Archivo mensual: agosto 2014

ATENCO NO FUE AJENA AL PASO DE LA INDEPENDENCIA y LA REVOLUCIÓN.

CURIOSIDADES TAURINAS DE ANTAÑO EXHUMADAS HOGAÑO.

 POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

   Cuando deseaba apreciar una imagen que me permitiera conocer los interiores de la hacienda de Atenco, al paso de la lectura y revisión que me obligó dicho ejercicio, me encontré con esta fotografía, que muestra las desgracias en que quedaron ciertas partes de la casa y sus construcciones, en algún momento posterior al ataque de revolucionarios, en el curso de 1914.

EVIDENCIA GRÁFICA DEL PASO DE LOS REVOLUCIONARIOS POR ATENCO

 Allí podemos apreciar habitaciones que fueron desmadejadas, que perdieron sus techos, su virtud de espacio íntimo o de descanso para convertirse en escombros, como si el efecto del temblor de 1911, justo cuando Madero entró a la ciudad de México en aquel año, se hubiesen extendido hasta la hacienda ubicada al pie del valle de Toluca.

   Quizá por esa razón, don Manuel Barbabosa decidió hacer algunos ajustes constructivos años más tarde, haciendo desaparecer el primer piso de esta casa ganadera y dejar, como hasta ahora sólo la planta principal.

   Por aquellos años de Revolución, otras haciendas como San Diego de los Padres y muy especialmente la de Santín, también fueron blanco del ataque de carrancistas, zapatistas o de aquellas fuerzas que le rendían cuentas a cualquiera otro que pretendía cometer robo o saqueo.

   En ese sentido, Atenco sufrió en 1810 el paso de los insurgentes, encabezados por Miguel Hidalgo, antes de que sucediera el extraño episodio del Monte de las Cruces, en octubre de aquel año.

   Para entender la sustancia de aquel pasaje, retomo un texto al que di el título de “Atenco: entre lances independientes y pases revolucionarios”.

    Cuando los nombres y los hechos se asemejan en la historia, uno no puede sustraerse de los recientes hechos ocurridos en San Salvador Atenco, cuyos pobladores aún mantienen señas legítimas de combate ante las irregularidades e injusticias que cometieron en contra suya. Los atenqueños del rumbo de Texcoco, al igual que los otros atenqueños, estos del valle de Toluca, vivieron experiencias semejantes en dos momentos históricos: 3 de mayo de 2006 y entre el 26 y 28 de octubre de 1810, a dos días de la célebre y polémica batalla del Monte de las Cruces. De este segundo hecho me ocuparé a continuación.

   Conocidos ya el nombre híbrido de San Salvador Atenco, no puedo dejar de mencionar el de la Purísima Concepción de Atenco, que ha llevado desde el siglo XVI una de las haciendas ganaderas más emblemáticas, conservada hasta nuestros días en su nueva expresión de ex – ejido. Sucede que cuando avanzaban las huestes de Miguel Hidalgo y Costilla en su marcha hacia México, grupo constituido para esos momentos por alrededor de 80 mil hombres encabezados por el ya Generalísimo Miguel Hidalgo, así como por el Capitán General Ignacio Allende y Mariano Jiménez, nombrado Teniente General. El hecho es que habiendo sido tomada la ciudad de Valladolid por Hidalgo y su ejército el 17 de octubre, se planeó la entrada a Toluca y de ahí alcanzar el objetivo principal: la ciudad de México. Luego de dejar Toluca, ese numeroso contingente se movilizó inesperadamente por las lomas de Lerma y Atengo, debido al hecho de que el Teniente coronel Torcuato Trujillo, que formaba parte del ejército virreinal, en esos momentos intentó detener a Hidalgo en Ixtlahuaca, ocurriendo tal acción el día 20. Por tal motivo, Torcuato Trujillo dispuso, 6 días después engrosar su Caballería, para lo cual encontramos en la Relación Histórica de la ocupación del Valle de Toluca por el ejército del Cura Hidalgo, BATALLA DE LAS CRUCES y acontecimientos militares ocurridos en la ciudad de Lerma desde aquella época hasta el 27 de septiembre del año de 1821, escrita por un lermeño imparcial (…). Querétaro, Imprenta del Sagrado Corazón Águila 6 Bis, 1913 las que fueron instrucciones para detener la marcha de los rebeldes:

que de las Haciendas adyacentes, que lo son, la de Atenco, S. Nicolás Peralta, Sta. Cata-(rina) y Da Rosa, se le remitieran montados los dependientes, aptos de armas tomar que en ellas huviese; lo que así se verificó (…) habiendo reunido como treinta o cuarenta de estos (…)[1]

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Plano coloreado por Magdalena Juárez a partir de una ilustración del siglo XIX. Museo Regional de Querétaro, CNCA-INAH-MEX. Jean Meyer: Hidalgo. México, Clío, 1996, 64 pp. Ils., retrs., facs. (La antorcha encendida), p. 45.

    No está claro si dicha acción fue violenta o fruto de una labor de convencimiento. Cuando Trujillo creyó detener a los insurgentes en Lerma

por medio de una organización rápida de defensas en la ribera derecha del río y sobre el puente de Atengo para interceptar el camino México-Toluca, pero los insurgentes maniobrando con toda habilidad y rápidamente, atacaron la posición realista con tanto vigor que no solo lograron tomar dicha posición sino amenazaron muy seriamente la línea de retaguardia de éstos, quienes optaron por la retirada hasta el Montes de las Cruces.

    Eso sí, y antes de emprender dicha ruta, y siendo 26 o 28 de octubre, pasaron tales fuerzas por la hacienda de Atenco cometiendo actos como los que se narran en el siguiente documento:

    Don José Mariano Guadarrama, teniente de los realistas de esta hacienda declara:

(ser) vecino de esta hacienda y responde: Preguntado por los particulares de este (…) dijo: que le consta de oídos y de público y notorio que cuando se acercó a estas inmediaciones el cabecilla cura Hidalgo sufrió esta hacienda una extracción considerable de reses pues una partida acaudillada por un tal Camacho que fue sirviente en esta misma hacienda, en una vez se llevó ochocientas reses, quantos caballos, yeguas y mulas manzas había en los macheros y en el campo de esta hacienda que con motivo de que los yndios así arrendatarios y circunvecinos se insurgentaron, sabe el que declara que cada uno se tomó la cabeza que pudo, destruyendo zanjas y haciendo cuanto perjuicio pudieron (…).

