Archivo mensual: agosto 2018

CLAUDE POPELIN OPINA SOBRE EL TORO MEXICANO EN 1964.

APORTACIONES HISTÓRICO TAURINAS MEXICANAS.

 RESEÑA DE UN ARTÍCULO DEL AUTOR FRANCÉS, POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE. 

“Pardito”, semental de Mimiahuapam. El Ruedo. Madrid, España.

    Claude Popelin estuvo en México durante el verano de 1964. Como resultado de su visita, y entre otras cosas, pudo llevar a cabo una auténtica exploración por diversas ganaderías de toros bravos de lo cual encontramos un interesante balance en su artículo “El toro mejicano” (sic) publicado en la célebre revista El Ruedo, en su número 1056, del 15 de septiembre (p. 18-20).

Al parecer este no era su primer contacto con nuestro país, y en particular con el toreo que por entonces alcanzaba ya dimensiones muy importantes. Un año atrás dictó la conferencia “Méjico, segunda patria del Toreo” en el Club Taurino de París, lo que significa que gozaba de información y conocimiento plenos lo cual, por otro lado nos propone llevar a cabo la búsqueda respectiva de ese texto.

Popelin no era ajeno a este ambiente, pues llegó a publicar un buen número de libros lo que significa entenderlo como un aficionado pensante. En “El toro mejicano”, sus primeras apreciaciones nos hablan de un país en el cual se celebraban hace poco más de medio siglo 150 corridas y 300 novilladas, tomando en cuenta que la glosopeda o fiebre aftosa seguía siendo un factor de crisis en el campo, pues desde 1942 en que se declaró este mal, hubo necesidad de cerrar las fronteras aplicando fuertes controles sanitarios, y de que todo aquel ganado que hubiese adquirido la enfermedad o mostrara síntomas de la misma fuese separado y sacrificado. Como no había certeza de aquello, el sacrificio fue colectivo y en grandes cantidades. Es bueno recordar que la fiebre aftosa se produce por causa viral, muy contagiosa, afectando ganados mayores y menores, con síntomas como fiebre alta y el desarrollo de úlceras en el hocico así como erosiones en vesícula y ampollas de gran tamaño en pezuñas y ubre.

De inmediato nos da otra razón de peso a aquel estado de cosas argumentando que frente al problema representado por aquella enfermedad, hubo épocas, como las del siglo XIX en que la fiesta de toros en este país se sirvió de su ganado “criollo”, del que sin mala intención se puede decir que era más o menos “morucho”. No fue sino hasta comienzos del XX en que por intervención de Antonio Llaguno, fundador en su condición de ganadería brava de San Mateo, hubo desde aquellos tiempos una afortunada aplicación selectiva con productos de tal origen. Y va más allá al escribir:

“De mil vacas así compradas no conservó, después de tentarlas, sino veinticinco, de las que salió el primer toro, de acuerdo a lo que le fue compartido al autor, entre otros títulos de “Los toros desde la barrera”, el cual fue lidiado por Ricardo Torres “Bombita” en la plaza de Aguascalientes en 1906 (¿se trata del célebre “Húngaro”?) y así es, en efecto pues refiere que su cabeza, ya disecada se conservó en casa del hermano de Alfonso Ramírez “Calesero”.

Más adelante refiere que “Valiéndose de su personal amistad con Bombita, el escrupuloso ganadero logró del marqués de Saltillo varias remesas de vacas y de sementales a partir del año 1909. Esta nueva línea de pura ascendencia andaluza se utilizó con el tiempo para formar una serie de ganaderías que conservan las características primitivas. Son esencialmente hoy día los Torrecilla propiedad desde 1932 de Julián Llaguno (hermano de Antonio); los Mimiahuapam, Valparaíso, Santo Domingo, Tequisquiapan, Javier Garfias, Jesús Cabrera, San Antonio de Triana, Villacarmela, Cerro Gordo, Juan Aguirre…

Luego pone su mirada en el campo tlaxcalteca, sobre todo a partir de la ganadería madre más estable por entonces: Piedras Negras, la cual “después de haber adquirido algunos sementales de Murube recogió la sangre de Saltillo en los antiguos Tepeyahualco. A su vez, la venta de sus productos ha contribuido a crear otras ganaderías de calidad, tal como La Laguna”.

Sobre Pastejé apunta: “se han formado en gran parte con los de San Diego de los Padres, procedentes en un principio de cruces con sementales de Ibarra y de Pablo Romero, pero que se abrieron ulteriormente a una larga aportación de reses también oriundas de Saltillo”.

Popelin dice que La Punta, constituida en principio con sangre de San Mateo (vía Saltillo), fue “prácticamente eliminada en 1925 y la ganadería se reconstituyó con reses de Campos Varela, a la que los hermanos Madrazo (Francisco y José) han añadido posteriormente sementales de Domingo Ortega, entre otros”.

En aquel 1964 ya había en todo el país 114 ganaderías integradas a la entonces Asociación de Criadores de Toros con lo que estaban garantizados los festejos que empresas desplegadas por el territorio nacional organizaron por entonces. Por lo tanto, su primera gran conclusión fue “…que el toro borrego no se da. Lo que sí ocurre, y ha ocurrido siempre, es que marcan una frecuente tendencia a aplomarse en el último tercio. Es consecuencia de un poder más relativo, debido a las distintas condiciones de su alimentación. En España, el ganado tiene normalmente asegurada la hierba durante ocho meses del año. En el altiplano de Méjico, por razones metereológicas, sólo dispone de ella durante poco más de cuatro meses. Además, la ley Agraria limita los pastos a 500 cabezas de ganado mayor, aplicando un índice de aridez variable según los estados…”

Y no dudó en preguntar directamente a Luis Barroso Barona –entonces propietario de San Miguel de Mimiahuapam– sobre el hecho de que unos toros vienen a caerse y otros no.

“Intervienen tres causas distintas: la insuficiente alimentación de madres e hijos; el engordamiento precipitado de los toros en los tres últimos meses, y la consaguinidad”, me contestó sin vacilar.

