EDITORIALES 2016.

ATENTA INVITACIÓN:

EN ESTE BLOG PUEDE USTED ACCEDER A 1601 MATERIALES, QUE VIENEN APARECIENDO ININTERRUMPIDAMENTE DESDE EL 13 DE DICIEMBRE DE 2010 y HASTA NUESTROS DÍAS.

MÉXICO MÍO y APORTACIONES HISTÓRICO-TAURINAS MEXICANAS UNEN ESFUERZOS Y APUESTAN POR UN PROYECTO EDITORIAL SIN PRECEDENTES.

YA ESTÁ A SU DISPOSICIÓN EN LA RENOVADA PÁGINA “México mío”

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE y OSKAR RUIZESPARZA.

Aquí tienen ustedes los veinticuatro títulos de que consta la colección:

portal mexicomio

   Véase la siguiente liga: http://www.mexicomio.com.mx/

PRO-HI-PA-DI ES UN PROYECTO DESTINADO A LA DIFUSIÓN DE LA CULTURA TAURINA EN MÉXICO. LOS INTERESADOS PUEDEN CONOCERLO ACCEDIENDO A:

PRO-HI-PA-DI_PORTADA

PROYECTO INTEGRAL HÍBRIDO_29.05.2015

Además, no olvide visitar la nueva página creada por este autor, con un tema “apasionante”, “electrizante”:

PUBLICIDAD PARA LyFMH

Luz y Fuerza de la Memoria Histórica. Aquí la liga:  http://kilowatito2009.blogspot.mx/

TAMBIÉN EN ESTE BLOG PUEDE USTED ACCEDER A 976 MATERIALES, QUE VIENEN APARECIENDO ININTERRUMPIDAMENTE DESDE EL 27 DE ENERO DE 2013 y HASTA NUESTROS DÍAS.

POR LO TANTO, Y EN OCASIÓN DE HABER ALCANZADO LAS 1500 ENTREGAS EN ESTE BLOG, PONGO A DISPOSICIÓN DE LOS INTERESADOS LA LISTA COMPLETA DE TODOS ESOS MATERIALES, ASÍ COMO LOS QUE TAMBIÉN SE HAN PUBLICADO EN “LUZ y FUERZA DE LA MEMORIA HISTÓRICA”.

 BALANCE DEL 01.06.2016_AHTM-LyFMH

ORLAS

Aunque se sepan cosas y se tengan noticias y vivencias del pasado que nos ayuden a comprender sobre la marcha, no hay que confiar demasiado en ellas, sino tener presente que el toreo está reciennaciendo y recienmuriendo a cada paso.

Seguro azar del toreo. José Alameda.

ORLAS

EDITORIAL. 

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE. 

CHARRERÍA: PATRIMONIO CULTURAL INMATERIAL DE LA HUMANIDAD.

   Hace apenas unas horas comenzó a circular la noticia que da pie a esta editorial:

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Disponible en internet diciembre 1°, 2016 en:

http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2016/12/01/se-suma-la-charreria-al-patrimonio-de-la-humanidad

   Tal asunto es motivo de una sincera felicitación a quienes fueron encaminados este asunto por el sendero más apropiado, el que luego alcanzó en las recientes mesas de trabajo, por parte de la UNESCO, dicha nominación.

   Se entiende que no es una labor fácil de manejar, pues ello implicó la presencia de muchos componentes, a favor y en contra. Sin embargo, lo que determinó la toma de decisión es, entre otros, el cirterio de que se trata de “un elemento importante de la identidad y el patrimonio cultural de las comunidades depositarias de esta tradición y constituye para ellas un medio para transmitir valores sociales importantes a las nuevas generaciones”.

   Evidentemente, charrería y tauromaquia nacieron juntas, se hicieron fuertes en el ámbito rural y urbano a partir de la participación de cientos, miles de protagonistas cuyos nombres, los de muchos quedaron en el anonimato, mientras otros se consolidaron como figuras emblemáticas y siguen siendo, hasta nuestros días, claro e identificado referente.

   Dicha circunstancia tendrá que ser enaltecida y respaldada por quienes hacen posible, dentro y fuera de los lienzos esa labor cotidiana, manteniendo, conservando y divulgando sus valores.

   Por tanto, conviene mostrar a continuación las siguientes reflexiones.

 PRESENCIA DE LA CHARRERÍA EN LA HISTORIA, EL CAMPO Y LAS PLAZAS DE TOROS DE MÉXICO Y EL EXTRANJERO.

   Para apartar los animales surge en el campo mexicano el vaquero quien, en el siglo XVI creó el rodeo, forma puramente mexicana legalizada incluso por el virrey Enríquez en 1574. Consistía en una “batida circular sobre un territorio amplio en extensión cuyo propósito era concentrar el ganado en un punto “donde con la ayuda de una especie de garrochas, muy parecidas a las andaluzas, se apartaba el ganado que deseaban seleccionar”. Surgió con este nuevo personaje una expresión que acabó siendo nacional, mediando para ello una necesidad primero, la necesidad de un lucimiento no solamente limitado al campo, sino que además, era la plaza pública, la plaza de toros, el otro sitio para obtener el privilegio del aplauso. Y entre la plaza de toros y el campo la expresión acabó transformada en una manifestación artística. En otras palabras, estamos hablando del charro, de sus habilidades y sus destrezas.

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Escenas que no sólo fueron comunes en el campo. La plaza se convierte en la extensión perfecta donde brillaron todas estas demostraciones.

   La charrería en México, surgida desde el siglo XVI, todavía en nuestros tiempos presenta la disputa sobre sus orígenes, que pelean dos estados tan representativos como Jalisco e Hidalgo, en cuyos campos de Atotonilco y los llanos de Apam respectivamente, surgen aquellas escenas donde los vaqueros realizan suertes vistosas donde lazar y colear es parte intensa de su vida. Y como los toreros, su vestimenta también fue enriqueciéndose con el paso del tiempo hasta encontrarnos con trajes de gala, verdaderas joyas tocadas por sombreros galanos de soberbia manufactura.

   Durante el siglo XIX hubo, a mi parecer, tres distinguidos “charros”: Ignacio Gadea, Lorenzo Cabello, jefe de los hermanos de la hoja, o los charros contrabandistas de la rama, mejor conocido como Astucia (personaje de la novela histórica de costumbres mexicanas con episodios originales, obra de Luis G. Inclán) y Ponciano Díaz, “mitad charro y mitad torero”.

   La charrería como expresión mexicana pudo conocerse en España, precisamente en 1889 cuando Ponciano recibió la alternativa en la madrileña plaza de la carretera de Aragón, el 17 de octubre de aquel año. El 28 de julio anterior, y en el mismo escenario de su “doctorado” el diestro mexicano vistió el traje nacional y sus mejores suertes quedaron recogidas en sendas obras logradas por la visión siempre grata de Daniel Perea, ilustradas en hermosas cromolitografías que aparecieron en La Lidia.

   Ya en el siglo pasado, algunos otros representantes de este género trascendieron el quehacer en plazas de toros de México y el extranjero como los hermanos Aparicio, allá por los años 30. El 18 de junio de 1964 la plaza de toros de la Real Maestranza de Sevilla fue escenario de la “Gran Charreada Mejicana” donde aquel grupo demostró lo bueno que eran en piales y manganas, jineteo de toros, floreo de reata a caballo y a pie, jineteo de potros cerriles y la arriesgada suerte del “paso de la muerte” sobre un caballo salvaje.

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Hugo Aranda Pamplona: Luis Inclán El Desconocido. 2a. ed. Gobierno del Estado de México, 1973. 274 p. Ils., retrs., fots., facs.

   En estos últimos tiempos el rejoneador Ramón Serrano rescató el traje y las suertes del toreo a caballo con expresiones netamente mexicanas, y como un dato curioso, el propio Pablo Hermoso de Mendoza vistió en Toluca, -una moderna ciudad del interior del país-, el traje de charro mexicano, actuación que resultó espléndida según lo cuentan las crónicas, que recogieron sus pasos por aquellos rumbos, la tarde del 28 de octubre de 2000.

   Entre el 21 de junio y el 22 de julio del año en curso, algunas personas tuvimos oportunidad de exaltar los valores de un personaje clave. Me refiero a Luis G. Inclán, cuyas dos ilustraciones para esta nota corresponden a su autoría. De ese ejercicio, obtuvimos un balance positivo, entendiendo la época que le tocó vivir, por lo que una vez más, la charrería y la tauromaquia sirvieron como telón de fondo para un nuevo re-conocimiento para ambas manifestaciones.

   Como se ve, la charrería sigue siendo un arte y un ejercicio que propios y extraños siguen haciendo suyo en virtud de su particular encanto, logrando que el espíritu del considerado “deporte nacional” siga vigente, para orgullo de México.

   ¡Enhorabuena por la nueva declaratoria en favor de la Charrería!

ORLAS

EDITORIAL.

LA CHARRERÍA ES DECLARADA PATRIMONIO CULTURAL DE LA HUMANIDAD POR LA UNESCO.

   La noticia con que hoy nos despertamos, que además viene a convertirse en una bocanada de aire fresco, nos alienta. Ha sido nominada la charrería como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO. Tal acontecimiento merece una nota más amplia, misma que será motivo de una siguiente participación en este blog.

   Por ahora, cabe felicitar a todos quienes han participado en ese anhelo, mismo que estimula -por otro lado-, los que se han venido impulsando por el lado de Tauromaquia.

1° de diciembre de 2016.

ORLAS

EDITORIAL.

LA NUEVA EMPRESA SIGUE DE TROPIEZO EN TROPIEZO.

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

   Es increíble que una nueva empresa como la que actualmente regentea la plaza de toros “México” siga sin dar pie con bola. Su primer gran desacierto: subir el precio de los derechos de apartado así como el de las entradas de forma considerable. Lo anterior vino a sumarse al hecho de ofrecer una temporada con festejos sábado y domingo, y en el arranque mismo de esa temporada grande mezclar los tres últimos festejos novilleriles que fueron además un auténtico fracaso (sobre todo en balance y en entradas, las tres menores con menos de quinientos asistentes promedio). Tuvieron que echar mano de la promoción, ofreciendo el pago de una localidad –para el sábado o el domingo-. Pero el hecho es que el tenedor o quien así adquiriera su boleto, contaba con el regalo de otro como opción para uno y otro día. Y el resultado fue de miedo. Tres mil asistentes el sábado 26 y otro tanto el domingo 27. El domingo, nada más fue llegar al coso de Insurgentes y lo que nos tenía preparada la empresa era otro de esos errores que no aciertan corregir, pues consideró que en el espacio que queda en la zona de entrada, nada más uno traspasa la puerta principal de sombra, era el indicado para poner un conjunto musical, como si aquello fuera un salón de baile, con el escándalo consiguiente. Pero ese propósito no se corresponde con el espíritu, naturaleza y hasta con los usos y costumbres que han prevalecido en los festejos hasta ahora celebrados en la plaza capitalina.

   Otra falla notoria es su obsesión en programar los festejos a las cinco de la tarde. Medio festejo lo vemos con luz de día o lo que queda de este, y el resto en la penumbra, aunque con el apoyo de la iluminación, misma que, salvo cumplimiento reglamentario, todavía deja mucho que desear en términos del requisito en lúmenes obligados. El sonido también no ha sido resuelto del todo, así que persisten esos problemas técnicos que deberán ser atendidos y resueltos a la brevedad.

   Es cierto, ya se ven cambios que no son meramente cosméticos, sino de fondo. Las nuevas butacas en barreras de sol y sombra dan mejor imagen, lo mismo que los baños, a los que también ya atendieron, luego de que eran auténticos chiqueros. Se aprecia también el remozamiento en escalinatas y localidades numeradas pues eran evidentes miles de fracturas del viejo cemento. Incluso, la isóptica original prácticamente ya se perdió por la aplicación permanente de capas y más capas en los asientos de cemento, consiguiendo únicamente “tapar el ojo al macho” con lo que el remedio temporal servía para salir airosos de la situación, pero no se ponía remedio definitivo al deterioro que año tras año ha venido sufriendo un inmueble de estas dimensiones y con una muy marcada antigüedad. Llama la atención el hecho de que hayan colocado una escultura de enorme formato frente a la puerta de “pases”. Por lo menos en sus características artísticas no encontramos relación alguna con tema taurino, lo cual rompe con el equilibrio del conjunto escultural que rodea a través del muro perimetral a toda la plaza

   Si bien este tipo de espectáculo no se ha renovado en ciertos aspectos. Pero por otro lado, conserva fuertemente la tradición, el arraigo, y alterarlo como lo pretenden ahora arruina o afea esa imagen tradicional. Es cierto, deben hacerse esfuerzos por tener una puesta al día, aunque para ello es necesaria la intervención equilibrada de quienes pretendan tamañas modificaciones.

   Me parece, a título personal que estos no son los medios apropiados para atraer a una afición que se ha alejado, primero por mantenerse bastante engañada, luego por los altos precios de las localidades. También por la idea equivocada (y esto corresponde directamente a la empresa)  de que se puedan llenar los tendidos al solo anuncio de carteles en los dos días finales de la semana. Y ahora hasta nos quitan el aliento con detalles como el del conjunto musical, lo cual deja mucho que desear por el solo hecho de preguntarnos a quién se le ocurrió tamaña tontería. Creo que en términos de publicidad, y publicidad muy bien pensada o diseñada, deben existir infinidad de posibilidades de crear un ambiente más propicio, afortunado, que sea dirigido a una afición constituida por nuevos y viejos aficionados con el propósito de disuadir sus sospechas y generar desde luego, con buenos resultados, el retorno o la atracción que suponga el buen manejo de campañas, dirigidas a encontrar una mejor imagen del espectáculo. Y si a todo lo anterior, la empresa decide entregarse para ofrecer el mejor producto, créanme que los resultados definitivamente van a ser otros… pero como van, todo parece indicar que los esfuerzos por mejorar la imagen del espectáculo estarán condenados al fracaso.

   Justo en estos momentos es cuando más se necesita fortalecer la imagen de la tauromaquia en México, darle credibilidad, usar mecanismos de mensaje que generen fortaleza, confianza. E incluso, hasta puede haber un punto en el que si la apuesta es tal, la empresa, con la enorme capacidad económica que tiene detrás, podría decantarse por propuestas más atrevidas (ofrecer los precios que imperaron durante la temporada 2015-2016, por ejemplo), pero sin llegar a extremos como los que se han venido apuntando hasta aquí y que devalúan o generan desaliento entre los clientes potenciales, que es la afición en su conjunto.

   Los 3 mil o 5 mil asistentes promedio que hubo este fin de semana son el resultado de un conjunto cautivo de aficionados que suelen acudir con frecuencia al espectáculo, pero la plaza tiene 42 mil localidades y no la llenan ni con la confección de los “mejores” carteles que se propusieron ofrecer.

   Hace muchos años que la plaza no registra los llenos esperados, a pesar de que ha habido carteles sumamente importantes (lo del mano a mano entre José Tomás y “Joselito” Adame se convirtió en un asunto atractivo y fallido a la vez, pues los festejos que siguieron al de tan mediática propuesta, la plaza volvió a sus medias entradas de siempre).

   Finalmente debo reiterar que seguir por ese sendero, el de abaratar y devaluar la imagen del espectáculo taurino, primero que todo va en menoscabo de la tradición misma. Y lo otro, es que urge hacerse de un buen conjunto de asesores, capaces de pretender recuperar la honra de la tauromaquia mexicana. Gente experta en mercadotecnia, campañas publicitarias (hechas por taurinos, e incluso por quienes no lo son, pero al final gente sensible), es uno entre los muchos pendientes que nos debe la nueva empresa; claro si quiere recuperar desde luego la confianza de todos sus clientes potenciales, que seguimos siendo los aficionados a los toros.

   Se ha terminado el beneficio de la duda y ahora lo único que esperamos los aficionados es un mejor espectáculo, que para organizarlo con mayor calidad deben dejarse de lado desaciertos como los que hasta aquí he referido. Mi opinión no pretende ser más que el eco de otras tantas que queremos levantar la voz y protestar, reclamar y pedir insisto calidad, no cantidad.

27 de noviembre de 2016.

ORLAS

¿HABRÁ BOLSILLO QUE ALCANCE… O QUE AGUANTE?

EDITORIAL.

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

Vayamos a conocer en detalle uno más de los ingredientes de la nueva temporada taurina en la ciudad de México. Me refiero a los precios de las localidades.

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A esto hay que agregar el costo para las tres novilladas que restan, mismas que se desarrollarán empalmadas por lo menos con los primeros tres festejos mayores (se tiene certeza del sábado 19 y domingo 20 de noviembre). Veamos:

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Ahora, aquí tienen ustedes los siguientes diez carteles:

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Cartel en el que por cierto ya se tiene la primera baja, debido al percance que Luis David Adame sufrió ayer en Aguascalientes.

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Veamos qué puede pasar para alguien que tenga un derecho de apartado en la fila N° 13 del segundo tendido de sombra, cuyo precio es de $400.00 el boleto, así como los $120.00 por cada una de las tres novilladas, siempre y cuando decida acudir a todos esos festejos.

   Por las tres novilladas, tendrá que pagar $360.00;

   Por los 10 festejos aquí contemplados, tendrá que pagar $4000.00, sin considerar otro gasto que el boleto, y todo lo anterior por persona.

   Total: $4,360.00

   Lo primero que pasa por nuestra cabeza es si habrá bolsillo que alcance… o que aguante tamaño gasto?

   Como sabemos, los festejos comenzarán a las cinco, hora más que mala pues la penumbra ha comenzado ya y lo único que se aventura es un conjunto de festejos bajo la noche. En España comenzar a las cinco, seis o siete de la tarde tiene otra razón, sobre todo por el punto geográfico en el que está ubicado dicho país, por lo que es factible, y más aún entre la primavera, el verano y parte del otoño que los festejos terminen incluso con luz de día. En nuestro país, como hemos comprobado en estos últimos días, a las cuatro, cuatro y media de la tarde, la penumbra se apodera del ambiente y no queda sino esperar que caiga el peso de la noche a muy tempranas horas. Así que el horario de las cinco ya tiene su inconveniente, e incluso hasta han olvidado que hubo uno muy particular, el de las cuatro de la tarde, que es mucho más tradicional y práctico.

   No conocemos todavía la materia prima: los toros. En cuanto a los carteles, francamente aunque la prensa se haya prodigado en comentarios a favor de la nueva empresa, nosotros los aficionados, vemos en buena parte “más de lo mismo”, y eso que ya no incluyeron -¡gracias a Dios!- a Pablo Hermoso de Mendoza, quien se había convertido en auténtico peligro para la fiesta, debido a la serie de imposiciones que fue desplegando por aquí y por allá hasta empoderarse del control que anhelaba.

   A todo lo anterior, falta agregar por lo menos ocho festejos más, en la que se considera segunda parte de dicha temporada, y donde como ya se sabe, vendrán -por enésima vez-, Enrique Ponce y Julián López “El Juli”, ahora que les favorece estar colocados dos españoles en cada cartel, con lo que se vulnera el Art. 47 de la Ley para la celebración de Espectáculos Públicos en el Distrito Federal (cuya última reforma es del 26 de enero de 200) y que a la letra dice:

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   Y desde luego, al sumar ocho festejos más, en los cálculos que se venían realizando, el poseedor de un derecho de apartado en la fila 13 del segundo tendido de sombra, o quien adquiera el mismo tipo de localidad, y decidan acudir a estos otros festejos, tendrán que desembolsar $3,200.00. Por lo tanto, el presupuesto final para estos 21 festejos asciende a $7,560.00

   Y vuelvo a preguntar: ¿habrá bolsillo que alcance… o que aguante tamaño gasto?

   Mal asunto si esto se materializa en aras de supuestos beneficios que se han advertido, pues ello implicaría el hecho de que los toreros mexicanos también tendrán el mismo tipo de ventaja en ruedos hispanos. Por lo menos así se entendería el funcionamiento en ese fiel de la balanza.

   En fin, que cuanto se aproxima es un conjunto de festejos en el que la afición no solo estará dispuesta a ofrecer el beneficio de la duda. Estará en capacidad de hacer un justo reclamo si las cosas comienzan a deslavarse, de tal forma que, como ocurrió hace muchos años, hubo sectores en la plaza que reclamaron así:

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Heriberto Lanfranchi: La fiesta brava en México y en España 1519-1969, 2 tomos, prólogo de Eleuterio Martínez. México, Editorial Siqueo, 1971-1978. Ils., fots., T. II., p. 486. Foto: Mayo.

   Veremos y diremos.

Noviembre 7 de 2016.

ORLAS

EDITORIAL.

 UN APUNTE DE ACTUALIDAD HISTÓRICA. LA DECISIÓN EN CATALUÑA A FAVOR DE LOS TOROS. 

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE. 

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   Hace unos días el Pleno del Tribunal Constitucional de Cataluña, derogó el art. 1 de la Ley 28/2010 que prohibía la celebración de corridas de toros y otros espectáculos taurinos en la misma región, que ha mostrado fuertes tendencias nacionalistas, a cuyo componente se agrega el trabajo que ejerció Leonardo Anselmi. Entre otros puntos pudimos saber que la Generalitat menoscabó la competencia del Estado para la “preservación del patrimonio cultural común”. De ahí que convenga, en estos momentos, acercarnos a algunos elementos que pongan en claro este aspecto fundamental.

   La tauromaquia como patrimonio. La naturaleza, el medio ambiente y diversos aspectos con los que convivimos permanentemente sufre no solo severas alteraciones, sino terribles consecuencias. Se están vulnerando de manera descontrolada, sin que hasta el momento hayamos visto aplicar ninguna medida concreta por parte de gobiernos, el estado o todas aquellas instancias que forman el “concierto de las naciones”. Mucho de lo que significan esos entornos, tiene que ver con el hecho de que las afectaciones ya consumadas atentan el valor de muchos “patrimonios”: ya sea de orden mundial, cultural y natural o de orden inmaterial. Si no apuramos nuestros esfuerzos por implantar medidas precautorias en defensa de tales conceptos, nos estamos sumando o convirtiendo -por añadidura-en cómplices o agentes de destrucción.

   En el sentido estricto de definición que podemos encontrar para entender de qué se tratan estos patrimonios, existe una Convención sobre la Protección del Patrimonio Mundial, Cultural y Natural aprobada por la Conferencia General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, por sus siglas en francés) el 16 de noviembre de 1972, circunstancia que se actualizó en la 32ª reunión, celebrada en París del 29 de septiembre al 17 de octubre de 2003.

   En esencia, sabemos que el término “patrimonio” se refiere al legado que recibimos del pasado, el cual debemos proteger, conservar y rehabilitar en el presente, con vistas a ser transmitido a las próximas generaciones.[1]

   Al referirme en particular a un “patrimonio”, a un “legado” como lo es la Tauromaquia, esta puede ser considerada como “Patrimonio cultural inmaterial de la humanidad”. Para que ello sea posible es necesario reafirmarla bajo los siguientes criterios:

1.-Que el elemento es patrimonio cultural inmaterial, tal y como está definido en el artículo 2 de la Convención, a saber:

Artículo 2: Definiciones

A los efectos de la presente Convención,

1.-Se entiende por “patrimonio cultural inmaterial” los usos, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas –junto con los instrumentos, objetos, artefactos y espacios culturales que les son inherentes- que las comunidades, los grupos y en algunos casos los individuos reconozcan como parte integrante de su patrimonio cultural. Este patrimonio cultural inmaterial, que se transmite de generación en generación, es recreado constantemente por las comunidades y grupos en función de su entorno, su interacción con la naturaleza y su historia, infundiéndoles un sentimiento de identidad y continuidad y contribuyendo así a promover el respeto de la diversidad cultural y la creatividad humana. A los efectos de la presente Convención, se tendrá en cuenta únicamente el patrimonio cultural inmaterial que sea compatible con los instrumentos internacionales de derechos humanos existentes y con los imperativos de respeto mutuo entre comunidades, grupos e individuos y de desarrollo sostenible.

2.-La inscripción del elemento contribuirá a dar a conocer el patrimonio cultural inmaterial, a lograr que se tome conciencia de su importancia y a propiciar el diálogo, poniendo así de manifiesto la diversidad cultural a escala mundial y dando testimonio de la creatividad humana.

3.-Se elaboran medidas de salvaguardia que podrían proteger y promover el elemento.

4.-La propuesta de inscripción del elemento se ha presentado con la participación más amplia posible de la comunidad, el grupo o, si procede, los individuos interesados, y con su consentimiento libre, previo e informado.

5.-El elemento figura en un inventario del patrimonio cultural inmaterial presente en el(los) territorio(s) del(los) estado(s) parte(s) solicitante(s).[2]

   Con unas condiciones tan claras como esas, se tiene la certeza de que primero que todo es preciso defender ese “patrimonio”, argumentarlo, revalorarlo pero también entenderlo con todo el conjunto de significados que posee desde el pasado y hasta nuestros días.

   Al mencionar los términos “Tauromaquia” o “corrida de toros” parece que su sola expresión ofende a un sector que se opone a su desarrollo. Pero es desde adentro donde deben evolucionar sus procesos. En todo caso es un espectáculo anacrónico mezclado con la modernidad que se pone al servicio de su funcionamiento en varias de sus expresiones: mercadotecnia, computación y todos sus variantes, servicios mediáticos y un largo etcétera.

   Finalmente debo decir que si bien España y Francia ya han obtenido sendas declaraciones, en México se han logrado en forma estatal o municipal. Ya se trabaja en el propósito en el que, como estado también se agregue a ese propósito. Por tanto, la petición formal que habrá de hacerse en algún momento para obtener la declaratoria de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad parte de una solicitud multinacional, a la que se agregan países como Portugal, Perú, Ecuador y Colombia, de la cual se esperan resultados satisfactorios que garanticen su preservación y conservación.

26 de octubre de 2016.


[1] Arqueología mexicana. “México en la lista del patrimonio mundial de la UNESCO”. México, CONACULTA-INAH. Edición especial 39, 90 p. 2011, p. 11.

[2] Op. Cit., p. 15.

ORLAS

EDITORIAL.

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

    Antes de continuar con la labor de análisis que realizo para explicar, y de ser necesario separar los caminos convergentes que existen en la ruta de la tauromaquia, y formada esta a lo largo de varios siglos, deseo incluir a continuación unas interesantes notas, como todas las que se emiten desde el portal “Taurología.com” (véase: http://taurologia.com/), cuyo responsable es mi buen amigo el Sr. Dn. Antonio Petit Caro.

