCIERROS DE LA HACIENDA DE SANTÍN, LOCALIZADOS EN LAS DIVERSAS FUENTES DE CONSULTA A QUE TUVO ACCESO EL AUTOR.

EL “GARLOPO”: UN TORO QUE TIENE 132 AÑOS.

RELACIÓN DE IMÁGENES.

FOTOGRAFÍAS Y ALGUNOS DATOS SOBRE TOROS NOTABLES POR ALGUNA CIRCUNSTANCIA DE LA GANADERÍA BRAVA DE SANTÍN. ABRIL 10 DE 1909. José Julio Barbabosa (Facsímil).

“EN UN RANCHO QUE OFERTA BORREGOS, LA ENCERRONA DE FOX CON SU GABINETAZO”.

BIBLIOGRAFÍA.

De todo lo anterior se tiene como resultado el acopio de todos estos registros en la

CAJA SANTÍN (1610 – 2016)

    La Caja Santín. (1610 – 2016) reúne 400 años de historia en documentos e imágenes, sobre una de las más emblemáticas ganaderías de toros bravos en México y cuya trayectoria va de 1835 a 2014. Me refiero, y no podía ser de otra forma que a Santín.

Para conocer sus secretos, su integración y otros tantos aspectos sobre vida cotidiana, o la de sus diferentes propietarios, han sido digitalizados poco más de 10 mil documentos que van de manuscritos a mecanuscritos; de fotografías a facsímiles; de carteles a registros en imágenes de buen número de toros o los de diversos rincones y espacios por donde deambularon hombres y mujeres en el día a día en aquel espacio mexiquense.

En su contenido se puede percibir la forma en que se construyó y consolidó esta unidad de producción agrícola y ganadera. También es posible notar las tribulaciones o momentos críticos por los que pasó en diversas épocas, sobre todo durante la Revolución mexicana, ya que se convirtió en blanco de saqueo y robo.

Son notables aquellas puntuales anotaciones de al menos varios personajes a lo largo del siglo XIX y parte del XX como José Julio Barbabosa Manjarrez, Jesús María Barbabosa o José Julio Barbabosa.

Del mismo modo allí están los testimonios en escrituras, correspondencia o la notificación contable, minuciosa y detallada a cual más.

No me queda la menor duda de que quien pretenda acceder a estos datos, encontrará valiosa información con la cual formará investigación o investigaciones sobre personajes, acontecimientos diversos, y donde por ejemplo anotaciones de puño y letra de sus propietarios ayudará a desvelar cuanto hecho sucedió. El lenguaje, ciertos términos o palabras hoy en desuso, recobrarán su dimensión hasta el punto de la decodificación. Los misterios podrán dilucidarse con mejor claridad.

Y para quien pretenda datos como los estrictamente taurinos, hallará fotografías, algunos grabados, cromolitografías y hasta una completa relación que va de 1835 y hasta 2014 donde podrá conocer perfectamente relacionados cerca de 650 registros sobre los festejos donde se lidiaron aquellos célebres “santineños” así como una buena cantidad de carteles.

De igual forma, agrego un libro digital de mi autoría, que lleva por título …Al que leyere… Historia sobre la raza brava de Santín mismo al que he dedicado más de 30 años de investigación, siendo esta la primera vez que lo comparto, por tratarse de un trabajo inédito.

Como todo ejercicio dedicado a una historia tan larga, es probable que sigan apareciendo más datos y documentos. Me anticipo a comentar que dicha tarea la continuaré hasta donde sea posible, en espera de que aparezcan más interesados con propósitos de hacer coherente, clara y sólida la presencia de Santín.

 TODA ESTA CONCENTRACIÓN CONSTA DE 4 CARPETAS y 10,296 ARCHIVOS.

 José Francisco Coello Ugalde

Maestro en Historia.

Ciudad de México, noviembre de 2016.

????????????????????????????

Deja un comentario

Archivado bajo RECOMENDACIONES Y LITERATURA

DEL HILO DE ARDIADNA AL HILO Y SUMMA DEL TOREO.

RECOMENDACIONES y LITERATURA. 

Se presenta el libro Del hilo de Ariadna al hilo y summa del toreo. Homenaje a José Alameda.

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

??????