   Continuó el saqueo (y) hasta las verjas de las ventanas de la principal, con la existencia de fierro y acero lo levantaron.

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Atenco en la actualidad. Fotografía, cortesía de André Viard.

 Aquí el testimonio de

    (…)Don Manuel Colina, Alférez de Realistas, y previa venia de su Jefe, en su persona que conozco le recibí juramento que hizo puesta la mano derecha sobre el puño de su espada bajo su palabra de honor ofreció decir verdad; y siéndolo al tenor del escrito dijo: que habiendo venido a ésta hacienda de dependiente en abril de ochocientos catorce, halló primeramente interceptado todos los lugares en este distrito y ocupados por los rebeldes, y luego fue sabedor que desde que se acercó a esta finca el cabecilla Hidalgo tuvo que lanzar la exacción de todo su ganado vacuno y lanar, (…) posteriormente que vino a presenciar no tenía un caballo en que montar los vaqueros, y que también se impuso porque lo vio en las cuentas, y comprobantes de los administradores que habían sido de aquí, las varias exhibiciones de reales que estos había hecho a los facciosos pedidas con violencia y amenazas, y ya estando sirviendo su destino de amanuense, empezó a ser testigo de vista de la multitud de ocasiones que ya Bargas, ya González, ya Rosas, ya qualquiera otro insurgente a nombre de estos o por sí solos, venían a pedirle reales, reses, caballos, borregos, semillas y todo género de esquilmos de estas fincas, a los administradores desde D. Mariano Piña á el presente señor y tenían que darlos forzosamente porque si no eran amenazados de muerte (…)[2]

    Debido a esa violenta intervención, dicha hacienda pudo recuperarse diez o quince años después. En ese sentido Eric Van Young apunta que la mayoría de los mexicanos que tomaron parte activa en el movimiento insurgente entre 1810 y 1821 fueron indígenas. En su estudio denominado La otra rebelión: Violencia popular, ideología y lucha para la independencia mexicana, 1810-1821, reitera que:

 Durante los diez años que duró el movimiento insurgente, la configuración de la violencia política en el medio rural mexicano fue un reflejo fiel de esta visión del mundo. La lucha entre insurgentes y el régimen colonial adoptó formas muy diversas, desde batallas a gran escala y la toma de ciudades fortificadas (por ejemplo, Cuautla en 1812), hasta una continua actividad guerrillera, pasando por un cierto bandidaje político y la simple criminalidad oportunista.

   Pero la expresión quizás más común de la violencia colectiva indígena fue el tumulto rural, muy arraigado en el campo mexicano como parte del repertorio de las formas de resistencia que los indígenas desarrollaron contra el régimen colonial, aunque ahora inserto en un contexto político distinto.

   Un ejemplo de la violencia extrema que caracterizó a estos episodios fue el tumulto que tuvo lugar a principios de noviembre de 1810 en el pueblo de Atlacomulco, ubicado al noroeste de Toluca, cuando el improvisado ejército rebelde del padre Hidalgo avanzaba hacia la capital. El linchamiento sumamente violento de cuatro españoles (dos de ellos europeos) a manos de la gente del lugar y de los indígenas del pueblo vecino de San Juan de los Jarros tuvo como antecedente una larga historia de concentración de tierras, tensiones étnicas y luchas internas.[3]

    Todo lo anterior, apunta hacia un severo ataque, donde los yndios así arrendatarios y circunvecinos se insurgentaron, ocasionando los desmanes ya conocidos, como una muestra fehaciente de esa forma de resistencia, no solo ocurrida en Atlacomulco. También en Atenco, tal y como lo dice el documento del fondo de los Condes Santiago-Calimaya traído hasta aquí.

   Finalmente, al episodio enigmático de la “Batalla de las Cruces”, Patricia Galeana sugiere, en peculiar entrevista a Miguel Hidalgo,[4] la pregunta de ¿por qué no triunfó?, “(…) porque seguramente no avanzó a la Ciudad de México porque temía no poder tomarla, o para que no se diera una masacre como la de la Alhóndiga de Granaditas” a lo que responde el cura:

   Por ambas cosas.


[1] Batalla del Monte de las Cruces. México, Comisión nacional para las celebraciones del 175 aniversario de la Independencia Nacional y 75 aniversario de la Revolución Mexicana, 1985. 55 p. Ils., maps., p. 25.

[2] Biblioteca Nacional, Fondo Reservado, Condes Santiago-Calimaya En adelante [B.N./F.R./C.S.C.], Caja número 11, documento Nº 12 Testimonio de D. Martín Ángel de Michaus sobre los productos y beneficios de la hacienda de Atenco, 1818. Legajo 15 f.

[3] Eric Van Joung: La otra rebelión: Violencia popular, ideología y lucha para la independencia mexicana, 1810-1821, fragmento del estudio que se publicó en NEXOS, Nº 297 “Delirios de la Independencia” en septiembre de 2002, con un avance de la obra, bajo el título de “Los indígenas monárquicos… eran mayoría” (p. 47-49).

[4] Patricia Galeana: Miguel Hidalgo y Costilla. México, Grijalbo, 2009. 119 p. (Charlas de café con…), p. 14.

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INVITACIÓN A CONFERENCIAS.