   El Pleno del Tribunal Constitucional ha estimado por mayoría de sus miembros  el recurso de inconstitucionalidad presentado por el Grupo Parlamentario Popular en el Senado y ha declarado inconstitucional y nulo el art. 1 de la Ley 28/2010 que prohíbe la celebración de corridas de toros y otros espectáculos taurinos en Cataluña. La sentencia cuenta con el voto particular discrepante de la Vicepresidenta, Adela Asua Batarrita y de los Magistrados, Fernando Valdés Dal-Ré y Juan Antonio Xiol Rios.

   Al comunicar esta decisión, el alto Tribunal aún no ha dado a conocer el texto íntegro de su sentencia, que habrá que leer con todo detenimiento. Es un hecho habitual que el Tribunal informe de sus decisiones y que en fecha posterior se divulguen los textos íntegros.

   El Tribunal considera que al ejercer su competencia para la regulación de los espectáculos públicos, la Generalitat ha “menoscabado” la competencia del Estado para la “preservación del patrimonio cultural común”, condición que las corridas de toros tienen atribuida por ley. Ha sido ponente de la resolución la Magistrada Encarnación Roca.

El Tribunal explica que el precepto recurrido se inscribe tanto en el ámbito de la protección de los animales como en el de la regulación de los espectáculos públicos, materias cuya competencia corresponde a la Generalitat. En cualquier caso, el ejercicio de esas competencias por la Comunidad Autónoma ha de “cohonestarse” con las que la Constitución reserva al Estado; por esta razón, la norma impugnada debe ser analizada bajo el prisma de los arts. 149.1.28 CE (defensa del patrimonio cultural) y 149.1.29 CE (seguridad pública).

   La sentencia analiza, en primer lugar, si la norma autonómica afecta al art. 149.1.29 CE, que atribuye al Estado la competencia exclusiva en materia de seguridad pública.

   A este respecto, señala que la competencia sobre espectáculos públicos se refiere a la “policía de espectáculos”, que según reiterada doctrina constitucional consiste en la “reglamentación administrativa sobre los requisitos y condiciones que deben cumplir los espectáculos públicos para garantizar su libre desarrollo, así como la seguridad tanto de los ejecutantes como del público asistente”.

   “No cabe duda”, asegura el Tribunal, de que la Comunidad Autónoma ostenta competencias en materia de policía de espectáculos, que es diferente a la de seguridad pública atribuida por la Constitución al Estado. En consecuencia, el ejercicio de dicha competencia por la Comunidad Autónoma podría incluir “la facultad de prohibir determinado tipo de espectáculo por razones vinculadas a la protección animal”; ahora bien, reitera la sentencia, el ejercicio de dicha facultad por la Comunidad Autónoma “ha de cohonestarse con las que, en esa materia, estén reservadas al Estado, que no pueden verse perturbadas o menoscabadas”.

Constatada la inexistencia de vulneración del art. 149.1.29 CE, el Tribunal analiza si la norma impugnada ha afectado a las competencias estatales en materia de cultura. En concreto, el art. 149.2 CE, que considera el servicio de la cultura como deber y atribución esencial del Estado, y el art. 149.1.28 CE, que le atribuye la competencia exclusiva en materia de defensa del patrimonio cultural, artístico y monumental español contra la exportación y la expoliación.

   En materia de cultura, explica la sentencia, existe una “concurrencia de competencias” del Estado y las Comunidades Autónomas; competencias que han de dirigirse siempre a la “preservación y estímulo de los valores culturales propios del cuerpo social” desde la instancia pública correspondiente. La doctrina constitucional ha señalado que al Estado corresponde la “preservación del patrimonio cultural común”.

   El Tribunal señala el hecho “incontrovertido” de que “la tauromaquia tiene una indudable presencia en la realidad social de nuestro país”; asimismo, explica que las corridas de toros “son una actividad con múltiples facetas o aspectos que explican la concurrencia de competencias estatales y autonómicas en su regulación” dado “su complejo carácter como fenómeno histórico, cultural, social, artístico, económico y empresarial”. Como “una expresión más de carácter cultural”, las corridas de toros “pueden formar parte del patrimonio cultural común que permite una intervención del Estado dirigida a su preservación ex art. 149.2 CE”.

   En el ejercicio de esas competencias, derivadas del citado art. 149.2 CE, el Estado ha dictado un conjunto de normas a través de las cuales “ha declarado formalmente la Tauromaquia como patrimonio cultural”. La sentencia recuerda que la dimensión cultural de las corridas de toros, presente en la ley desde 1991 y mencionada por el Tribunal Supremo en 1998, se ha potenciado después con la aprobación de Ley 18/2013 para la regulación de la Tauromaquia y Ley 10/2015 para la salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial. Estas dos últimas normas, que fueron dictadas con posterioridad a la aprobación de la ley autonómica objeto del presente recurso y que no han sido recurridas ante este Tribunal, expresan una actuación legislativa “dirigida específicamente a la preservación de la manifestación que son las corridas de toros”.

   La sentencia explica también que el deber constitucional que los poderes públicos tienen de “garantizar la conservación y promover el enriquecimiento del patrimonio cultural” (art. 46 CE) no puede ser entendido como una obligación de mantener “todas las manifestaciones inherentes a los espectáculos tradicionales, como pueden ser las corridas de toros”. Así, los diversos poderes públicos pueden tener una concepción heterogénea, e incluso opuesta, de lo que deba entenderse “como expresión cultural susceptible de protección”.

   En otras palabras, el legislador autonómico goza de libertad en la “interpretación de los deseos u opiniones que sobre esta cuestión existen en la sociedad catalana a la hora de legislar en el ejercicio de sus competencias sobre espectáculos públicos”; pero esas diferencias de interpretación “han de manifestarse de modo conforme al orden constitucional de distribución de competencias (…), de manera que no pueden llegar al extremo de impedir, perturbar o menoscabar el ejercicio legítimo de las competencias del Estado en materia de cultura al amparo del art. 149.2 CE”.

   Esa es la razón por la que la norma recurrida, al incluir la prohibición de las corridas de toros en el ejercicio de la competencia autonómica sobre espectáculos públicos, “menoscaba las competencias estatales en materia de cultura, en cuanto que afecta a una manifestación común e impide en Cataluña el ejercicio de la competencia estatal dirigida a conservar esa tradición cultural (…)”.

   Nada impide que la Comunidad Autónoma, en el ejercicio de su competencia sobre ordenación de espectáculos públicos, pueda “regular el desarrollo de las representaciones taurinas”; o pueda, en materia de protección de los animales, “establecer requisitos para el especial cuidado y atención del toro bravo”. Y tampoco tiene la obligación de “adoptar medidas concretas de fomento en relación a las corridas de toros”. Pero la prohibición recurrida “menoscaba por su propia naturaleza el ejercicio de una competencia concurrente del Estado (art. 149.2 CE), que responde también al mandato constitucional del art. 46 CE”.

   “El respeto y la protección de la diversidad cultural ‘de los pueblos de España’ que deriva del citado art. 46 CE, y que no es sino manifestación de la diversidad propia de nuestro Estado autonómico, parte precisamente de la imposibilidad de prohibir, en una parte del territorio español, una celebración, festejo, o en general, una manifestación de una arraigada tradición cultural -si su contenido no es ilícito o no atenta contra otros derechos fundamentales-”. Se trata, por el contrario, afirma la sentencia, “de garantizar que aquellas tradiciones implantadas a nivel nacional se vean complementadas y enriquecidas con las tradiciones y culturas propias de las Comunidades Autónomas”.

   Por todas esas consideraciones, el Tribunal acuerda declarar la inconstitucionalidad el art. 1 de la Ley 28/2010 por incurrir en un “exceso en el ejercicio de las competencias autonómicas que invade o menoscaba las que el art. 149.2 CE otorga al Estado”.

   El voto particular que presentan los tres magistrados discrepa de la sentencia por la argumentación seguida en cuanto a la atribución de competencias. Consideran que no se han ponderado suficientemente las competencias de la Comunidad Autónoma de Cataluña en materia de protección de animales y de defensa de los valores culturales de Cataluña.

Disponible en internet octubre 23, 2016 en: http://taurologia.com/constitucional-anula-parlamento-catalan-prohibio-4335.htm

   Si todo lo anterior, lo viésemos como una clara extensión hacia el resto de los otros siete países que comparten dicho patrimonio (me refiero a Portugal, Francia, Ecuador, Perú, Venezuela, Colombia y México) se sabría perfectamente que dichas circunstancias son enteramente las mismas, por lo que con el hecho de que se aplique el mismo criterio, tendríamos como resultado un mismo efecto. Y justo ahora que se aproximan unos días de intenso cabildeo con los representantes del Constituyente para la Ciudad de México, me parece que este claro ejemplo de justicia, viene a darle a la tauromaquia razones de su pervivencia.

   Por tanto, vale la pena recordar los elementos razonados que sobresalen en tan histórica decisión, para que no se vea que existen diferencias culturales o políticas. Los ocho países y sus respectivas aficiones que hoy mantienen este legado (cuya estructura se debe a la multiplicidad de elementos que la constituyen), así como de recursos que provienen de todos los elementos que se incluyen en la siguiente ilustración:

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Por lo tanto, de tan esperada decisión, se hacen notar los siguientes postulados:

-Reafirma su carácter de patrimonio cultural inmaterial.

-Reafirma la libertad de creación artística e incluso el derecho a la educación.

-Insta a los poderes públicos a promover el acceso a la cultura y el enriquecimiento del patrimonio histórico, cultural y artístico, pero sobre todo

-Establece que el Estado tiene competencia exclusiva en la defensa de la igualdad de todos los españoles, telón de fondo en el que sobrevino el debate entre el independentismo catalán aunado a la presencia protagónica de Leonardo Anselmi lo cual insufló aquella polémica prohibición de las corridas de toros en 2010.

   Así que a pocos días o semanas de que concluyan los trabajos de análisis relacionados con el texto de la nueva Constitución de la Ciudad de México, bien valdría la pena que los grupos parlamentarios sopesaran con gran cuidado una decisión como la que ahora viene a darle un respiro a la tauromaquia. Sabemos que la reacción de los contrarios, lo cual supuso una dura derrota, provocará estrategias que podrían ser incluso más enérgicas. Veremos y diremos.

23 de octubre de 2016.

ORLAS

EDITORIAL. 

LA CONQUISTA ESPAÑOLA: SU INCÓMODA ACEPTACIÓN.

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE. 

   En esta ocasión abordó el que fue el episodio de la conquista, la que como sabemos, comprende desde el 21 de abril de 1519 y hasta el 13 de agosto de 1521. El arribo del contingente español representaba un número reducido de soldados y caballos, así como de bergantines. En aquellas circunstancias totalmente desiguales, este grupo tenía mínimas posibilidades de realizar un proceso que significara vencer al enemigo. Es decir, quienes integraban el imperio azteca se podía contar por miles, y con una indudable superioridad bélica. Sin embargo, grupos sometidos como los tlaxcaltecas se sumaron a Cortés, lo que trajo consigo la integración de un ejército lo suficientemente fuerte y capaz como para dar cara a una guerra, lo cual se materializó en diversos episodios, unos más cruentos que otros, recordando fechas como la de la matanza del Templo Mayor, o la batalla de Otumba. Incluso la capitulación misma, ocurrida el 13 de agosto de 1521. Se estaba en un proceso bélico, era la guerra, y las hostilidades vinieron de uno y otro frente, incontenibles.

   Con el triunfo de los españoles, ocurrió un cambio radical pues ello significó el predominio de su cultura, sus ideas para imponerlo como parte de un proceso en el que primero fue la espada. Luego fue la cruz. Y ante ese escenario, conquistadores y conquistados tuvieron que convivir, por lo que diversas circunstancias de vida cotidiana tuvieron que ponerse e imponerse, obteniéndose como resultado una asimilación conciliada que devino en maridaje, donde el padre español y la madre indígena concibieron un mestizaje, esencia que constituyó buena parte del recorrido colonial aglutinado en tres siglos de convivencia. Ese mestizaje tuvo tales comportamientos que en el entrecruzamiento de tres razas distintas: blanca, indígena y negra, surgió tal número de castas que hizo de la sociedad novohispana una representación heterogénea en ideas, religiones, creencias, matices y demás circunstancias hasta producir esa rica expresión mexicana y novohispana a la vez de la cual hoy tenemos un rico catálogo de consecuencias –favorables y desfavorables-, pero que conformaron al fin y al cabo ese complejo tejido social.

   Ambas culturas, española e indígena en el intercambio y aceptación en las formas de ser y de pensar, cargaban con una serie de acumulaciones culturales muy amplias. Dos pueblos que a lo largo de varios siglos manifestaron la suma de otros tantos pueblos, cuya mezcla de este o aquel elemento dejaban mostrar diversas improntas, una de las cuales tuvo que ver con la profunda realidad religiosa. Así que cuando por esos breves años del proceso aquí referido, hubo necesidad de conocer y reconocer lo que significaba cada pueblo en esos personajes, entendieron mutuamente qué extremos alcanzaban sus creencias.

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Códice Tovar. Representación del Zompantli.

   Sabemos, por la lectura que viene siendo parte de estas explicaciones, me refiero al extraordinario trabajo de Michel Graulich, que el sacrificio y muerte de infinidad de guerreros, fue una de las razones que escandalizaron a los españoles, pues estos admiraron ese tipo de representaciones que se consumaba en la antropofagia e incluso en el canibalismo. Incontables fueron esos casos que nutrían un amplio y misterioso aspecto de la cosmovisión, el cual no terminaba en la ejecución misma. Para dejar constancia fehaciente del imperio, era necesario llegar al punto de una escenificación materializada en el zompantli, que hoy admiramos en la talla de algunos de ellos ubicados en el Templo Mayor. Pero aquello tenía por objeto imponer, por lo que diversos cráneos humanos, incluso los de ciertos caballos quedaron más que afirmados, tal cual se puede apreciar en toda su crudeza en una de las ilustraciones del códice “Florentino”.

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Códice Florentino.

   Así que esa “convivencia” inicial y contradictoria, repugnante y escandalosa fue parte de esas primeras realidades, tanto y más en el proceso de conquista que el de la colonización misma. La idea de expansión establecida por el poderoso imperio español también tenía entre sus estrategias la aplicación de métodos de sometimiento. Apenas unos años atrás, 1492 para ser exactos, había terminado una de las más largas batallas, la guerra de los ocho siglos, sostenida entre moros y cristianos lo que debe haber generado diversas estrategias que luego vinieron a aplicarse en menor o mayor medida a estas tierras, ya que la conquista se extendió a otros territorios en centro y Sudamérica.

   La colonización representó un enorme ejercicio evangelizador con propósitos de una clara cohesión, sobre todo a partir de la llegada de los primeros franciscanos, labor que luego se extendió a otras órdenes que poco a poco diluyeron la idea de Tonantzin o “madre tierra” para establecer el culto y veneración de la virgen de Guadalupe, lo que significó la instauración de la religión católica, cuya convivencia terminó asimilada o aculturada en lo que hoy día se conserva o mantiene en nombre de diversas poblaciones. Tal es el caso de San Juan Teotihuacán, San Mateo Atenco, San Lucas Tunco, por mencionar tres del que luego fue ese nuevo universo novohispano.

   Concluyo anotando lo siguiente:

   No es casual que Miguel León Portilla haya titulado a una de sus obras fundamentales como La visión de los vencidos, donde están reunidos una serie de testimonios que recogen el dolor, la pérdida, fracaso, abandono e incluso el que resultaba un nuevo sometimiento que aplicó en una cultura que, tras su capitulación quedaban atrás privilegios y autoritarismos del que fue un imperio.

   El zompaltli es la representación más contundente por el hecho de que en dicho conjunto se reunían los cráneos atravesados de guerreros, e incluso, como ya quedó anotado también de cabezas de caballos que fueron tomadas como trofeos de guerra durante los enfrentamientos entre aztecas y españoles con sus aliados.

   Se encontraron dos religiones contrarias. A Hernán Cortés se le confundió con el mito del retorno de Quetzalcoatl, sobre todo porque influían factores de un tiempo que se cumplía en forma coincidente con el anunciado regreso así como con el color de la piel, o por el hecho de que los conquistadores en su gran mayoría eran barbados. En ese trasvase de ritmos de vida, o de sucesión en las costumbres, se revelaron infinidad de cambios radicales en hábitos, usos y costumbres.

CONTINUARÁ.

ORLAS

EDITORIAL. 

LA IRRUPCIÓN DE ANTITAURINOS EN LA PLAZA “MÉXICO” y UNA LECCIÓN HISTÓRICA. (II).

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

   La presencia de lo sobrenatural ha privilegiado a la tauromaquia, al punto de que esta se convierta en la suma de diversos misterios, revelados las más de las veces con uno de los factores más claros y contundentes: el sacrificio y muerte de un toro[1] y que hoy lo mismo asombra que causa polémica, dada la naturaleza de nuestra sociedad, la cual se debate en múltiples ideologías, formando un complejo enredo que entra en confrontación permanente. Religiones y creencias, usos y costumbres se ponen en duda mientras el mundo todo intenta evolucionar (¿o involucionar?).

   Vuelvo a Graulich quien afirma, amparado en Platón:

   (…) Los dones son agradecimiento, reconocimiento de estatus, “el cuidado […] que los esclavos dan a sus amos”, pero también “homenajes, honores y […] una manera de resultar grato” (Platón, Eutifrón, XV, VIII) para merecer recompensa. Do ut des, “doy para que me des”. “Aquí tienes la mantequilla, ¿dónde están tus dones?”, dice el ritual védico.y Sócrates: “Sacrificar ¿no es darles presentes a los dioses; y rezar, pedirles algo?” (Platón, Eutifrón, XIV).[2]

   La fuerte carga de elementos rituales de que consta concebir la tauromaquia en cuanto tal es, hoy día el centro de una de las discusiones que refieren, por parte de sus oponentes el argumento de tortura.[3] A lo largo de muchos siglos, esa condición ha imperado como factor de sometimiento entre los hombres. En todo caso, lo que va a suceder con los animales proviene de otras causas –hoy confundidas gracias a una mala interpretación, e incluso a la excesiva presencia de eufemismos que van generando una mala lectura de las cosas. Me refiero, y no puede ser otra la razón que al sacrificio. Y el sacrificio, como ofrenda de vida-alimento de lo capturado en la caza o en la guerra, procede entonces del don. Veamos en ese sentido que el “don”

En el dominio religioso es un instrumento extremadamente valioso porque, como don, puede presionar a los que supuestamente controlan la marcha del universo, y el mayor sacrificio, el sacrificio humano, puede desde ese momento ser visto como el esfuerzo más patético del hombre para controlar su ambiente y el universo.

   No obstante, el sacrificio ocupaba un lugar aparte por tratarse de seres vivos ejecutados. Esto le confería un valor particular y además llegó a engendrar especulaciones que en ciertos casos lo hacían salir de la categoría del sacrificio-don en sentido estricto.[4]

   El hombre involucrado con la evolución consideró, entre otras cosas, que la culpa se puede pagar con objetos de sustitución exteriores al culpable, ofrendas y, mejor aún, sacrificios de animales o de hombres, que desempeñan el papel de símbolos expiatorios. (Graulich, El sacrificio humano…, 40). Es decir, se fueron distinguiendo una serie de condicionantes relacionadas con la dimensión no solo de diversos actos en los que estuviesen relacionados los hombre entre sí, sino también de factores externos y naturales causantes de una mayor urgencia para obtener dones o superar circunstancias extremas (inundaciones, sequías, plagas, etc.).

   Muchos pueblos antiguos, entre ellos los aztecas, siempre consideraron al Sol como fuente de todas las fuerzas vitales. En ese sentido, vuelvo de nuevo con Graulich: “Los aztecas son el pueblo del Sol: se encargan de guerrear para alimentar al astro; son los colaboradores del Sol, pues luchan de su lado, el del bien, contra las fuerzas de las tinieblas y del mal” (Op. Cit., p. 43).

   Es decir, que justo en tiempos en que dicho imperio se iba consolidando,[5] y obligados por esa necesidad de dominio, predominio y control sobre otros grupos, construyeron elementos de la cosmogonía que permitieron alentar andamiajes hegemónicos, pero también la mitología con lo que fue posible pasar de la ideología a la materialización concreta, entre otras cosas, del sacrificio humano.

   Esta y otras condiciones fueron el conjunto de escenarios con que los conquistadores españoles se encontraron a su arribo justo el 8 de noviembre de 1519 a la ciudad de México-Tenochtitlan, sin embargo, los hispanos ya se encontraban en estas tierras desde abril de aquel mismo año.

   Para entender el proceso bélico que derivó de las diversas hostilidades generadas por uno y otro bando, conviene tener al alcance una serie de fechas claves, reunidas en la siguiente Cronología de la conquista.[6]

 Año de 1519

21 de abril – Cortés llega a la Isla de Cozumel, procedente de Cuba.
22 de abril – Fundación de la Villa Rica de la Vera Cruz en Chalchicueyecan.
24 de abril – Cortés se reúne por primera vez con los embajadores de Moctezuma.
15-25 de mayo – Creación del primer cabildo español en la Villa Rica.
1-3 de junio – Viaje a Cempoala, alianza con los zapotecas y traslado del cabildo a Quiahuiztlan.
Julio – Quema de las naves españolas.
16 de agosto – Parte la expedición de conquista hacia México-Tenochtitlan.
18 de agosto – Paso por Xalapa.
1-10 de septiembre – Combates con los tlaxcaltecas
16-18 de octubre – Matanza de Cholula
3 de noviembre – Paso por Amecameca.
8 de noviembre – Arrivo a Mexico-Tenochtitlan.
14 de noviembre – Prisión de Moctezuma.

Año de 1520

10 de mayo – Salida de Cortés a Cempoala, al encuentro de Pánfilo de Narvaez.
15 de mayo – Matanza del Templo Mayor, se inician las hostilidades armadas con los mexicas.
24 de junio – Cortés vuelve a Mexico-Tenochtitlan.
30 de junio – Derrota de la Noche Triste y retirada de los invasores.
7 de julio – Batalla de Otumba
8 de julio – Regreso a Tlaxcala.
Julio-octubre – Cortés reafirma alianzas, recibe refuerzos considerables y prepara su regreso a Tenochtitlan.
30 de Octubre – Cumpleaños 35 de Córtes.
25 de Noviembre – Cuitlahuac muere de viruela. Lo sustituye Cuauhtémoc.
Diciembre – Se prepara el asalto a Tenochtitlan y se realizan matanzas en los pueblos aledaños al lago.

Año de 1521

Enero-abril – Cortés duplica el número inicial de guerreros.

Marzo – Se terminan en Tlaxcala las 12 embarcaciones que Cortés necesita para asaltar la isla de Tenochtitlan.
16 de abril – Los ejércitos invasores entran a Xochimilco.
30 de mayo – Da inicio el asalto y asedio a Mexico-Tenochtitlan.
13 de Agosto, captura de Cuauhtémoc, matanza de Tlatelolco y fin de la guerra.

   En la próxima entrega, se hará un profundo análisis sobre lo que significó el encuentro de dos culturas, en principio diametralmente opuestas pero donde una y otra ejercieron, por vía de la guerra sus más avanzadas estrategias.

CONTINUARÁ.

27 de septiembre de 2016.


[1] Esto nos remite a la antigua práctica que el hombre ha sostenido con distintas especies animales ya sea para sobrevivir o para domesticar.

   “Sacrificio” (Enciclopedia Universal Ilustrada, T. 52, p. 1159): Ofrenda a una deidad en señal de homenaje o expiación. // Fig. Acto de abnegación inspirado por la vehemencia del cariño.

   Sacrificio cruento: Inmolación de una víctima ofrecida a la divinidad.

   Sacrificio cruento o con sangre, llámanse aquellos que se ofrecían con efusión de sangre de animales, ya que Dios, como él mismo dice, dio la sangre como medio de expiación. Las víctimas que podían sacrificarse eran solo los animales llamados puros o aptos para los sacrificios, que son los que se indican en el sacrificio de Noé (Gén., 8, 20) y se expresan en el de Abraham (Gén., 15, 9). Estos, a no ser que en casos especiales se determinase otra cosa, podían ser de cualquier sexo o edad, pero solamente de cinco clases o especies, entre otras el buey o vaca o becerro, carnero u oveja o cordero, macho cabrío, cabra o cabrito (…).

[2] Op. Cit., p. 38.

[3] Ellos, los que se oponen, emplean palabras como “crueldad”, “tortura”, “sacrificio” desde unas connotaciones verdaderamente extremosas, por no decir que tendenciosas, contando para ello su credo, que a veces raya en lo intolerante.

   Ahora bien, me parece en todo esto que la razón básica de la diferencia ha creado, desde muchos siglos atrás, la más importante de las razones en la que se establecen posiciones, criterios, creencias, ideologías y demás aspectos que han permitido a las sociedades mantenerse en esa permanente situación de conflicto, más que de acuerdo. Cuando todos esos elementos se integran en la dinámica que establecen los tiempos que corren, sucede que sus individuos asumen diversas posiciones, hasta llegar a unas condiciones tan específicas como heterogéneas que acaban siendo muy particulares. Cuando se ha llegado a estos puntos, es porque ya no se tolera al otro y hay que atacarlo. Incluso destruirlo.

   En los toros sucede algo así.

   Más que decodificar, necesitamos entender en su verdadero contexto los términos, palabras y expresiones usadas para descalificar o devaluar el sentido de una corrida de toros. Veamos qué significan al menos dos de esas palabras: “tortura” y “sacrificio”.

   “Tortura” en la Enciclopedia Universal Ilustrada, T. 62. p. 1556 nos remite al sentido del: Dolor, angustia, pena o aflicción grandes.

TORTURA. Der. V. Tormento.

TORTURA. Hist. V. Tormento.

   Del lat. Tormentum. Acción y efecto de atormentar o atormentarse. Angustia o dolor físico. Dolor corporal que se causaba al reo contra el cual había prueba semiplena o indicios para obligarla a confesar o declarar.