Sobre aquel Mimiahuapam, el de su primera época hace evocaciones que recrean ese pedazo de campo bravo como sigue: “Monte arriba de la bella hacienda, dentro de sus potreros (sinónimo mejicano de cercados) individuales están los siete sementales: “Emperador” (hijo de un semental oriundo del Conde de la Corte y de una vaca de San Diego de los Padres, el cual, con los dieciséis años cumplidos, se conserva todavía por haber sido el fundador de la ganadería). “Cominito” (que ha engordado de una manera descomunal, porque ha aprendido a beberse el aguamiel de los magueyes), “Sereno” (indultado por su bravura excepcional en Querétaro el 25 de diciembre de 1962). “Mejicano”, “Pardito”, “Vencedor”, “El Cid”. Acompañado de Guadalupe, el mayoral [o vaquero] azteca, los he visitado uno después de otro”.

Describe a continuación la serie de obras emprendidas para dar un mejor tratamiento al ganado en un territorio ubicado a 2,700 metros de altura (le sorprende mucho el detalle de la altitud). Por ejemplo, el llevar agua a los abrevaderos, sitio en el que se encontró con 220 vacas de vientre, las cuales, acompañadas de sus becerros, “comían la hierba joven del inmenso ‘corredero’ de más de dos kilómetros de largo por ochocientos metros de ancho, que ha sido previsto para las tientas por derribo de machos… Los vaqueros mejicanos no llevan jamás la vara en el campo; les basta con hacer restallar su lazo para repeler cualquier res que se desmande”.

Por aquel entonces todos los animales de la ganadería, machos y hembras, llevaban marcados con hierro detrás de la oreja izquierda la reproducción de su número de orden y, detrás de la derecha, la fecha exacta de su nacimiento, con mención del día, mes y año. De esa forma, el fraude era imposible de consumar.

Viene a continuación un hermoso retrato que describe así: “Al pisar el ruedo de la placita de tienta y encontrarse delante de vacas tan bien encastadas, se creería uno… en Andalucía, si no fuera por dos detalles: que la Santa Imagen de la Virgen de Guadalupe ocupa el sitio de la de la Virgen del Rocío, y que en el horizonte los picos nevados de los volcanes parecen a su vez presenciar la faena”.

Lo que habrá de decir al final, es un balance concreto, pues determina que en el resto de las ganaderías no encontraba la misma homogeneidad, “sea porque los cruces con sementales españoles no ligaron igualmente bien, sea porque sus propietarios no han tenido los recursos necesarios para mejorar adecuadamente la cría. Les toca abastecer de ganado a los espectáculos de menor categoría y, entre ellos, a gran parte de las novilladas”. Otro factor importante fue sugerir el exterminio y control de la glosopeda, aspecto que vino a superarse al finalizar el siglo pasado, con los primeros experimentos logrados a partir de la inseminación artificial, mismos que han ido presentando resultados que muestran y demuestran que, con un trabajo constante, sólido y siempre dirigiéndolo a los propósitos fijados por los ganaderos mismos, las aspiraciones se concretarán felizmente.

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CUANDO LA FIESTA DE TOROS SE UNÍA A LA ASUNCIÓN PRESIDENCIAL.

A TORO PASADO.

 POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

Hace algunos años (2006 y diciembre para ser más exacto), preparé el texto que ahora comparto. Con motivo de la próxima asunción a la presidencia de la república, misma que asumirá desde el 1° de diciembre de 2018 el Lic. Andrés Manuel López Obrador, parece oportuno adelantar algunos datos que podrían ser de interés, mismo factor que mostramos los taurinos en las decisiones que el nuevo gobernante vaya a tener respecto a la tauromaquia que se desarrolla en nuestro país. Por los antecedentes con que contamos sobre su posicionamiento, es claro pensar sobre el hecho de que es respetuoso de dicha representación, en la medida en que esta se lleve a cabo bajo los términos de legalidad existentes. Quizá con eso, nos demostrará que dentro de las profundas decisiones que deberá poner en práctica, y que son de carácter nacional, el toreo se mantenga sí, bajo su observación, pero con mejores posibilidades de avanzar, demostrando en cada una de las actividades que se llevan a cabo de manera interna o externa que hay propósitos claros por darle el sentido profesional que per se tiene en tanto tradición. No olvidemos que se trata de una actividad comercial, crematística y con fines de entretenimiento que en nada afectan lo dicho por grupos contrarios que persisten en sus afanes de eliminarla y donde lo menos que pueden decir al respecto es que los taurinos son sicópatas.

Ojalá sea del agrado de los visitantes a este blog la presente lectura.

CUANDO LA FIESTA DE TOROS SE UNÍA A LA ASUNCIÓN PRESIDENCIAL.

Nunca antes, en la historia del México contemporáneo, la toma de poder se había convertido en un hecho tan controvertido como complejo. Esto sucedió el 1º de diciembre de 2006, cuando en brevísima sesión, Felipe Calderón Hinojosa –llamado también el “presidente espurio”- protestó ante un pleno de la Cámara de Diputados completamente desquiciado y fuera de control. Luego de ese acontecimiento efímero, la protesta del gabinete se realizó en el hermético espacio del Auditorio Nacional, donde en acto perfectamente controlado por el ejército pudo desarrollarse en medio de una “tranquilidad” mediática y forzosa que estableció el nuevo gobierno. Lamentable hecho dejó una honda huella de humillaciones, de improperios y desconfianzas que al cabo de los primeros días que transcurren se reafirma con la serie de detestables y aborrecibles medidas que fueron siendo tomadas, sobre todo cuando se anunció el recorte al presupuesto en cultura y el aumento al salario entre los miembros de las fuerzas armadas.