   En el marco de las Primeras Jornadas Internacionales de Historia de la Medicina, a celebrarse entre el 1° y 3 de septiembre del año en curso, en el Auditorio “Javier Romero” de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (plantel ubicado en Periférico Sur y Zapote s/n, Colonia Isidro Fabela, Tlalpan, a un lado del espacio arqueológico de Cuicuilco), el Dr. Raúl Aragón López y el Maestro en Historia, José Francisco Coello Ugalde, participarán en las mismas, con los siguientes temas:

 Lunes 1° de septiembre:

 11:20- 12:50/  Mesa 2: Algunos aspectos de la historia de la cirugía

 Moderador: Saúl Aragón Altamirano (FES Acatlán)

  • Sobre los avances de la cirugía taurina en el México del siglo XIX/ José Francisco Coello Ugalde (Ingeniero Mecánico Electricista, Candidato al Doctorado en Historia por la U.N.A.M)
  • La Cirugía Taurina en la Ciudad de México en el siglo XX/ Raúl Aragón López (Facultad de Medicina, UNAM)- José Francisco Coello Ugalde (Historia, UNAM)

4:20- 6:50/ Mesa 6: Infecciones, epidemias y las enfermedades del caos 

Moderador: Eduardo Monroy Salvador (ENAH, Historia) 

6:50- 7:35- Conferencia magistral: Aportaciones del Dr. Pedro Vander Linder a la cirugía en México/ Mtro. en Hist. José Francisco Coello Ugalde y Dr. Raúl Aragón López (UNAM)

Martes 2 de septiembre

10:30- 12:45/ Mesa 8: Sujetos dentro de la historia de la medicina

  • Aportaciones del Dr. Francisco Montes de Oca y Saucedo a la cirugía en México/ Raúl Aragón López- José Francisco Coello Ugalde (UNAM)

Nuestra participación en este evento, es el resultado de los avances de investigación que pretendemos publicar próximamente. Se trata de la Historia de la cirugía taurina en México, la cual abarca los siglos virreinales, el siglo XIX, XX y lo que va del XXI.

Raúl Aragón López (1971): Médico Cirujano por la U.N.A.M. Cuenta con especialidad en ortopedia, realizada en el Hospital Central de la Cruz Roja Mexicana, con reconocimiento universitario en el año 2002. Ha participado desde 1999 a la fecha en las Jornadas Nacionales de Cirugía Taurina en diferentes ciudades de la república. Su última actividad ocurrió en la ciudad de San Luis Potosí. Se ha desempeñado como Médico de plaza, en el equipo del Dr. Jorge Uribe Camacho en espacios como “Los Ibelles”, “Cinco Villas”, “Silverio Pérez” (Texcoco), Tultitlán, San Pedro Xaloctoc y Chalco.

José Francisco Coello Ugalde (1962): Maestro en Historia y Candidato al Doctorado en Historia por la U.N.A.M. Actualmente, en la misma institución, realiza estudios de Doctorado en Bibliotecología y Estudios de la Información. Conferencista e investigador en el tema de la tauromaquia en México de 1984 a la fecha, es autor de varias publicaciones (actualmente su registro asciende a 78, entre diversos trabajos en papel, digitales, así como discos en formato L.P. y DVD). Administra dos blogs: APORTACIONES HISTÓRICO TAURINAS MEXICANAS (https://ahtm.wordpress.com/) y LUZ y FUERZA DE LA MEMORIA HISTÓRICA (http://kilowatito2009.blogspot.mx/).

IMÁGEN PARA BOLETÍN DE PRENSA

SE ANEXA PROGRAMA COMPLETO: MESAS_PROGRAMA DEFINITIVO-ENAH

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HISTORIA VERDADERA DE UN BAÚL TAURINO… DE LOS RECUERDOS.

ILUSTRADOR TAURINO MEXICANO.

 POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

    Cerca de Tlacotalpan se formó la antigua hacienda de “La Estanzuela”. De ahí, salieron seguramente a puntos cercanos o distantes, diversas puntas de ganado que sirvieron, como es de suponer, para celebrar festejos taurinos. Fue -La Estanzuela- como apunta Paulo César López Romero “…un punto de referencia para los viajeros que del camino real de México a Veracruz se dirigían a la zona de los ingenios”.[1]

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Ganadería de “La Estanzuela” (de un cuadro antiguo)

Nicolás Rangel: Historia del toreo en México, 1521-1821. México, Imp. Manuel León Sánchez, 1924. 374 pp. fots., p. 51.

    Otro dato muy interesante lo aporta Álvaro Alcántara López en su texto: “Élites ganaderas, redes sociales y desobediencia cotidiana en el sur de Veracruz a finales del siglo XVIII”:

 Como lo muestra el registro de la saca del ganado de Orizaba de 1668-1701, las haciendas del sur de Veracruz, principalmente de las provincias de Cosamaloapan, Tlacotalpan y Acayucan, enviaron al centro del virreinato más de 272 000 cabezas de ganado, lo que sugiere lo importante que era para la economía de la provincia el mercado del consumo de carne. Descontando los años en que era imposible sacar las partidas de ganado por las excesivas lluvias y crecidas de ríos que tornaban imposible el tránsito de los vaqueros y los vacunos, haciendas como La Estanzuela o Las Lomas (de la poderosa familia Rivadeneira), Nopalapa (de los Duques de Medina), Uluapa (del Marqués de Uluapa), Juijuicapa (de los Guerreros, propietarios de minas en Pachuca) o Cuautotolapan (de la familia Pastrana, avecindada en Puebla), registraban en Orizaba partidas anuales de entre 1000 y 3500 cabezas de ganado, listas para entregar a sus compradores. La mayoría de estos hacendados, residían en Puebla y la ciudad de México, mientras que otros ganaderos residían en Acayucan, Cosamaloapan, Tlalixcoyan o Tlacotalpan”.[2]

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Dehesas de “La Estanzuela”, Estado de Veracruz. De un mueble antiguo.

Nicolás Rangel: Historia del toreo en México, 1521-1821. México, Imp. Manuel León Sánchez, 1924. 374 pp. fots., p. 61.

    Por las características que pueden apreciarse en las imágenes que sirvieron para ilustrar el célebre y discutido libro de Nicolás Rangel, puede suponerse que estas pudieron ser elaboradas en el curso del siglo XVII o XVIII, precisamente cuando las actividades campiranas ya habían alcanzado un alto grado de avance. El baúl como mueble decorativo se convirtió en una especie de lienzo múltiple, pues son cuatro las escenas que recreó el pintor o dibujante anónimo, y donde tuvo muy claro los principios en que hombre, toro y caballo cohabitaban en forma equilibrada, incluso en una zona no necesariamente apta para el aspecto de la crianza, aunque conviene mencionar que tal criterio no era una condición que estuvieran siguiendo en esos momentos los hacendados, puesto que, como lo comenta Álvaro Alcántara López, buena parte de aquellas miles de cabezas de ganado significaban un importante cimiento para el mercado de consumo de carne; es decir para el abasto. Las naturales condiciones de un ganado como el toro, hacen pensar que para aquella época deben haber sido criados en condiciones de media casta. Que embestían, era normal como forma de defensa, y si esto ocurría en las plazas, normalmente y para el tiempo en que pudieron ser elaboradas las imágenes, nos da una idea de que siendo dominante el toreo a caballo, los toros fuesen alanceados, y en algunos casos aprovechados por gente de a pie, que también puede apreciarse en las siguientes dos imágenes. En la primera, incluso hay un enfrentamiento donde el toro parece estar hiriendo a un hombre que permanece tirado en el suelo, mientras otro a prudente distancia, parece estar armado de una vara larga, quizá la desjarretadera, aquel utensilio cuyo remate metálico tenía la forma de media luna. Su hoja era lo suficientemente cortante como para producir heridas y provocar el corte de tendones, lo que dejaba inutilizado a los toros.