   El tormento –en cualquiera de sus expresiones para conseguir su propósito-, era una prueba y medio para descubrir la verdad, decían los defensores de la tortura; pero, realmente era una prueba sumamente inútil y desigual, en la que siempre el inocente perdía y el delincuente podía ganar; porque, o confesaba el inocente, y era condenado, o negaba, y después de haber sufrido el tormento que no merecía, sufría una pena extraordinaria que tampoco merecía.

[4] Graulich, Ibidem, p. 38.

[5] Consolidación que se alcanza según todo parece indicar en una primera etapa (1375),  justo en los momentos en que los mexicas escogieron a su primer rey, Acamapichtli. En 1427 los aztecas vencen a los tepanecas y se consolida la triple alianza –México-Tenochtitlan, Texcoco y Tlacopan- de la que se esperaba gobernaría el Imperio azteca hasta el final..

   Llegado el momento en que Ahuizotl ocupó el trono (1487), este tuvo el deseo de demostrar cuán fuerte podía ser el imperio que encabezaba, por lo que para inaugurar el templo principal en México-Tenochtitlan fueron sacrificados, en tres o cuatro días unos 80,400 guerreros.

[6] Datos que provienen de: http://conquistamex.blogspot.mx/2006/11/cronologia-de-la-conquista.html

ORLAS

EDITORIAL.

LA IRRUPCIÓN DE ANTITAURINOS EN LA PLAZA “MÉXICO” y UNA LECCIÓN HISTÓRICA.

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

   Los antitaurinos tuvieron, hasta hace poco, el propósito de llevar a cabo manifestaciones a las afueras de la plaza de toros “México”. Se les veía y escuchaba con actitud respetuosa por parte de los aficionados que asistimos a dicho espacio donde es posible presenciar una representación festiva denominada tauromaquia. Sin embargo, la tarde del 25 de septiembre de 2016, su desplazamiento alcanzó los tendidos del coso capitalino.

   Dado el aviso de la autoridad para dar inicio al espectáculo, aquel grupo de más o menos 50 personas comenzó a lanzar gritos de reclamo y protesta que derivaron en la necesaria presencia de la policía, misma que se encargó de retirarlos entre la no menos importante actitud de los asistentes que se vieron impulsados a defender un territorio cada vez más cuestionado por parte de aquellos que, defendiendo una causa –que respetamos pero que no compartimos-, pretenden imponer por vía de un discurso, “su discurso”. Es decir, que me refiero al de ciertas ideas que no se corresponden con la realidad, a menos que sea necesario entrar en materia antropológica e histórica (y si cabe la posibilidad lo será en términos de la filosofía, la sociología y otras ramas del saber), como es el caso en esta colaboración. Minutos más tarde de aquel altercado, las cuadrillas partieron plaza y, a la mitad del desfile surgió un peculiar grupo de niños, acompañados por sus padres, corroborando que la presencia infantil en la plaza no es, por ningún motivo para forjar asesinos en potencia. Sería, en todo caso condicionante –de parte de los contrarios-, el hecho de afirmar que un niño en la plaza de toros es un formativo de la violencia canalizada, instrumentación perfecta en y para la ideología animalista o cosa por el estilo, pero siempre con propósitos e información que ponemos en duda.

   Sabemos que desde el momento en que el hombre dio forma a aquella condición denominada “sociedad”, se creaban también una serie de factores en los que se forjaron diversos aspectos que permitirían evolucionar ese esquema de su estadio más primitivo a otro u otros, hasta llegar al que actualmente impera en este mundo globalizado.

   Para ello, han tenido que transcurrir miles de años donde grupos más cohesionados tuvieron que dominar a otros por vía de la fuerza o de las ideas. Entre estas, hay dos expresiones que llaman poderosamente la atención. Una es la domesticación de animales, plantas y peces. La otra, tiene que ver con lo ritual, aspecto que involucra la creación de diversas creencias o religiones así como de su correspondiente cosmovisión, es decir, una manera de interpretar, de comprender el mundo.

   Veamos primero este aspecto desde una mirada antropológica.

   Aquel propósito entretejió una complicada red de fundamentos (e incluso de fundamentalismos) en los que bajo el principio en el que se entendían los ciclos agrícolas, vinculados con la presencia solar, y desde luego todo aquello que implicaba las que para nosotros son la presencia de cuatro estaciones al año. Para esos hombres y con ciertos misterios por resolver, Michel Graulich apunta que

Mary Douglas [establece en Purity and Danger. Concepts of Pollution and Taboo. Routledge, Nueva York, 1971] ha llamado [cuando se refiere a entidades como los montes, las aguas, fuentes, desfiladeros, árboles, animales salvajes y serpientes, al Sol, la Luna, las estrellas, las nubes y los aguaceros, en suma a toda la creación y a todos los dioses] a esto el pensamiento precopernicano: así como para el hombre de las sociedades tradicionales el Sol parece subjetivamente girar alrededor de la Tierra, así el universo en su totalidad parece habitado por intenciones y voluntades dirigidas a él. Desde ese momento se trata de que el hombre establezca comunicación con las cosas sobrehumanas o sobrenaturales para obtener favores, controlarlas, controlar gracias a ellas, acceder a ellas. Los medios de esta comunicación son los mismos que los de la comunicación entre los hombres y, más precisamente, de los hombres con sus superiores o sus enemigos: la palabra para rezar, saludar, alabar, halagar, implorar, preguntar, someterse, reconciliarse, consagrar, dialogar y actos como los gestos de expiación, de saludo, de postración, el don, las purificaciones (con agua, sangre, fuego…), los ascensos (de montañas naturales o artificiales, de mástiles o de postes, de escaleras) que nos acercan a la divinidad, la comida de comunión que une a hombres y dioses, la danza, el trance, que permite participar aún más en lo sobrehumano. Por otro lado, también están las privaciones (ayuno, continencia) que, como los dones, piden igualmente favores, además de facilitar e incrementar la parte espiritual e inmaterial en cada uno.[1]

En dicha panorámica parece encontrarse la génesis de aquellos propósitos en los que el hombre estableció condición, símbolo e incluso desenlace y que operaron bajo un complejo proceso que devino ritual.

   Y el ritual en la Tauromaquia, está metido hasta la entraña.

   Incluso, circunstancias bélicas como la actual guerra sostenida por el Estado Islámico o las protestas raciales en Charlotte (E.U.A.), la guerra en Alepo, desplazados y refugiados tienen de fondo implicaciones de esta naturaleza mezclada, inevitable ya, con el amargo elemento de la guerra. Sea por razones ideológicas, religiosas e incluso por aspectos raciales o de color, pero siempre habrá un dominante sobre un dominado.

CONTINUARÁ.

27 de septiembre de 2016.


[1] Michel Graulich: El sacrificio humano entre los aztecas. Trad. De Julio Camarillo. 1ª ed. en español. México, Fondo de Cultura Económica, 2016. 477 p. (Sección de Obras de Antropología), p. 36.

ORLAS

EDITORIAL.  

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE. 

   Particularmente no estuve presente en dicha actividad. Sin embargo, y ateniéndome a las comunicaciones emitidas por la prensa, y en este caso particular, por la que proviene directamente de la Cámara de Diputados, me permito incluir a continuación el siguiente

Boletín N° 2058. En regulación o prohibición de corridas de toros se deben escuchar todas las posturas; coinciden diputados. 

  • Realizan en San Lázaro el foro “Análisis de la Tauromaquia en México”.
  • De erradicarse la actividad se extinguiría la raza del “toro bravo”, advierten empresarios y ganaderos.
  • Se violenta, tortura y causa extremo dolor a estos animales, y contravienen normas; coinciden activistas.

19-09-2016.- Durante el foro “Análisis de la Tauromaquia en México”, legisladores se pronunciaron por escuchar y analizar las posturas a favor y en contra de este tema, a fin de construir una norma adecuada en la materia donde prevalezca el bienestar del animal y de las personas.

El presidente de la Comisión de Medio Ambiente y Recursos Naturales, diputado Arturo Álvarez Angli, señaló que en el tema de la preservación o prohibición de la tauromaquia en México, “deben ser escuchadas todas las voces de la misma forma y con el mismo respeto” para llegar a conclusiones que permitan elaborar la legislación necesaria.

Al inaugurar el foro, indicó: “el propósito es contar con toda la información que dé como consecuencia una iniciativa que regule esta actividad. Sabemos cuáles son las posiciones pero muchas veces desconocemos la información que existe detrás de ello”.

Sostuvo que la intención de este foro es, precisamente, acercar posiciones en un tema “tan complejo, tan apasionante para muchos como es la fiesta brava”.

Se requiere de una gran civilidad en el tratamiento del tema, ya que se escucharán “posiciones con las que estemos de acuerdo y otras con las que no”, característica intrínseca de la democracia.

Con este evento comienza una serie de foros, todos de similares características que permitirán avanzar en esta discusión.

El secretario de la Comisión de Medio Ambiente y Recursos Naturales, diputado Juan Fernando Rubio Quiroz (PRD), reiteró la invitación a escuchar las diferentes opiniones que permitan, de la mejor manera, construir una política pública entre todos, ya que “la función del legislador es escuchar todas las voces, es importante ser receptivos de lo que se dice”.

“¿Podemos tener la finalidad de mantener un arte o actividad, modificando el objetivo final? ¿Somos capaces de trabajar juntos en donde el animal no sea violentado, establecer una ruta en donde todas las partes sean escuchadas? Debemos plantearlo, podemos llegar a una solución en donde ninguna parte sea afectada y mantengamos los derechos de las personas y del animal”, planteó el diputado.

Indicó que la tauromaquia en México es un tema sensible donde “debemos ser receptivos a los comentarios y opiniones de quienes están a favor y en contra. Nuestra responsabilidad es establecer una política pública que permita el libre desarrollo de ambos, trabajar por el bienestar animal y por el de las personas”.

Las posturas vertidas en el foro dan argumentos “en donde podemos coincidir o no estemos de acuerdo, pero donde la finalidad sea construir una sola visión, un solo camino para trabajar juntos, esa es la manera en como lo debemos hacer. México no necesita más violencia, por el contrario, “necesitamos escucharnos, escuchar todas las voces”.

La también secretaría de esta instancia legislativa, diputada María del Carmen Pinete Vargas (PRI), coincidió en lo valioso que es para los legisladores tener los argumentos necesarios y suficientes para un debate legislativo y actuar en consecuencia.

Al clausurar el foro, precisó que será útil para los legisladores escuchar los diversos posicionamientos que, sin duda, “esa es parte de nuestra tarea siempre con base en la tolerancia y el respeto, a fin de que nos ayuden a construir la mejor de las decisiones y evitar el maltrato y daño a los animales en cualquier tipo de los terrenos, así como respetar la cultura”.

“Es aquí donde los diputados tenemos que analizar y continuar con este tipo de foros. La Comisión de Medio Ambiente está en la mejor disposición de ser su voz y llevar los planteamientos a favor y en contra de este tema”, concluyó.

Corridas de toros, manifestación cultural protegida por la Constitución.

En el primer panel sobre “Análisis a favor de la Tauromaquia en México”, Salvador Arias Ruelas, asesor jurídico de la Asociación Nacional de Matadores de Toros y Novillos, Rejoneadores y Similares (ANMTNRS), aseguró que las corridas de toros son una manifestación cultural y como tal está protegida por la Constitución y en tratados internacionales.

“La tauromaquia encaja perfecto, es una manifestación cultural, protegida por la Constitución, lo que deberíamos es discutir medidas de protección y fomento de las corridas de toros”, señaló.

Enfatizó que en caso de una prohibición, “se caería en claras violaciones a los derechos de una minoría”.

Rafael Cué, representante de Tauromaquia Mexicana Siglo XXI, advirtió que de prohibirse el arte taurino, la raza del toro bravo o de lidia terminaría por extinguirse, además de que la actividad representa un valor de industria por 5 mil 541 millones de pesos al año y genera 3 mil 570 trabajos directos y poco más de 10 mil indirectos.

“En el 2015, tan sólo en IEPS, generó 91 millones 700 mil pesos, y de ISR, 380 millones 400 mil pesos, lo que sumado con otros impuestos da una recaudación anual de 816 millones 900 mil pesos”, explicó.

En ese año se lidiaron 3 mil animales, entre toros, novillos y becerros, mucho menos del número total de animales que son sacrificados diariamente en los rastros; además, existen 216 plazas y 592 festejos taurinos, con una asistencia de tres millones 582 mil espectadores. Destacaron la Feria de San Marcos con una derrama económica de 3 mil 61 millones de pesos, y la de León con 2 mil millones de pesos.

El torero Francisco Dóddoli, a nombre de la Asociación Nacional de Matadores de Toros y Novillos, Rejoneadores y Similares, aseguró que la tauromaquia es una industria “cien por ciento mexicana” con impacto en el PIB y generadora de cultura, por lo cual invitó a los detractores presentes en el foro a que acudan a la jornada taurina que acaba de abrir y conozcan la calidad de los jóvenes que participan.

El médico veterinario zootecnista de la UNAM, José Heredia Gómez, puntualizó que “el toro bravo” no es un animal doméstico, sino “una fiera que, junto al torero, produce arte y un sinnúmero de actividades”.

Acusó que cuando se pretende prohibir este espectáculo sólo observan “la punta del iceberg” y no ven la actividad que está detrás de esta industria y su aportación al medio ambiente dentro de los ecosistemas, en donde a un sólo toro se le destina hasta dos hectáreas de manera exclusiva.

Muerte de toros en corridas contraviene normas sobre animales domésticos y silvestres.

En el segundo panel “Análisis en contra de la Tauromaquia en México”, la secretaría académica del Programa Universitario de Bioética, Beatriz Vanda Cantón, sustentó que algunos de los estados mentales que refleja el toro durante una corrida son el miedo, la ansiedad, la frustración, la depresión, la agresividad y el dolor hasta llegar a su muerte a causa de una bronco-aspiración o un paro cardio-respiratorio.

Resaltó que este tipo de muertes contravienen la Norma 033 referente a los métodos para dar fallecimiento a los animales domésticos y silvestres, la cual refiere que el deceso sea en previa conciencia de la víctima, así también difiere de la Norma 099 sobre el proceso sanitario que debe tener la carne, donde el faenado del cadáver no se hace de acuerdo a la noma nacional vigente.

La activista y fundadora de la asociación civil “Sí! esperanza animal”, Mónica Hernández Castañeda, expuso que las corridas de toros consisten en torturar hasta la muerte a estos animales, quienes tienen un sistema nervioso similar al humano. “Durante 20 minutos que dura el espectáculo su sistema nervioso le está transmitiendo un extraordinario dolor”, dijo.

Ante ello, señaló que la protección de los animales tiene que ser integrada como un objetivo de la política actual de nuestro país. “Debemos eliminar cualquier excepción en las leyes, las corridas de toros existen excepcionalmente, ya que todas las leyes de protección animal hacen una excepción con las corridas de toros, excluyéndolos de todo derecho y protección para ser parte de un espectáculo público; no se puede continuar justificando la tortura y muerte de 6 mil toros al año”.

Respecto a la tauromaquia infantil, Gustavo Lozano Guerrero, de la Fundación Franz Weber, explicó que la Convención de los Derechos del Niño de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que es el tratado internacional en esta materia más firmado en el mundo y del que México es parte desde 1990, expuso un estudio sobre escuelas de tauromaquia, financiadas con dinero público y privado, donde se admiten niños desde los 3 hasta los 17 años.

En ellas, continuó, se les entrena en el manejo de objetos punzocortantes en el ánimo de que se conviertan en toreros; es un circuito de explotación laboral infantil. El Comité de los Derechos del Niño reconoció su preocupación por esta práctica, a la que tienen acceso menores de edad de México, Portugal, Colombia, Francia y Perú.

El director del Programa Universitario de Bioética de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Jorge Linares Salgado, preguntó si es justificable el uso de los toros en festividades culturales en donde evidentemente se torturan y matan. Esta pregunta, afirmó, no sólo es moral sino legal, ya que crece el consenso en la sociedad de que estos actos ya no tienen justificación plena.

En todo Estado de Derecho, mencionó, las libertades de los ciudadanos deben tener ciertos límites. “No podemos suponer que cualquier cosa que implique violencia, tortura y muerte injustificada a otros seres vivos deba permitirse en el espacio público”, por lo que debe continuar y avanzar el marco legislativo en la materia.

“Pretender que las corridas de toros forman parte de nuestra identidad cultural es inconsistente. La cultura, las costumbres y la identidad cambian, a veces para bien, comentó.

Disponible en internet septiembre 20, 2016 en:

http://www5.diputados.gob.mx/index.php/esl/Comunicacion/Boletines/2016/Septiembre/19/2058-En-regulacion-o-prohibicion-de-corridas-de-toros-se-deben-escuchar-todas-las-posturas-coinciden-diputados

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Disponible en internet, septiembre 20, 2016 en: http://diputadosprd.org.mx/ver_galeria.php?id=3919

   Al leer la nota que publicó La Jornada, mi primer sorpresa fue la forma en que el reportero Enrique Méndez altera el título del foro (véase segundo párrafo) pues al ser tan clara la leyenda, y la imagen arriba incluida permite confirmar la frase, la que él subtitula como el “foro Análisis contra la tauromaquia” deja claro que su quehacer no se atiene a la imparcialidad, lo que supondría la demostración cabal de cualquier periodista que se precie. Méndez, recoge algunas opiniones, tanto a favor como en contra que allí se presentaron, aunque se percibe un deliberado trasfondo que pone en duda el valor de la nota misma.

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La Jornada. Martes 20 de septiembre de 2016. SOCIEDAD, p. 34.

   Este fue el primero de cinco foros que la Comisión del Medio Ambiente y Recursos Naturales de la propia Cámara de Diputados tiene previsto llevar a cabo con otras expresiones en las que el asunto de la “Ley de bienestar del animal y de las personas” está de por medio.

   Me parece que dar un manejo tendencioso a circunstancias tan delicadas como la de este tema, dejan una sensación de malestar entre quienes nos manifestamos a favor de la preservación de la tauromaquia, con lo que se favorecen posicionamientos que respetamos pero que no compartimos.

   El giro que ha tomado buena parte de nuestra sociedad tiene que ver, con nuevos comportamientos que los historiadores debemos observar con mayor atención, pues uno de ellos es el “corto plazo”, lo que provoca, en principio una limitada reflexión de largo plazo, lo que en su tiempo Fernand Braudel estableció como la historia de “larga duración”. Por tanto, en ese “cortoplacismo” que ya comienzan a poner en valor historiadores como Jo Guidi o David Armitage, es que estamos ante el que es un conflicto de reflexión a nivel de las sociedades todas, pues el pasado es un enorme segmento que parece pretenden discriminar.

   Conviene apuntalar tan indispensable columna vertebral por lo que no está de más seguir impulsando esa íntima relación entre el pasado y el porvenir, con objeto de entender los hechos o los procesos históricos que se están presentando con un ritmo tan acelerado, y en el que las TIC´s (Tecnologías de Información y Comunicación) tiene un fuerte protagonismo.

   Edmundo O´Gorman prácticamente sentenciaba que “el pasado nos constituye”, por lo que hoy sin esa parte sustancial en nuestros códigos de vida nos pone en riesgo de ignorar de dónde venimos y hacia dónde vamos en la medida de todo el componente cultural que, como seres humanos hemos acumulado desde muchos siglos atrás hasta esta aquí y ahora.

Septiembre 20 de 2016.

ORLAS

EDITORIAL. 

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE. 

   Conforme han pasado algunos años desde que se han intensificado los ataques de los contrarios, la respuesta del sector taurino sigue siendo desordenada. Surgen por aquí y por allá algunos frentes de lucha que responden a los serios “bombardeos” en los que el frente contrario va ganando terreno. No hay hasta ahora una organización capaz de aglutinar el conjunto todo de argumentos que se necesitan para dar cara a este tipo de acciones, pero también para hacer útil una serie de expedientes en los que se presente perfectamente ordenada la información proveniente de diversos estudios que pueden ser de orden económico, jurídico y legal. Del mismo modo, puede contar con elementos de investigación histórica, antropológica, estética, filosófica, sociológica que den sustento a una equilibrada respuesta del porqué se justifican –desde nuestro punto de vista-, las corridas de toros.

   De hecho, el trabajo de esos elementos aislados ha ido sirviendo para encauzar de mejor manera la ruta a seguir. Hay quienes han llevado a cabo procesos administrativos tendientes a demostrar que esta expresión es en cuanto tal, un patrimonio o legado. Ya existen documentos que demuestran fehacientemente el sentido y significado de esa enorme estructura en lo económico, lo cual debe ser la punta de lanza más importante para demostrar, entre otras cosas, que si pretenden desmantelar o desarticular este complejo esquema, ello produciría en primera instancia, desempleo no solo para cientos, sino miles de personas que tienen en este aspecto un ingreso. Por otro lado, el cimiento de una ganadería extensiva se vería profundamente afectado. El solo cambio climático, las alteraciones a complejos ecosistemas, las constantes invasiones a tierras, e incluso la participación del narcotráfico que se ha hecho de otros espacios, permitiría que estos casos específicos se extendieran.

   Pero insisto, ante la nula información que tienen quienes legislan o deciden (en este caso diputados o senadores) es nula. Debe ponerse a su alcance y en forma perfectamente sintetizada lo que llamaríamos “datos duros” con objeto de que documentados, fijen un posicionamiento más equilibrado y no tendencioso o deliberado. Están de por medio no solo la tradición que es ese otro punto que deben entender a partir de lo que nosotros mismos justifiquemos, pero también ese complejo capaz de generar una dinámica de mercado en distintas partes del país.

   Ya sabemos que en estos momentos la tauromaquia no es el único blanco de ataque. Lo son la charrería, las peleas de gallos, el jaripeo e incluso la cacería. Cada una de estas expresiones que no son producto de la casualidad y que actualmente mantienen condiciones que se han construido al paso de siglos, sabrá presentar razonamientos de peso en legítima defensa. Ante condiciones de un “bienestar animal” que se entiende como loable propósito de una comunidad que debe mirar a todas las especies animales, en particular  aquellas en peligro de extinción, también deberán tener muy claro que en las expresiones ya citadas, la comunidad que opera con propósitos de mantenerlas vigentes sabe que con su participación en uno u otro sentido, procuran su estabilidad y pervivencia.

   Humanizar a los animales, desde mi punto de vista no es lo más apropiado. La sociedad en que nos movemos parece olvidar que el hombre primitivo, al configurar el primer estadio de “sociedad” puso en marcha procesos tan complejos como la domesticación, que abarcaba lo mismo a plantas, que a peces y animales. Más tarde, esos mismos elementos sirvieron como ofrenda en la creación de rituales hasta el punto de que en nuestros días perviven muchas de esas manifestaciones y aquellos grupos que las estimulan reconocen estar conscientes de su significado así como de todo cuanto se relaciona con el entorno; como responsables de su conservación, por ejemplo.

   Sin otro afán que contribuir con algunas ideas, pongo a su alcance la que fue mi participación en el II Coloquio Internacional “La fiesta de los toros: Un patrimonio inmaterial compartido”. Ciudad de Tlaxcala, Tlax. 17, 18 y 19 de enero de 2012 esperando sea de utilidad en momentos de esperada cohesión.

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Disponible en internet, septiembre 16, 2016 en:

https://www.google.com.mx/search?q=ferdinand+-+The+true+story&rlz=1C1AVNA_enMX667MX667&espv=2&biw=944&bih=923&tbm=isch&imgil=VozPO1vgqQ1qWM%253A%253BahbS35LRvouVkM%253Bhttp%25253A%25252F%25252Fjohanpalmgren.com%25252Fferdinand-the-true-story%25252F&source=iu&pf=m&fir=VozPO1vgqQ1qWM%253A%252CahbS35LRvouVkM%252C_&usg=__AVLU2LmDjxPrc3mtIBhOs8hiPnE%3D&ved=0ahUKEwiwiLywyJXPAhUh7YMKHeu6DY0QyjcIQQ&ei=pMbcV7CmLKHajwTr9bboCA#imgrc=VozPO1vgqQ1qWM%3A

AMBIGÜEDADES Y DIFERENCIAS: CONFUSIONES INTERPRETATIVAS DE LA TAUROMAQUIA EN NUESTROS DÍAS.

 POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

 I

   El uso del lenguaje y este construido en ideas, puede convertirse en una maravillosa experiencia o en amarga pesadilla.

   En los tiempos que corren, la tauromaquia ha detonado una serie de encuentros y desencuentros obligados, no podía ser de otra manera, por la batalla de las palabras, sus mensajes, circunstancias, pero sobre todo por sus diversas interpretaciones. De igual forma sucede con el racismo, el género, las diferencias o compatibilidades sexuales y muchos otros ámbitos donde no sólo la palabra sino el comportamiento o interpretación que de ellas se haga, mantiene a diversos sectores en pro o en contra bajo una lucha permanente; donde la imposición más que la razón, afirma sus fueros. Y eso que ya quedaron superados muchos oscurantismos.

   En algunos casos se tiene la certeza de que tales propósitos apunten a la revelación de paradigmas, convertidos además en el nuevo orden de ideas. Justo es lo que viene ocurriendo en los toros y contra los toros.

   Hoy día, frente a los fenómenos de globalización, o como sugieren los sociólogos ante la presencia de una “segunda modernidad”, las redes sociales se han cohesionado hasta entender que la “primavera árabe” primero; y luego regímenes como los de Mubarak o Gadafi después cayeron en gran medida por su presencia, como ocurre también con los “indignados”, señal esta de muchos cambios; algunos de ellos, radicales de suyo que dejan ver el desacuerdo con los esquemas que a sus ojos, ya se agotaron. La tauromaquia en ese sentido se encuentra en la mira.

   Pues bien, ese espectáculo ancestral, que se pierde en la noche de los tiempos es un elemento que no coincide en el engranaje del pensamiento de muchas sociedades de nuestros días, las cuales cuestionan en nombre de la tortura, ritual, sacrificio y otros componentes como la técnica o la estética, también consubstanciales al espectáculo, procurando abolirlas al invocar derechos, deberes y defensa por el toro mismo.

   La larga explicación de si los toros, además de espectáculo son: un arte, una técnica, un deporte, sacrificio, inmolación e incluso holocausto, nos ponen hoy en el dilema a resolver, justificando su puesta en escena, las razones todas de sus propósitos y cuya representación se acompaña de la polémica materialización de la agonía y muerte de un animal: el bos taurus primigenius o toro de lidia en palabras comunes.