Todo este capítulo me lleva a reflexionar sobre la forma en que han cambiado los esquemas desde los tiempos virreinales, pasando por los siglos XIX y XX donde la figura emblemática de un virrey, un presidente, miembro del ejército, o de la iglesia asumía la máxima autoridad del gobierno en medio de la protocolaria ceremonia a la que se sumaban los fastos respectivos, donde el gozo popular se traducía en fiestas donde los toros no podían faltar, en medio también del Te Deum, los fuegos de artificio, los repiques, desfiles y otras conmemoraciones de grata memoria. Precisamente esa “memoria” quedó impresa en infinidad de descripciones de fiesta, sin faltar otras tantas referencias y publicaciones de las que a continuación presento una relación de las mismas.[1]

Obra que, a mi parecer debe considerarse como fuente de registro sobre festejos, y en este caso particular, los ocurridos en 1566, es la de Luis González Obregón: Semblanza de Martín Cortés.[2] En ella se refieren dos acontecimientos: el de la llegada de Martín Cortés, hijo del Capitán General don Hernán Cortés y de doña Juana de Zúñiga entre los años de 1562 y 1563, para lo cual se le recibió entre grandes fiestas:

Al llegar a Coyoacán, villa que pertenecía al marqués, le recibieron como hubieran podido recibir al mismo rey en persona, pues le acompañó la flor y nata de la tierra, entre ella D. Luis de Velasco, el hijo del virrey; y fue de verse la grandeza y el acompañamiento con que se le recibió, gastándose sin cuento el dinero “en galas, juegos y fiestas”.[3]

Representación contemporánea del alanceo de un toro en la plaza de toros de la Carretera de Aragón, en Madrid, hacia principios del siglo XX. En José María de Cossío: Los toros. Tratado técnico e histórico. Madrid, Espasa-Calpe, S.A. 1974-1997. 12 v., V. II, p. 56.

Otro asunto, bastante mezclado con la conjura que, en 1566 ya empezaba a tomar tintes riesgosos, y que terminó más adelante con la detención y ejecución de los hermanos Ávila, es que habiendo dado a luz doña Ana Ramírez de Arellano (esposa del marqués) dos mellizos, el marqués decidió bautizarlos demostrando con ese pretexto su poder y riqueza, aspecto que se capitalizó “con grande aparato y ostentación, celebrando fiestas dignas de un rey, que duraron de seis a ocho días”.[4]

  1. Alemán, Mateo: Sucesos de D. Frai García Guerra, Arzobispo de México, a cuyo cargo estuvo el gobierno de la Nueva España. A Antonio de Salazar Canónigo de la Santa Iglesia de México, mayordomo y administrador general de los diezmos y rentas de ella: Por el Contador Mateo Alemán, criado del rey nuestro señor. Con licencia en México. En la emprenta de la Viuda de Pedro Balli. Por C. Adriano César. Año de 1613.
  2. Ramírez de Vargas, Alonso: ELOGIO PANEGÍRICO FESTIVO APLAUSO iris político, y diseño triunfal de Eneas verdadero, con que la Muy Noble, y Leal Ciudad de México, recibió al Exmo. Señor D. ANTONIO SEBASTIÁN DE TOLEDO, Y SALAZAR; MARQUÉS DE MANCERA. Señor de las Cinco Uillas, y de la del Marmol, Caballero de la Orden de Alcántara: Administrador perpétuo de Puerto Llano; del Consejo de Guerra Virrey, Gobernador, y Capitán de esta Nueva España (…) A quien lo consagra DON (…). Con licencia: en México, por la Viuda de Bernardo Calderón, año de 1664.
  3. Valtierra, P. Manuel de: Sol en León, ascendencia esclarecida. ✝ Exaltación gozosa. ✝ Discurrida en las empressas, y Symbolos Políticos de el Arco Triumphal, que erigió la Ciudad de la Puebla de los Ángeles, para el día diez, y feis de Octubre de ochen- ✝ ta y ocho deftinado a la Solemne, y ✝ [ ✝ ] feliz entrada de [ ✝ ] el Excellentissimo Señor Don Gafpar de la Cerda, Sandobal, Sylva, y Mendoza, Conde de Galve, Gentilhombre de la Camara de fu Mageftad, Señor de las Uillas de Sacedon, y Tortola, Caballero del Orden de Alcantara, y comendador de Zalamea, y Ceclavin (…) Con Licencia, en la Puebla de los Ángeles, en la Imprenta Nueva [  ✝ ]. Plantiniana de Diego Fernández de León.-[  ✝ ] Por el P. Manvel de Valtierra de la Compañía de Jesvs.
  4. Métrica panegyrica descripción De las plaufibles fieftas, que, á dirección del Exmo. Señor Conde Galve, Virrey, y Capitán General defta Nueva-España, fe celebraron, obfequiosas, en la muy Noble, y leal Ciudad de México, al feliz Cafamiento de Nuestro Catholico Monarcha D. Carlos Segundo, con la Auguftiffima Reyna y Señora Doña Maria-Ana Palatina del Rhin, Babiera, y Neuburg. Verfifica fu narración, vn corto Ingenio Andaluz, hijo del Hafpalenfe Betis; cuyo nombre fe ommite, porque (no profeffando efta Ciencia) no fe le atribuya á oficio, lo que folo es en él (aunque tofca) habilidad. Dedicado a la Excelentiffima Señora Doña Elvira de Toledo, y Osorio, Condefa de Galve, Virreyna defta Nueva-Efpaña, á cuyos pies fe poftra el Author. Con licencia. En México: por Doña María de Benavides Viuda de Juan de Ribera en el Empedradillo. Año de 1691.

BOCANEGRA, Matías (atribuido): Addición a los festexos que… se hizieron al Marqués (de Villena) mi señor… México: Bernardo Calderón, 1640.

–: Zodíaco Regio, templo político, al… Marqués de Villena… México, 1641 (Incluye Viage por tierra y mar del Excellentissimo… Marqués de Villena, pt. 4).

TORRES, Nicolás de: Festín hecho por las morenas criollas de la muy noble… ciudad de México. Al recebimiento del excmo. Señor Marqués de Villena… México, 1640.

Viage de tierra y mar, feliz por mar y tierra que hizo el Virrey Marqués de Villena. De Cristóbal Gutiérrez de Medina. México: Iuan Ruyz, 1640.

Viajes del virrey marqués de Villena. Introd. y notas de Manuel Romero de Terreros. México, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Historia, 1947. Xi, 87 p. ils. (UNAM. Inst. de Historia, 3).

ESTRADA MEDINILLA, María. Relación… a una Religiosa prima suya. México: Francisco Robledo, s.f. (hacia 1640-1641).