   Dentro de las actividades que tiene preparadas la Peña Taurina “El Toreo” de Monterrey, Nuevo León, con motivo de su 53 aniversario, se tiene contemplado presentar “en sociedad” el libro, Del hilo de Ariadna al hilo y summa del toreo. Homenaje a José Alameda, publicado bajo los auspicios de la propia organización de aficionados, así como por la Universidad Autónoma de Nuevo León. La edición, publicada originalmente en 2012, y conservada como los buenos vinos, permite acercarse al quehacer de ese entrañable personaje que llenó toda una época, desde su arribo a México en 1940 y hasta su muerte, en 1990. Esto sucederá la noche del jueves 10 de noviembre en el Patio Ala Sur del Aula Magna de la UANL (Colegio Civil), a las 19:30 hrs. Estaremos en la mesa de presentación, el Ing. Edmundo J. Gil y un servidor, por lo que desde esta tribuna, hago una atenta invitación para que asistan al que será el primero de diversos actos conmemorativos preparados por los actuales integrantes de la peña taurina “El Toreo”. También se presentará un cuadro flamenco con la “Compañía de Betty Villarreal”.

   Sobre José Alameda, adelanto estas apreciaciones.

   Buena parte de la actual población mexicana guarda la memoria de un personaje que representó para su vida no solo recuerdo. También conocimiento. Locutor formado en una época de suyo especial, sobre todo por lo que fue y significó aquella transición de la radio a la televisión entre la cuarta y quinta décadas del siglo pasado. Esa voz autorizada y peculiar pertenecía a uno de los hombres más cultos que he conocido, no solo por su amplio bagaje de información sobre el planeta de los toros. Estoy hablando de quien se formó y cultivo en torno a la cultura universal. Él es José Alameda, español que convirtió a México en su segunda patria. Cumple con el difícil momento de superar un exilio francés para modificarlo por su condición de transterrado en 1940, cuando los otros españoles, ese enorme contingente derrotado por la Guerra Civil era acogido por nuestro país apenas un año antes, pero comparte con este grupo peculiar y en esa alianza, se integra a uno de los frentes intelectuales más vigorosos del siglo XX mexicano. Imposible olvidar, entre otros a León Felipe, Luis Cernuda, Pedro Garfias, Manuel Altolaguirre, Emilio Prados, Max Aub, Adolfo Sánchez Vázquez, Luis Buñuel y un largo etcétera.

   El ciudadano español Luis, Carlos, José, Felipe, Juan de la Cruz Fernández y López-Valdemoro (Madrid, 24 de noviembre de 1912; ciudad de México, 28 de enero de 1990) se convierte para la tauromaquia mexicana y el ambiente social en José Alameda, para unos. En Pepe Alameda para muchos, si cabe el síntoma afectivo y cariñoso que se le prodigaron, aunque no faltara quien lo sometiera a juicios de valor; o peor aún, a juicios sumarios porque su cultura, finalmente su cultura despertaba sospechas y desdén.

   DEL HILO DE ARIADNA AL HILO Y SUMMA DEL TOREO, con este título particular, tenemos ante nosotros a uno de los personajes más representativos de la segunda mitad del siglo XX, no solo en el ámbito de la prensa escrita, la radio y la televisión donde se dio a conocer como un cronista taurino de altos vuelos. También se le recuerda como un hombre dueño de una cultura impresionante, como ya se dijo, capaz de abarcar y de abordar cuanto tema pudiera desmenuzar en amenas charlas, dada su capacidad de tribuno, o sosteniendo polémicas siendo entre las más recordadas las que mantuvo con Rafael Solana hijo y Carlo Cociolli. Autor de varios libros sobre tauromaquia, desarrolló en los mismos un discurso de profundo conocimiento, sustentado no solo en la diversidad de lecturas que lo formaron. También en el cúmulo de ideas y teorías propuestas en lo personal, y que hoy día al fin son reconocidas, sobre todo en España, país del que siendo originario, no le había hecho la debida justicia.

   De todo esto y otros tantos perfiles “alamedianos” consistirá ese pequeño homenaje el cual se había quedado pendiente y que ahora, bajo las intensas jornadas conmemorativas de la peña taurina “El Toreo” de Monterrey, continuarán hasta el 19 de noviembre, con un rico programa que a continuación comparto con ustedes:

Viernes 11 de noviembre: proyección de la película “El Gato Montes” (Ópera del mismo nombre). Lugar: Local de la Peña Taurina “El Toreo”, 19:30 hrs.

Sábado 12 de noviembre: Radio Nuevo León, Programa Toros y Olé! Conducen: Alberto Hernández y Juan Baizán. Participación de los socios de la Peña: Héctor F. Navarro y Rubén Leal Garza. Frecuencia 1510 AM 14:00 hrs.

Sábado 12 de noviembre: Entrega de reconocimiento al ganadero Ing. Oscar Domínguez de la ganadería “Golondrinas”, Ganadería de reses bravas más antigua del estado de Nuevo León  Lugar: Plaza de Toros Monumental Monterrey “Lorenzo Garza” 17:00 hrs.

Domingo 13 de noviembre: Publicación en el periódico El Horizonte. Opinión de la corrida celebrada el día 12 de noviembre en La Plaza de Toros Monumental Monterrey “Lorenzo Garza” A cargo de nuestro socio: Edgardo Rojas García.