   Bajo los efectos de la moral, de “su” moral, ciertos grupos o colectivos que no comparten ideas u opiniones con respecto a lo que se convierte en blanco de crítica o cuestionamiento, imponen el extremismo en cualquiera de sus expresiones. Allí está la segregación racial y social. Ahí el odio por homofobia,[1] biofobia,[2] por lesfobia[3] o por transfobia[4]. Ahí el rechazo rotundo por las corridas de toros, abanderado por abolicionistas que al amparo de una sensibilidad ecológica pro-animalista, han impuesto como referencia de sus movimientos la moral hacia los animales. Ellos dicen que las corridas son formas de sadismo colectivo, anticuado y fanático que disfruta con el sufrimiento de seres inocentes.

   En este campo de batalla se aprecia otro enfrentamiento: el de la modernidad frente a la raigambre que un conjunto de tradiciones, hábitos, usos y costumbres han venido a sumarse en las formas de ser y de pensar en muchas sociedades. En esa complejidad social, cultural o histórica, los toros como espectáculo se integraron a nuestra cultura. Y hoy, la modernidad declara como inmoral e impropio ese espectáculo. Fernando Savater ha escrito en Tauroética: “…las comparaciones derogatorias de que se sirven los antitaurinos (…) es homologar a los toros con los humanos o con seres divinos [con lo que se modifica] la consideración habitual de la animalidad”.[5]

   Peter Singer primero, y Leonardo Anselmi después, se han convertido en dos importantes activistas; aquel en la dialéctica de sus palabras; este en su dinámica misionera. Han llegado al punto de decir si los animales son tan humanos como los humanos animales.

   Sin embargo no podemos olvidar, volviendo a nuestros argumentos, que el toreo es cúmulo, suma y summa de muchas, muchas manifestaciones que el peso acumulado de siglos ha logrado aglutinar en esa expresión, entre cuyas especificidades se encuentra integrado un ritual unido con eslabones simbólicos que se convierten, en la razón de la mayor controversia.

   Singer y Anselmi, veganos convencidos reivindican a los animales bajo el desafiante argumento de que “todos los animales (racionales e irracionales) son iguales”. Quizá con una filosofía ética, más equilibrada, Singer nos plantea:

   Si el hecho de poseer un mayor grado de inteligencia no autoriza a un hombre a utilizar a otro para sus propios fines, ¿cómo puede autorizar a los seres humanos a explotar a los que no son humanos?

   Para lo anterior, basta con que al paso de las civilizaciones, el hombre ha tenido que dominar, controlar y domesticar. Luego han sido otros sus empeños: cuestionar, pelear o manipular. Y en esa conveniencia con sus pares o con las especies animales o vegetales él, en cuanto individuo o ellos, en cuanto colectividad, organizados, con creencias, con propósitos o ideas más afines a “su” realidad, han terminado por imponerse sobre los demás. Ahí están las guerras, los imperios, las conquistas. Ahí están también sus afanes de expansión, control y dominio en términos de ciertos procesos y medios de producción en los que la agricultura o la ganadería suponen la materialización de ese objetivo.

   Si hoy día existe la posibilidad de que entre los taurinos se defienda una dignidad moral ante diversos postulados que plantean los antitaurinos, debemos decir que sí, y además la justificamos con el hecho de que su presencia, suma de una mescolanza cultural muy compleja, en el preciso momento en que se consuma la conquista española, logró que luego de ese difícil encuentro, se asimilaran dos expresiones muy parecidas en sus propósitos expansionistas, de imperios y de guerras. Con el tiempo, se produjo un mestizaje que aceptaba nuevas y a veces convenientes o inconvenientes formas de vivir. No podemos olvidar que las culturas prehispánicas, en su avanzada civilización, dominaron, controlaron y domesticaron. Pero también, cuestionaron, pelearon o manipularon.

   Superados los traumas de la conquistas, permeó entre otras cosas una cultura que seguramente no olvidó que, para los griegos, la ética no regía la relación con los dioses –en estos casos la regla era la piedad- ni con los animales –que podía ser fieles colaboradores o peligrosos adversarios, pero nunca iguales- sino solo con los humanos.[6]

II

   Es cierto que desde épocas remotas, el toreo ha sido cuestionado y puesto en el banquillo de los acusados debido a la fuerte carga de elementos que posee en términos de lo que los contrarios califican como “crueldad”, “tormento” o “barbarie”. En todo caso, nosotros, los taurinos, entendemos el significado de este espectáculo como una ceremonia en la que ocurre un “acto de sacrificio”; o más aún: “inmolación” u “holocausto”, que devienen sacrificio y muerte del toro. Todo ello, independientemente de las otras connotaciones que suelen aplicársele al toreo, ya sea por el hecho de que pueda considerarse un arte, e incluso deporte.

   Sacrificio y muerte que, por otro lado cumple con aspectos de un ritual inveterado, que se ha perdido en el devenir de los siglos, pero que se asocia directamente con hábitos establecidos por el hombre en edades que se remontan varios miles de años atrás. Esa forma de convivencia devino culto, y el culto es una expresión que se aglutinó más tarde en aspectos de la vida cotidiana de otras tantas sociedades ligadas a los ciclos agrícolas, a la creación o formación de diversas formas religiosas que, en el fondo de su creencia fijaban el sacrificio, el derramamiento de sangre o se materializaba la crueldad, término que proviene del latín crúor y que significa “sangre derramada”. Y esa sangre derramada se entendió como una forma de demostrar que se estaba al servicio de dioses o entes cuya dimensión iba más allá de la de cualquier mortal. Eso ocurrió lo mismo en culturas como la egipcia, la mesopotámica, la griega, la romana, e incluso las prehispánicas que todos aquí conocemos. Precisamente durante dicho periodo, las formas de control y dominio incluyeron prácticas de sacrificio aplicada a todos aquellos guerreros que eran tomados como prisioneros por los grupos en conflicto. Muchos de ellos terminaban en la piedra de los sacrificios, mientras el sacerdote abría su pecho extrayendo el corazón del “condenado”.

   Considero que si debemos empezar a entender porqué un espectáculo tan anacrónico como es el de los toros convive en este ya avanzado siglo XXI, lleno de modernidad, confort, globalización y demás circunstancias, es porque ha trascendido las más difíciles barreras y pervive porque diversas sociedades lo aceptan, lo hacen suyo y por ende, se conserva porque no sólo es un espectáculo más. Es rito, práctica social, acto festivo que ha logrado recrearse en miles, en cientos de años hasta ser lo que hoy día conocemos de él. También habría que valorar que cuando se maneja el concepto de la “recreación” este significa cambio, transformación, interpretación y renovación. Eso ha sido también la tauromaquia que, al llegar de España inmediatamente después de la conquista (a partir de 1521) se estableció como un espectáculo el que, al cabo de los años se amalgamó, pasó por un proceso de mestizaje que lleva la carga espiritual de uno y otro pueblo. No es casual que al paso de los casi cinco siglos de convivir entre nosotros, se consolidara la tauromaquia como cultura popular lo mismo en el ámbito rural que en el urbano. Todo eso, hoy sigue vigente.

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Sol y Sombra. Madrid, año V, 19 de diciembre de 1901, N° 255, p. 5.

   Entre muchas, tres son las herencias que quedaron de 300 años de dominio español en México: la burocracia de Felipe II, la religión católica y las corridas de toros. Herencias buenas o malas, no se trata aquí de aplicar un juicio sumario cargado de maniqueísmos o prejuicios, sino volver a entender cómo esos valores permearon, penetraron hasta la entraña de nuestro pueblo al grado de que perviven esas “herencias” por lo que para el próximo de los domingos en que se tenga prevista una corrida de toros más, ésta se sumará al largo historial de profundas tradiciones generadas desde esa fuente secular que todos conocemos como la fiesta de toros, la corrida de toros o simplemente como tauromaquia.

   Creo que estamos dispuestos a defender ese patrimonio vulnerable, hoy día sometido a diversos riesgos. Si no realizamos las acciones pertinentes lamentaremos profundamente su desaparición.

III

   Empeñados en defender un anacronismo en el presente, nos olvidamos del futuro. Y es que en estos tiempos de modernidad galopante, que lo mismo nos vemos afectados o beneficiados por la globalización que por el cambio climático o la hiperindustrialización que pronto nos pondrá ante una nueva generación de elementos donde la nanotecnología se moverá a sus anchas, la fiesta de los toros debe seguir vigente. Por eso, entre todo ese maremágnum de condiciones a que nos vemos sujetos, es preciso aclarar que también existen las corridas de toros. Y ese existir es como la supervivencia de un pasado que convive, se dirá que un poco incómodo con nuestro presente. Quienes nos hemos comprometido a la conservación, preservación y difusión de la fiesta de los toros, absolutamente convencidos de lo que hacemos y decimos, planteamos además que se trata de un espectáculo, una diversión, pero también de un ritual que pervive en apenas ocho países que por fortuna lo hacen suyo.

   No cabe pensar aquí más que de una manera en la cual se requiere información práctica para confirmar la fe de los creyentes y atraer a todos aquellos que, en principio tienen curiosidad e incluso, sienten animadversión por un misterioso fenómeno que posee la vigorosa razón del enfrentamiento de un ser racional con un animal. Y más aún. Ya dominado el toro se produce un espectacular como traumático desenlace que ocurre con el sacrificio y muerte de ese mismo animal.

   Este ritual sujeto a una fuerte carga de elementos simbólicos se desarrolla además, matizado de razones técnicas y estéticas que le otorgan significado peculiar. Pero, y aquí la pregunta: frente a todas las embestidas que ahora se producen contra los toros, ¿tiene este espectáculo garantías de pervivencia por el resto de los tiempos?

   Estoy consciente de que ese punto, dependerá, en buena medida, de la madurez en los trabajos que vienen realizándose con vistas a documentar el expediente que habrá de presentarse en algún momento a la UNESCO, con objeto de generar la declaratoria que permita elevar a la tauromaquia a patrimonio cultural inmaterial de la humanidad. En esa medida, es muy probable que se tengan condiciones de auténtico blindaje para cuidar, conservar, preservar pero sobre todo mantener en el punto de equilibrio más pertinente, a una fiesta inveterada como es la de los toros.

   Sabemos del largo recorrido milenario y secular de esta fascinante representación, la cual tiene en su haber legiones de partidarios y numerosos enemigos. Pero el enigma aquí planteado es sobre su incierto futuro. No nos convirtamos en convidados de piedra, sino en activos participantes en pro de esta manifestación. Desplegar todos sus significados y explicarlos a la luz de la realidad es una de las mejores tareas. Por eso es importante la difusión, siempre y cuando esta sea coherente y no una barata provocación.

   Termino apuntando que al menos, desde esta trinchera, el toreo en México va a seguir teniendo todo un tratamiento histórico que permita entender sus circunstancias a lo largo de 485 años de convivencia y mestizaje. Tres connotados historiadores me dan la razón:

-Los mexicanos tenemos una doble ascendencia: india y española, que en mi ánimo no se combaten, sino que conviven amistosamente. Silvio Zavala.

-No somos ya ni españoles ni tampoco indígenas, y sería un error gravísimo intentar aniquilar uno de los dos elementos, porque quedaríamos mancos o cojos. Elsa Cecilia Frost del Valle.

-La tensión que se instala en el desarrollo de México a partir de la conquista, surge también de la presencia de dos pasados que chocan y luego coexisten largamente, sin que uno logre absorber al otro.

Enrique Florescano.

 IV

   Ahora bien, me valgo de algunas opiniones que provienen precisamente de un libro que no es de toros. Se trata de la novela El último encuentro[7], escrita por Sándor Márai. La distancia de 41 años hace que se recupere en términos no muy gratos la profunda amistad de tres personajes esenciales, dos militares y una tercera, ausente, pero que influyó en buena medida sobre el destino de aquellos dos jóvenes que construyeron unos lazos entrañables los cuales, por azares del destino se dispersaron misteriosamente. No contaré la historia de un maravilloso trabajo. Los invito a que hagan la gozosa lectura.

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Sol y Sombra. Madrid, año V, 19 de diciembre de 1901, N° 255, p. 6.

   Avanzada su lectura, encontré varias razones que explican algunos aspectos en los cuales hoy se encuentra muy activa la polémica, más en contra que a favor de los toros, pero que los elementos allí tratados, sirven para justificar muchos de los significados del espectáculo.

   Nos dice Márai que reunidos Konrád y su esposa Kirsztina en Egipto, donde pasaban su luna de miel, fueron alojados en la casa de una familia árabe. En cierto momento, al llegar unas visitas “todos hombres, señores con sus criados” el ambiente de aquel hogar cambió radicalmente.

   Todos nos sentamos alrededor del fuego sin decir palabra. Krisztina era la única mujer entre nosotros. A continuación, trajeron un cordero, un cordero blanco; el anfitrión sacó un cuchillo y lo mató con un movimiento imposible de olvidar… Ese movimiento no se puede aprender; ese movimiento oriental todavía conserva algo del sentido simbólico y religioso del acto de matar, del tiempo en que ese acto significaba una unión con algo esencial, con la víctima. Con ese movimiento levantó su cuchillo Abraham contra Isaac en el momento del sacrificio; con ese movimiento se sacrificaba a los animales en los altares de los templos antiguos, delante de la imagen de los ídolos y deidades; con ese movimiento se cortó también la cabeza a san Juan Bautista… Es un movimiento ancestral. Todos los hombres de Oriente lo llevan en la mano. Quizás el hombre haya nacido con ese movimiento al separarse de aquel ser intermedio que fue, de aquel ser entre animal y hombre… según algunos antropólogos, el hombre nació con la capacidad de doblar el pulgar y así pudo empuñar un arma o una herramienta. Bueno, quizás empezara por el alma, y no por el dedo pulgar, yo no lo puedo saber (afirma Konrád). El hecho es que aquel árabe mató el cordero, y de anciano de capa blanca e inmaculada se convirtió en sacerdote oriental que hace un sacrificio. Sus ojos brillaron, rejuveneció de repente, y se hizo un silencio mortal a su alrededor. Estábamos sentados en torno del fuego, mirando aquel movimiento de matar, el brillo del cuchillo, el cuerpo agonizante del cordero, la sangre que manaba a chorros, y todos teníamos el mismo resplandor en los ojos. Entonces comprendí que aquellos hombres viven todavía cercanos al acto de matar: la sangre es una cosa conocida para ellos, el brillo del cuchillo es un fenómeno tan natural como la sonrisa de una mujer o la lluvia. Aquella noche comprendimos (creo que Krisztina también lo comprendió, porque estaba muy callada en aquellos momentos, se había puesto colorada y luego pálida, respiraba con dificultad y volvió la cabeza hacia un lado, como si estuviera contemplando sin querer una escena apasionada y sensual), comprendimos que en Oriente todavía se conoce el sentido sagrado y simbólico de matar, y también su significado oculto y sensual. Porque todos sonreían, todos aquellos hombres con rostro de piel oscura, de rasgos nobles, todos entreabrían los labios y miraban con una expresión de éxtasis y arrobamiento, como si matar fuera algo cálido, algo bueno, algo parecido a besar. Es extraño, pero en húngaro, estas dos palabras, matanza y besos, ölés y ólelés, son parecidas y tienen la misma raíz…

   Ahora bien, sorprende una afirmación que Konrád, en la pluma de Márai, plantea la visión que me parece no es de rechazo, sino de clara comprensión del hecho presenciado que analiza en estos términos:

   Somos occidentales, o por lo menos llegados hasta aquí e instalados. Para nosotros, matar es una cuestión jurídica y moral, o una cuestión médica, un acto permitido o prohibido, un fenómeno limitado dentro de un sistema definido tanto desde un punto de vista jurídico como moral. Nosotros también matamos, pero lo hacemos de una forma más complicada; matamos según prescribe y permite la ley. Matamos en nombre de elevados ideales y en defensa de preciados bienes, matamos para salvaguardar el orden de la convivencia humana. No se puede matar de otra manera. Somos cristianos, poseemos sentimiento de culpa, hemos sido educados en la cultura occidental. Nuestra historia, antigua y reciente, está llena de matanzas colectivas, pero bajamos la voz y la cabeza, y hablamos de ello con sermones y con reprimendas, no podemos evitarlo, éste es el papel que nos toca desempeñar. Además está la caza y sólo la caza. En las cacerías también respetamos ciertas leyes caballerescas y prácticas, respetamos a los animales salvajes, hasta donde lo exijan las costumbres del lugar, pero la caza [como los toros] sigue siendo un sacrificio, o sea, el vestigio deformado y ritual de un acto religioso ancestral, de un acto primigenio de la era del nacimiento de los humanos. Porque no es verdad que el cazador mate para obtener su presa. Nunca se ha matado solamente por eso, ni siquiera en los tiempos del hombre primitivo, aunque éste se alimentara exclusivamente de lo que cazaba. A la caza la acompañaba siempre un ritual tribal y religioso. El buen cazador era siempre el primer hombre de la tribu, una especie de sacerdote. Claro, todo esto perdió fuerza con el paso del tiempo. Sin embargo, quedaron los rituales, aunque debilitados.

   Finalmente, y para el propósito de esta recomendación que ya se ve, trae bastante sustancia para la reflexión, aparece un importante párrafo que amplía los significados de la caza, como sigue:

Los pájaros se ponen a cantar, un cervatillo corre por el sendero, lejos, a unos trescientos pasos de distancia, y tú te escondes entre los arbustos y pones allí toda tu atención. Has traído el perro, no puede perseguir al venado… el animal se detiene, no ve, no huele nada, porque el viento viene de frente, pero sabe que su final está cerca; levanta la cabeza, vuelve el cuello tierno, su cuerpo se tensa, se mantiene así durante algunos segundos, en una postura magnífica, delante de ti, como paralizado, como el hombre que se queda inmóvil ante su destino, impasible, sabiendo que el destino no es casualidad ni accidente, sino el resultado natural de unos acontecimientos encadenados, imprevisibles y difícilmente inteligibles. En ese instante lamentas no haber traído tu mejor arma de fuego. Tú también te detienes en medio de los arbustos, te paralizas, tú también, el cazador. Sientes en tus manos un temblor ancestral, tan antiguo como el hombre mismo, la disposición para matar, la atracción cargada de prohibiciones, la pasión más fuerte, un impulso que no es ni bueno ni malo, el impulso secreto, el más poderoso de todos; ser más fuerte que el otro, más hábil, ser un maestro, no fallar. Es lo que siente el leopardo cuando se prepara para saltar, la serpiente cuando se yergue entre las rocas, el cóndor cuando desciende de las alturas, y el hombre cuando contempla su presa.

   Hasta aquí con estas consideraciones que permiten un fiel de la balanza para entender cómo, desde una visión ajena, que no necesariamente se acerca a explicar lo soterrado del toreo, nos lo aclara a partir de estos pasajes que a mí me han parecido claves en esta obra para traerlos hasta aquí, ponerlos a la consideración de los lectores para que ustedes también puedan realizar el mismo ejercicio de análisis. No importa si son aficionados a los toros o contrarios a este espectáculo. Me permito sugerir que se trata de poner en práctica algo tan sencillo que se llama “sentido común” de las cosas, para tratar de entender lo que ha sido el papel de la humanidad desde los tiempos más primitivos en el que el hombre, ya consciente de sus actos, con el raciocinio de por medio, comenzó a definir el destino de lo que hoy somos. Y el hombre, enfrentado a sus necesidades tuvo que desarrollar y practicar la caza con el objeto preciso de la “disposición para matar” (“la disposición a la muerte” que decía José Alameda). Por eso tuvo que matar, y no para cometer un acto indebido, sino para materializar el “sentido sagrado y simbólico de matar” –como ocurre entre los hombres de Oriente-, mientras que para el hombre occidental “matar es una cuestión jurídica y moral, o una cuestión médica, un acto permitido o prohibido, un fenómeno limitado dentro de un sistema definido tanto desde un punto de vista jurídico como moral”. Entramos pues en un territorio que otras culturas han cuestionado en uno u otro sentido, lo que ha provocado una polarización o deformación del significado original que ha producido las reacciones encontradas de nuestros días.

   Me parece que la oportuna lectura de Sándor Márai viene en un buen momento para mostrar razones y no desvaríos o simples impulsos pasionales e irracionales que no siempre traen por consecuencia buenos resultados. Es preciso que usted, lector, traslade las circunstancias relatadas en El último encuentro y las deposite en el ámbito taurino. Encontrará semejanzas representativas que no son ajenas al texto de nuestro autor. Enfrentadas dos sociedades, pero también integradas en el devenir que la humanidad ha mostrado en el curso de muchos años, permite entender que el entrecruzamiento cultural habido siglos atrás, nos deja ver el múltiple mestizaje que hoy somos como sociedades modernas. No hacerlo nos condena a vivir ajenos a esa circunstancia.

   Ya entramos por el sendero en el que las partes en el debate tienen que ponerse de acuerdo, evitando lo que cuestiona Fernando Savater en su último libro dedicado a los toros: Tauroética. El autor hispano recalca el hecho de que

   “En cuanto a la retórica sublime que tanto encandila entre quienes están a favor o en contra de la fiesta (“la tauromaquia es la expresión del alma española y por eso nunca podrá ser erradicada de nuestro país”, “las corridas de toros son formas de sadismo colectivo, anticuado y fanático, que disfruta con el sufrimiento de seres inocentes”, así como sus diversas variantes) reconozco que me aburren soberanamente. Me pasa lo mismo que al admirable Monsier Teste de Valéry: “la bêtise n´est pas mon fort”.[8]

   No puedo dejar de mencionar el afortunado y oportuno texto de Paco Aguado,[9] que guarda muchas semejanzas con lo que hasta aquí se ha explicado y que incluyo al final de estas notas.

V

 La tauromaquia como patrimonio. La naturaleza, el medio ambiente y diversos aspectos con los que convivimos permanentemente está sufriendo severas alteraciones. Se están vulnerando de manera descontrolada, sin que hasta el momento hayamos visto aplicar ninguna medida concreta por parte de gobiernos, el estado o todas aquellas instancias que forman el “concierto de las naciones”. Mucho de lo que significan esos entornos, tiene que ver con el hecho de que las afectaciones ya consumadas atentan el valor de muchos “patrimonios”: ya sea de orden mundial, cultural y natural o de orden inmaterial. Si no apuramos nuestros esfuerzos por implantar medidas precautorias en defensa de tales conceptos, nos estamos sumando o convirtiendo -por añadidura-en cómplices o agentes de destrucción.

   En el sentido estricto de definición que podemos encontrar para entender de qué se tratan estos patrimonios, existe una Convención sobre la Protección del Patrimonio Mundial, Cultural y Natural aprobada por la Conferencia General de la UNESCO, el 16 de noviembre de 1972, circunstancia que se actualizó en la 32ª reunión, celebrada en París del 29 de septiembre al 17 de octubre de 2003.

   En esencia, sabemos que el término “patrimonio” se refiere al legado que recibimos del pasado, el cual debemos proteger, conservar y rehabilitar en el presente, con vistas a ser transmitido a las próximas generaciones.[10]

   Al referirme en particular a un “patrimonio”, a un “legado” como lo es la Tauromaquia, esta puede ser considerada como “Patrimonio cultural inmaterial de la humanidad”. Para que ello sea posible es necesario reafirmarla bajo los siguientes criterios:

1.-Que el elemento es patrimonio cultural inmaterial, tal y como está definido en el artículo 2 de la Convención, a saber:

Artículo 2: Definiciones

A los efectos de la presente Convención,

1.-Se entiende por “patrimonio cultural inmaterial” los usos, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas –junto con los instrumentos, objetos, artefactos y espacios culturales que les son inherentes- que las comunidades, los grupos y en algunos casos los individuos reconozcan como parte integrante de su patrimonio cultural. Este patrimonio cultural inmaterial, que se transmite de generación en generación, es recreado constantemente por las comunidades y grupos en función de su entorno, su interacción con la naturaleza y su historia, infundiéndoles un sentimiento de identidad y continuidad y contribuyendo así a promover el respeto de la diversidad cultural y la creatividad humana. A los efectos de la presente Convención, se tendrá en cuenta únicamente el patrimonio cultural inmaterial que sea compatible con los instrumentos internacionales de derechos humanos existentes y con los imperativos de respeto mutuo entre comunidades, grupos e individuos y de desarrollo sostenible.

2.-La inscripción del elemento contribuirá a dar a conocer el patrimonio cultural inmaterial, a lograr que se tome conciencia de su importancia y a propiciar el diálogo, poniendo así de manifiesto la diversidad cultural a escala mundial y dando testimonio de la creatividad humana.

3.-Se elaboran medidas de salvaguardia que podrían proteger y promover el elemento.

4.-La propuesta de inscripción del elemento se ha presentado con la participación más amplia posible de la comunidad, el grupo o, si procede, los individuos interesados, y con su consentimiento libre, previo e informado.

5.-El elemento figura en un inventario del patrimonio cultural inmaterial presente en el(los) territorio(s) del(los) estado(s) parte(s) solicitante(s).[11]

   Con unas condiciones tan claras como esas, se tiene la certeza de que primero que nada es preciso defender ese “patrimonio”, argumentarlo, revalorarlo pero también entenderlo con todo el conjunto de significados que posee desde el pasado y hasta nuestros días.

   Al mencionar los términos “Tauromaquia” o “corrida de toros” parece que su sola expresión ofende a un sector que se opone a su desarrollo. Pero es desde adentro donde deben evolucionar sus procesos. En todo caso es un espectáculo anacrónico mezclado con la modernidad que se pone al servicio de su funcionamiento en varias de sus expresiones: mercadotecnia, computación y todos sus variantes, servicios mediáticos y un largo etcétera.

   Ahora bien, apenas hace unos días ocurrió en España un hecho relevante, lo cual le da un respiro distinto a su funcionamiento. Resulta que los toros han pasado a depender del Ministerio de Cultura bajo el criterio de que “entendida la tauromaquia como una disciplina artística y un producto cultural, las competencias del Estado en orden a su fomento y protección tienen su correcta ubicación en el Ministerio de Cultura”. Y ello se expidió en un Real Decreto del 29 de julio pasado. Además, dicho decreto señala que de Cultura dependerá la promoción de esta disciplina artística, los estudios, estadísticas y análisis sobre la materia, el registro de profesionales del sector, y el secretariado de la Comisión Consultiva Nacional de Asuntos Taurinos.