También de la misma autora se encuentra la siguiente obra:

Incluido en “Viaje por tierra, y mar del Excellentissimo Señor Don Diego López Pacheco i Bobadilla, Marqués de Villena, i Moia, Duque de Escalona &c. Aplausos y festejos a su venida por Virrey desta Nueva España. Al Excellentisimo Señor Don Gaspar de Guzmán Conde Duque de Olivares, Duque de Salucar la Maior &c. dedicado por el Colegio Mexicano de la Compañía de Iesus. México: Francisco Robledo impresor, 161 para Fiestas de Toros. IVEGO DE CAÑAS, y alcancías, que celebró la Nobilifsima Ciudad de Mexico, a veinte y fiete de Nouiembre defte año de 1640 / En celebración de la venida a efte Reyno, el Excellentifsimo Señor Don Diego López Pacheco, Marqués de Villena, Duque de Efcalona, Virrey Capitán General defta Nueva Efpaña, &cc. Por Doña María de Eftrada Medinilla. 19 p.

–: Viage por tierra, y mar de… Diego López Pacheco y Bobadilla. México: Robledo, 1641.

GREGORIO MARTÍN DE GUIJO: 1648 – 1664.[5]

1650

-Juramento del señor virrey (Conde de Alva de Lista). Bienvenida, recepción, toros y tocotines de los indios (esto último en Chapultepec). (28 de junio).

-Entrada del virrey entre gran ceremonia. Te deum laudamus, arco triunfal y otros (3 de julio).

-Máscara de los Estudiantes de la Compañía. Máscara a “lo faceto” que se decía en “hacinamiento de gracias de la venida del señor virrey…” (7 de julio).

1651

-Honras del señor Arzobispo. Asistió el virrey, audiencia, tribunales, todas las religiones y mucho número de gente (15 de enero).

-Fiesta de la Cruz en el Rastro. Los rastreros celebraron la fiesta con una lucida máscara de indios, misa, simulacros militares. El turco en el remate del castillo. Participación y compañía del virrey a la plaza, donde hubo tres días de toros. Similar aparato, con el “que se alborotó el reino”, tuvo lugar en diciembre del año anterior (7 de mayo).

-Festejo del conde de Alva, acompañado de la nobleza del reino, paseó con notable concurso de gente en bizarros caballos (29 de junio).

-Fiesta de Santa Teresa con asistencia del virrey y audiencia, a más de las religiones (15 de octubre).

-Toros.[6]

1652

-Iglesia de la Piedad, día de la Purificación de nuestra Señora, apertura de la iglesia, casa y convento a nuestra Señora de la Piedad (acudió a ella todo el reino) (2 de febrero).

-Máscaras. Celebra sus años el virrey con toros, lidiados en el parque (3 de septiembre).[7]

-Consagración del señor arzobispo, con asistencia de diversas personalidades (25 de julio).

-Entrada del señor arzobispo, quien fue recibido con arco de colgaduras y acompañado por diversas órdenes religiosas y el pueblo (3 de agosto).

-Entrada del virrey duque de Alburquerque. Arco en forma acostumbrada (15 de agosto).

-Pendón transferido por la dilación de la entrada del virrey (24 de agosto).

-Toros (22, 23 y 25 de diciembre).

1654

-Salida del Conde de Alva de Lista en medio de gran demostración popular (17 de octubre).

1659

-Entrada del Conde de Baños (16 de septiembre).

-Toros (22 de noviembre).

1662

-Años de la virreina (25 de mayo).

1664

-Pendón asistido del señor obispo virrey (12-13 de agosto).

-Entrada del virrey en Chapultepec. Hubo toros. (7 de octubre).

-Entrada del de Mancera en el gobierno. Hubo toros en Chapultepec (15 de octubre).

-Primera asistencia del virrey en la iglesia de San Lucas (18 de octubre).

-Segunda asistencia, en la iglesia de Nuestra Señora del Carmen (19 de octubre).

-Asistencia del virrey a Catedral. Fiesta del Patrocinio de Nuestra Señora (9 de noviembre).

-Entrada del señor arzobispo Cuevas (10 de noviembre).

-Posesión del señor arzobispo (15 de noviembre).

(Hasta aquí Gregorio Martín de Guijo).

ANTONIO DE ROBLES (1665 – 1703).[8]

1670

-Recibimiento del señor arzobispo (8 de diciembre).

1673

-Casamiento de la hija del virrey (28 de mayo).

-Entrada del duque de Veraguas a Chapultepec (16 de noviembre).

-Entrada del virrey a la ciudad de México (8 de diciembre).

1683

-Entrada del arzobispo (4 de octubre)

-Fuegos de la cruzada y sarao con asistencia de los virreyes (28 de noviembre).

-Toros en el Volador (2, 9, 13, 23, 28 y 30 de diciembre).

1684

-Toros en la plazuela de la Trinidad. Cañas y máscaras (segunda quincena de junio).

-Los años del hijo del virrey (5 de julio).

1686

-Asiste el virrey a la fiesta de los Betlemitas (27 de diciembre).

1687

-Acto de la Universidad al Virrey (21 de enero).

1688

-Años del virrey. Hubo carreras y comedia (6 de enero).

-Entrada del virrey en público (4 de diciembre).

1695

-Visita de los virreyes a la Santísima Trinidad, donde hubo comedia (31 de enero).

-Toros en Chapultepec (15 de noviembre).

1696

-Entrada del virrey (27 de febrero).

1697

-Entrada del conde de Moctezuma por virrey (2 de febrero).

1701

-Toros por el virreinato del señor arzobispo en la plazuela de San Diego (13-15 de diciembre).

1702

-Recepción del palio por el señor arzobispo (6 de enero).

-Posesión del virreinato (27 de noviembre).

-Toros en Chapultepec (28 de noviembre).

-Toros en Chapultepec (2-3 de diciembre).

1703

-Vuelta de los virreyes a la ciudad. Toros (4-6 de junio).

-Toros de los virreyes a la ciudad. Toros. (4-6 de junio).

-Toros que se jugaron en Chapultepec a los años de la señora virreina (25 de junio).

-Toros en Chapultepec, en honor de los años de la hija de los señores virreyes (30 de julio-1° de agosto).

-Toros en Chapultepec a los años del señor virrey. Carreras de los de Toluca, que vinieron a celebrarle los años con dichos toros y juegos de cañas y alcancías. (9 de noviembre).

-Toros en Chapultepec (10 de noviembre). (297 acontecimientos).

Cuenta Artemio de Valle-Arizpe que don Juan de Guevara, capellán del convento de Santa Inés e ingenio conocido en la ciudad de México, escribió una muy celebrada comedia, y la descripción de la entrada del Virrey Duque de Alburquerque, año de 1653.[9]

1653: Elogio panegírico y aclamación festiva al duque de Alburquerque… México: Hipólito de Rivera, 1653.