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Toreros de a pie en las dehesas de “La Estanzuela” (De un mueble antiguo).

Nicolás Rangel: Historia del toreo en México, 1521-1821. México, Imp. Manuel León Sánchez, 1924. 374 pp. fots., p. 40.

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Con toda seguridad se trata del mueble antiguo que existió en la hacienda de “La Estanzuela” estado de Veracruz.

Nicolás Rangel: Historia del toreo en México, 1521-1821. México, Imp. Manuel León Sánchez, 1924. 374 pp. fots., p. 5. 

   Finalmente, esta otra recreación, parece recordar viejas gestas caballerescas, inspiradas en los libros de caballería que fueron nutriente de diversas generaciones de empeñosos nobles o hijosdalgo que deseaban perpetuar sus nombres y sus hazañas en las plazas públicas, alanceando toros, mientras otros personajes, totalmente marginales por entonces, también comienzan a aparecer en imágenes como las que ha tocado analizar en la presente colaboración. De ahí que la escena contemplada, con el castillo medieval al fondo, desde donde varias mujeres parecen celebrar aquella gesta, y en un amplio y abierto espacio donde se desarrolla la imagen taurina, contenga los suficientes valores para comprender que el toreo en la Nueva España se aclimató incluso en zonas no siempre muy activas en función de arraigo. De igual forma se puede pensar en términos de que el espacio urbano, como el de grandes ciudades o capitales, se convirtieran en escenarios perfectos para tales ocasiones y que muchas las hubo durante tres siglos coloniales.


[1] Disponible en internet, agosto 27, 2014 en: http://paulopages.blogspot.mx/search/label/La%20Estanzuela

[2] Álvaro Alcántara López: “Élites ganaderas, redes sociales y desobediencia cotidiana en el sur de Veracruz a finales del siglo XVIII”. Historia Méxicana. México, Colegio de México, 2007, T. LVI, N° # (pp. 779-816), p. 787.

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EL PASO ADELANTE QUE TODOS ESPERAMOS…

CRÓNICA.

 POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE

    Se tiene perfectamente claro que las ferias taurinas celebradas en Bilbao, tienen la particularidad de presentar encierros que han alcanzado la máxima aspiración que tendría cualquier ganadero que se precie, por lo que es común que salgan por “Toriles” ejemplares como “Hechicero” de Garcigrande, cuya presencia se desbordó con el siguiente trapío:

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Disponible en internet, agosto 25, 2014 en: https://es-la.facebook.com/pages/El-Toreo-y-su-sombra/373932325815

    Del mismo modo, “Joselito” Adame tuvo a bien enfrentar ejemplares provenientes de la casa detentada por la familia Lozano, y nuestro paisano terminó cortando una oreja en dicha jornada.

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Disponible en internet, agosto 18, 2014 en: http://altoromexico.com/2010/index.php?acc=noticiad&id=20076

JOSELITO y MANCHEGO EN BILBAO_18.08.2014bis

   El compromiso de la empresa, ganaderos, toreros, autoridades, medios de comunicación se unen en un denominador común que es ofrecer un espectáculo digno, de seriedad. Desde luego, no se trataría de “elefantes” o toros desproporcionados o “bastotes”, sino más bien ejemplares muy bien equilibrados en edad, trapío, cornamenta y otras características que honren una vez más ese principio del que finalmente los beneficiados son, por un lado la fiesta misma; por el otro los aficionados que son quienes pagan su boleto en espera de un buen resultado.

   Ese buen ejemplo sigue esperando que en casos como los de nuestro país, sigan sus pasos. Como podrá verse o comprobarse, en la medida en que se cumplan a cabalidad los requisitos que han venido estableciendo los usos y costumbres, así como la normatividad establecida, se tendría la certeza de esperar algo como lo que Bilbao está presumiendo al mundo. Tampoco se trata de que se presenten toros exactamente igual a los españoles, pues el que se cría en México posee otras particularidades (en la caja, y otros aspectos morfológicos, así como en el desarrollo de la cornamenta, por ejemplo). Sin embargo hay algo tan evidente que es el hecho de que cuando un toro alcanza la edad para su lidia en la plaza, esa presencia impone aquí o en China. Ese fenómeno ocurre de vez en vez, aisladamente, lo que impide existan condiciones de certidumbre o credibilidad, por lo que este es otro factor que influye en la tendencia a la baja que sigue mostrando el espectáculo. Por tal motivo, dicho factor es otro más de los elementos que se convierten en un auténtico desencanto de aficionados o potenciales aficionados que merecerían ser correspondidos con un ofrecimiento totalmente distinto, tan parecido como el que aquí se viene destacando.

   Aún así, existe una grave preocupación presente en Bilbao, pues teniendo el espectáculo que se ha venido proponiendo todos los componentes para garantizar excelentes condiciones (salvo el último factor que recae en el juego de los toros, el mismo que pende del azar), los aficionados no acuden en forma masiva. En ese sentido, quien ha emitido una opinión centrada, ecuánime y prudente es la que se encuentra en el portal de internet “Taurología.com” (http://www.taurologia.com/alarma-bilbao-desconcierto-descenso-espectadores-exige-3211.htm), cuyo responsable es el escritor y periodista Antonio Petit Caro. La recomiendo ampliamente por su imparcialidad ampliamente reconocida, desde la cual se pueden percibir diversas causas de este grave problema.