   Sin embargo, y entre otras cosas, sus más notorias recomendaciones son las de que “los males de la fiesta de los toros no tienen su origen en ningún ministerio, sino en las entrañas mismas del sector. La degradación del toro, la permanente sospecha de fraude o la obsoleta conformación del negocio taurino, por citar solo tres ejemplos, no encontrarán solución en Cultura. Es responsabilidad de los taurinos que, una vez más, tienen la oportunidad de pasar de la estética a la ética”.[12]

   He ahí pues, el enclave más difícil a vencer. Si la problemática surge al interior de todos sus procesos, somos nosotros, los directamente involucrados en uno u otro sentido, a corregir esos problemas que le son inherentes desde hace mucho tiempo, mismos que generan un funcionamiento adverso, contrario, con el que no se tendría cara suficiente para reclamar los deseos que ahora mismo vienen gestionándose con vistas a lograr la anhelada declaratoria.

   Es deseable, por tanto, que las partes que participamos para el desarrollo del espectáculo taurino: empresarios, ganaderos, toreros, prensa, y aficionados realicemos un mayor esfuerzo, pretendiendo con ello una calidad, calidad que no ha tenido la fiesta de los toros en México desde hace mucho tiempo. Imperan intereses personales y de grupo que dañan severamente el curso que todos pretendemos por lo que el resultado que arrojan diversos festejos ha denigrado, denigra y seguirá denigrando la imagen del espectáculo mientras no suceda un cambio deseado como el que aquí se manifiesta, en aras de sumarnos al proceso de las demandas que buscan ya esa anhelada declaratoria. No olvidemos que manejamos un patrimonio y no cualquier cosa…

   En el lenguaje de los contrarios existe un conjunto de términos de que se valen, para argumentar y afirmar su posición en cuanto a lo que para ellos significa la tauromaquia. Si bien, entre ellos y nosotros nunca va a existir un acuerdo, lo primero que tengo que decir en nuestra defensa, es que respeto su posición, pero no la comparto. Para ello, somos los taurinos quienes debemos valernos también de un ideario o conjunto de teorías que expliquen y justifiquen la posición que tenemos a favor de este espectáculo. De otro modo nos veríamos en una posición bastante incómoda que en nada resuelve el intento por una defensa legítima.

   Ellos emplean palabras como “crueldad”, “tortura”, “sacrificio” desde unas connotaciones verdaderamente extremosas, por no decir que tendenciosas, contando para ello su credo, que a veces raya en lo intolerante.

   Ahora bien, me parece en todo esto que la razón básica de la diferencia ha creado, desde muchos siglos atrás, la más importante de las razones en la que se establecen posiciones, criterios, creencias, ideologías y demás aspectos que han permitido a las sociedades mantenerse en esa permanente situación de conflicto, más que de acuerdo. Cuando todos esos elementos se integran en la dinámica que establecen los tiempos que corren, sucede que sus individuos asumen diversas posiciones, hasta llegar a unas condiciones tan específicas como heterogéneas que acaban siendo muy particulares. Cuando se ha llegado a estos puntos, es porque ya no se tolera al otro y hay que atacarlo. Incluso destruirlo.

   En los toros sucede algo así.

   Más que decodificar, necesitamos entender en su verdadero contexto los términos, palabras y expresiones usadas para descalificar o devaluar el sentido de una corrida de toros. Veamos qué significan al menos dos de esas palabras: “tortura” y “sacrificio”.

   “Tortura” en la Enciclopedia Universal Ilustrada, T. 62. p. 1556 nos remite al sentido del: Dolor, angustia, pena o aflicción grandes.

TORTURA. Der. V. Tormento.

TORTURA. Hist. V. Tormento.

   Del lat. Tormentum. Acción y efecto de atormentar o atormentarse. Angustia o dolor físico. Dolor corporal que se causaba al reo contra el cual había prueba semiplena o indicios para obligarla a confesar o declarar.

   El tormento –en cualquiera de sus expresiones para conseguir su propósito-, era una prueba y medio para descubrir la verdad, decían los defensores de la tortura; pero, realmente era una prueba sumamente inútil y desigual, en la que siempre el inocente perdía y el delincuente podía ganar; porque, o confesaba el inocente, y era condenado, o negaba, y después de haber sufrido el tormento que no merecía, sufría una pena extraordinaria que tampoco merecía.

   Esto nos remite a la antigua práctica que el hombre ha sostenido con distintas especies animales ya sea para sobrevivir o para domesticar.

   “Sacrificio” (Enciclopedia Universal Ilustrada, T. 52, p. 1159): Ofrenda a una deidad en señal de homenaje o expiación. // Fig. Acto de abnegación inspirado por la vehemencia del cariño.

   Sacrificio cruento: Inmolación de una víctima ofrecida a la divinidad.

   Sacrificio cruento o con sangre, llámanse aquellos que se ofrecían con efusión de sangre de animales, ya que Dios, como él mismo dice, dio la sangre como medio de expiación. Las víctimas que podían sacrificarse eran solo los animales llamados puros o aptos para los sacrificios, que son los que se indican en el sacrificio de Noé (Gén., 8, 20) y se expresan en el de Abraham (Gén., 15, 9). Estos, a no ser que en casos especiales se determinase otra cosa, podían ser de cualquier sexo o edad, pero solamente de cinco clases o especies, entre otras el buey o vaca o becerro, carnero u oveja o cordero, macho cabrío, cabra o cabrito (…).

   En lo dicho hasta aquí cabe una representación diferente aunque con los mismos fines: el mito cosmogónico náhuatl. Este se refiere a tres creaciones: la del universo, que se realiza en un momento sin tiempo; la creación cíclica de los soles como movimiento alternado de creación y destrucción y, finalmente, la creación del Quinto Sol o Sol de movimiento que da origen al sacrificio humano para garantizar la permanencia del sol y de los dioses protectores de la humanidad. El mito fundador del Quinto Sol asegura un orden social: no se trata solamente de una interpretación del mundo imaginario, sino de “una intervención práctica en el mundo real que hasta cierto punto es controlable por el hombre”.

   También aquí cabe lo sucedido con Ometochtzin, cacique de Texcoco quien en 1539 fue juzgado por la Inquisición por atreverse a postular la posibilidad de que coexistieran varios mundos y que los hombres pudiesen vivir cómodamente entre ellos. Ometochtzin aseveró que:

Dado que los diversos frailes llevaban vestimentas diferentes, sostenían doctrinas diferentes y realizaban prácticas evangélicas diferentes (cuando ya había iniciado el proceso ya fuese de sincretismo o de resistencia cultural que se afincan en épocas históricas posteriores a la conquista), tal como en el periodo precolombino los diversos pueblos de México tenían diferentes formas de rezar, de vestirse y de hacer sacrificios, no entendía por qué las antiguas prácticas no podían tener asignado un lugar propio, al lado de las múltiples variaciones cristianas.

   Con todo lo anterior, como primer ejemplo, es que estamos viendo una serie de influencias externas, de aculturación propia del hombre inmerso en una sociedad compleja, y la otra que se produce en el contexto de la conquista española. Como resultado de esos dos procesos entre muchos otros, se tiene el hecho de que surge otro estadio social el cual evoluciona, da un paso más allá respecto a la anterior. En este caso puede entenderse que con el padre español y la madre indígena ocurre un maridaje que desde luego no fue movido por otra causa que no fuera la dominación. En la conquista la cruz y la espada fueron los principales instrumentos que se pusieron en práctica para hacer válido ese estado de cosas. Sin embargo la asimilación o mestizaje fueron, entre otros efectos afortunados, parte de ese resultado.

   Me parece que nosotros, los taurinos debemos plantearnos el hecho de encontrar verdaderas razones de peso que justifiquen la presencia no sólo del espectáculo en cuanto tal, sino establecer los parámetros y las razones que permitan defender su pervivencia. Entiendo que “crueldad”, “tortura” o “sacrificio” son, entre otros, un conjunto de hechos consumados cuyo propósito es comprender el dolor que significa la práctica de cualquiera de estos términos y que a nadie parece justo, sobre todo cuando existe de por medio premeditación, alevosía y ventaja. Sin embargo, para explicar la presencia de la tauromaquia en el entorno de nuestro tiempo, debemos apelar a una serie de razones que parten del hecho de que a lo largo de varios siglos se han integrado suficientes condiciones que la validan. Por eso considero necesario hacer este ejercicio para integrarlo en su defensa.

CONCLUSIONES.

   Cuando el imperativo en la justicia, la historia, la sociedad y en otros muchos aspectos de la vida es la verdad y esta, concebida como ideal del absoluto, aunque sólo sea posible alcanzar una dimensión relativa de la misma, se hace necesario por tanto un balance del conflicto no sólo de posturas. También de ideologías que vienen dándose con motivo de si son pertinentes o no las corridas de toros.

   Veamos.

   La animalidad y la humanidad tienen sus marcadas diferencias. Que tenemos deberes, derechos y obligaciones para con todas las especies animales, por supuesto que sí. Que debemos preservarlas evitando así su desaparición o extinción, también. En el caso concreto del toro de lidia, esta ha sido una especie cuya pervivencia ha sido posible para convertirla en elemento fundamental del espectáculo que hoy es motivo de polémica. El toro es un mamífero cuyo destino se centra en no otra cosa que para los propósitos mismos de la tauromaquia. Sin esta expresión milenaria y secular, ese hermoso animal sería uno más de los muchos condenados al matadero y su carne y derivados puestos al servicio de una sociedad de consumo, sin más.

   Pero sucede que tras un largo recorrido, el toro es y ha sido una de esos elementos de la naturaleza que han pasado a formar parte del proceso de domesticación. El hombre antiguo vio en él unas condiciones de morfología y anatomía proporcionadas, que se mezclaban con fortaleza, musculatura y belleza armónica que quizá no tenían otras especies del amplio espectro del ganado mayor. El hombre moderno, en particular los hacendados y luego los ganaderos, llevaron esa domesticación primitiva a terrenos de la crianza más sofisticada y precisa hasta lograr ejemplares modelo. Cumplido ese principio, mantienen vigentes tales propósitos, teniendo como resultado hoy día un toro apto para el tipo de ejercicio técnico o estético tal y como se practica en nuestros tiempos. Por tanto, no ha sido una tarea fácil, si para ello deben agregarse factores relacionados con el tipo de suelo, de pastos, la presencia de fuentes de agua, de alimentación y demás circunstancias que suponen un desarrollo correcto mientras permanecen en el campo, a la espera de ser enviados a la plaza.

   Ya en este espacio, su presencia cumple una serie de requisitos no sólo establecidos por ritual, usos y costumbres o el marcado por un reglamento o legislación hecha ex profeso para permitir que el desarrollo de la lidia en su conjunto, se realice dentro de los márgenes más correctos posibles, en apego a todos esos principios, mismos que una afición presente en la plaza desea verlos materializados.

   Ahora bien, ritual, usos y costumbres y el mismo principio legislativo que determinan el desarrollo del espectáculo, no solo consideran, sino que dan por hecho que uno de los componentes en el desarrollo de la lidia es el factor en que el toro es sometido violentamente hasta llevarlo a la “muerte previa” (la “muerte definitiva” ocurre en el matadero de la propia plaza). Esa “muerte previa” ocurre en presencia de los asistentes todos, como culminación de un ritual que complementa los propósitos de un espectáculo en el que todos los actores participan (lo que para los contrarios es la tortura misma) en aras de que se produzcan efectos de disfrute o goce, celebrados colectiva, multitudinariamente en la decantación a una sola voz del término o expresión que mejor lo explica. Me refiero a la voz expresiva o interjección “olé”, que viene de ·ualah”, y cuya connotación más precisa sería entendida bajo el peculiar significado de “por Dios”.

   En una invocación concatenada entre presente y pasado y estos eslabonados con un sinfín de elementos configurados a lo largo de siglos, explican que la tauromaquia es o se convierte en un legado, cuyo peso histórico acumula infinidad de circunstancias que han podido configurar su significado, ese que hoy rechazan ciertos sectores de la sociedad moderna, la cual parece negarse a escuchar las voces y experiencias del pasado, cuando solo tiene puesta la mirada en ese objetivo que para ellos es maltrato a los animales.

   La cultura que compartimos, que nos formó y moldeó tiene, entre sus complejos ingredientes, aquellos que nos permiten entender que efectivamente hay un maltrato, pero lo toleramos en virtud de que proviene de toda esa superestructura racional o irracional con la que, como sociedad estamos formados. En nuestro caso, asumimos la tolerancia y no sé si como redención para superar el sacrificio y muerte de varios toros durante un festejo. No por ello somos necesariamente crueles e insensibles. Sabemos y entendemos los taurinos que per se, esa parte culminante para la vida de un toro bravo se convierte en una muerte gloriosa (principio de una teoría compleja relacionada con los diversos significados que podría tener este término desde lo religioso o lo ideológico, dos factores que por sus composiciones son suficiente razón para detonar la polémica).

   Así pues: los grupos contrarios a la celebración de las corridas de toros tiene sus propios puntos de vista, discutibles o no. De ese mismo modo, nosotros los taurinos también estamos en derecho de defender, legitimar o justificar la presencia y permanencia del espectáculo taurino, asunto que no es casual. Que no es de ayer a hoy, que ha tenido que tomar muchos siglos de formación y consolidación para, en su condición primitiva, también evolucionar.

   Por ahora este es, uno entre muchos de los elementos de defensa que hemos de seguir mostrando para dejar en claro cuáles son las razones para garantizarle pervivencia segura a la tauromaquia. De ahí que continuemos con dicha labor, hasta tener los elementos puntuales y contundentes con que seguiremos dando nuestra propia batalla a su favor.

 Ciudad de Tlaxcala, enero de 2012.

Ciudad de México, septiembre de 2016.


[1] Aversión obsesiva hacia las personas homosexuales.

[2] Rechazo a los bisexuales, a la homosexualidad o a las personas bisexuales respectivamente.

[3] Fobia a las lesbianas.

[4] Odio a los transexuales.

[5] Fernando Savater: Tauroética. Madrid, Ediciones Turpial, S.A., 2011, 91 p. (Colección Mirador)., p. 18.

[6] Op. Cit., p 31.

[7] Sándor Márai: El último encuentro. Barcelona, 2ª edición. Publicaciones y Ediciones Salamandra, S.A., 2010. 187 p. (Letras de Bolsillo, 97), p. 110-114.

[8] Savater: Tauroética…, op. Cit., p. 14-15.

[9] Desde el ruedo: Animalistas inhumanos. Disponible Octubre 11, 2011 en: http://www.altoromexico.com/2010/index.php?acc=noticiad&id=9886

[10] Arqueología mexicana. “México en la lista del patrimonio mundial de la UNESCO”. México, CONACULTA-INAH. Edición especial 39, 90 p. 2011, p. 11.

[11] Op. Cit., p. 15.

[12] El País. Edición mexicana, del 30 de julio de 2011, p. 44. “Los toros, asunto artístico”. Nota de Antonio Lorca.

ORLAS

EDITORIAL. 

¿DESPUÉS DEL ESTADIO “AZUL” SEGUIRÁ LA PLAZA “MÉXICO”?

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE. 

   Hace apenas unos días circuló esta nota por internet:

CRUZ AZUL LE DICE ADIÓS AL ESTADIO AZUL

Disponible en internet agosto 5, 2016 en:

https://deportes.terra.com.mx/futbol/liga-mx/cruz-azul-le-dice-adios-al-estadio-azul-podria-jugar-en-el-azteca,12239c160c84cf6e0dcc695ba6dee56a14os0tuf.html

El complemento de la nota vino en esta otra:

ESTADIO AZUL SERÁ DEMOLIDO EN 2018

Disponible en internet agosto 5, 2016 en:

http://deportes.televisa.com/futbol-mexicano/2016-08-04/oficial-estadio-azul-sera-demolido-2018/

   De lo anterior se deducen infinidad de especulaciones, pues con lo visto hasta aquí se da por hecho que el inmueble ubicado junto a la plaza de toros “México”, desaparecerá en 2018 a cambio de convertirlo en un espacio donde se levantará un hotel, así como un centro comercial.

   Tanta especulación inmobiliaria como se viene dando de unos años para acá en la propia ciudad de México hace de casos como el que se refiere, un apetitoso banquete de opciones para cambiar el giro en el uso de suelo, por lo que lo visto hasta aquí causa verdadero temor de lo que podría suceder con el predio de la plaza “México”, de la que para los constructores no deberá interesarles la obra, sino el terreno. Sin embargo, y a raíz de que han sucedido comportamientos misteriosos, sin que tengamos hasta la fecha una idea clara sobre qué sucederá con el coso, valgan aquí varias anotaciones de lo que se ha venido acumulando hasta el momento.

   Sólo para terminar con asuntos relacionados con el destino de la plaza, se dicen tantas cosas que van de cercenar el tendido general (sol y sombra), de techar lo que reste del recinto y con las modificaciones que resulten, adecuar los espacios a nuevos usos. El inmueble hoy día requiere un mantenimiento mayor, pues sus condiciones como obra muestran abandono, puntos muy claros donde hay desprendimiento, fractura y demás aspectos que la ingeniería civil tendría que atender. Los tendidos originalmente desplegados en ese gigante de cemento, contaban entre otras condiciones de confort con la de la isóptica, es decir aquella razón en la que sentarse en cualquier punto del tendido (numerado o general) significaba apreciar los acontecimientos en el ruedo con una visión muy clara de las cosas. Hoy en día, y bajo las alteraciones a la obra original, se perdieron esas virtudes. Los baños, de mujeres y hombres son auténticas pocilgas y requieren una puesta al día, de conformidad con los reglamentos que deben aplicar en esos casos.

   Durante los últimos festejos que se celebraron a comienzos de este 2016, el espacio previo a la entrada a los tendidos estaba convertido en un auténtico mercado, es decir, deben haberse autorizado infinidad de permisos para permitir el comercio de alimentos, bebidas y hasta de artesanías, libros y otros objetos. Esperamos se regule y se ponga orden incluso a la distribución en pasillos más apropiados. De lo anterior se desprende la pregunta que se mantiene en el aire desde hace muchos años: ¿Cuándo habrá un museo de sitio en la propia plaza de toros “México”?

   Y luego, todo lo relacionado con el hecho de quién o quiénes manejarán las riendas de la plaza, también sigue siendo hasta ahora todo un misterio. Se mencionan nombres como los de Alberto Bailleres, Xavier Sordo Madaleno como nuevos propietarios y accionistas de la empresa (no dueños, el dueño actual sigue siendo Antonio Cosío) con el apoyo de Mario Zulaica y Mario del Olmo. Se dice también que la temporada de novilladas, que ya tendría que estar muy avanzada en estos momentos, comenzará a finales de agosto, con festejos que se celebrarán los sábados por la noche, incluyendo algunos domingos, todo con objeto de cumplir con lo establecido por el reglamento y así poder obtener el Vo.Bo. para la celebración de la próxima temporada grande 2016-2017.

   Estamos ayunos de información concreta, y ya es momento como para que se diga “esta boca es mía” en términos de oficializar y materializar una temporada indispensable, pues de ello depende que no pierda una generación más de novilleros, que los debe haber y todos muy dispuestos a enfrentarse al destino como lo dispone la tradición. Creo incluso, que se liberarán una serie de circunstancias en que las ganaderías “favoritas” dejen de serlo para que contemos con un abanico de posibilidades que contenga propuestas como las de encierros venidos de otras tantas dehesas que por años no se les ha visto por aquí. Incluso, de ser necesario, los taurinos estamos dispuestos a poner en marcha un proceso de modificación tendiente al hecho de que se requiere de una nueva tauromaquia, renovada, puesta al día, y de acuerdo a ciertos principios elementales que permitan eliminar aspectos que hoy día no solo cuestionan los antitaurinos, sino los propios taurinos que se saben conscientes de esa adecuación pertinente. Es necesario por tanto un trabajo conjunto, de todas las partes y de todos aquellos que quieran involucrarse con propuestas, pues contamos con ellas y podemos sentarnos a discutir con vistas a mejorar un espectáculo a la baja. ¿Cuándo comenzamos?

6 de agosto de 2016.

ORLAS

EDITORIAL. 

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

LOGRARON SU OBJETIVO.

   Primero observé este encabezado:

LOGRARON SU OBJETIVO_TERRA.COM.MX_27.07.2016

   Luego me fui a la nota:

LOGRARON SU OBJETIVO_TERRA.COM.MX_27.07.2016_2

Disponible en internet julio 27, 2016 en:

https://noticias.terra.com.mx/mexico/murieron-80-por-ciento-de-animales-de-circo-en-mexico,06811a6df1a29d32df46920ce169ebba1a645vbx.html

   Y de ahí nos enlazan a la “liga” siguiente:

LOGRARON SU OBJETIVO_MILENIO_27.07.2016_3

LOGRARON SU OBJETIVO_MILENIO_27.07.2016_4

Disponible en internet julio 27, 2016 en:

http://www.milenio.com/estados/Murio_80_por_ciento_de_animales_de_circo-Semarnat_animales_de_circo-animales_de_circo_0_781721843.html

   De todo lo visto hasta aquí no queda más que decir: lograron su objetivo.

   La prohibición que puso fin a la presencia de animales en los circos, desarticuló un esquema profundamente organizado en el que estas unidades artísticas operaban. No pretendo entrar en detalle sobre el hecho de si era o no conveniente la continuidad de tales expresiones, pero el hecho es que a partir de la presente información, nos podemos dar cuenta que una mala supervisión, un mal seguimiento produjo en el corto periodo de un año esta tragedia.

   Una previsión inexistente del dispositivo que vendría enseguida nos ofrece el escenario fatal en el que no hubo condiciones aptas para el alojamiento masivo que se creaba a partir de la medida. Habrían sido necesarias diversas medidas de control para canalizar a diversas especies a zoológicos o espacios más adecuados, dignos de esas especies con objeto de preservarlas, estabilizarlas y adecuarlas a un nuevo hábitat. Sin embargo, como el propósito era terminar de cualquier forma con aquellas condiciones que se manifestaban en los circos es encontrar perfectamente explicada aquella frase y sentencia que decía: “¡Mátalos. Después viriguas…!”

   La nota que hoy ha sido divulgada en Milenio –periódico que por otro lado no es santo de mi devoción-, nos ofrece la penosa realidad en que terminó para muchos animales su situación en los circos. Antes que proceder a una medida de tales dimensiones habría sido necesaria una acertada solución, misma que también debió estar incluida por mandato en la disposición respectiva. Si ello no ocurrió, el resultado, como vemos, era de esperarse.

   Todo lo anterior apunta a ese intento que amenaza a las corridas de toros, cuya compleja estructura no solo compromete a miles de personas que formal o informalmente tienen un ingreso honesto, sino que ello podría originar una desestabilización sin precedentes, pues dicho ganado ha estado sujeto, por siglos, a una crianza y producción sostenida por particulares que saben perfectamente que ese proceso –de alterarse-, haría crisis en el campo mexicano. Suficiente tenemos con la desertificación y su falta de reorganización. Suficiente tenemos con el cambio climático mismo que está reaccionando de manera impresionantemente rápida, causando desolación, inhabilitación de tierras para cultivo o de crianza extensiva.

   En la medida en que el sector taurino sepa poner en práctica medidas de reparación, adecuación y adaptación de sus sistemas, adaptándose a los tiempos que corren pero sin que ello origine alteración de la esencia original (es decir se altera la forma en tanto que el fondo permanece) estará en condiciones de justificar su pervivencia. No basta con la visión hasta aquí contemplada y que abarca la situación rural. En el espacio urbano son necesarias muchas modificaciones, e incluso en la normativa (para lo cual dispongo de varias propuestas de sencilla adaptación a los tiempos que corren). En fin, es necesaria una revisión en la parte corporativa, en las convenciones tradicionales y hasta en su debida promoción. Convienen por tanto, las más mesas posibles de trabajo y discusión que poco a poco vayan llegando a las conclusiones pertinentes. Esto toma tiempo, pero hay que comenzar. Estoy seguro que cada sector o estamento tendrá algo que decir a su favor. E incluso en su forma. Sin embargo es necesario depurar los sistemas anacrónicos que arrastra el espectáculo para ponerlo al servicio de la modernidad, con objeto de que las voces contrarias desistan de su empeño.

   No quisiéramos que de la tauromaquia pueda generarse otra escena de desgracia como la surgida en torno a los circos.

27 de julio de 2016.

ORLAS

EDITORIAL. 

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

 C. Citlalli Hernández Mora

C. Darío Carrasco Aguilar

Diputados del partido político MORENA. 

   Los habitantes de la recientemente declarada ciudad de México, estamos conscientes de que en breve se pondrá a debate la nueva constitución que regirá los destinos políticos de esta ciudad, con lo que todos los aspectos allí abordados, terminarán dando una certeza para que se desarrolle una vida social, política, económica y de avanzada en una megalópolis que requiere respaldos legales. En la medida en que ustedes, integrantes de un partido que aspira a reconfigurar la composición política y con ello recuperarle a los ciudadanos confianza y credibilidad, considero que las primeras decisiones que ustedes deberán tomar tendrán que ser a favor de quienes no solo votaron por sus planteamientos, sino por esas otras mayorías que navegan en la incertidumbre con lo que gozarán, estoy seguro, de respeto y confianza.

   En el “arte de la política” se deben escuchar todas las voces y poner en marcha un mecanismo donde prive el equilibrio. Por tanto, si ustedes convocan al foro-debate que deberá darse este viernes, me parece oportuno que las voces de los taurinos sean escuchadas también.

   Parece ser que los antitaurinos llevan alguna ventaja. Ya lo vemos en la deliberada publicidad que se viene difundiendo por medios electrónicos. La fiesta de toros no es ese “baño de sangre” que imaginan, al punto de que una plaza de toros de pronto se convierte en “terrible manantial” donde la tortura es el fin último de este espectáculo. Dicha representación ha logrado alcanzar 490 años de convivir en nuestra cultura, resultado de una amalgama compleja misma que, al paso de esos casi cinco siglos ha impregnado de diversos sentidos e interpretaciones al que es una sola expresión: la tauromaquia.

   Sepan ustedes que, al sentirse comprometidos con el pueblo, muchos de quienes se integran a una auténtica industria son personas que han buscado un ingreso legítimo, justo, trabajando en el campo o en la ciudad para que dicha maquinaria opere en las mejores condiciones. De tomarse una decisión equivocada; o vulnerar derechos humanos y laborales podrían poner en situación de riesgo a trabajadores y familiares que dependen en buena medida de ingresos obtenidos en el entorno de esta infraestructura.