…que en realidad no solo fue una, sino que hubo dos obras al respecto. Aquí tenemos la referencia de esa segunda:

GUEVARA, Juan de. Felicissima entrada y recebimiento que… México hizo a… Francisco Fernández de la Cueva. México: Vda. De Bernardo Calderón, 1653. (Faltan p. 3-4).

1653: Miguel Sánchez: El David seraphico, de la solemme fiesta qve la Real Vniversidad de México celebró a la Immacvlada Concepcion de la Virgen Maria madre de Dios: en qve ratificó el jvramento de sv defensa / a deuoción del Bachiller Miguel Sanchez Presbytero. México, por la Viuda de Bernardo Calderón.

1653: Esphera de Apolo y theatro del sol, exemplar de prelados en la svntvosa fábrica, y portada trivnfal, qve la mvy avgvsta, y esclarecida iglesia metropolitana de México erigido, en festivos aplavsos a la venida del ilvstríssimo señor don Marcelo López de Azcona meritíssimo colegial mayor del colegio de San Ildefonso de Alcalá. En México, Por la Viuda de Bernardo Calderón.

1660: Pedro Fernández Ossorio. Título: Ivpiter benevolo astro ethico politico, ideas symbolica de principes Qve en la svmptvosa fabrica de vn arco trivmphal dedica obseqviosa, y consagra festiva la illvstrissima iglesia metropolitana de México Al Exmo señor D. Iuan de la Cerda, y Leyba, conde de Baños, marqves de Leyba. México., Vda. de Bernardo Calderon.

1664: RAMÍREZ DE VARGAS, Alonso. Elogio panegírico, festivo aplauso, iris político, y diseño triunfal… con que… México recibió al… marqués de Manzera… México: Vda. De Bernardo Calderón.

En Guillermo Tovar de Teresa: Bibliografía novohispana de arte (Primera parte) Impresos mexicanos relativos al arte de los siglos XVI al XVIII.  Prólogo de José Pascual Buxó. México, Fondo de Cultura Económica, 1988. 2 V. Ils., facs.

1670: PEÑA PERALTA, Alonso de la, y Pedro Fernández Osorio. Pan mystico: numen simbólico, symulachro político que… erigió…. la… imperial metropolitana iglesia de México a… Fr. Payo Enríquez de Ribera… México: Vda. De Bernardo Calderón.

1679-1680: Transformacion theo politica ydea mythologica de príncipe pastor sagrado proteo, alegorizada en imágenes, descifrada en números qve en el aparato magnifico del triumphal arco y padrón glorioso, en el fausto día de su plausible recibimiento dispuso y consagró al ilustmo. y rev.mo señor D. D. Francisco de Agviar Seijas y Vlloa.

1680: RAMÍREZ SANTIBAÑES, Juan Antonio. Pierica narración de la plausible pompa con que entró en… México, el… conde de Paredes… México: Francisco Rodríguez Lupercio, 1680.

1680: SIGÜENZA Y GÓNGORA, Carlos de. Glorias de Querétaro. México: Vda. De Bernardo Calderón, 1680. (Contiene también Primavera indiana).

1681: Géminis alegórico… triumphal pompa, y festivo diseño… que… Puebla… consagró… a la… entrada del… virrey… México: Francisco Rodríguez Lupercio.

1702: Triumphal pompa, y festivo aparato en que bajo la idea del Dios Apolo, se sombrearon las heroycas empressas [microforma]:de el excmo. señor D. Juan Francisco de Guemes y Horcasitas, theniente gl. de los Reales Exercitos, Governador, que fue, de la ciudad de la Habana actual Vi-Rey, Governador, y capitan general de esta Nueva-España, y presidente de la Real Audienica, y Chancilleria, &c: en el sumptuoso arco, que para su publico ingresso erigió al afectuoso esmero de la nobilissima, e imperial Corte Mexicana.

Contiene: Relacion comica, e individual noticia de el Arco Triumphal, que para la publica entrada de el Excmo. señor D. Juan Francisco de Guemes y Horcasitas… erigió la nobilissima, é imperial ciudad de México.

Triumphal Pompa, que la… Ciudad de México, dispuso a la entrada del Exmo. Señor, Marqués de Cassa Fuerte… México: José Bernardo de Hogal, 1722.

1722: “Prometheo alegorico que la insigne iglesia metropolitana de México, dispuso en su entrada, al Exmo. señor, don Jvan Antonio Vázquez de Acuña, marqués de Cassa Fverte”… México, J. B. de Hogal, 1722.[10]

1724: LÓPEZ, Patricio Antonio. General aclamación de la lealtad mexicana; en la más solemne jura de… Luis Primero… México, 1724.

1732: CABRERA Y QUINTERO, Cayetano. Viva copia del magnánimo, sagrado machabeo Joan Hyrcano, el ilmo señor doctor don Joan Antonio de Vizarrón, y Eguiarreta… México: José Bernardo de Hogal, 1732.

1739: NAVARRETE, Francisco Antonio. Relación peregrina de el agua corriente, que para beber… goza la… ciudad de Santiago de Querétaro… México: José Bernardo de Hogal, 1739.

1743: CABRERA Y QUINTERO, Cayetano (Atribuido) Métrico indicio, y representación panegyrica del triumphal areo… al recibimiento… del excmo. Sr. D. Pedro Debrián y Augustin, conde de Fuenclara… México.

1743: Cayetano de Cabrera y Quintero:Nuevo Ulysses, delineado según el original del grande Homero, en las tablas de Odyssea y espendido en el arco triumphal, que la primada Nueva España Santa Iglesia de México, erigió en sus puertas al ingresso del excelentissimo s[eño]r d[on] Pedro Cebrián Augustín […] virrey gobernador, y capitán general de esta Nueva España. [manuscrito]

1756: ABARCA Y VALDA, José Mariano de. Loa, y explicación del arco… en la entrada que hizo… el… marqués de las Amarillas… México: Bibliotheca Mexicana, 1756.