Lunes 14 de noviembre: Dominio en Radio frecuencia FM 96.5. Tema: Defendamos al Toro, a cargo de nuestros socios: José Antonio Quiroga Ch. y Rubén Leal Garza. 17:00 hrs.

Martes 15 de noviembre. Grabación del Programa de TV “Café Taurino”. Conductor: Francisco Díaz Mtz. Invitados nuestros socios: José Antonio Quiroga Ch. y Rubén Leal Garza. Trasmisión por Multimedios TV jueves 17 de noviembre 20:00 hrs.

Miércoles 16 de noviembre: Proyección de la película: “Tauromaquias Universales”. Conduce: Cinéfilo Lic. Fernando Gaona Garza. Lugar: Auditorio del Museo Metropolitano de Monterrey, Calle Zaragoza y Corregidora, 19:00 hrs.

Jueves 17 de noviembre: Entrega de Reconocimiento al MAESTRO ELOY CAVAZOS, con motivo de sus 50 años de alternativa. Trasmisión en vivo por internet en el programa de TV “Toros a lo Regio”. Conduce: Manuel González, www.regioenvivo.tv Lugar: Local de la Peña Taurina “El Toreo”, 20:30 hrs.

Viernes 18 de noviembre: Publicación en el periódico El Horizonte. Columna: “Por los senderos taurinos”. Tema: Historia de la Peña Taurina “El Toreo”, a cargo de: nuestro socio Héctor F. Navarro Glz.

Sábado 19 de noviembre: Festival taurino de aficionados prácticos. Lugar: Plaza de Toros Monumental Monterrey “Lorenzo Garza”. 16:00 hrs.

Sábado 19 de noviembre: Ceremonia de clausura de la XL Semana Regiomontana de El Toreo. Lugar: Local de la Peña Taurina “El Toreo”. 20:00 hrs.

Plaza de Toros Monumental Monterrey “Lorenzo Garza”: Festival Taurino de Aficionados Prácticos. Sábado 19 de Noviembre 2016 16:00 hrs. A beneficio de CASA HOGAR PADRE SEVERIANO MARTÍNEZ.

Con la actuación de los aficionados prácticos Miguel Casanueva, de Tlaxcala, César Villanueva, de Monterrey, N. L., Adolfo Mendoza y Zárate, de la ciudad de México, José Narciso Candelaria, de Monterrey N. L., Rodolfo Amescua, de Monterrey, N. L., Adolfo Mendoza y Acevedo, de la ciudad de México, lidiando 6 ejemplares de La Cardona.

Deja un comentario

Archivado bajo RECOMENDACIONES Y LITERATURA

CALAVERAS TAURINAS. SIGLOS XIX AL XXI. ÚLTIMA PARTE…, POR AHORA.

RECOMENDACIONES y LITERATURA. 

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE. 

1887

 

LA TARASCA DEL PUEBLO MEXICANO

VIENDO TOREAR DE NUEVO AL GRAN PONCIANO

 

Ahora si que está de buenas

este suelo mexicano,

pues de nuevo va a torear

nuestro querido Ponciano.

 

El jueves nueve de junio,

día de Corpus memorable.

Veremos torear de nuevo

al torero inimitable.

Ahora sí que es indudable

que México va a gozar,

pues que volveré a admirar

arrojos y valentías

que sólo Ponciano Díaz

a cabo puede llevar.

 

Los toros, que ya han sabido

que Ponciano va a torear.

Unos de miedo están malos

y otros se han puesto a rezar.

Ya todos van a elevar

un ocurso al Presidente

suplicando humildemente

se les conceda la paz,

y ya no se mate más

en la época presente.

 

Triste y desconsoladas

las pobres vacas están:

Ya no quieren tener hijos

y hasta a divorciarse van.

Sus hijos esconderán

en el centro de la tierra.

Hasta que pase la guerra

que todos han declarado,

al desgraciado ganado

se la Frontera y de la Sierra.

 

Algunos toros matreros

que son grandes pensadores

quieren en último caso

vengarse en los picadores.

Y aunque sufran los dolores

de alguno que otro pinchazo

les darán más de un pinchazo.

Destrozándoles los jacos,

que ni por viejos ni flacos

les dejaron un pedazo.

De esta fecha es bien seguro

que ni un toro va a quedar,

pues el valiente Ponciano

ni uno solo va a dejar.

ninguno se ha (de) escapar

de la certera estocada,

que nuestro primer espada

le pone a los más rejegos

pues que con él no hay juegos

ni mucho menos lazada.

 

Saludamos entusiastas

al valiente mexicano,

al renombrado Ponciano.