   Insisto, para terminar, que ese modelo bien puede ser aplicado en México, país que padece, por otro lado otro conjunto de crisis que afectan severamente la economía de sus ciudadanos, pero también la falta de credibilidad entre muchos que prometen el “oro y el moro” y al final sólo se tiene desencanto tras la “tomada de pelo” que se comete en algo que es peor: el fraude. La madurez de quienes habitamos este país toma ya un curso totalmente distinto, renovado, que no admite por consecuencia “fuegos de artificio”, sino realidades concretas. Anhelamos que alguien dé el paso adelante esperado, y si lo da apostando por estas garantías, merecerá nuestro respeto y admiración.

25 de agosto de 2014.

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SOBRE “LA VERÓNICA” DE HOY EN DÍA…

CURIOSIDADES TAURINAS DE ANTAÑO EXHUMADAS HOGAÑO.

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

LA VERÓNICA, LANCE DE UN AYER DISTANTE Y QUE HOY, MANTIENE EL EQUILIBRIO DE SU INTERPRETACIÓN.

    Ejecutantes del lance fundamental de o a la “Verónica” los ha habido pocos, los suficientes para que la prosapia de este lance adquiera condiciones especiales, como suerte reservada a ese tipo de estetas cuya presencia en el toreo sigue siendo hoy referente, modelo a seguir. Tal suerte quedó definida en dos “Tauromaquias”, tanto en 1796 como en 1836. En la primera, José Delgado apuntaba:

ESTO DICTÓ PEPEHILLO SOBRE LA VERÓNICA...

    Es decir que, para 1796, año en que fue publicada tal summa de experiencias, como síntoma de avanzada que tendrían bien asimilado los primeros toreros de a pie, quienes además ya aplicaban en el espectáculo una visión totalmente crematística, se dieron a interpretar la “Suerte de frente, o a la Verónica” tal y como lo sugería José Delgado, de lo cual se desprendería el alto grado de madurez que, para esos momentos alcanzaba la tauromaquia, luego de haber superado el caos con que se puso en marcha, al menos 50 años atrás, tiempo que tomó afinar muchos de los significados que tendría la lógica de este quehacer, totalmente nuevo en su sentido técnico y estético, con lo que estaban dadas las condiciones para recibir al siglo XIX, en el que al cumplirse justo su primer tercio de desarrollo, aparece otro torero, Francisco Montes, el cual también aportará una serie de testimonios –todavía más elaborados- en la “Tauromaquia” que lleva su nombre.

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   Llevados de la mano a través del tiempo, pueden mencionarse nombres como los de: Antonio Fuentes, Juan Belmonte, Francisco Vega de los Reyes, Jesús Solórzano, Luis Castro “El Soldado”, “Manolo” Escudero, Alfonso Ramírez “Calesero”, “Curro” Romero, Rafael de Paula como máximos intérpretes desde que la TAUROMAQUIA en cuanto tal alcanzó su grado de madurez plena, y hoy ha llegado a unos límites en que si bien, por un lado necesita urgentemente una actualización, por otro sus dictados parece ser que deben mantenerse intactos. Tal es el caso de la “Verónica” en manos de un nuevo fenómeno, por lo menos en España. Se trata del novillero José Garrido, quien acaba de triunfar en la matinal que se celebró en Bilbao apenas el 22 de agosto pasado. Tal novillero se despidió en dicha jerarquía, pues bien pronto ascenderá al grado mayor: matador de toros, y lo hizo demostrando magníficas capacidades, al punto de que obtuvo corte de seis orejas, lo que le permitió, sin ningún problema, salir por la “puerta grande”.

   Hay una fotografía (la cual podría ser de Arjona) que ya circuló por diversos portales taurinos, en la cual se capta el momento del “abandono” de Garrido justo cuando interpreta una “Verónica”, captándose el momento o tiempo del “temple”, cual si fuese una pincelada contundente, destacando también esos pies firmes sobre la arena.

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Disponible en internet, agosto 23, 2014 en: http://www.taurologia.com/memorable-encerrona-jose-garrido-matinal-bilbao-seis-3202.htm

    Si bien pudiéramos verla y entenderla como una “Verónica” a media altura, precursora de lo que luego Francisco Vega de los Reyes consiguió, sobre todo con aquel lance que perpetuó Francisco Urbina…

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La Fiesta. Semanario gráfico taurino. México, D.F., N° 63, 5 de diciembre de 1945

 ….entenderemos que al recrearla, en ese viejo estilo, de antes de “Gitanillo”, es como pensar que se vuelve a los orígenes, con objeto de reencontrarse con el pasado y depurar su andamiaje, con tal de perpetuarla en aras de esa siempre y necesaria puesta al día que permite al espectáculo mantener su fascinación. Una fascinación anacrónica que no sé cuán correcto sea afirmar si tan intacta; para con ese alarde, mantenerse arrogante en estos tiempos que corren, los cuales y de continuo le manifiestan su repudio gracias a las nuevas formas de pensar de estas sociedades modernas cuya forma de ver al mundo las torna conflictivas.

   Por fortuna, allí está todavía un respiro, un aliento que permite justificar esa presencia ritual y milenaria como es la de la tauromaquia y que este pasado 22 de agosto toco el turno de oficiar a José Garrido, el cual además, salió en olor de santidad del coso bilbaíno. Sea por Dios… y celébrese la gracia.

   NOTA IMPORTANTE: Los facsímiles de sendas “Tauromaquias”, proceden de consultas realizadas tanto a la Biblioteca Digital de Castilla y León, como a la Biblioteca Nacional de España.

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EDITORIAL.

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

    El martes 19 de agosto en la sesión del Congreso de San Luis Potosí, y a través del diputado Jaén Castilla Jongitud, fue hecha la solicitud de declaratoria para que la Tauromaquia sea considerada en dicha entidad como Patrimonio Cultural Inmaterial. Lo anterior se convierte en un aliento más para la fiesta, sobre todo por el hecho de que en dicho estado se venía gestando un movimiento en sentido contrario a este propósito, por lo que hubo necesidad de que alcanzara la máxima escala: el Congreso estatal.