1756: Título: Acción cómico-alegórica, que en applauso y recibi[mi]ento a los exc[elentísi]mos señores d[on] Augustin, y d[o]ña María Luisa de Ahumada y Villalón, marqueses de las Amarillas, virreyes de esta Nueva Hespaña etc. se representan en el Colegio de S[an] Miguel de Beth[le]n de esta ciudad de México, año de 1756.

1771: RUIZ, Tomás Antonio. Descripción joco-seria de la entrada pública que hizo… en… México… el excmo. Señor Frei d. Antonio María de Bucareli y Ursúa… México: Felipe de Zúñiga y Ontiveros.

1771: Descripción joco seria de la entrada pública, que hizo en la mui noble imperial ciudad de México el día 31, de octubre de 1771, s.l., s.f.

1808: Enciso, Joaquín y del Callejo, Josef: Sinceras demostraciones de júbilo, con que el Real y Pontificio Seminario Palafoxiano de S. Pedro y S. Juan de la Ciudad de la Puebla de los Ángeles en la América Septentrional concurrió a celebrar la solemne Proclamación de nuestro Augusto Soberano el Señor Don Fernando VII, de Borbón el amado, y del glorioso triunfo de las armas españolas por su rescate y defensa, contra la perfidia del Emperador de los franceses Napoleón I… y la dedican a la Ínclita Nación Española. México, Imprenta de Arizpe, 1808.

1809: García Quiñones, José: Descripción de las demostraciones con que la muy noble y muy leal Ciudad de Puebla de los Ángeles, segunda de este Reino de Nueva España con su presidente Señor Manuel de Flon Conde de la Cadena, gobernador política y militar de ella… solemnizaron la pública proclamación y el Juramento Pleito homenaje que la mañana del 31 de agosto de 1808 Don Fernando de Borbón Séptimo de este nombre nuestro Rey. En la Imprenta de Pedro de la Rosa, año de 1809.

1822: Sencilla manifestación de las funciones con que la Villa de San Miguel el Grande solemnizó la jura de las Tres Garantías, y la sanción de la Independencia del Imperio Mexicano, celebrada en la Villa de Córdoba, que por encargo del muy Ilustre Ayuntamiento de dicha Villa, escribiera un religioso del Convento de San Francisco y un individuo distinguido de la Compañía de Milicias…, México, Imprenta de don Mariano Zúñiga y Ontiveros.

Diario de sucesos notables (1752-1758). México, Imprenta de Juan R. Navarro, Calle de Chiquis Nº 6, 1854. T. VI, comprende los años 1754-1756 (269 p.)

5 de noviembre de 1755 (p. 180): De Puebla escriben, que el 27 del próximo pasado llegó a aquella ciudad el Exmo. Sr. Marqués de las Amarillas, quien hizo su entrada pública (corriéronsele tres días de toros).

24 de noviembre de 1755 (p. 188): Plazuela del Volador, vistosamente colgada, principiaron los toros en obsequio de la llegada de SS.EE; en mañana y tarde se lidiaron catorce toros, sin que se hubiera experimentado ninguna desgracia, continuáronse otros cuatro días, siendo los concursos numerosísimos, y en todos ellos se logró el que no se experimentase ninguna fatalidad; dio S.E. muchos premios a los toreadores de a pie y de a caballo que demostraron su habilidad.

1768: Breve descripción de los festivos sucesos de esta ciudad de la Puebla de los Ángeles: Anexando la succinta descripción de las fiestas que en esta ciudad de la Puebla se hicieron / por D. Thomas Antonio Ruiz. En honor del venerable siervo de dios, Don Juan de Palafox y Mendoza. Panfleto original publicado en Puebla en 1768 con motivo de la canonización del arzobispo Palafox y Mendoza. Incluye poemas de José Muñóz, Diego Miguel Quintero, Manuel del Castillo y Tomás Antonio Ruiz. 50 p.

Diario de sucesos notables (1752-1758). México, Imprenta de Juan R. Navarro, Calle de Chiquis Nº 6, 1854. T. VII, comprende los años 1756-1758 (262 p.).

26 de julio de 1756 (p. 16): La mañana del 26 pasaron SS. EE. [los virreyes D. Agustín de Ahumada Villalón, Marqués de las Amarillas, y Dª Merced Luisa de Ahumada y Bruna, Marquesa de las Amarillas] al pueblo de San Ángel a la casa de Campo del Sr. Oidor decano D. Francisco Antonio Chávarri, quien les tuvo un ostentoso festejo, siendo correspondiente el banquete y refresco: concurrieron a esta función muchas personas de distinción, y en aquel pueblo había varias familias que pasaron a él con el motivo de celebrarse en el convento de Carmelitas el Corpus y Señora Santa Ana, y divertirse en las amenidades que ofrece aquel país: mantuviéronse SS.EE. en el siguiente día 27, por haber corridas de toros y otras diversiones, que les fue preciso estarse hasta después del anochecer, restituyéndose a esta ciudad a las once de la noche.

30 de mayo de 1758 (p. 258): La mañana del 30, días de S.M. el Sr. D. Fernando VI, que dios prospere, en la santa iglesia catedral hubo misa de gracias (…)

Concurrieron también muchas señoras principales, y al anochecer se ministró un amplio refresco, siguiendo luego un festejo que duró hasta la media noche: háse construido en este pueblo (de San Ángel) una hermosa plaza de toros con crecido número de cuartones, sus barreras, lumbreras y tendidos cubiertos, primorosamente pintada, que tenía de costo 4,000 pesos, y que principiarán a correr el día 5 del próximo venidero; festejo con que obsequian a SS. EE. El actual gobernador y justicia mayor del Estado y marquesado del Valle, por estar aquel lugar dentro de su gobierno.

1771: Descripción joco-seria de la entrada publica, que hizo en la mui noble [i]mperial ciudad de México en dia 31. de Octubre de 1771. El excmô. señor [?]rei D. Antonio Maria Bucareli, y Ursua, Henestrosa, Laso de la Vega, Villasis, y Cordova, [ca]ballero del orden de S Juan, Comendador de la Bóbeda Toro en el mismo orden,… &c. &c. Dispúsola D. Thomas Antonio Ruiz. — [México]: En México la imprenta de D. Felipe de Zúñiga y Ontiveros, calle de la Palma, año de 1771. [8] p.