Mas no ha trabajado en vano

por conquistarse su fama,

que todo el pueblo lo aclama

como el rey de los toreros.

Primero entre los primeros

y al que más el pueblo ama.

 

¡Hurra el valiente torero!

¡Hurra el valiente Ponciano!

Que será siempre el primero

en el suelo mexicano.

 

A ver torear a Ponciano

todos irán en tropel,

porque nadie es tan querido

ni mimado como él.

 

De México y los Estados

ansiosa acude la gente

para admirar los capeos

de un mexicano valiente.

 

No hay otro que en banderillas

pudiera ser su rival,

porque siempre las ha puesto

en su merito lugar.

 

Para matar no hay como él

quien tan bien use la espada

porque nunca necesita

dar la segunda estocada.[1]

   Y todavía más. Traigo hasta aquí, algunos datos reveladores que tienen que ver con los anónimos autores de esos versos, asunto del cual me ocupé en mi libro (inédito): José Guadalupe Posada en los toros. Cronista de la imagen, en cuyo capítulo XXV refiero lo siguiente:

 esta-es-la-segunda-parte

Esta “hoja de papel volando”, presenta un grabado que, en principio y por los rasgos peculiares, debe atribuirse a Manilla, aunque existen varias fuentes que le dan validez a José Guadalupe Posada como su creador directo.

   Ahora bien, y como apunta Agustín Sánchez González,[2] él o los creadores de esas cuartetas características, con las que se estimuló el proceso de los “corridos” entraron en un sendero de lo marginal. Veremos por qué.

   La enorme producción generada en los talleres de Vanegas Arroyo requirió el concurso de muchos escritores que, en su mayoría, se encuentran en el olvido.

   El más famoso entre ellos, o cuando menos el más señalado, fue Constancio S. Suárez, de origen oaxaqueño, de quien Antonio Rodríguez escribe: “En su Gaceta, Posada proveía noticias frescas y un reportaje pictórico, mostrando un sinfín de temas dibujados con gran realismo, con textos que describían “los hechos hasta alcanzar el clímax que el título anuncia” […] Con la maleabilidad que sólo los verdaderos artistas poseen, Constancio S. Suárez empleaba, para cada tema, el lenguaje que él requería. Era romántico y dulce en las novelas pasionales como Amar sin esperanza, en las cuales habla de “almas cándidas como azucenas”, o del “dulcísimo rocío de los maternales besos”; burlón con las “jóvenes de cuarenta años” que pedían al milagroso San Antonio de Padua consuelo para sus penas; feroz con las doñas jamonas; jocoso en los pleitos de vecindad; sutil en la descripción y comentario de los sucesos políticos; y severo, ponderado y rico en la exaltación de los hombres valiosos, como Vanegas Arroyo”.

   (…) Alfredo Guati Rojo también menciona al grupo de escritores cercanos a Vanegas y además indica la especialidad de cada uno: “Constancio S. Suárez estaba dedicado a los cuentos, las pastorelas y las comedias; los versos festivos a Rafael García y Rafael A. Romero; los versos para enamorar salían de la pluma de Ramón No. Franco.

   Nicolás Rangel anota como colaboradores de Vanegas Arroyo a Manuel Romero, Constancio S. Suárez, Manuel Flores del Campo, Francisco Zacar, El Chóforo, Ramón N. Franco y Pablo Calderón de Becerra; en otros textos se señala a otros autores, cuyos nombres se pierden en la historia, como Armando Molina, Gabriel Corchado y Abundio García.

   Lector paciente: vaya usted a saber quién de todos ellos pudo haber sido autor de estos versos y de otros muchos que, con motivo y razón taurinos, se desplegaron en diversas publicaciones que circularon en forma generosa por aquellas épocas, de entre siglos.

legitimos-versos

   Ahora bien, en esta reproducción, que recrea la tragedia de Lino Zamora, comparten sus quehaceres tanto Manilla como Posada, lo que explica el hecho de que finalmente el editor, Antonio Vanegas Arroyo haya decidido sacarlo en esta forma con objeto de darle realce a un hecho que si bien, no correspondía con los tiempos en que se publicó (hecho que debe haber ocurrido a finales del siglo XIX o comienzos del XX) pero que, por otro lado, seguía formando parte de un conjunto de historias y sucedidos que, el imaginario popular seguía alentando, sobre todo con motivo de la tragedia, cuyo relato en verso se incluía en esta “hoja de papel volando”.

   Contando con alguna idea más precisa al respecto de la construcción de dichas piezas literarias, cuyo motivo puede surgir de las diversas dinámicas que perviven en una sociedad o de sus integrantes más notorios o protagónicos. Incluso de acontecimientos que sirven como pretexto para hilar una historia, conviene seguir rastreando algunas referencias que podrían ser de nueva lectura, aún tratándose de hechos cuyos datos más antiguos se desarrollaron en 1825, pero que por su contenido, parecen ser interesantes en la medida en que ofrecen detalles poco conocidos.