   Por otro lado, conviene recordar que en la fase actual del capitalismo, el Estado social está vacío. Desde los años 70 del siglo pasado, diversos mecanismos ideológicos buscaron convencer con la idea de que ser moderno es ser neoliberal por lo que desde entonces esa política se impuso. Por tanto, en nuestros días, dicha impronta prevalece al punto de que hemos roto con el pasado. Incluso, ya no somos capaces de disfrutar nuestro presente, pues estamos ansiosos por la felicidad futura. Ese telón de fondo que se han planteado hasta aquí tiene que ver con el hecho de que al negar el pasado, perdemos de vista infinidad de valores con lo que se ha constituido un antiguo legado que nos viene desde hace cientos o miles de años, el cual comenzó prácticamente en condiciones donde privaba la caza, sin más. Al hacernos carnívoros, como seres humanos nos hicimos más inteligentes para ser mejores cazadores e imponernos a otros animales, de ahí que comenzara un proceso que todos conocemos como domesticación.

   De ese principio surgieron otras creencias que se materializaron en rituales, por lo que el del sacrificio y muerte del toro fue una de sus derivaciones, mismas que hicieron suyas diversos pueblos y civilizaciones al grado de que en tantos siglos de cohabitar con nosotros, llega a un punto en el que ha alcanzado expresiones técnicas y estéticas como nunca antes. Acaso, ¿es esto tortura?

   Y más aún. Dicho espectáculo estuvo y ha estado al servicio de causas solidarias, para el apoyo de la obra pública, por mencionar algunos de sus beneficios.

   Es posible en todo caso, que seamos los propios taurinos quienes tomemos decisiones concretas para revitalizar –cada quien desde su parcela-, una serie de factores que se han desequilibrado por causas diversas. En ese sentido, la iniciativa privada, pero también el estado, los gobiernos tendrían que involucrarse para impulsar o estimular una “maquinaria” que necesita, efectivamente como toda maquinaria, un ajuste para seguir funcionando.

   Conviene mejorar sus condiciones, con objeto de que la fiesta de los toros se conserve como un patrimonio, como un legado. Incluso, es posible también revalorar algunos principios que nos vienen, al menos de poco más de dos siglos atrás para poner al día o adaptar el desarrollo del espectáculo de conformidad con los tiempos que corren, pero sin alterar su esencia.

   No creemos que el solo mensaje subliminal de que “los toros no son cultura sino tortura” pues ello proviene de un mal e informado sector que considera a la fiesta taurina como fuente de asesinos en potencia. Para su información, recientes estudios que publica en calidad de síntesis el economista Juan Medina apuntan al hecho de que

   The Lancet, la revista médica más prestigiosa de Europa, ha avalado la inexistencia de repercusiones psicológicas de las corridas de toros en los niños. En un artículo titulado “Children unaffected by attending bullfights”, publicado el 7 de agosto de 1999, The Lancet corroboró que “no hay razones empíricas suficientes para sustentar científicamente la prohibición de entrada de los menores de 14 años en las plazas de toros”. El artículo precisaba que “es difícil la identificación del niño con la violencia cuando lo que ve es la lucha y la muerte de un animal, en un ambiente festivo, de forma esporádica, con unas reglas del juego aceptadas y con una aceptación social del entorno”.

   Estas conclusiones se extrajeron de varios estudios independientes realizados por grupos de investigación multidisciplinares formados por psiquiatras, psicólogos y sociólogos de cuatro universidades distintas. Los informes científicos fueron supervisados y valorados favorablemente por el catedrático de Psicología Clínica de la Universidad del País Vasco, Enrique Echeburúa Odriozola. Tras destacar la rigurosidad metodológica de los cuatro estudios, el profesor Echeburúa, autor de 32 libros y más de 400 artículos científicos, concluyó que “no se puede considerar peligrosa la contemplación de espectáculos taurinos por menores de 14 años, cuando se trata de niños psicológicamente sanos y que acuden a estos festejos de forma esporádica, voluntariamente y acompañados de adultos que tienen actitudes positivas ante las corridas de toros.[1]

   Hasta aquí la cita.

   Con lo divulgado en tan reconocida publicación científica queda invalidada la idea de que los niños se convierten, como se divulga por ahí, en auténticos “asesinos en potencia”.

   En fin, que podría continuar demostrando la pervivencia, la permanencia de la tauromaquia con tantas aristas como posee tan entrañable espectáculo, incorporado a la forma de ser y de pensar de nuestras sociedades, por lo menos las de los últimos cinco siglos. Mucho dependerá de ustedes, de su sensibilidad y objetividad poner en valor los auténticos significados y realidades que posee esa fuente de ingresos, que va del cuidado en la especificidad de las ganaderías extensivas, al negocio no solo de empresarios y capitalistas. También de un sector laboral visible en el medio, y que se dispersa en buena parte del territorio nacional.

   Mucho dependerá que sepan escuchar las voces de los taurinos para que conozcan que también tenemos argumentos de peso, apreciando y defendiendo esa tradición.

   Desde aquí damos un ¡SÍ! a los toros.


[1] Juan Medina: Tauronomics. Economía y activismo taurino. 1ª ed. U.S.A., CreateSpace, 2016. 129 p. Tablas., p. 117-8.

ORLAS

EDITORIAL. 

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.  

DESTINO Y CONSAGRACIÓN DE VÍCTOR BARRIO.

In Memoriam.

FOTOGRAFÍA_FELIPE CAPARRÓS CRUZ (JAÉN)_YENEOS

Fotografía: Felipe Caparrós Cruz (Jaén). “Yeneos”[1]

   Pamplona se ha vuelto por estos días, centro del universo taurino, debido a que con motivo de las fiestas de su santo patrono –San Fermín-, retorna ese ciclo en el que no solo es la conmemoración religiosa. También profana y popular con una fuerte carga de tradición, usos y costumbres. Por desgracia, el curso de las mismas se vio empañado por la tragedia en la que el diestro Víctor Barrio encontró la muerte en la plaza de toros de Teruel al sufrir una cornada en el tórax.

   Tal cual lo difunde una página web aludiendo a las “fiestas en Pamplona”: “Se puede morir” durante el encierro. Y esa es, en esencia para muchos diestros, lo mismo a pie que a caballo la razón por la que decidieron hacer suyo tan arriesgado destino. Para todos morir se convierte en un acto heroico como puede serlo, en otro sentido, aquel otro desenlace que ocurre en la figura del toro, complemento de una puesta en escena cargada de ritualidad como milenios tiene de conservarse. Y frente al hecho de que para muchos resulta difícil comprender esos significados donde sacrificio y muerte habitan en su condición más natural, el hecho es que toro y torero; torero y toro no es que concreten en ningún sentido el traído y llevado argumento de la tortura. Lo que ambos ponen en práctica es la consagración sin más, pero entender y aceptar tal condición pone en conflicto a diversas sociedades hasta el punto del debate y cuestionamiento.

   Sin embargo, considero que dos son las razones de que la tauromaquia se conserve hasta hoy encarando embates más que reflexiones. El filósofo francés Francis Wolff pregunta: ¿cuáles son las causas profundas en la modernidad y el significado para la humanidad de la condena actual a la fiesta?

   Y él mismo pone en valor el hecho de que estamos frente a una representación atemporal. Junto a este postulado, quien escribe plantea que el espectáculo de los toros posee una fuerte carga de anacronismo (si por anacronismo, según el “Diccionario de la Real Academia Española” (DRAE, por sus siglas) es el “Error consistente en confundir épocas o situar algo fuera de su época). Y más aún. En su reciente publicación, TAURONOMICS. Economía y activismo taurino (2016) Juan Medina su autor, afirma y en cierta medida cuestiona en las conclusiones de su interesantísimo estudio que

Quienes mantienen que en pleno siglo XXI los toros resultan anacrónicos, deben creer que la naturaleza humana ha cambiado por llevar un Smartphone en el bolsillo (…)

Aunque por otro lado, consigue valorar y equilibrar este sentido cuando afirma

(…)Tan necesaria son ahora las corridas como en la antigua Grecia lo eran los ritos y juegos del toro. El teatro, la literatura, la tauromaquia, el arte en general, son estrategias simbólicas del ser humano para comprenderse y asumir su destino fatal. En el ruedo, el hombre sale al encuentro de la animalidad, la mira de frente, la encauza y la sublima, poniendo en riesgo su propia vida.

   Y continúa diciendo

   El componente atemporal del mito explica el carácter anacrónico que para muchos posee la tauromaquia. Afrontar con entereza el sabernos mortales difícilmente cabe en una sociedad que oculta la muerte de personas y animales en tanatorios (instalaciones en que son depositados los cadáveres durante las horas que preceden a su inhumación o cremación, según lo valora el DRAE) y mataderos, tan rentables como clandestinos. Las corridas de toros herencia de la cultura clásica, resultan herméticos para ese canon anglosajón que amenaza con aniquilar la riqueza cultural del planeta. Mientras el arte y la política degeneran hoy en espectáculos carentes de sustancia, la tauromaquia comprende valores éticos y estéticos que son escuela de la vida buena.

   Ya, pero en el teatro no se tortura…

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En cosa de días realizaré análisis y comentarios de este libro.

   Por todo lo anterior, tanto el Dr. Raúl Aragón López como quien firma, establecemos en la introducción de la “Historia de la cirugía taurina en México”, libro que venimos preparando cuidadosamente:

   La medicina en todas sus expresiones, ha estado presente desde que el hombre, en sociedad se enfrentó a la necesidad de curar enfermedades que otros integrantes presentaban ya fuese por razones externas e internas, de edad o de todas aquellas circunstancias que las causaran. Vino con el tiempo el estudio, aplicación y especialización que incluían intervenciones quirúrgicas así como el uso de las más avanzadas tecnologías.

   En ese sentido, la tauromaquia no ha escapado a dichas bondades, ya que todos sus integrantes o actores, han sido o son susceptibles de diversos percances que han puesto en riesgo sus vidas. Determinadas muertes, cornadas y otras heridas, que generan la intervención de médicos, enfermeras y todos los servicios en torno a ello, así como las visiones reglamentarias o sanitarias que son obligatorias en estos casos, han permitido que esa comunidad se vea respaldada, garantizando así un servicio apropiado. Si bien todavía es posible observar fallas, o ausencia de tal circunstancia en algunos casos, la tendencia es lograr en forma por demás completa tal prioridad y segura atención.

   El caso de Víctor Barrio viene a ser, en estos momentos motivo para una profunda reflexión y no defenestración. Quien decida un destino como este, se sabe absolutamente responsable de todos los significados que generan poner en riesgo su vida. La tauromaquia es, a lo que se ve, una profesión tan riesgosa como muchas otras. Sin embargo, los riesgos que conlleva materializar un ritual que se vincula con el sacrificio; incluso con el holocausto, representan la dedicación toda a que se entregan personajes que se tornan, ya lo decía al principio auténticos héroes.


[1] Para entender el significado que tendría el término “Yeneos”, sugiero acudir a la siguiente liga:

http://www.namekun.com/es/significado-de-nombre/yeneos

ORLAS

EDITORIAL. 

LA TAUROMAQUIA EN LA CIUDAD DE MÉXICO: CONVIVENCIA CERCANA A LOS CINCO SIGLOS.

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

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La plaza de toros “México” el pasado 31 de enero de 2016. En esa ocasión, dicho escenario registró un lleno total. Fotografía del autor.

   La ciudad de México ha sido, desde hace varios siglos, el centro dominante donde se han concentrado culturas, poderes –políticos o religiosos-, sin faltar otros aspectos que como el taurino tiene muchas historias por contar.

   Desde el 24 de junio de 1526, fecha de la primera noticia en los registros taurinos, pocos años después de consumada la conquista y hasta nuestros días, permite entender que en ella se concibieron y se han concebido las mejores páginas del repertorio de un espectáculo que arraigó en el gusto popular, y que hicieron suyo otras culturas, las cuales en su complejo entendimiento, lograron consolidar el mestizaje, sobre todo a lo largo del virreinato; y luego durante el siglo XIX, donde el valor de lo mexicano fue uno de los grandes anhelos entre su población. Puede apuntarse además, que en el siglo XX se afirmó por obra y gracia de otros tantos capítulos, y llega a este XXI enriquecida y admirada por nuevas generaciones.

   Se sabe que en 490 años, ha habido poco más de 50 plazas de toros, donde más de alguna ocupó sitios tan emblemáticos como el de la Plaza de la Constitución. Me refiero a la Plaza Nacional de Toros, que funcionó de 1822 a 1825. La gran mayoría de ellas fueron de madera, por lo tanto eran efímeras, pero no por ello escapaban al hecho de mostrar sorprendentes diseños arquitectónicos. Tal es el caso de la del Volador (1586-1815), la Real Plaza de Toros de San Pablo (1788-1858), la del Paseo Nuevo (1851-1867) o la del “Coliseo” (1888-1890), por ejemplo.

   Cientos, quizá miles de funciones taurinas se han celebrado en esta ciudad, reuniendo a entusiastas aficionados que al poder de convocatoria de carteles y toreros de fama, han acudido en distintas épocas y también por diversas razones. Una de ellas es el de la beneficencia, por cuyos motivos, ha habido muchas ocasiones en las que la solidaridad se ha hecho presente en apoyo a damnificados, a los bancos de sangre; e incluso a la obra pública, o en respaldo, por ejemplo al pago de la deuda de México con los Estados Unidos de Norteamérica (1877). De igual forma en 1938, cuando organizado un festejo, este fue con objeto de reunir fondos para el pago de la deuda petrolera.

   Tras un periodo de prohibición impuesto a raíz de motivos administrativos (1867-1886), la ciudad quedó privada del espectáculo. Reanudado este en 1887, se intensificó desde entonces la presencia de otras plazas así como de nuevas generaciones de aficionados. Surgieron diversos medios de comunicación en la prensa escrita que divulgaron este espectáculo y llegado el siglo XX de la mano con la modernidad, ello permitió –entre otras cosas-, que se construyera la primera plaza de toros de mampostería. Se trata de la plaza de toros “El Toreo”, ubicada en la colonia Condesa y que funcionó de 1907 a 1946, mismo año en que también fue inaugurada la que sigue siendo hasta hoy, el escenario taurino por excelencia: la plaza de toros “México”.

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Plaza de toros “El Toreo” en 1907. Col. del autor.

   En todo ese conjunto de espacios se han reunido para solaz y esparcimiento de diversas épocas y generaciones, toros y toreros que, en su conjunto nutrieron y siguen nutriendo el imaginario colectivo a tal grado que en buena medida, la historia de la ciudad de México no se entendería desde el territorio de los espectáculos, como un espacio de celebración en el que, desde siglos atrás hubo grandes festejos en ocasión a la entrada de virreyes, o por el fin de una guerra. De igual forma, la independencia de este país también fue motivo para celebrarla en lo taurino. No faltaron razones cívicas o religiosas acompañadas del festejo respectivo que luego, con el paso de los años y otros ritmos, se adaptaron a un calendario peculiar, ese en el que se organizan las así llamadas “temporada chica” o de novilladas, y la “temporada grande” o de corridas de toros. Ese conjunto de funciones, ha estado sujeto, por lo menos desde 1895 y hasta nuestros días a un reglamento taurino el cual, en consonancia con los usos y costumbres, ha logrado llegar hasta este siglo XXI, manteniendo y conservando auténticos valores rituales y de tradición. Es decir, un auténtico patrimonio.

   Como se habrá podido comprobar, la tauromaquia a través de casi cinco siglos se ha convertido en un auténtico legado, intangible sin más, que debe conservarse.

   A esta ciudad, han venido las mejores ganaderías, los más consagrados toreros nacionales y extranjeros. En torno a sus plazas se han forjado legiones de entusiastas aficionados y los medios de comunicación han hecho labor de difusión en prensa que abarca ediciones emblemáticas, de colección, sin faltar la importantísima presencia de la radio y la televisión hasta llegar a las expresiones digitales a través de internet, con lo que su difusión está garantizada, no solo a escala local. También a nivel global. En otro sentido, la producción bibliográfica con tema taurino es otro rico complemento a la amplia literatura que comprende este tema de vida cotidiana tan arraigada a la historia de la gran ciudad de México.

   Muchos taurinos estamos convencidos de que dicho espectáculo debe pervivir puesto que se trata de un sistema en el que participan no solo los protagonistas en esa puesta en escena tan peculiar, sino un conjunto muy importante de personas quienes encuentran un medio legítimo de ingresos. Con ello se incentiva el resto de una compleja estructura que se extiende, por ejemplo, hasta las propias ganaderías, que son por así decirlo, soporte y nutriente de la materia prima fundamental para este espectáculo: el toro de lidia.

PANORÁMICA PLAZA MÉXICO_31.01.2016

Panorámica del coso de Insurgentes la misma tarde del 31 de enero de 2016. Fotografía del autor.

   La fiesta de toros es, hoy en día, una expresión celebratoria que reúne aquella tipología difícil de ser aceptada por nuevas generaciones, las cuales se han decantado por influencias propias de la postmodernidad, sustento ideológico que no se corresponde con aspectos que han definido al hombre y su cultura desde muchos siglos atrás. Renunciar al hecho de que “el pasado nos constituye”, hace que lo antiguo y lo moderno se confronten, por lo que se ha exacerbado la postura de quienes la consideran anacrónica, fuera de lugar, o bajo el argumento de que en ella se comete tortura.

   En todo caso, ante el hecho de que allí se desarrolla una puesta en escena que incluye en su compleja representación el sacrificio y muerte de un toro, esto va ligado con antiguos rituales. Milenarios unos, seculares otros; que al fin y al cabo, son la suma de circunstancias que culminan en auténtica ceremonia.

   Cierro aquí con una hermosa cita que recoge el historiador Juan A. Ortega y Medina refiriéndose al viajero extranjero Brantz Mayer (autor de la obra México lo que fue y lo que es), quien estuvo en nuestro país en el primer tercio del siglo XIX. Mayer:

estuvo a punto de apresar algo del significado trágico del espectáculo cuando lo vio como un contraste entre la vida y la muerte; un “sermón” y una “lección” que para él cobró cierta inteligibilidad cuando oyó al par que los aplausos del público las campanas de una iglesia próxima que llamaba a los fieles al cercano retiro de la religión, de paz y de catarsis espiritual.

   Y si hermosa resulta la cita, fascinante lo es aquella apreciación con la que otro gran maestro e historiador, Edmundo O’Gorman se encarga de envolver este panorama:

Junto a las catedrales y sus misas, las plazas de toros y sus corridas. ¡Y luego nos sorprendemos que a España de este lado nos cueste tanto trabajo entrar por la senda del progreso y del liberalismo, del confort y de la seguridad! Muestra así España al entregarse de toda popularidad y sin reservas al culto de dos religiones de signo inverso, la de Dios y la de los matadores, el secreto más íntimo de su existencia, como quijotesco intento de realizar la síntesis de los dos abismos de la posibilidad humana: “el ser para la vida” y el “ser para la muerte”, y todo en el mismo domingo.

   En espera de que estos apuntes sean de utilidad, sobre todo para aquellos asuntos cuyos fines persiguen alentar con ello su presencia; y todo con vistas a conservar como es nuestra intención, este espectáculo en la ciudad de México; justo en momentos previos a la discusión y aprobación de la primera Constitución en esta megalópolis.

   Por lo tanto, es la Tauromaquia, y no puede ser de otra forma, un patrimonio vivo construido a lo largo de casi cinco siglos, mismo que se encuentra en legítimas condiciones de transitar en los años por venir.

Ciudad de México, mayo de 2016.

ORLAS

UNA VISIÓN GENERAL DE LA TAUROMAQUIA EN MÉXICO. DE 1526 A NUESTROS DÍAS.

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

 EDITORIAL.

   Para nosotros, los mexicanos, de siempre ha sido importante realizar un balance histórico de cuanto ha generado, hasta estos momentos, la diversión popular de los toros, espectáculo que España desplegó y heredó en América, desde los primeros años del siglo XVI y que, por circunstancias muy especiales, se mantiene vigoroso en algunos de los países que hicieron suyo para siempre este misterioso esplendor que reúne arte, técnica, valor, gracia, y un largo etcétera de virtudes que por sí mismo lo hacen único.

TORNEOS_MASCARADAS_y FIESTAS REALES...

Portada del rarísimo Libro nuevo de escaramuza, de gala, a la jineta, por Don Bruno José de Moria Melgarejo (Puerto de Santa María, 1737), demuestra la posición y el traje usual del caballero, la silla y arreos del caballo, y la manera de sacar el brazo con la rienda, a que tanta importancia se da en todas las obras de jineta.

Fuente: Manuel Romero de Terreros, Marqués de San Francisco: Torneos, mascarada y fiestas reales en la Nueva España. Selección prólogo de Don (…). México, “Cultura”, tomo IX, N° 4, 1928. 82 p.

   Cinco años después de la capitulación de la ciudad de México-Tenochtitlan, a manos de los españoles (acontecimiento ocurrido el 13 de agosto de 1521), y justo el 24 de junio de 1526, se tiene noticia de la primer función taurina realizada en nuestras tierras, siendo el propio conquistador Hernán Cortés quien la consigna en su quinta carta-relación, enviada al monarca Carlos V en septiembre de ese año; por lo que el hecho alcanza dimensión histórica. Pronto, los ejercicios de caballería adquirieron fama y sinfín de fiestas se organizaron a lo largo de tres siglos virreinales que recogen infinidad de testimonios donde caballeros de rancio abolengo, miembros de la nobleza más encumbrada, tuvieron oportunidad de demostrar sus habilidades, a la brida y a la jineta, así como los hombres del pueblo llano que también se incorporaron al espectáculo, representando discretamente su papel a pie, que para el siglo XVIII se convirtió en una declaración más abierta y también definitiva.

CORTÉS EN SU CABALLO MORCILLO

Cortés en su caballo Morcillo.

Fuente: “Artes de México”, N° 141, año XVIII, 1971. Senderos de México, p. 35.

   Formas y medios para la realización de diversas funciones taurinas, llámense plazas y la materia prima, el toro, también jugaron un papel determinante que se desarrolló plenamente aunque sin tomar carta de profesionalización, tal y como se da desde poco más de un siglo hasta nuestros días. Entonces, las plazas eran obras efímeras, construidas para satisfacer la demanda temporal, que luego eran desmanteladas. Infinidad de escenarios se erigieron para servir como espacios para la conmemoración de diverso orden, y entre muchas, la muy conocida plaza del “Volador” (que funcionó entre 1586 y 1815) instalada en pleno corazón de la capital novohispana, tuvo las características de permanencia, ajustándose a esos patrones donde todo era adecuarse a los fastos que se celebraban en diversas épocas de cada año. Por otro lado, diversas haciendas, si hemos de entender que la hacienda en cuanto tal surgió a mediados del siglo XVII tan luego el episodio de la encomienda se había eclipsado y que el repartimiento forzoso de indios había entrado también en decadencia, nutrieron de ganado “criollo” a esa enorme cantidad de funciones taurinas efectuadas en diversas latitudes del territorio mexicano. Con tales soportes, los toreros de a caballo y a pie encontraron el medio adecuado para desarrollar sus personales virtudes, siendo notable la enorme cantidad de personajes -anónimos en su mayoría-, pero que quedan ubicados en las relaciones y descripciones de fiestas que nos permiten entender el ritmo y el pulso tan notables en el entorno de nuestro espectáculo de toros, que ya no era español del todo. La enorme aportación de los antepasados -criollos y mestizos-, hizo que la diversión popular adquiriera tintes que marcaban un distanciamiento con las raíces. La forma, pero no el fondo fue lo que cambió en estas latitudes.

   Con la revolución de independencia nacional (1810-1821) y México convertido en una nueva y gran nación, se manifestó un importante síntoma que también reflejaba esa independencia, que podríamos entenderla como relajamiento, puesto que los toreros de aquellas épocas ejercieron notable influencia en sus formas de hacer y entender el toreo. Durante un largo recorrido, que va de 1835 a 1886 los acompañó un diestro gaditano, Bernardo Gaviño y Rueda (1812-1886), quien trajo -sin haber sido más que contemporáneo de “Paquiro” y “Cúchares”- las formas del toreo de avanzada en aquel tiempo y que implantó, pero también sometió a un mestizaje en los ruedos nacionales, de ahí que pudiera alternar sin ningún impedimento con los hermanos Luis, Sostenes y José María Ávila; José María Vázquez, Manuel Bravo o Andrés Chávez en una primer época. En la segunda etapa alternó con Mariano González “La Monja”, Ignacio Gadea o Pablo Mendoza. Y una tercera, de madurez y decadencia influyó, más que alternar, en Lino Zamora, Pedro Nolasco Acosta, pero fundamentalmente en Ponciano Díaz, quienes asimilaron y practicaron el toreo que aprendieron de Gaviño y Rueda, aunque imprimiendo su sentido eminentemente nacionalista con el que surgieron y se desarrollaron en el escenario, lidiando en su gran mayoría, ganado de la haciendas de Atenco, El Cazadero, Queréndaro, San Diego de los Padres y Santín, que en esas épocas fueron las que surtieron la mayor cantidad de toros en plazas tan importantes como la de San Pablo o el Paseo Nuevo; sin olvidar que también algunas foráneas, como Toluca, “El Huisachal” o Puebla programaron corridas constantemente.

ESPLICACIÓN DE LAS SUERTES DE...

Luis G. Inclán: ESPLICACIÓN DE LAS SUERTES DE TAUROMAQUIA QUE EJECUTAN LOS DIESTROS EN LAS CORRIDAS DE TOROS, SACADA DEL ARTE DE TOREAR ESCRITA POR EL DISTINGUIDO MAESTRO FRANCISCO MONTES. México, Imprenta de Inclán, San José el Real Núm. 7. 1862. Edición facsimilar presentada por la Unión de Bibliófilos Taurinos de España. Madrid, 1995. En esta edición parecen quedar concentradas todas las aspiraciones para que el toreo mexicano entrara por la senda de un camino más apropiado.