1771: Explicacion / de los adornos / simbólicos i poeticos / del Arco de Triunfo, / que para la entrada / pública i solemne / del Excmô. Sr. / Frei Don Antonio Maria / de Bucareli i Ursua / Henestrosa Laso de la Vega Villasis i Córdova, Caballero / Comendador de la Bóbeda de Toro en el Orden de San / Juan, Teniente General de los Reales Egércitos de S. M. / Virrei Gobernador i Capitan General de esta N. España, / Presidente de su R. Audiencia, Superintendente General / de la R. Hacienda, Presidente de la Junta del Tabaco, / Conservador de este Ramo i Subdelegado General / del Establecimiento de Correos Marítimos / en este Reino &c. &c. / Erigio / esta Nobilisima e Imperial / Ciudad de México. / El dia 31 de Octubre de 1771. / Por D. Joachin Velasquez de Leon / Colegial Maior Antiguo de Santa Maria de Todos / Santos, Abogado de la Real Audiencia, i Catedrático / de Matematicas de la Real Vniversidad. / Con las licencias necesarias — [México]: Impresa en México por D. Felipe de Zúñiga i Ontiveros calle de la Palma, año de 1771. [2], 22 p.

Diario de sucesos notables, escrito por C. (…) y comprende los años de 1675 a 1696). En: Documentos para la historia de México, T. VIII. México, Antigua librería de la voz de la Religión, de T.S.G. calle de San Juan de Letrán número 3, 1854. (96 p.).

-5 de octubre de 1686 (p. 40): El día 5 entró el nuevo virrey a Chapultepec, amaneció purgado (…). al día siguiente, hubo toros en Chapultepec y gran concurrencia.

-12 de enero de 1695 (p. 90): El día 12 hubo toros en la Piedad, en celebridad de los años del virrey. El Conde de Santiago y otros caballeros torearon en su obsequio. En 1º de noviembre de 1821, torearon varios de los llamados generales en la plaza de San Pablo en obsequio de Iturbide: distinguiéndose como buen garrochero (Luis) Quintanar.

Y la siguiente página es el inicio de: El diario curioso de México de D. José Gómez. Cabo de Alabarderos. Está publicado en lo que se creyó conveniente en los primeros números del Museo mexicano del año de 1848, tomo primero. Documentos para la historia de México. México, Antigua Imp. De la Voz de la Religión, de T.S.G. calle de San Juan de Letrán número 3. 1854. 156 p. (Incompleto). Este documento se torna en un aporte más, aunque sólo contiene algunas referencias bastante vagas y breves sobre el tema taurino.

Joseph Gómez de la Parra: Famosos triumphos y victoriosos trofeos, que el día 15 de julio del año de 1708, el primero del festivo triunfo, que celebró el Illmo. v. dean y cabildo, sede bacante, de la Santa Iglesia Catedral de la Ciudad de la Puebla de los Ángeles en la Nueva España en honor de la Inmaculada Concepción de María SS. N. S. su titular, para dar gracias á Dios N. S. por el feliz nacimiento de su alteza el Sr. don Luis I, príncipe de las Asturias / prenuncio a la siempre augusta y católica majestad de el Sr. don Felipe V, rey de España y emperador de las Indias, su excelso padre, y lo dedica y consagra, al siempre invicto monarca y cristianísimo rey de Francia su bisabuelo, el Sr. don Luis XIV, el Dr. don (…).-Puebla: Oficina de don Joseph Pérez [1709]. 80 f.[11]

 Gustavo Curiel: “Fiestas para un virrey. La entrada triunfal a la ciudad de México del conde de Baños. El Caso de un patrocinio oficial. 1660”. En: Patrocinio, colección, y circulación de las artes. XX Coloquio Internacional de Historia del Arte. México, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Estéticas, 1997. 826 p. Ils., facs. (p. 155-193). (Estudios de Arte y Estética, 46).

1792: SAN LUIS POTOSÍ, cd. El Ayuntamiento de San Luis Potosí informa al virrey Revillagigedo que don Pedro Alonso de Alles remitirá medallas de oro, plata y cobre para que sean enviadas al monarca y su familia. Se detalla que las de oro son once, veinte de plata y veinte de cobre, y a quiénes deben otorgarse. Se incluyen los testimonios de amor y fidelidad sobre la proclamación del nuevo monarca Carlos IV y una descripción detallada de los festejos, adorno de las calles y casas, así como actos relativos al evento. Archivo General de la Nación, Ramo: Policía, Vol. 111, exp. s/n, fs. 381, 400.[12]

 1810: MÉXICO, cd. Cuentas de los gastos erogados con motivo del recibimiento del virrey don Francisco Xavier Venegas, entregadas por el licenciado don José Ramón de la Peza en representación del fallecido regidor Ignacio José de la Peza, su tío. Se describen muebles –entre ellos una cama imperial charoladas, obra de Manuel Tolsá, a quien se pagaron 750 pesos-, ropas de cama, adornos y telas, candiles, enseres de casa, diversos muebles, alimentos, bebidas, vinos, dulces y golosinas, adorno de las calles, flores y los gastos para recibirlo a su entrada a la ciudad. Archivo General de la Nación, Ramo: Policía, Vol. 129, exp. 1, fs. 1, 78.[13]

Relación y descripción del Templo Real de la Ciudad de la Puebla de los Ángeles en la Nueva España, y su Catedral. Que de orden de su majestad acabó, y consagró a 18 de abril de 1649 el Ilustrísimo y Reverendísimo Señor Don Juan de Palafox y Mendoza, del Consejo Real de las Indias, y Obispo de esta Diócesis: Su despedida, y salida para los Reinos de España. Con dos cartas Pastorales del mismo Ilustrísimo Señor sobre la materia. Escrita por el Licenciado D. Antonio Tamariz de Carmona, Cura, y Vicario por su Majestad del Partido de Teziutlán. Dedícala al Excelentísimo Señor D. García de Avellaneda y Haro, Conde de Castrillo, Gentilhombre de la Cámara de su Majestad, Comendador de la Obrería en la Orden de Calatrava, de los Consejos de Estado y Guerra, y Presidente en el Real, y Supremo de las Indias.[14]

1818: Colombini y Camayori, Francisco: Canto lírico anacreóntico que con el justo y plausible motivo de celebrar los dias de nuestra Exma. Señora Vireyna Poña Rosa Gastón de Apodaca, dixo y en fiel testimonio de su profundo respeto, tiene el honor de dedicar a S. E. el Teniente Coronel Conde de Colombini, agregado al Real Cuerpo de Inválidos de esta Nueva España. — México, imp. de D. Alexandro Valdés. [1818] 1 p.l., 11p.