INICIATIVA PARA BLINDAR FIESTA SLP_19.08.2014.1

Disponible en internet, agosto 20, 2014 en: http://altoromexico.com/2010/index.php?acc=noticiad&id=20088

    No es cosa menor todo lo que ha venido sucediendo en términos de que prosperen solicitudes de tal dimensión, puesto que se genera inmediatamente un debate que pone en entredicho, en este caso al “sujeto” y también el “propósito” de la petición: la fiesta de los toros. Lamentablemente mucho de lo que se cuestiona, está sustentado en lo que la oposición considera como “tortura”, así como en desmedidos excesos cometidos en las explotaciones ganaderas, lo cual guarda una serie de significados que van más allá de supuestos “excesos”. En ese sentido, un especialista en el asunto, como lo es el MVZ Pedro Martínez Arteaga, apunta al respecto:

    En ese sentido, es bueno recordar que en México existen 284 explotaciones ganaderas dedicadas a la cría del Bos taurus; Raza de lidia, muchas de ellas establecidas en la zona centro del país y en el altiplano mexicano, caracterizadas por su aridez, con escasa precipitación y producción de biomasa. Los predios donde se desarrolla esta especie facilitan la recuperación del ecosistema ya que existe una rotación sistemática de potreros. Como referente importante tomamos a la FAO, que no dice: un 60% de las tierras del mundo están sometidas al pastoreo directo extensivo, sosteniendo alrededor de 360 millones de cabezas de ganado vacuno y más de 600 millones de ovejas y cabras. Eso ha conllevado a que nuestros ganaderos de bravo hayan iniciado un manejo holístico de su rancho, dicho manejo consiste en un proceso metodológico de toma de decisiones que establece una meta concreta, la cual incluye calidad de vida de los animales y una visión futura para la conservación de la biodiversidad. Mediante estudios realizados sobre la diversidad biológica encontramos una distribución de porcentajes muy variados de biodiversidad, haciendo una comparación de predios ganaderos dedicados a la producción de ganado domestico comparados con otros dedicados a la cría de toros bravos y encontramos una distribución de porcentajes muy variados de biodiversidad, p.e. la vegetación mixta (matorral) fue mayor en los ranchos dedicados a la cría de toros bravos, ya que se cuantificó una cobertura aérea del 14.2%  contra un 6.7% de los ranchos productores de ganado para carne. La cobertura basal del pastizal fue de igual manera mayor para los ranchos dedicados a la cría de toros bravos con 12.9% contra un 7.7% de los ranchos productores de otro tipo de ganado. Especial mención merece la fauna silvestre que encontramos en los ranchos de bravo que fue de un total de 42 especies animales silvestres en promedio, mientras que para los ranchos productores de otro tipo de ganado se encontró un número muy inferior de especies silvestres,  que tan solo fue de 29. Así pues, las condiciones de los ranchos bravos han contribuido a mantener la biodiversidad en equilibrio (homeostasis) del ecosistema por la mayor cantidad de diversidad biológica encontrada, contra aquellos ranchos dedicados a la cría de ganado manso. Los ranchos ganaderos de bravo garantizan la interacción entre flora y fauna dando una estabilidad sobre el hábitat de las especies presentes. Sumándole además que nunca se sobre pasa la capacidad de carga animal del terreno, ya que solo se crían los toros que son demandados, lo que a su vez nos garantiza una conservación del ecosistema. En tanto que los ranchos productores de ganado para carne enfrentan un serio problema de sobre pastoreo muy serio y una pérdida gradual de su diversidad biológica.

    Lo anterior no es, ni por casualidad comparable con las consecuencias de la recientemente aprobada Reforma Energética (que por cierto ya se están dejando sentir en forma desmedida), pero que de seguir como van, ocasionarán que se agoten las reservas, y la apertura de nuevos campos generará tierras y aguas contaminadas por el procedimiento de explotación. Se tiene claro que el gobierno mexicano entregará a las compañías privadas el 78% de los recursos en hidrocarburos, por parte de PEMEX o de que CFE busque ceder infraestructura eléctrica a los capitales privados, mismos que ya rebasan el 60% de la infraestructura a su favor.

   Este es, en esencia el verdadero atentado que se comete para los mexicanos, uno de cuyos porcentajes habita y trabaja en el campo, con lo que ese espacio quedará en condiciones verdaderamente vulnerables ante una voracidad ilimitada de capitalistas extranjeros. Si buena parte de ese campo, de propiedad privada corresponde a la condición del pastoreo directo extensivo, se entenderá hasta dónde pueden llegar esas intenciones. Es bueno saber que varias de estas unidades de producción agrícola y ganadera también han pasado por el agobio de las redes tendidas por el narcotráfico, de ahí que se convierta en migrante forzado o que desaparezcan del mapa definitivamente, puesto que el ganado allí reunido puede ser blanco de comercio ilícito, e incluso de matanzas sin orden ni concierto, distantes incluso de todo control sanitario.

   Y todavía, algo más. El desmedido crecimiento urbano que se extiende sin orden ni concierto por entre los espacios rurales, así como la invasión de tierras o el cambio climático, están generando condiciones que ponen en alerta a los ganaderos de bravo, por lo que es preciso que dichas condiciones queden protegidas de alguna manera, pensando que el campo es uno, entre muchos de los factores que intervienen directamente para que el espectáculo de los toros cuente con elementos de estímulo, puesto que allí hay una serie de garantías en términos de producción –insisto, agrícola y ganadera-, donde participa mano de obra que además recibe un ingreso, por lo que no sería deseable que se haga presente un estado de cosas que se contraponga de manera irracional o quede fuera de control.

   Si estas no son razones de peso para que se entiende hasta qué punto puede desarticularze un esquema tradicional que, con su sola presencia se constituye en parte esencial de la tauromaquia, estaremos no solo ante el riesgo de su prohibición, sino que ello podría estimular aquellas condiciones expuestas párrafos arriba, puesto que dichos espacios (es decir las ganaderías) por pequeños o grandes que estos sean, además de sumarse a cuanto riesgo se plantea, en automático perderían capacidades para sumarse a los principios de un mercado al cual también se integran.