1825

   En el Aguila Mexicana, D.F.,  del 23 de octubre de 1825, p. 3 se publicó la siguiente nota:

Se está levantando en la plaza mayor una especie de barraca indefinidamente prolongada para festejar dizque a las calaveras. Habrá paseo a pie en armoniosa competencia, mucho galanteo, dulces, frutas y otras muchas cosas que no sé si agradarán a todas las almas benditas. Ya daremos razón de lo que ocurra y podamos olfatear; salvando, sin embargo, todo aquello que no sea digno de la luz pública.

1835

   El Mosquito Mexicano, D.F., del 30 de octubre de 1835, p. 4:

No estamos porque se suprima ningún paseo, sino porque se contenga el desorden que hubiese en ellos. Es muy peligroso en cualquiera nación quitar de un golpe una costumbre, y este carácter tiene en México el paseo de las Calaveras, aunque de estragadísimo gusto, pues es más a propósito para mostrar incivilización, que para recrear. Un sentimiento religioso, por no decir de fanatismo, lo ha ocasionado; pero no se ve en él sino el desenfreno de los vicios, la desmoralización. A las almas benditas está consagrado ese paseo… ¿Pero, qué será lo que llegue al purgatorio?

   Apostamos, sin comprometernos a registrar ese lugar, a que jamás ha llegado a él por ese medio el alivio de las benditas almas, y sí el aumento de sus penas, entre las cuales es gravísima la aflicción moral, y no podemos persuadirnos que les sea indiferente la compañía de almas que se hospedarán desde tal día a buen escapar, en aquel seno, o despidiendo el tufo del chiguirito, o destilando sangre. Ni se nos arguya que esto no pueda suceder al espíritu que es inmaterial, como pueden hacerlo nuestros críticos; porque nuestro intento es muy perceptible, y qui potest capere capiat. Leyes y policía es lo que necesitamos. EE.

1872

La Bandera de Juárez, D.F., del 31 de octubre de 1872, p. 3:

LA CALAVERA.

   Antigua costumbre es entre nosotros la de regalar el día de difuntos algún objeto a nuestros deudos o amigos, a nuestros criados, etc., etc., cuyo toma el nombre de calavera. En ese día, los que a más de pobres de espíritu, lo están de dinero, tienen que encerrarse en su casa, por temor a… los asaltos. En este año creemos que esto no sucederá, pues hay muchos que ellos mismos se van ofreciendo como calaveras, recomendándose nada menos que para mandarines. ¡No vinieran mal a estos calaveras… que le dieran otra calavera!

1878

La Gacetilla, D.F., del 10 de noviembre de 1878, p. 3:

El Republicano de San Luis Potosí, inserta en su número correspondiente al 1° de Noviembre una poesía (?) titulada “Conmemoración de difuntos y calaveras”, formada por un Sr. Arévalo.

   ¿Oiga vd. amigo Arévalo, de buena fe, cree vd. que lo que escribió son versos?

   Y si lo cree, que todo puede ser, ¿le parece a vd. que esas calaveradas le están permitidas a cualquiera? ¿No le parece a vd. que el sentido común se ha de haber sentido abofeteado con sus perversos versos?

   Este otro ejemplo gráfico, fue publicado en 1888, precisamente en La Patria Ilustrada, D.F., del 5 de noviembre de aquel año:

ponciano-y-el-cuerno-de-la-abundancia

   Al pie del mismo dibujo, del que todo parece indicar fue elaborado por José Guadalupe Posada, aparece la siguiente cuarteta:

PONCIANO DÍAZ.

 

Al bajar a los infiernos,

Ponciano, con arrogancia

Dijo: -Para mí los cuernos

Son cuernos de la abundancia.

   Pues bien, ha llegado la hora de traer hasta aquí el manojo de “calaveras” halladas en el camino de una lenta y también larga búsqueda que por años ha sido parte de otra labor igual de abrumante. Me refiero al Tratado de la poesía mexicana en los toros. Siglos XVI-XXI, del cual proviene la mayoría de los materiales aquí reunidos. Además, conviene advertir que intercalaré algunas de las evidencias en que se podrán apreciar los curiosos trabajos que surgieron, en su mayoría de la imprenta de don Antonio Vanegas Arroyo, y donde se encontrará una variedad de temas, todos ellos sujetos a la curiosa presencia de calaveras y más calaveras…taurinas, por supuesto.

Programa de mano. Teatro “Arbeu”. Jueves 1° y viernes 2 de noviembre de 1888.


[1] Ib., p. 142-144.