   Diversos personajes públicos, junto con el pueblo, acudieron a esas plazas y hoy se recuerdan a varios presidentes de la República, siendo uno de los más asiduos Su Alteza Serenísima, el polémico Antonio López de Santa Anna. Pero también lo hizo el monarca Maximiliano de Hasburgo y hasta el Lic. Benito Juárez. Precisamente Juárez firma en 1867 un decreto que prohíbe la celebración de corridas de toros en el Distrito Federal, pena que alcanzó casi 20 años de duración. Al reanudarse las mismas en 1887, un fuerte fenómeno de revitalización y apogeo tomó a la ciudad de México por sorpresa, por lo que en tiempo muy corto, menos de dos años, este importante sitio contaba con ocho plazas de toros y una vehemente afición que atestiguaba la transición entre el toreo a la mexicana y la incorporación, de por vida, del toreo de a pie, a la usanza española en versión moderna.

   Fuerte confrontación fue la que se pudo admirar entre Ponciano Díaz y Luis Mazzantini, ejes y directrices de ambos estilos. Aquel, con una enorme presencia popular y este, aunque rechazado en un principio, más adelante la afición terminó haciéndolo suyo en inolvidables temporadas que llegaron hasta los primeros tres años del siglo XX.

TOREO RURAL...

Para los espectadores que asisten a las corridas de toros, el toreo es una fiesta de luz y de color, en la que los diestros, ataviados de seda y oro, triunfan de la muerte -o caen gloriosamente heridos-, bajo un sol esplendoroso y nimbados por la aureola del éxito.

   Lo que desconocen quienes así piensan es el riesgo que corren los hombres por pura afición, llevados tan sólo del afán de sentir cómo la muerte los roza con sus alas, y cómo su arte les permite burlar la fiereza del toro…

   En esta foto, de un sabor mexicano insuperable, unos indios del Estado de Veracruz, -aficionados de verdad a los riesgos de la lidia-, torean con sus sarapes a un toro, al que jinetea otro aficionado. No hay colores brillantes de púrpura de capotes ni de sedas joyantes en la foto. Tampoco la sonrisa de una mujer premiará la hazaña cuando la hazaña se realice. Ni se escucharán ovaciones, porque no hay público que presencie y aplauda los lances y la destreza de quienes los realizan. A ellos les basta el aplauso íntimo de su afición satisfecha. Que por algo son aficionados puros y en sortear al toro, y en burlar a la muerte, encuentran tanto placer como pueda encontrarlo el diestro famoso que da la vuelta al ruedo cosechando ovaciones y con la oreja del toro en la mano…

Fuente: “El Ruedo de México”. Fundador y director: Manuel García Santos. Año IX N° 139, México, D.F., 1° de marzo de 1954, p. 5.

   El amanecer de un siglo con tantos avances, pero también con la presencia de su primer gran revolución social que ocurrió precisamente en México, a partir de 1910, no soslaya a la fiesta torera que encuentra en Rodolfo Gaona al paradigma, modelo y resultado de aquel encuentro que significó, por un lado el desplazamiento pero también la asimilación de dos estilos de torear (uno, sumamente guerrero; el otro, camino de la depuración), que finalmente fueron uno, como resultado del gusto que manifestó la afición de aquel entonces, que veía también un espectáculo perfectamente articulado, organizado y profesional en consecuencia. Gaona es, por tanto, quien representa y hace su mejor declaración de principios técnicos y estéticos emparejados con los avances que en esa época tiene el toreo. Y al ocurrir esta circunstancia, debe considerarse que el diestro nacido en la población guanajuatense de León de los Aldamas, no solo se convierte en el primer gran torero mexicano, sino también en el primer gran torero mexicano de orden universal, como quedó dicho en conocida impronta de “José Alameda”.

   Y tras su retirada en 1925 le siguieron una pléyade de grandes figuras que tuvieron y han tenido oportunidad de trascender su quehacer en ruedos mexicanos, españoles, sudamericanos, franceses o portugueses. No puede uno dejar de mencionar, dentro de esa gran nómina a dos de ellos: Fermín Espinosa “Armillita” y “Manolo” Martínez, los cuales, cada quien en su época, detentaron enorme peso de responsabilidad y presencia. Es cierto, cada quien cargó a sus espaldas con diferentes situaciones. “Armillita” con el “boicot del miedo” y “Manolo” con la lucha infranqueable sostenida fundamentalmente con Antonio Ordóñez y Paco Camino, así como con el estigma de ser considerado “mandón” en su momento. Y los taurinos sabemos perfectamente el significado y las connotaciones derivadas de dicha calificación. “Mandar” en el toreo crea polémicas, desacuerdos, “ismos” recalcitrantes.

   En pocas palabras, las suficientes para estas notas, tenemos resuelta hasta aquí una visión de conjunto sobre el recorrido y desempeño de la tauromaquia no solo en México, sino de los mexicanos en el extranjero. Vaya, como recordatorio, el nombre de Eulalio López “El Zotoluco” que ya dejó huella en ruedos españoles desde la temporada 2000.

   Desde luego que sin la ganadería y sus toros bravos no tendríamos elementos para exponer el significado de esta diversión popular, sobre todo en el México moderno (luego de la independencia nacional); en el contemporáneo (luego de la Revolución mexicana) y en el que ahora nos toca vivir.

   El auge ganadero comenzó -a nuestro entender- desde 1887. Al traerse ganado español se provocó un ciclo que, al cabo de los años arrojaría resultados contundentes. Entre otros, la incorporación de simiente del marqués del Saltillo, gracias a la obra de Antonio Llaguno, con cuya decidida empresa se alcanzó uno de los grandes momentos del toreo mexicano en su conjunto. Con un nuevo orden de cosas, la evolución estaba garantizada. La sangre de San Mateo es, sin ninguna exageración, un milagro taurino.

   Entre quienes entendieron y alentaron aquella evolución propia del toreo en pleno siglo XX, se encuentran Fermín Espinosa “Armillita”, Alberto Balderas, Lorenzo Garza, Luis Castro “El Soldado”, Silverio Pérez, Carlos Arruza. Fueron ellos los representantes fundamentales de la “edad de oro del toreo”, una de las etapas mejores de este quehacer, puesto que la técnica y la estética que pusieron al servicio de ambas expresiones generó una competencia, la que luego enfrentaron a la torería española encabezada básicamente por Manuel Rodríguez “Manolete”.

   Una época reciente, es la representada por “Manolo” Martínez, Eloy Cavazos, “Curro” Rivera y Mariano Ramos, que desarrollaron en medio de peculiares circunstancias, con un nuevo toro, y también con una nueva afición. Ellos aportaron esquemas modernos a la tauromaquia y, en buena medida también la dejaron exhausta. Tanta fue su influencia, su poder, su “imperio” y su mando, que todavía el trono dejado concretamente por “Manolo” sigue vacío. Estamos seguros que la llegada del nuevo “Mesías” será un hecho. En el ritmo de la continuidad que se garantiza para el toreo mexicano, entrado el siglo XXI, nuevos diestros están dando vigor al espectáculo. Entre ellos se pueden mencionar a Eulalio López “El Zotoluco”, a Joselito Adame, o también a Octavio García el Payo, que justo en estos tiempos son los más destacados. Imposible no mencionar en esta ocasión a Rodolfo Rodríguez “El Pana”, quien pasa por momentos muy complicados, pero que en su dilatada trayectoria de altibajos, también forjó momentos estelares que será muy difícil olvidarlos. Vayan para él estas notas de aliento.

EL PANA_1980_FOT. J.F.COELLO U.

Actuación de “El Pana” en Santa Ana Chiautempan, Tlaxcala entre julio y agosto de 1980. Fot. del autor.

18 de mayo de 2016.

ORLAS

EDITORIAL. 

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.  

A PUNTO DE CONCLUIR LA TEMPORADA 2015-2016.

A Silvia Caramella y a Francisco José Díaz Marcilla, estudiosos que trabajan por estos días en nuestro país. 

   Al margen de las crónicas sobre el último festejo y que ustedes, amables navegantes de este blog ya habrán leído, me permito adivinar que ya cuentan con un amplio juicio de valores, por lo que hoy pretendo hacer algunas observaciones que merecieron mi atención, pues supone un paso adelante en términos más de técnica que de estética a favor de la tauromaquia en su conjunto.

   En principio se lidió el encierro mejor presentado que aun así tuvo “peros” si ha de sometérsele a rigurosas precisiones en términos del significado que tiene el “trapío”. Respecto al juego, se diría que dejaron que desear pues los hubo que voltearon contrarios, o mostraron debilidad en los remos, así como falta de casta o desparramaban la vista a placer. Sin embargo se trataba de un encierro con edad, desarrollo de cornamenta incuestionable, que dieron satisfacción a miles de aficionados quienes, venturosamente estaban viendo una corrida de toros, la cual, junto a los de Manuel de Haro, cumplieron a cabalidad con la más cara de las ilusiones de quienes acuden a un festejo taurino: ver toros. Lo demás, viene por añadidura.

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El Programa coleccionable. México, año 29, N° 1004, 19ª corrida. 14 de febrero de 2016, páginas centrales.

   Y esos toros ofrecieron una lidia digna de anotarse. Por ejemplo, a su salida, prácticamente no derrotaban en los burladeros, salvo que insistieran las infanterías y solo el sexto terminó escobillándose, lo que desmerece por aquella labor a veces inútil e insana que existe en provocar detrás de los burladeros.

   Las cuadrillas, además se excedieron en el uso de capotazos, sobre todo durante el desarrollo del segundo tercio, indicativo de que parecían no estar en capacidad de resolver los problemas sobre la marcha, y más cuando se tenía en frente un encierro como el que se viene desmenuzando.

   El monopuyazo parece haberse convertido en un común denominador pues si bien podría considerarse como parte del propósito de esta suerte, que consiste en provocar una herida por donde se genere hemorragia que libera de estrés al animal. De esto, y en su momento, hubo un importante reportaje del que traigo hasta aquí la parte sustantiva de interés. Me refiero a la entrevista que José Luis Ramón realizó al Dr. Juan Carlos Illera del Portal, quien por el año de 2007 era Director del Departamento de Fisiología Animal de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid. Este médico veterinario presentó por aquellos días un estudio novedoso e inédito, en el que demostraba de manera científica que el toro tiene menos estrés durante su lidia que durante el transporte, y que, ante el dolor, libera unas hormonas, las betaendorfinas, que contrarrestan el sufrimiento, de manera que éste llega a ser muy bajo, o incluso nulo, en relación al castigo a que es sometido durante la lidia. Esto en palabras sintetizadas del propio José Luis Ramón, quien además pregunta:

-¿Siente (el toro) más estrés al salir al ruedo que al pasar por el picador o después de ser banderilleado?

   Así es, hablando siempre de las mediciones efectuadas en los niveles hormonales. Por este motivo, el toro tiene una respuesta totalmente distinta a la de las demás especies animales.

-Siempre se ha hablado del papel nivelador del tercio de varas. Este sirve, desde luego, para rebajarle fuerza, para hacerle toreable y, mediante el sangrado, descongestionarle. Ahora sabemos que esto tiene una explicación científica, y que a medida que el toro va siendo lidiado y toreado siente menos estrés.

   Así es. Con datos tenemos demostrado que, después de sufrir un gran estrés en el momento de salir al ruedo, a los cinco minutos sus niveles hormonales son casi normales.

   Y más adelante vuelve a afirmar Illera del Portal:

   Lo que nosotros queremos decir es que la raza del toro de lidia tiene un mecanismo especial que responde rápidamente, en milisengundos con la liberación de cortisol y catecolaminas. Un humano tarda más en responder. El toro es distinto a los demás animales, porque, en cuanto tiene estrés, en mucho menos tiempo que un segundo ya está liberando hormonas para contrarrestar esa situación, de ahí que, en la mayoría de los casos vuelva al caballo después del primer puyazo. (Datos tomados de 6TOROS6 N° 656, del 23 al 29 de enero de 2007, p. 9-13).

   Hasta aquí con esa interesante entrevista. Pero el hecho es que en la mayoría de los casos ocurridos durante una temporada 2015-2016 a punto de concluir, es que los ejemplares que salieron al ruedo, recibieron en promedio un puyazo, y esto frente a una respuesta cada vez más hostil de parte de un público en el que predominan opiniones vertidas por mayorías que no necesariamente se considerarían aficionados de arraigo, sino de nuevas generaciones que han llegado con la idea de que la fiesta ha cambiado. Y esa idea proviene del hecho de su distanciamiento primero, pero también de su enorme esfuerzo por aprender la compleja lectura de la tauromaquia después. Sin embargo, se encuentran ante un panorama complicado, pues no tienen a su alcance una voz cantante capaz de proveerlos de la información correcta, necesaria para conocer el misterio del toreo. Esto aunado a la pésima labor de la mayoría de los varilargueros que no realizan la suerte de conformidad con los más rancios dictados, o lo que es lo mismo, los usos y costumbres. Por lo tanto, lo que han conseguido hacer de dicha suerte es un disparate, al punto de que es la más repudiada. Además de que montan una cabalgadura excesivamente cargada no solo con el peso de la silla, sino también de un peto que parece no cumplir ni por casualidad lo indicado en el reglamento taurino. A esto debe agregarse la sospecha de que esos caballos que salen a contraquerencia y querencia, se les aplica alguna dosis de somníferos, con lo que en cualquier momento pierden el equilibrio. Luego los “hulanos” (una gran mayoría) se obstinan en tapar la salida, con la enorme ventaja de que el toro se pone en suerte, las más de las veces a dos o tres metros de la cabalgadura, con lo que se tiene eliminada aquella otra oportunidad de verles embestir desde largo, lo que daría más brillo a la suerte. Las adecuaciones que requiere esta suerte son urgentes; incluso para sabernos involucrados en opiniones y comentarios que podrían ser de gran utilidad para ponerla al día; pero sin que pierda su esencia originaria.

   Finalmente, aunque vimos a un Sergio Flores en un momento clave de su vida, debo decir que es preocupante que muchos diestros estén empleando o poniendo en práctica una faena ausente de elementos de comprobación basados en la técnica, sobre todo en los preámbulos de sus trasteos. Pero también, y aquí lo más importante: que esas faenas se parecen mucho entre sí, con lo que se pierde la enorme oportunidad de volver a la fuente creativa en la que siguen a la espera otros métodos y procedimientos tan intensos y ricos como estos, e incluso más, pues en esas labores puede haber técnica y estética desconocida, y que se ha perdido temporalmente porque se impusieron diferentes líneas de mando que desplazaron o marginaron aquellos procedimientos, muy al estilo, por ejemplo de José Gómez Ortega, de Joaquín Rodríguez, de Fermín Espinosa, junto a labores artísticas como las de Rafael Gómez Ortega, Rodolfo Gaona, Manuel Jiménez, Francisco Vega de los Reyes, Alfonso Ramírez o Luis Procuna. Incluso estas últimas vertientes, las de 50 años concentradas en Antonio Ordoñez, Jesús Solórzano, Francisco Romero, Rafael de Paula… o Mariano Ramos y José Miguel Arroyo, como otro periodo de afirmación en el toreo. Es decir: la summa de la experiencia del siglo pasado se ha ido perdiendo para dar paso a la desmesura del minimalismo vuelto faena. Y todo lo anterior, con la colaboración armónica de un toro estandarizado que ha puesto en un predicamento a la fiesta.

   Sobre la suerte suprema, esto será motivo de otro texto que prometo vendrá muy pronto.

17 de febrero de 2016.

ORLAS

EDITORIAL. 

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE. 

TAUROMAQUIA: PASADO-PRESENTE VS. NEOLIBERALISMO Y POSTMODERNIDAD.

   En este siglo XXI que marcha a velocidades extraordinarias, se desvelan con igual ritmo un conjunto notable de síntomas impuestos por la postmodernidad, voz cantante que se impone sin misericordia alguna. Como un “tsunami” está arrasando con todo, o casi todo, y en ese “casi todo” han tenido que dar cara segmentos de una sociedad que debe habitar este mundo bajo nuevas condiciones. Las puede haber de supervivencia, laborales, de ingresos justos o no. Es decir, se lucha por conseguir una vida digna en algo que se niega reconocer ese esfuerzo, pues los dictados del nuevo principio que se impone así lo establece con lo que, los sistemas de producción que alguna vez plantearon Marx y Engels en las teoría del socialismo científico parecen ya no existir en su estado original. De igual forma, convive o convivimos cada vez más con duras realidades, como el cambio climático, dilema sin parangón, justo ahora que la tercera revolución industrial consiguió posicionarse y causar los daños que hasta hoy parecen irreversibles, salvo que se atiendan y apliquen en forma razonada y contundente todas las recomendaciones que fueron tomadas en la cumbre COP 21, siglas de la vigésimo primera Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Incluso, todo parece indicar que la “Cuarta Revolución Industrial” ha llegado para quedarse, pues ya ha dado muestras de su evidente presencia, al punto de que tal “Revolución Industrial” es o será una era de innovación donde las tecnologías de última generación transforme por completo los sectores económicos a una velocidad impresionante…, tal cual lo establece esa gran dominante que opera desde el neoliberalismo.

   Entre todos esos factores se encuentran también los de nuevas ideologías o la exaltación de otras. El fundamentalismo parece ser su mejor bandera. Y es esta condición la que viene causando modificaciones muy severas en una sociedad como la nuestra, que parece confrontarse cada vez más, por ejemplo, en casos como el de la tauromaquia.

   Pasado y presente han entrado en conflicto, y es que nuestra sociedad, en su más reciente actitud parece correr el riesgo de perder toda comunicación e información sobre lo que el ser humano en cuanto tal; o este involucrado en nuevas estructuras que integraron y han integrado la escala social en sus distintas composiciones; pareciera ya no representar el suficiente motivo de cohesión, destrucción y vuelta a su nueva integración entre este conjunto de representaciones. Por tanto, el corte parece ser abismal, pero también muy peligroso, pues se abandona ese registro histórico en el que han ocurrido todos esos procesos, lo que significa también alejarse para entender aquellas complejas construcciones, con sus ideologías, creencias, esquemas de operación, expresión y entendimiento que nos llevaría a reconocer, entre otros componentes, aquellos que jugaron un papel relevante a la hora de construir modelos de creencia, o aquellos relacionados con procesos rituales o el que se concibe como el de un imaginario cotidiano bajo el cual fue integrándose durante varios siglos la tauromaquia. Dicha expresión ha podido depositarse en este siglo XXI, evolucionada, aunque conservando esencias originarias relacionadas en lo fundamental con el sacrificio y muerte del toro. Este acontecimiento ocurre a la luz del día y es, incluso, inversamente proporcional a las matanzas colectivas que se llevan a cabo, por ejemplo, en los rastros.

   Sin embargo, un sector minoritario pero no necesariamente marginal de la sociedad, cuestiona y ha cuestionado el hecho de que las corridas de toros tengan que representarse en medio de toda su realidad. Ellos se oponen bajo el argumento de que se mata al toro con las tres agravantes, de que somos –digamos sus creyentes- seres a un paso de la aceptación y fomento de la violencia. Ellos creen que incluso, los niños que acuden a la plaza, son blanco vulnerable y fuente perfecta para concebirse ya, en su etapa adulta como auténticos asesinos en potencia. Su actitud frontal, cerrada, omisa para con quienes podemos argumentar el porqué de este espectáculo, hoy día, se han fortalecido no solo por vía de la internet, sino por las redes sociales (twitter, facebook, instagram…) y otras herramientas que les permiten aglutinarse con sorprendente rapidez, hasta el punto de articular auténticos escudos con que se sirven para salir en defensa de “su” ideología que la respeto pero que no la comparto.

   En ese sentido, en el aquí y ahora de lo que somos como humanidad, y luego fraccionada esta en naciones, credos, lenguas, sentidos políticos, vida cotidiana y demás aspectos que nos definen, hay comunes denominadores que nos unen, nos hacen homogéneos en este o aquel aspecto, hasta llegar al punto de compartirlo y respetarlo, hasta el punto de que pueda cambiar la forma, no el fondo.

   Por todo lo anterior es que quizá haya valido la pena este planteamiento inicial, en nuestro justo presente con objeto de volver al principio de todas las cosas e incluso, retornar a nuestro tiempo realizando el necesario ejercicio de prospectiva para contemplar los posibles escenarios del futuro.

   Como puede verse, tenemos en el pasado, el presente, e incluso en el futuro las tres dimensiones temporales en qué soportar el desarrollo de ideas que se pretenden más adelante. Como lo planteaba Edmundo O´Gorman, “el pasado nos constituye” justo cuando nos habla de dos piezas inseparables de las que dependerá el porvenir, escala que se sumerge en el más absoluto de los misterios, por la simple y sencilla razón de que la humanidad hoy, sea quizá el conjunto más complejo que haya habitado este planeta desde que se tiene idea de la socialización del ser humano. Los miles de millones de personas que vivimos, al menos en su nivel más elemental tenemos noción casi exacta de otros países, y sus respectivas culturas. Los medios masivos de comunicación, así como las tecnologías de información y comunicación (TIC, por sus siglas), son ya los enormes constructores de esa entelequia. Y aún así hay limitantes o cortes que se dan al no tener la suficiente capacidad de respuesta y adaptación.

   Veamos pues, a partir de esta contemplación, un trabajo que debemos realizar todos aquellos que nos sentimos involucrados con la tauromaquia, demostrando que pueden superarse planteamientos como los que recoge Francis Wolff en medio de cierto excepticismo, al apuntar que “la corrida de toros… garantiza la biodiversidad y la supervivencia de una especie única, el bos taurus ibericus; que ella es quien vela por la ecología al mantener unas condiciones de ganadería extensiva y un ecosistema de pastoreo único; o que, precisamente desde el punto de vista del “bienestar animal”, las condiciones de vida del toro de lidia son excelentes y mejoran por mucho las de la mayoría de los animales de renta; que son las que más respetan las condiciones naturales de la vida animal; que tan sólo un 6% de esta cabaña muere en el ruedo (el resto, tal cual su rama doméstica, en el matadero); que el sufrimiento de los toros, en el fragor de la lidia, transformado en el acto en agresividad y arremetidad, es probablemente bastante menor de lo que el hombre puede figurarse, o de lo que pueden padecer durante el transporte, en el confinamiento o en el campo cuando resultan heridos por sus congéneres, etc.” Y decía excepticismo, pues el mismo filósofo francés sentencia que estos elementos han resultado en vano a la hora de justificar al espectáculo, pues no resultan ser suficientes, y menos en los tiempos que corren.

   Ya lo apuntaba desde el principio: Postmodernidad o neoliberalismo, junto con nuevas y más intensas ideologías que se decantan por ciertos fundamentalismos, no quieren detenerse a escuchar la voz de una representación que viene desde la noche de los tiempos y que hoy alcanza el siglo XXI bajo la dura amenaza de su desaparición.

   No olvidar, por ejemplo, un compromiso que quedó establecido desde 2012 en el II coloquio internacional La Fiesta de los toros: un patrimonio inmaterial compartido, celebrado en la Ciudad de Tlaxcala (México) del 17 al 19 de enero de 2012 del que traigo hasta aquí sus conclusiones:

Coloquio internacional de Tlaxcala La Fiesta de los toros: un patrimonio inmaterial compartido

 Comunicado

    El coloquio internacional La Fiesta de los toros: un patrimonio inmaterial compartido acaba de celebrarse con éxito en la ciudad de Tlaxcala, del 17 al 19 de enero de 2012. Los participantes, universitarios, investigadores y expertos en materia taurina, han venido de México, de España, de Francia y de Ecuador.

   Además de las ponencias que han versado sobre los componentes culturales de la tauromaquia, el aporte ecológico de las ganaderías bravas, la realidad actual y la evolución deseable de la Fiesta, los participantes han centrado su reflexión en los motivos que justifican el reconocimiento de la tauromaquia como patrimonio cultural inmaterial en cada uno de los ocho países con tradición taurina – reconocimiento logrado en Francia en 2011 – y, a nivel internacional, por parte de la UNESCO.

   En esta perspectiva los ponentes han reafirmado su adhesión al contenido de la Declaración internacional sobre la Fiesta de los toros como obra maestra del patrimonio cultural inmaterial, y con una declaración específica redactada al final del coloquio de Tlaxcala han hecho hincapié en el alto significado antropológico y filosófico de esta fiesta, en sus singulares valores estéticos, y en su contribución insustituible a la diversidad cultural y ecológica.

   Por otra parte se han declarado dispuestos a apoyar las agrupaciones nacionales encargadas de llevar a cabo ese proceso de reconocimiento en los aspectos científicos y políticos, y han insistido en la necesidad de una coordinación internacional para preparar la presentación del dossier ante la UNESCO.

   La contribución riquísima de México a la historia de la Fiesta y al arte del toreo, el lugar destacado que ocupa este país en el campo del patrimonio cultural inmaterial, y el hecho de que constituye un puente histórico entre las culturas y tradiciones de América y Europa, le confieren una vocación especial para impulsar este proceso.

Declaración de Tlaxcala

 Los participantes en el II coloquio internacional La Fiesta de los toros: un patrimonio inmaterial compartido, que se acaba de celebrar en la Ciudad de Tlaxcala (México) del 17 al 19 de enero de 2012, provenientes de Ecuador, España, Francia, México y Venezuela.