   Es bueno recordar que la parte opositora apuesta por la desaparición del espectáculo en función de un criterio muy limitado, cuyo soporte tiene que ver, desde mi muy personal perspectiva, con aquel principio en el que los dictados de la globalización y el neoliberalismo establecen línea de acción, pero se niegan a aceptar –como lo decía el gran historiador Edmundo O´Gorman- aquella condición que plantea que el pasado nos constituye como seres humanos, y de que para eso hay que entender la inmensa suma de factores de lo que hoy somos, al paso de muchos siglos de lenta constitución ideológica. En este espacio, he reiterado, y ahora lo haré de nueva cuenta sobre una serie de ideas que establecen el porqué de este conflicto, buscando justificar conscientemente su permanencia. Veamos.

    Todo aquel que se considere aficionado a los toros debe saber que, para hacer una defensa legítima de un espectáculo cada vez más cuestionado, es preciso conocer que su permanencia se debe a una serie de procesos cuya integración puede sumar varios milenios.[1] Sociedades primitivas vincularon los ciclos agrícolas concibiendo figuras idealizadas a las que comenzaron a rendir culto. En el bagaje complicadísimo de su andar por los siglos, fue necesario incorporar elementos que, llevados al sacrificio, cumplían con propósitos de celebración, veneración y hasta petición, cuyos fines se ligaban a la obtención de buenas cosechas o buscaban erradicar el mal producido por sequías, inundaciones o plagas.

   La caza del toro por el hombre primitivo para aprovechar su carne como alimento, su piel como vestido y más tarde, con el surgimiento de las sociedades agrícolas, como instrumento de trabajo, fue probablemente el embrión de la tauromaquia. Para apoderarse del animal, el hombre debió oponer su habilidad e inteligencia a la fuerza bruta del bóvido, dando origen a ciertas prácticas que podrían ser consideradas como una lidia primitiva. Más tarde, estas prácticas se utilizarían como deporte y como ritos religiosos.

   En el sincretismo, la amalgama que esas y otras sociedades tuvieron, ya fuera por expansión de sus dominios, por guerras o esa intensa lucha que las creencias también fueron forjando, permitieron que los pueblos fueran cambiando lentamente sus esquemas de vida, asunto este que permitió, entre otras muchas cosas, expresiones de la vida cotidiana. Es así, que en ese largo proceso además de que el hombre ya convivía con animales y los domesticaba, así también surgieron expresiones que, al cabo de los siglos y de sus necesarias adecuaciones, el toreo encontró espacios de desarrollo sin dejar de incluir aquel elemento originario el que, en su nueva manifestación de rito y fiesta siguió su camino.

   Que el toreo despierte pasiones es un hecho. Los componentes que reúne han producido, producen y seguirán produciendo diversos niveles de intensidad en las polémicas, las confrontaciones, el debate que unos y otros han mantenido por siglos. Hoy día, con explicaciones como la que ahora mismo se presenta, se da un paso adelante en el sentido de justificar el porqué de los toros, de ahí la importancia de revalorar sus significados, sin mengua de que nos enfrentamos o podemos enfrentarnos a auténticos juicios sumarios que muchas veces se cierran a la razón, siendo para nosotros la única bandera que ondea en el campo de batalla.

   El uso del lenguaje y este construido en ideas, puede convertirse en una maravillosa experiencia o en amarga pesadilla.

   En los tiempos que corren, la tauromaquia ha detonado una serie de encuentros y desencuentros obligados, no podía ser de otra manera, por la batalla de las palabras, sus mensajes, circunstancias, pero sobre todo por sus diversas interpretaciones. De igual forma sucede con el racismo, el género, las diferencias o compatibilidades sexuales y muchos otros ámbitos donde no sólo la palabra sino el comportamiento o interpretación que de ellas se haga, mantiene a diversos sectores en pro o en contra bajo una lucha permanente; donde la imposición más que la razón, afirma sus fueros. Y eso que ya quedaron superados muchos oscurantismos.

   En algunos casos se tiene la certeza de que tales propósitos apunten a la revelación de paradigmas, convertidos además en el nuevo orden de ideas. Justo es lo que viene ocurriendo en los toros y contra los toros.

   Hoy día, frente a los fenómenos de globalización, o como sugieren los sociólogos ante el hecho evidente ante la presencia de una “segunda modernidad”, donde las reses sociales se han cohesionado hasta entender que regímenes como los de Mubarak o Gadafi cayeron en gran medida por su presencia, como ocurre también con los “indignados”, con lo que viene dándose en fenómeno de muchos cambios, algunos de ellos radicales de suyo que dejan ver el desacuerdo con los esquemas que, a sus ojos, ya se agotaron. La tauromaquia en ese sentido se encuentra en la mira.

   Pues bien, ese espectáculo ancestral, que se pierde en la noche de los tiempos es un elemento que no coincide en el engranaje del pensamiento de muchas sociedades de nuestros días, las cuales cuestionan en nombre de la tortura, ritual, sacrificio y otros componentes como la técnica o la estética que le son consubstanciales al espectáculo para culminar con aquellos “procedimientos”, procurando abolirlas al invocar derechos, deberes y defensa por el toro mismo.

   La larga explicación de si los toros, además de espectáculo son: un arte, una técnica, un deporte, sacrificio, inmolación e incluso holocausto, nos ponen hoy en el dilema a resolver, justificando su puesta en escena, las razones todas de sus propósitos y cuya representación se acompaña de la polémica materialización de la agonía y muerte de un animal: el bos taurus primigenius o toro de lidia en palabras comunes.

   Bajo los efectos de la moral, de “su” moral, ciertos grupos o colectivos que no comparten ideas u opiniones con respecto a los que se convierte en blanco de crítica o cuestionamiento, imponen el extremismo en cualquiera de sus expresiones. Allí está la segregación racial y social. Ahí el odio por homofobia, por homofobia,[2] biofobia,[3] por lesfobia[4] o por transfobia[5]. Ahí el rechazo rotundo por las corridas de toros, abanderado por abolicionistas que al amparo de una sensibilidad ecológica pro-animalista, han impuesto como referencia de sus movimientos la moral hacia los animales. Ellos dicen que las corridas son formas de sadismo colectivo, anticuado y fanático que disfruta con el sufrimiento de seres inocentes.