[2] Agustín Sánchez González: La portentosa vida de José Guadalupe Posada. México, Ediciones de Don Lupe, 2013. 231 p. Ils., fots., grabs., p. 138-140.

Deja un comentario

Archivado bajo RECOMENDACIONES Y LITERATURA

 CALAVERAS TAURINAS. SIGLOS XIX AL XXI. CUARTA PARTE.

 RECOMENDACIONES y LITERATURA.

 POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

   Los hay recordando hazañas o tragedias, como las de Lino Zamora, Bernardo Gaviño o Ponciano Díaz.

1884

   Un traje verde y plata tuvo que guardarse. Lino Zamora lo tenía preparado para vestirlo el domingo 17 de agosto de 1884. Los carteles quedaron a merced del viento y este los terminó arrastrando hasta perderse calles abajo de una plaza que mantuvo cerrada sus puertas en señal de luto. La ciudad de Zacatecas lloró su muerte.

   A los pocos días, y en todo México unas “hojas de papel volando” comenzaron a divulgar la noticia en los “Legítimos versos de Lino Zamora traídos del Real de Zacatecas” y que cuentan la tragedia.

 

Legítimos versos de Lino Zamora

traídos del Real de Zacatecas

 

Pobre de Lino Zamora,

¡Ah!, que suerte le ha tocado,

que en el Real de Zacatecas

un torero lo ha matado.

 

Rosa, rosita, rosa romero

ya murió Lino Zamora,

qué haremos de otro torero!

 

Al salir de Guanajuato,

cuatro suspiros tiró,

en aquel Cerro Trozado

su corazón le avisó.

 

Rosa, rosita, rosa peruana.

Ya murió Lino Zamora;

la causa fué Prisciliana.

 

Lino le dijo a Braulio

que se fuera para Jerez,

que fuera a hacer la contrata

y que volviera otra vez.

 

Rosa, rosita, flor de alelía,

ya murió Lino Zamora,

pues así le convendría.

 

Cuando vino de Jerez

el jueves por la mañana,

le dijo Martín su hermano:

-Lino está con Prisciliana.

 

Rosa, rosita, flor de granada,

ya murió Lino Zamora.

Por causa de una tanteada.

 

En la calle de Tacuba

estaba Lino Parado,

-Aquí te vas a morir

y aquí te quedas tirado.

 

Rosa, rosita, rosa morada,

ya murió Lino Zamora

que fuera el primer espada.

 

Ese gracioso de Carmen

pronto lo agarró del brazo.

Llegó el cobarde de Braulio,

y al punto le dió el balazo.

 

Rosa, rosita, flor de clavel,

ya murió Lino Zamora.

No lo volverás a ver.

 

El día 14 de agosto,

era jueves por la tarde,

-se quedó Lino Zamora

revolcándose en su sangre.

 

Rosa, rosita, flor de romero,

ya murió Lino Zamora,

el padre de los toreros.

 

Toda la gente decía:

-Hombre, ¿qué es lo que has hecho?…

Lo mataste a traición.

No le hablaste por derecho.

 

Lo traía por buen amigo.

Lo traía por compañero.

Lo traía en su Compañía

por primer banderillero.

 

Rosa, rosita, flor de clavel,

ya murió Lino Zamora.

Dios se haya dolido de él.

 

La traían por muy bonita,

echándosela de lado,

y era infeliz mujer

la Prisciliana Granado.

 

Rosa, rosita flor matizada,

al toro siempre mataba

de la primera estocada.

 

La traían por muy bonita,

la traían por muy veloz,

la traían por muy honrada…

¿Cómo mancornó a los dos?…

 

Rosa, rosita, flor de alelía,

nunca culpes a ninguno,

pues así le convendría.

 

De todos ya me despido,

porque la agonía ya entró.

Que rueguen a Dios por mi alma,

eso les suplico yo.

 

Rosa, rosita, flor encarnada,

para el final de mi vida,

ya casi no falta nada.

 

Lloraba su pobre madre.

lloraba sin compasión,

al ver a su hijo querido

que lo echaban al cajón.

 

Rosa, rosita, flor de clavel,

al enterrar a Zamora

no lo volverás a ver.

 

Lloraba su Compañía,

lloraba sin compasión,

de ver a su Capitán

que lo llevan al Panteón.

 

Rosa, rosita de Jericó,

su primer banderillero

de un balazo lo mató.

 

Es muy triste recordar

dice don Ponciano Díaz,

que Lino Zamora, ya

acabó sus tristes días.

 

Ya con esta me despido.

Con los rayos de la aurora.

Aquí se acaban cantando

los recuerdos de Zamora.