  • Agradecen al pueblo tlaxcalteca su hospitalidad generosa; también agradecen al Gobierno del Estado de Tlaxcala, que encabeza el Lic. Mariano González Zarur, y al Instituto Tlaxcalteca de Desarrollo Taurino, dirigido por el C. Luís Mariano Andalco López, que hayan facilitado la realización de las siete mesas de discusión, así como las respectivas actividades culturales, y reconocemos su absoluta disposición para fomentar y promover las iniciativas ciudadanas en materia de reconocimiento de la tauromaquia como manifestación cultural;
  • Entienden que México, por su contribución valiosa a la historia de la Fiesta y al arte del toreo, su posición muy destacada en el campo del patrimonio cultural inmaterial, y el puente histórico que constituye entre las culturas y tradiciones de América y Europa, tiene particular vocación para involucrarse en el proceso de reconocimiento de la Fiesta de los toros como patrimonio cultural inmaterial;

–               Celebran que, en este país, un comité científico se encuentre en proceso de elaboración de un argumentario que justifique la inscripción de la Fiesta en el inventario nacional del patrimonio cultural inmaterial, así como de su presentación ante la comisión interinstitucional competente;

  • Se adhieren plenamente a la Declaración internacional sobre la Fiesta de los toros como obra maestra del patrimonio cultural inmaterial, cuyo texto figura en anexo, firmada en primera instancia por la Asociación Nacional de Presidentes de Plazas de Toros de España (ANPTE), la Asociación Internacional Taurina (AIT) y el Observatorio Nacional de Culturas Taurinas de Francia (ONCT), y refrendada por varias plataformas para la defensa de la Fiesta en los ocho países de tradición taurina, así como por numerosas comunidades autónomas y ciudades en estos países;
  • Reafirman en particular que la muerte del toro en la plaza – y no en el corral o el matadero– con el consiguiente riesgo asumido por el hombre durante toda la lidia y en la suerte suprema, constituye el núcleo del ritual taurino y su mayor significado;
  • Consideran que la inscripción por parte de la UNESCO de la Fiesta de los toros en la lista representativa del patrimonio cultural inmaterial de la Humanidad constituye el objetivo último y legítimo a lograr para su reconocimiento a escala internacional;
  • Llaman al conjunto de los ocho países taurinos, tal como lo prescribe la Convención de la UNESCO del 17 de octubre de 2003 para la salvaguarda del patrimonio cultural inmaterial, a inscribir previamente este elemento patrimonial en los inventarios oficiales de los estados o comunidades autónomas y, en última instancia, del estado nacional, condición que ya se ha logrado en Francia;
  • Abogan para que, con tal fin, se constituya en cada uno de estos países una instancia adecuada que agrupe a la vez a los profesionales del mundo taurino y a los representantes de la afición y de las autoridades políticas implicadas en el desarrollo de la Fiesta – como es el caso, por ejemplo, del Observatorio francés de las culturas taurinas – y para que, en el seno de esta instancia, un comité científico pluridisciplinario elabore el argumentario adecuado para establecer la ficha de inventario;
  • Consideran indispensable que tanto en el campo científico como en los campos procesales y políticos se consolide la Coordinación Internacional para llevar a cabo este proceso en todos sus componentes. Esta coordinación es necesaria en particular para:

. redactar un argumentario con aspectos comunes y otros específicos, relativos a la historia de la Fiesta y a su peculiaridad en cada país;

. intercambiar informaciones sobre el proceso de inscripción de la Fiesta en las listas nacionales, así como sobre las declaraciones de reconocimiento en las diferentes instancias políticas.

  • Estiman oportuno que en el curso del año 2012 se reúnan los representantes de los diferentes comités científicos y de las agrupaciones encargadas de impulsar el proceso de reconocimiento, para preparar el paso definitivo, o sea la presentación de la candidatura de la Fiesta de los toros a su inscripción por parte de la UNESCO en la lista representativa del patrimonio cultural inmaterial de la Humanidad.

Tlaxcala de Xicoténcatl, el 19 de enero de 2012

 Manuel Camacho Higareda. Tlaxcala, México.

José Francisco Coello Ugalde. D.F., México.

Luis Mariano Andalco López. Tlaxcala, México.

François Zumbiehl. Francia.

Araceli Guillaume-Alonso. Francia.

Beatriz Badorrey Martín. España.

Julio Martínez Moreno. España.

Williams Cárdenas Rubio. Venezuela.

María Isabel Campos Goenaga. D.F., México.

Francisco Javier López Morales. D.F., México.

América Molina del Villar. D.F., México.

Carlos Horacio Reyes Ibarra. Puebla, México.

María del Carmen Chávez Rivadeneyra. D.F., México.

Hermilo López-Bassols. D.F., México.

Marco Garfias. San Luis Potosí, México.

Pedro Martínez Arteaga. Zacatecas, México.

Esteban Ortiz Mena. Ecuador.

José Vicente Sáiz Tejero. Morelos, México.

Julio Téllez García. D.F., México.

Jaime Oaxaca García. Puebla, México.

Juan Antonio de Labra. D.F., México.

Jesús Córdoba. Querétaro, México.

Natalia Radetich Filinich. D.F., México.

José Antonio Luna Alarcón. Puebla, México.

Leonardo Páez. Estado de México, México.

Benjamín Flores Hernández. Aguascalientes, México.

Gilberto Ruiz Torres. D.F., México.

José Antonio Hernández Cortina. Querétaro, México.

   Y algo aún más importante:

   Los taurinos no olvidamos que los animales son seres vivos dotados de sensibilidad y capaces de sufrir. Incluso, si de deberes se trata, consideramos pertinente la conciencia de respeto por el “otro” –quienquiera que éste sea-, de ahí que entre los aspectos que significa la pervivencia de una raza cuya crianza o domesticación se encuentra destinada no solo para el desarrollo de un espectáculo, sino del más profundo de sus ingredientes: el ritual, se cumple con un propósito en términos de lo que ocurre en una unidad de producción agrícola y ganadera, con lo que se alcanza, tal cual lo sugiere el Dr. Pedro Martínez Arteaga una “calidad de vida de los animales y una visión futura para la conservación de la biodiversidad”, justo por el hecho de que se realizan actividades muy concretas en torno a la crianza del toro de lidia, de ahí que sea posible obtener una biodiversidad en equilibrio (homeostasis) del ecosistema por la mayor cantidad de diversidad biológica encontrada, contra aquellos ranchos dedicados a la cría de ganado manso. Los ranchos ganaderos de bravo –sigue diciéndonos Martínez Arteaga-, garantizan la interacción entre flora y fauna dando una estabilidad sobre el hábitat de las especies presentes. Sumándole además que nunca se sobre pasa la capacidad de carga animal del terreno, ya que solo se crían los toros que son demandados, lo que a su vez nos garantiza una conservación del ecosistema. En tanto que los ranchos productores de ganado para carne enfrentan un serio problema de sobre pastoreo muy serio y una pérdida gradual de su diversidad biológica.

   Veremos pues, hasta dónde será posible nuestro esfuerzo como taurinos, ante la contundente presencia del neoliberalismo, la postmodernidad y toda aquella compleja manifestación ideológica que sintonizan con el arribo de esa cuarta revolución industrial.

24 de enero de 2016.

ORLAS

EDITORIAL. 

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

LA PLAZA DE TOROS “MEXICO” A 70 AÑOS DE SU INAUGURACION. LOS REGISTROS DE LA HISTORIA.

   Una ciudad cosmopolita como la de México, renovada y lista a crecer luego del difícil periodo revolucionario y sus consecuencias posteriores, incluye en su paisaje urbano la obra de un visionario llamada Neguib Simón quien se declaró convencido de poner en pie el majestuoso proyecto de la “Ciudad de los Deportes” que en principio incluía estadio de futbol, plaza de toros, canchas de tenis y hasta una playa artificial. Solo plaza y estadio se materializaron conforme al proyecto.

   La plaza, que originalmente llevaría el nombre “General Maximino Avila Camacho” fue bautizada después con el nombre de “Plaza de toros México”.

   Fue inaugurada como ya todos sabemos, el 5 de febrero de 1946 ¡hace medio siglo!, con un cartel de polendas: 6 de san Mateo, propiedad de Antonio Llaguno. Los diestros: Luis Castro “El Soldado”, Luis Procuna y Manuel Rodríguez “Manolete”, todos ellos desaparecidos.

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   Plaza que, para 1946 permitió el acomodo a casi 50 mil aficionados, 70 años después sigue dando cabida a un mismo número con la enorme diferencia de que hace medio siglo la ciudad contaba con 3 millones de habitantes y hoy, AÑO 2016, rebasa los 20. Es decir, casi un 700% de diferencia. Esto es, su aforo fue calculado pensando siempre en una asistencia masiva, pero garantizándola también.

   Por sus arenas han desfilado generaciones de toreros, líneas y estilos de lo más diverso, convertida en una summa de experiencias que permite proyectar y amoldar el gusto y la sensibilidad de los miles, miles de aficionados que han ocupado los tendidos de la plaza. ¿Cuántos toros se habrán lidiado? No lo sabemos, pero el caso es que la ganadería mexicana en su conjunto se ha congregado para ofrecer todo su esfuerzo por lograr con la mayor exactitud posible, el que gusta a los toreros y a los públicos.

   Pero uno se pregunta, ¿dónde quedan registrados todos estos datos y testimonios? Realmente la amplia bibliografía y hemerografía dedicada a los toros en México, comprende los múltiples trabajos de autores reconocidos, cuyas obras son consultadas con frecuencia. La Plaza “México” cuenta su historia de Carlos León, rememora los 25 años del coso capitalino a base de un interesante tratamiento, donde la plaza nos habla, y nos cuenta sus historias y sus recuerdos bajo el estilo inconfundible de Carlos León, quien enriqueció su trabajo con importante material fotográfico.

   A su vez, todas las crónicas que se han publicado en la prensa desde la inauguración de la plaza misma hasta nuestros días, tienen algo de efemérides, puesto que nos hacen recordar, al leerlas, pasajes que presenciamos o que marcan un acontecimiento significativo para la historia de la plaza cincuentenaria. Acompaña estas notas la reseña gráfica de la corrida de inauguración, publicada en la prestigiada revista LA FIESTA, en su número 73 del 13 de febrero de 1946. La crónica, firmada por Ricardo Colín “Flamenquillo” es una completa visión de aquella tarde, célebre por lo triunfal que resultó.

   Otras referencias que pueden servir para aquellos estudiosos que pretendan acercarse al estudio las reseñamos enseguida, pidiendo disculpas si no nos ocupamos de todo lo publicado.

-Luna Parra, Miguel, y Luis Ruíz Quiróz, Análisis y registro de las plazas de toros de México. México, Bibliófilos Taurinos de México, A.C. 1992. 75 pp. Ils., fots.

-Cossío, José Ma., Francisco de Cossío, Los toros. Tratado técnico e histórico. Madrid, Espasa-Calpe, S.A. 1974-1992. 11 v.

-Murrieta, Heriberto: 100 jueves taurinos. México, Fernández Cueto editores, 1995. 197 pp. ils., fots.

¡A los toros! México, Comunidad Conacyt, abril-mayo 1980, año VI núm. 112-113. pp. 45-176.

-Flores Hernández, Benjamín: “La Plaza México y El Toreo de Cuatro Caminos”. Cuestión Social, México, IMSS, No. 20. Invierno 1990-1991. (pp. 22-33).

-Daniel Medina de la Serna y Luis Ruiz Quiroz: Plaza México: Historia de una Cincuentona Monumental. México, Bibliófilos Taurinos de México, A.C., 1995-1996. 3 V. Ils.

   Ojalá que de aquí en adelante se presenten infinidad de publicaciones y de actividades que recuerden todos y cada uno de los pasajes ocurridos en la plaza de Insurgentes, escenario que ha servido para llas 700 u 800 corridas efectuadas en su ruedo, junto con una cantidad igual o superior de novilladas, así como de una variedad de espectáculos cómicos o aquellos llenos de curiosidad, recuerdo dos: Los Cuatro Siglos del Toreo en México del “Brujo” Zepeda, o la corrida completa que, a la usanza portuguesa se efectuó allá por enero de 1979 con rejoneadores, forcados y todos sus aderezos.

   Y en fin, creo que lo presentado aquí no justifica la gran importancia que se ha ganado el monumental coso capitalino, que desde febrero de 1996 se encuentra de manteles largos.

   Plaza de toros “México”: ¡Felicidades!

Apéndice informativo o un

RECORRIDO POR PLAZAS DE TOROS DE LA CIUDAD DE MEXICO

   Poco después de que se consumó la conquista, esto en 1521, los españoles no olvidaron lo esencial de su vida cotidiana en Europa, por lo que incluyeron en América torneos caballerescos, amén de correr y lidiar toros bajo distintas modalidades. Para ello, levantaron improvisadas plazas donde poco a poco se fueron incorporando indígenas, mestizos y criollos mezclados con una nobleza opulenta al principio; más tarde terminó perdiendo su papel protagónico y compartiéndolo con el pueblo llano.

   Antes del asiento de la plaza del Volador (1586-1815) cobró importancia la Plaza Mayor, misma que, en 1538 fue espacio de grandes regocijos para celebrar las paces de “Aguas Muertas” entre España y Francia.

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Plano de la plaza de toros del Volador, hacia 1769.

Plano correspondiente a una de las tantas construcciones efímeras con que se erigió la plaza de toros del Volador. La disposición, muy parecida a la que se levantó en 1677, corresponde a esta que se realizó en 1769. Cortesía del Lic. Francisco Daniel Montellano Ballesteros. Fuente: Universidad Nacional Autónoma de México. Biblioteca Nacional. Fondo Reservado.

   Mencionar el Volador (hoy lugar de la Suprema Corte de Justicia de la Nación) es admirar más de 200 años de actividad taurina. Nunca fue plaza definitiva, pero en cuanto pretexto festivo se anunciaba, los mejores arquitectos diseñaban cosos en formas diversas: ya hexagonal, ya ovalada; ora rectangular pero jamás redonda. Terminadas las fiestas recuperaba su forma popular de mercado o plaza pública.

   En 1702 llegó a Nueva España un nuevo virrey: el conde de Alburquerque. Por tal motivo se realizaron grandes fiestas, como muchas otras en la colonia. Pero estas tienen el particular significado de que quedaron plasmadas en un imponente biombo que registra -exactamente al centro del mismo- las escenas taurinas en lo que puede considerarse un escenario sin límite alguno, mismo que dió cabida a otra serie de expresiones festivas.

   Vale la pena mencionar un proyecto -que no se materializó- pero que contuvo la gran posibilidad de ser un coso permanente y con un ruedo a como estamos acostumbrados. Se trata del diseño hecho por Manuel Tolsá -el del “Caballito”-, en 1793, mismo que pretendió erigir el segundo conde de Revillagigedo en el Paseo de Bucareli. Realmente pudo ser una pieza arquitectónica bella.

   Hubo en la capital de la Nueva España otras tantas plazas que también asumieron el carácter efímero pero no por ello dejaron de usarse como escenarios para el gran boato, o para ensayar el toreo, ya que seguramente la tauromaquia como profesión iba adquiriendo fuerza cada vez con mayor resonancia. Veamos a continuación un repaso de las mismas:

Chapultepec (1702-1716)

san Sebastián (1729)

santa Isabel (1730)

Don Toribio (1813-1828)

Hornillo (1785)

Jamaica (1783-1787; 1813-1816)

Paseo Nuevo (1796-1797)

san Diego (1701-1702;1765)

Los Pelos (1803)

san Lucas (1790-1791)

san Pablo (1788-1821; 1833-1864)

Tarasquillo (1803)

Villamil (–)

Necatitlán (1808?-1845)

Boliche (1819-1833)

Plaza Nacional (1822-1824)

   En 1788 comenzó a trazarse la trayectoria de lo que más tarde sería la Real Plaza de toros de san Pablo que resistió hasta 1864. Y resistió porque en 1821 sufrió un incendio, reinaugurándose en 1833. Más tarde, en 1847 fue prácticamente desmantelada y su maderamen empleado en las barricadas que sirvieron para enfrentar la ocupación norteamericana en septiembre de ese año. Es de hecho, la primer plaza permanente (pero sigue siendo una construcción de madera).

   Sirvió como escenario a diversas ascensiones aerostáticas, a la representación de un conjunto de mojigangas de varia invención, a más de presentar en muchas ocasiones al diestro gaditano Bernardo Gaviño, quien desde 1835 y, hasta su muerte, en 1886 fue eje fundamental de la continuidad española en México, dado que nuestro país y sus toreros se dieron a la tarea de poner en práctica un toreo con características diferentes a la española.

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Fachada de la plaza de toros “Paseo Nuevo”. Ca. 1851. Col. del autor.

   De 1851 a 1867 funcionó como plaza de toros la del Paseo Nuevo, cuyo diseño guarda proporción con las influencias arquitectónicas de la época. Era hermosa de verdad. Hubo año en que se celebraron alrededor de 100 festejos lo que da idea del auge alcanzado por un espectáculo con una particular presencia de lo nacional, pero que no por ello soslayaba las raíces españolas.

   Luego vinieron cerca de 20 años en que la capital estuvo privada de corridas de toros (de 1867 a 1886) por lo que la afición encontró en Tlalnepantla, Texcoco, El Huizachal, Puebla o Cuautitlán las plazas donde seguir divirtiéndose, a pesar de las distancias.

   Otro recuento de plazas decimonónicas comprende las siguientes:

Paseo Nuevo (1851-1867)

san Rafael (1887-1889)

Colón (1887-1893)

Coliseo (1887-1889)

Paseo (1887-1890)

Bucareli (1888-1899)

Mixcoac (1894)

Tacubaya (1894-1897)

Bernardo Gaviño (levantada por Juan Corona)

Villa de Guadalupe (levantada por Ponciano Díaz)

Belem (–)

La Viga (–)

Plaza “México”, la Piedad (1899-1914)

   Al derogarse el decreto de prohibición se inició una etapa de auge en cuanto a construcción de plazas se refiere. En el término de tres años se habían estrenado, entre otras: San Rafael, Colón, Paseo, Coliseo y Bucareli. Sin embargo, la de mayor importancia fue Bucareli, estrenada el 15 de enero de 1888. Se convirtió en el templo de adoración para Ponciano Díaz al que la afición elevó a la categoría de “ídolo” y luego desplazó hasta casi desaparecerlo del panorama.

   Con capacidad aproximada para 10,000 espectadores se levantó en lo que hoy es Bucareli, Barcelona y 7a. de Abraham González. Desapareció en julio de 1899. Fueron célebres varias temporadas sostenidas por Luis Mazzantini. Cinco meses más tarde y, a poca distancia se estrenaba la plaza “México” de la Piedad (hoy Av. Cuauhtémoc, entre Álvaro Obregón y Guanajuato).

   También de madera, por lo que su existencia se garantizó hasta 1914 en que fue derribada.

   Por último, echemos un vistazo a las plazas que han funcionado en este siglo XX, del que vivimos su fase terminal:

Chapultepec (1902-1908)

La Cima (1905)

Córdoba (1906-1910)

El Toreo (1907-1946)

Rodolfo Gaona (1912-1924)

Chapultepec “La Lidia” (1923-25)

Plaza-circo México (1924-1927)

De la Rosa (1925)

Merced Gómez (1925-1942)

Vista Alegre (1933-1940)

Ford (1939-1940)

El Potrero (1940)

Rancho del Charro (1942)

La Morena (1943-1952)

El Condado (1945-1953)

Plaza México (1946)

El Cortijo (1950-1955)

   Pero en 1907 comenzó lo que puede considerarse la era definitiva para las plazas de toros. El 22 de septiembre es inaugurado el “Toreo” de la colonia Condesa, cuyo diseño incluyó por vez primera la mampostería, haciendo permanente dicha construcción que, por azares del destino nunca quedó terminada, luciendo una fisonomía espectral pero que, al fin y al cabo almacenó infinidad de recuerdos y evocaciones que concluyeron en 1946, año de su desaparición y traslado de toda la estructura metálica a terrenos de Cuatro Caminos, en el estado de México donde se le dio una nueva y distinta presencia que hoy se pierde entre la voracidad de una urbe extendida sin orden ni concierto.

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Plaza de toros “EL TOREO” de la colonia Condesa, en la ciudad de México. Un sueño que se quedó sin vestir. Fuente: colección del autor.

   Todo parece indicar que el coso de Insurgentes, o para mejor decirlo, de la colonia Nochebuena se convertirá en plaza centenaria o que celebrará ocasiones de fiestas varias veces secular. ¿Por qué lo decimos? Nuestra idea casa con el optimismo de que el toreo es una expresión con garantías de la permanencia, que tiende no a la decadencia, sino que emerge a un nuevo estado de interpretación por lo que, con toda seguridad se celebrará en dicha plaza el quinto centenario de la primer fiesta de toros en México, la del 24 de junio de 1526.

   Y lo harán otras generaciones recordando a Gaona, a “Armillita”, a Manolo Martínez acomodados ya en la mitología clásica del toreo en México.

   Hoy, a setenta años cabales de su estreno está convertida en un foro universal de la expresión torera, acumulando recuerdos de todo tipo. Y creemos, para terminar, que todo lo escrito alrededor de esta celebración tiene significados de importancia como pocas veces se ha logrado, por lo que la afición mexicana calibrará y recordará por siempre este histórico acontecimiento.

   Muchas gracias.

ORLAS

EDITORIAL. 

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE. 

ESTE BLOG CUMPLE HOY CINCO AÑOS. 

   Aportaciones Histórico Taurinas Mexicanas (https://ahtm.wordpress.com/) llega hoy, 13 de diciembre de 2015 al primer lustro de su creación. Con cerca de 1,400 materiales subidos a la “nube”, su autor considera que se ha afirmado como un elemento de difusión que cumple el propósito de reconocer los valores históricos, literarios o estéticos que posee la tauromaquia mexicana, cercana ya a cumplir 500 años de convivir entre nosotros (lo cual sucederá en 2026).

   Pero no solo se ocupa del pasado. También del presente y tiene una mirada que, en prospectiva, también pone en valor el futuro de la fiesta en nuestro país.

CARÁTULA BLOG AHTM

   Este recurso de la internet se vale, entre otras valiosas herramientas, de las tecnologías de información y comunicación (TIC´s, por sus siglas), con lo que se alcanzan a conseguir objetivos muy claros establecidos para tales plataformas. Entre otras razones, es que se asume como un medio de divulgación, por lo que en ese sentido, permite que infinidad de trabajos de investigación elaborados por su responsable, tengan amplia cobertura.

   Con cerca de 265 mil visitas que provienen de poco más de 120 países en el orbe, las AHTM´s permiten al usuario, conocer diversas aristas de esta diversión popular, enfocadas desde varias temáticas que van de la Editorial a las Efemérides, de la interpretación fotográfica al Anecdotario. Pasan por las Curiosidades taurinas de antaño exhumadas hogaño, a las Recomendaciones y literatura o nos remiten a Toro pasado por este o aquel asunto que no deja de perder actualidad. De igual forma destacan las Crónicas, o el tema de El arte… ¡por el arte!, el de las Figuras, figuritas y figurones, un Glosario-Diccionario, el Ilustrador Taurino, las siempre recomendables Miniaturas Taurinas, sin dejar de compartir textos que provienen de la categoría Ponencias, conferencias y disertaciones, entre otras más.

   Queda claro lo mucho por hacer y difundir. De ese modo puedo asegurar que, contando con más de tres décadas como investigador del acontecer taurino mexicano, habrá nuevas entregas que permitan garantizar su permanencia por otro buen número de años. Todo dependerá de que esta opción digital, por ahora marginal, se mantenga en el gusto de un sector cautivo, así como de nuevos interesados por un tema de suyo fascinante y polémico.

   Agradezco desde aquí todas las visitas de propios y extraños al fenómeno de un espectáculo público que, desde la historia ha merecido una mirada atenta, detenida, responsable, en absoluta libertad de expresión e imparcial de quien se asume como administrador del mismo.

   Agradezco de igual forma, el apoyo que siempre han tenido conmigo otras personas con quienes se ha logrado concretar una sólida amistad, pues ellos también, y desde sus trincheras, han encontrado en las AHTM´s un elemento de información que permite entender el pasado de la fiesta de los toros a la luz del presente.

   Resultado de todo este trabajo, es por ejemplo, el vínculo creado con portales y otros blogs como “Taurología.com” (http://www.taurologia.com/). “AlToroMéxico.com” (http://altoromexico.com/2010/index.php), “LaAldeadeTauro” (http://laaldeadetauro.blogspot.mx/), “Larazónincorpórea” (http://larazonincorporea.blogspot.mx/), “OpiniónyToros” (http://www.opinionytoros.com/). “TorosenelMundo” (http://www.torosenelmundo.com/es/) que me han favorecido apoyando la difusión de las AHTM´s. De igual forma, también pueden consultarse diversos títulos en el portal de internet “México mío” (http://www.mexicomio.com.mx/) cuyo responsable, el buen amigo Oskar Ruizesparza, tuvo a bien confiar en ese proyecto, por lo que desde diciembre de 2012 y hasta octubre de 2014 se publicaron en su expresión electrónica 24 libros.

CARÁTULA MÉXICO MÍO

   Como un estímulo, también llegó al ciberespacio en enero de 2013, otra opción que también es de mi absoluto interés y responsabilidad. Me refiero al blog Luz y Fuerza de la memoria histórica (http://kilowatito2009.blogspot.mx/). Con una serie de características y especificidades que son afines a las AHTM´s, este otro ejercicio pretende recuperar la memoria de una empresa destinada a la producción, generación, transmisión, distribución y comercialización de la energía eléctrica, la cual fue creada en marzo de 1903, que desapareció por obra del estado en octubre de 2009, favoreciendo en esa forma, las condiciones que el neoliberalismo y la modernidad impusieron para que la Reforma energética y sus leyes secundarias entraran por la “puerta grande”. En Luz y Fuerza de la memoria histórica, se encuentran a la disposición de los interesados más de 760 materiales. Por tanto, considero importante dejar al alcance de todos los “navegantes” una relación adjunta que se encuentra en archivo PDF (denominado: las 2150 EN EL BLOG AHTM y LyFMH), con la cual podrán enterarse –uno a uno- de todos los materiales que, en ambos asuntos: el taurino y sobre la electricidad en México, he publicado, convirtiéndose todos ellos en motivo de enorme interés, no solo para su divulgación, sino para que algo de esto pueda ser de utilidad entre los propios interesados o investigadores en esas dos direcciones.

LOS 2150 EN EL BLOG AHTM y LyFMH

CARÁTULA BLOG LyFMH

   Finalmente es posible compartir con ustedes el hecho de que al quedar propuestas las temáticas en cada una de estas plataformas, y acumularse diversos materiales que las consolidan, el resultado es un conjunto de diversos libros (junto con otros elaborados anteriormente) que abordan estos dos temas, y cuyos títulos se incluyen en el archivo PDF denominado OBRAS PUBLICADAS Y LISTA PARA IMPRENTA (2015). La lista alcanza los 108 títulos, resultado de 38 años de permanente labor investigadora.

OBRAS PUBLICADAS Y LISTAS PARA IMPRENTA (2015)

   En espera de no defraudarlos, les envío un cordial saludo a todos.

José Francisco Coello Ugalde

Maestro en Historia.

N. del A.: Parece que no funciona por ahora el recurso de las imágenes y archivos adjuntas. Por lo tanto, si es de su interés, puedo enviar a la dirección de correo electrónico de todo aquel que solicite concretamente la información de los archivos PDF de los que hago mención en el texto aquí presentado.

13 de diciembre de 2015.

ORLAS

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