   En este campo de batalla se aprecia otro enfrentamiento: el de la modernidad frente a la raigambre que un conjunto de tradiciones, hábitos, usos y costumbres han venido a sumarse en las formas de ser y de pensar en muchas sociedades. En esa complejidad social, cultural o histórica, los toros como espectáculo se integraron a nuestra cultura. Y hoy, la modernidad declara como inmoral ese espectáculo. Fernando Savater ha escrito en Tauroética: “…las comparaciones derogatorias de que se sirven los antitaurinos (…) es homologar a los toros con los humanos o con seres divinos [con lo que se modifica] la consideración habitual de la animalidad”.[6]

   Peter Singer primero, y Leonardo Anselmi después, se han convertido en dos importantes activistas; aquel en la dialéctica de sus palabras; este en su dinámica misionera. Han llegado al punto de decir si los animales son tan humanos como los humanos animales.

   Sin embargo no podemos olvidar, volviendo a nuestros argumentos, que el toreo es cúmulo, suma y summa de muchas, muchas manifestaciones que el peso acumulado de siglos ha logrado aglutinar en esa expresión, entre cuyas especificidades se encuentra integrado un ritual unido con eslabones simbólicos que se convierten, en la razón de la mayor controversia.

   Singer y Anselmi, veganos convencidos reivindican a los animales bajo el desafiante argumento de que “todos los animales (racionales e irracionales) son iguales”. Quizá con una filosofía ética, más equilibrada, Singer nos plantea:

   Si el hecho de poseer un mayor grado de inteligencia no autoriza a un hombre a utilizar a otro para sus propios fines, ¿cómo puede autorizar a los seres humanos a explotar a los que no son humanos?

   Para lo anterior, basta con que al paso de las civilizaciones, el hombre ha tenido que dominar, controlar y domesticar. Luego han sido otros sus empeños: cuestionar, pelear o manipular. Y en esa conveniencia con sus pares o con las especies animales o vegetales él, en cuanto individuo o ellos, en cuanto colectividad, organizados, con creencias, con propósitos o ideas más afines a “su” realidad, han terminado por imponerse sobre los demás. Ahí están las guerras, los imperios, las conquistas. Ahí están también sus afanes de expansión, control y dominio en términos de ciertos procesos y medios de producción en los que la agricultura o la ganadería suponen la materialización de ese objetivo.

   Si hoy día existe la posibilidad de que entre los taurinos se defienda una dignidad moral ante diversos postulados que plantean los antitaurinos, debemos decir que sí, y además la justificamos con el hecho de que su presencia, suma de una mescolanza cultural muy compleja, en el preciso momento en que se consuma la conquista española, logró que luego de ese difícil encuentro, se asimilaran dos expresiones muy parecidas en sus propósitos expansionistas, de imperios y de guerras. Con el tiempo, se produjo un mestizaje que aceptaba nuevas y a veces convenientes o inconvenientes formas de vivir. No podemos olvidar que las culturas prehispánicas, en su avanzada civilización, dominaron, controlaron y domesticaron. Pero también, cuestionaron, pelearon o manipularon.

   Superados los traumas de la conquistas, permeó entre otras cosas una cultura que seguramente no olvidó que, para los griegos, la ética no regía la relación con los dioses –en estos casos la regla era la piedad- ni con los animales –que podía ser fieles colaboradores o peligrosos adversarios, pero nunca iguales- sino solo con los humanos.[7]

    Espero que traer una vez más todas estas opiniones, signifiquen desde luego elementos de prueba para justificar plenamente la pervivencia del espectáculo de los toros en México.

 20 de agosto de 2014.


[1] José Francisco Coello Ugalde: “AMBIGÜEDADES Y DIFERENCIAS: CONFUSIONES INTERPRETATIVAS DE LA TAUROMAQUIA EN NUESTROS DÍAS”. Ponencia presentada en el II Coloquio Internacional “La fiesta de los toros: Un patrimonio inmaterial compartido”. Ciudad de Tlaxcala, Tlax. 17, 18 y 19 de enero de 2012.

[2] Aversión obsesiva hacia las personas homosexuales.

[3] Rechazo a los bisexuales, a la homosexualidad o a las personas bisexuales respectivamente.

[4] Fobia a las lesbianas.

[5] Odio a los transexuales.

[6] Fernando Savater: Tauroética. Madrid, Ediciones Turpial, S.A., 2011, 91 p. (Colección Mirador)., p. 18.

[7] Op. Cit., p 31.

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LA HISTORIA, SU HISTORIA DEL TOREO CONTADA POR ELLOS MISMOS. (XIV). LA ÚLTIMA.

DEL ANECDOTARIO TAURINO MEXICANO. 

 SELECCIÓN DE: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

    Lamentablemente no fue posible rehacer en su totalidad tan interesante serie de testimonios, y donde estarían faltando personajes como Ricardo Colín “Flamenquillo”, Abraham Bitar, Manuel García Santos, Aurelio Pérez, “Paco Malgesto”, “José Alameda”, Manuel Horta, Carlos León, José Jiménez Latapí “Don Dificultades”, Roque Armando Sosa Ferreyro o Lauro Treviño entre algunos otros que no quisiera omitir, con objeto de concentrar a la mayoría de aquellos personajes que, teniendo diversas opiniones, o que en los hechos notábamos alguna preferencia que hacía descubrir incluso posibles actos de corrupción. El hecho es que todos ellos tuvieron un común denominador: informar parcial o imparcialmente a los aficionados de varias generaciones, con lo que agradecemos o reprochamos, según sea el caso su influencia o perjuicio, si es que lo hubo, para formar nuestros propios criterios con los que hoy nos conducimos quienes de alguna manera nos consideramos aficionados a los toros.

   En esta ocasión, no podían faltar los testimonios de un personaje que jugó el difícil papel de juez y parte. Me refiero, y así lo refiere también don Juan Pellicer Cámara, “Juan de Marchena”. Cierra esta serie con un homenaje a todos aquellos que, habiendo sido entrevistados, algunos de ellos adquirían el grado de decanos. Tal los nombres de Rafael Solana Cinta “Verduguillo”, Armando de María y Campos, así como don Alfonso de Icaza “Ojo”. Merecido homenaje que sigue hasta nuestros días.

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Los Toros. Semanario del Buen Aficionado. México, N° 8, febrero 1° de 1965. Colección “Roberto Mendoza Torres”.

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