 

Rosa, rosita, flor de Belém,

ya murió Lino Zamora,

requiescat in pace. Amén.[1]

   Me parece oportuno incluir a continuación un análisis realizado por el Lic. Eduardo E. Heftye Etienne, quien viene realizando de un tiempo a esta fecha la importante investigación relacionada con los corridos en el tema taurino, y que amablemente me ha proporcionado el asunto que se relaciona con Lino Zamora.[2]

ALGUNAS INTERROGANTES Y PRECISIONES

SOBRE EL TORERO DECIMONÓNICO LINO ZAMORA.

Eduardo E. Heftye Etienne

   Resulta muy interesante explorar el pasado para rescatar y dar a conocer, con la mayor precisión posible, los datos relativos a la historia del toreo en la República Mexicana, aunque es frecuente encontrar algunas inconsistencias en la información proporcionada por los historiadores de nuestra fiesta.

   A continuación me referiré brevemente al nacimiento y muerte de un conocido torero mexicano del siglo XIX, llamado Lino Zamora, quien fue uno de los diestros más famosos y activos de su generación, particularmente por su destreza en la colocación de las banderillas. Sin embargo, Zamora pasó a la historia no tanto por su brillante trayectoria en los ruedos, sino por la manera trágica en la cual falleció, ya que fue asesinado en la ciudad de Zacatecas por Braulio Díaz, integrante de su cuadrilla que mantenía un romance con Presciliana Granado, mujer que también era pretendida por el malogrado diestro.

   El trágico suceso dio motivo a la elaboración del corrido taurino que más se ha reproducido en las obras relativas a corridos, denominado “Legítimos versos de Lino Zamora, traídos del Real de Zacatecas”, que contiene el bello grabado de una suerte de banderillas, cuya autoría corresponde al destacado artista plástico Manuel Manilla.

   En cuanto a los datos relativos al lugar y fecha de nacimiento de Lino Zamora, existen notorias discrepancias. Marcial Fernández “Pepe Malasombra” y José Francisco Coello Ugalde[3] afirman que nació en la ciudad de Querétaro en 1845, basándose para ello en una obra del historiador queretano Valentín F. Frías. Por su parte, el tapatío Ramón Macías Mora[4] menciona que nació en Irapuato, Guanajuato, sin precisar la fecha de su nacimiento.

   Al estar investigando la fecha de inauguración de la vieja plaza El Progreso de la ciudad de Guadalajara, Jalisco, que estaba localizada en las inmediaciones del hospicio Cabañas, encontré información en el sentido de que fue inaugurada por Lino Zamora y su cuadrilla. En este sentido, Miguel Luna Parra y Federico Garibay Anaya[5] mencionan que “al ser fraccionada la huerta del referido orfanatorio, se construyó frente a él la plaza de toros llamada El Progreso, con capacidad para 3 000 personas, que fue inaugurada hacia 1856 por Lino Zamora y su cuadrilla.” Por su parte, Ramón Macías Mora[6] afirma que dicha plaza de toros “fue muy probablemente inaugurada en 1855 o 1856 y en el cartel inicial estuvo el espada guanajuatense (de Irapuato) Lino Zamora”.

   Si los datos anteriormente proporcionados fueran correctos, se llegaría al absurdo de concluir que Lino Zamora inauguró la plaza de toros El Progreso cuando contaba con 10 u 11 años de edad.

   Lo anterior me llevó a iniciar una búsqueda más precisa sobre Lino Zamora, hasta que localicé una obra que hace expresa referencia a su nacimiento y muerte, con base en los datos que contiene el acta de defunción de dicho diestro. Se trata de la obra “El corrido zacatecano”, cuya autoría corresponde al también zacatecano Cuauhtémoc Esparza Sánchez. De acuerdo con este autor, Lino Zamora nació en la ciudad de Guanajuato, capital del estado del mismo nombre, en el año de 1840. Este dato hace mucho más verosímil la participación de dicho diestro en la inauguración de la plaza El Progreso de Guadalajara.

   Finalmente, debo hacer notar que también existen notorias discrepancias sobre la fecha del citado asesinato de Lino Zamora por parte de su subalterno. De acuerdo con la información que proporciona el texto del propio corrido, sucedió “un jueves por la tarde” y un “14 de agosto”. Con base en tales datos, Heriberto Lanfranchi[7] llega a la conclusión de que el suceso debió haber sido el jueves 14 de agosto de 1884, dato que también es compartido por Marcial Fernández “Pepe Malasombra” y José Francisco Coello Ugalde.[8]

   No obstante lo anterior, Cuauhtémoc Esparza Sánchez asegura que el crimen en cuestión ocurrió el 7 de febrero de 1878 -precisamente un jueves-, basándose en los datos que contiene el acta de defunción de Lino Zamora[9], que obra en el Archivo del Registro Civil del Municipio de Zacatecas, misma que tuvo a la vista y cuyos datos precisos reproduzco a continuación: 

“Libro del año de 1878 No. 16, Defunciones. Empieza el 1º. de enero, termina en 15 de abril. Acta 302, Fol. 62 f. y v.

“Lino Zamora (1840 – 7 de febrero de 1878). Torero. Nació en Guanajuato, Gto. Casado con Juana Alejandrí, también guanajuatense. Después de practicársele la autopsia por orden judicial, en el Hospital Civil, fue inhumado en el panteón del Refugio en un sepulcro especial, donde quedaron sus restos durante 5 años en la ciudad de Zacatecas, donde falleció.”

   Común en aquella época, el corrido, fue y sigue siendo una manifestación popular emanada casi siempre de la inspiración del mismo pueblo, y para quedar en ese territorio, muchas veces sin autor específico. Es decir, obra del anonimato, despertaba con su letra vibrante y nostálgica fuerte clamor que corría de boca en boca, hasta los rincones más alejados de la nación, para convertirse en una noticia nada ajena al pueblo, mismo que hacía suya la desgracia o el hecho sorprendente que transpiraban aquellos versos convertidos en voceros del acontecimiento recién ocurrido. Tal es el caso de dos corridos dedicados a Bernardo Gaviño, y que rescató, como muchos otros, el notable investigador Vicente T. Mendoza, brotados de sus obras clásicas: El romance español y el corrido mexicano y El corrido mexicano. Como arrancadas de una hoja de papel volando, van aquí las letras de estos corridos:

1886

 

CORRIDO DE BERNARDO GAVIÑO

 Bernardo Gaviño, el diestro

que tanto furor causó

en la plaza de Texcoco

lidiando un toro murió.

Su valor no lo libró

de suerte tan desgraciada,

y aunque tenía bien sentada

su fama como torero,

un toro prieto matrero

lo mató de una estocada.

 

Fue del pueblo mexicano

el torero consentido,

y él fue el que le dio a Ponciano

la fama que ha merecido,

siempre se miró aplaudido,

pues con su gracia y valor

supo granjearse el favor

del pueblo más exigente,

que vio en Bernardo al valiente

y sereno toreador.

 

¡Quién se lo había de decir!

después de tanto lidiar,

que un toro de escasa ley

al fin lo había de matar!

¡Y quién no ha de recordar

con el placer más sincero

al simpático torero

que, sin mostrarse cobarde,

hacía de valor alarde

como matador certero!

 

Pero un torito de Ayala

la carrera le cortó,

y en la plaza de Texcoco

don Bernardo falleció;

todo México sintió

la muerte de este torero,

que en el país fue el primero

por su arrojo y su valor,

conquistándose el favor

de todo el público entero.[10]

 verdaderos-y-ultimos-versos1

 verdaderos-y-ultimos-versos2

 CONTINUARÁ.


[1] Vicente T. Mendoza: El corrido mexicano. 3ª reimpr. México, Fondo de Cultura Económica, 1976. 467 p. (Colección popular, 139)., p. 317-321.

[2] Eduardo E. Heftye Etienne: Corridos taurinos mexicanos. Recopilación y textos de (…). México (…).

Evidentemente estos apuntes fueron realizados tiempos antes de la salida del trabajo aquí citado. Por tanto, conviene citar aquí la ficha completa de dicho volumen:

Eduardo E. Heftye Etienne: Corridos Taurinos Mexicanos. Recopilación y textos de (…). 1ª ed. México, Bibliófilos Taurinos de México, Litográfica IM de México, S.A. de C.V., 2012. 400 p. Ils., retrs., grabs., facs.

[3] Los nuestros, toreros de México desde la conquista hasta el siglo XXI. Ficticia, S. de R.L. de C.V., México, 2002, p. 27.

[4] La corrida de ayer…mito, tradición, ritual, suerte y azar de la fiesta de los toros. Editorial Ágata, S.A. de C.V., Guadalajara, Jalisco, México, primera edición, 1996, p. 88.

[5] México se viste de luces. Un recorrido histórico por el territorio taurino de nuestro país. El Informador, Ágata Editores, Guadalajara, Jalisco, primera edición, 2001, p. 100.

[6] Op. cit., p. 88.

[7]Heriberto Lanfranchi: La Fiesta Brava en México y España, 1519-1969, T. 1, Editorial Siqueo, primera edición, México, junio de 1971, p. 181.

[8] Op, cit., p. 27.

[9] Ibidem., p. 116.

[10] Vicente T. Mendoza: El romance español y el corrido mexicano. Estudio comparativo. 2ª edición. México, Universidad Nacional Autónoma de México, Coordinación de Humanidades, 1997. XVIII + 833 p., p. 538-540.

Deja un comentario

Archivado bajo RECOMENDACIONES Y LITERATURA