1822: [En la solemne coronación del Señor Don Agustin I, Emperador de México.] — México, imprenta Imperial del Sr. Valdés. [1822] 4p.

1822: [PLAUSIBLE aclamación a nuestro querido Emperador Agustin Primero] — México, imp. de D. Mariano Ontiveros. [1822] [4]p.

1817: A los felices dias del excmo. Señor Don Juan Ruiz de Apodaca conde del venadito, virey, gobernador y Capitan General de Esta N. E. &c. &c. &c. — [México: s.n., 1817?] [2] p.

1820: Anfriso, Pseud. Los días á nuestro virey el excelentisimo señor D. Juan Ruiz de Apodaca, Conde del Venadito, etc. etc. etc. por el ciudadano… — Méjico, Imp. de Ontiveros. [1820] 1.l. 15cm.

1793: Diego García Panes: Diario particular del camino que sigue un virrey de México. Desde su llegada a Veracruz hasta su entrada pública en la capital […] [1793], transcripción de Alberto Tamayo, estudio introductorio de Lourdes Díaz-Trechuelo, Madrid, CEHOPU / CEDEX (Ministerio de Obras Públicas, Transportes y Medio Ambiente), 1994.

La obra de Francisco de Solano: Las voces de la ciudad. México a través de sus impresos, 1539-1821, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1994. LXX + 330 p. (Biblioteca de Historia de América, 9), es una fuente fundamentalísima para estos asuntos que se tratan aquí. Verán porqué.

Este mismo texto, con algunas variantes, incluso en el mismo título: “Las voces de la ciudad de México. Aproximación a la historiografía de la ciudad de México”, aparece en: La ciudad. Concepto y obra. (VI Coloquio de Historia del Arte). México, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Estéticas, 1987. 289 pp. Ils., fots., facs. (Estudios de Arte y Estética 19). (El material de Francisco de Solano aparece de la página 55 a la 77).

Por considerar de vital importancia sus apreciaciones al respecto del tema que ahora nos convoca, quiero traer aquí su segunda sección, denominada

La ciudad festiva.

Los momentos de regocijo fueron numerosos durante el periodo colonial máxime cuando el marco urbano era, a la vez, sede de la capitalidad de un virreinato. Al tiempo de la festividad municipal se añadían las ocasiones en las que debían festejarse determinadas fechas nacionales y todo el ancho capítulo abierto por la generosidad con que la capital recibía a sus autoridades. Manifestaciones multitudinarias hechas para fustigar el gozo masivo, como la masiva diversión para provocar contentos y motivar intercomunicación entre pueblo y autoridad. La misma característica abierta al entusiasmo se orienta con la muerte. Las exequias, los duelos, los funerales, los túmulos a los virreyes muertos en ejercicio, el dolor por los monarcas y sus familiares fallecidos a millares de kilómetros de distancia auténticamente se vivía, doloridamente, con participación multitudinaria de toda la ciudad: unida tanto para el regocijo como para la tiniebla.

La misma generosidad para estos actos se refleja en la literatura que los comenta y trata. Un elevado número de folletos, textos, recogen estas manifestaciones masivas, que muestran una cara visible ciudadana, tan importante como el puesto que México adquiere en el Mundo Hispánico. Así este apartado contaría con las siguientes subdivisiones:

Fiestas municipales

Fiestas nacionales

Festejos con motivo de la llegada de autoridades

Participación en acontecimientos políticos españoles

Túmulos, exequias, duelos.

Esta historiografía señala cómo la ciudad intenta divertirse. Frente a la monotonía de la rutina, la festividad rompe con alboroto la igualdad de los días anodinos, en donde hasta la comida es semejante todos los días. En el cómo se gasta el tiempo festivo, en el cómo se emplea, y en qué proporción de participación tienen las clases sociales son aspectos que pueden encontrarse en esta manifestación que obtiene tan rica historiografía, de la que se presentan ciento treinta y tres ejemplos de otros tantos textos que describen la circunstancia de un determinado regocijo.[15]

Las fiestas municipales se suscriben a unas cuantas. La ciudad corre con los gastos de luminarias, castillos y fuegos de artificio, comedias y juegos de lanzas, toros y cañas, pago de cera, aceite, sermón y estipendio por las misas. Todo ello para alegrarse masivamente por el patrocinio de sus santos patronos. Ante la inseguridad y la incertidumbre que vive la ciudad colonial, se apagan las angustias mediante la protección solicitada a los patronos. Los días de fiestas grandes se hallan dedicados: a San Hipólito, el 13 de agosto; a la Virgen de los Remedios, el 1º de septiembre; el 11 y 12 de diciembre a la Virgen de Guadalupe. En la primera ocasión, además el municipio salía corporativamente con todo boato y lujo exterior posible, desde el cabildo a la catedral, y luego a la iglesia del santo, para verificar el homenaje y el paseo del pendón: ceremonia que se ejecutaba desde que Carlos V lo fijara en real cédula en 1530 “en celebridad de la rendición de esta ciudad a las armas católicas”. Junto a estas fiestas grandes, que se celebraban conforme a su talla, un número elevado de fiestas de tono menor, para celebrar los otros patronos de la ciudad: San José, San Antonio Abad, San Felipe de Jesús, San Bernardo y San Antonio de Papua, San Francisco Javier, San Isidro, la Candelaria y el Corpus.

Veinticinco obras se recogen, desde 1579 a 1810, que hablan de fiestas muy varias: bastantes de ellas, procesiones de la Virgen de los Remedios, desde su ermita a la ciudad; lo mismo que a la Virgen de Guadalupe, pero también gozos por la beatificación o canonización de santos españoles: Santa Teresa de Jesús, Juan de la Cruz, Juan de Dios, Francisco de Borja, en una sola ocasión con pasión de paisanaje la de Felipe de Jesús.

En otras ocasiones la festividad venía provocada por motivos gubernamentales: proclamaciones de nuevos monarcas y juras de la población, festejos por los cumpleaños o días onomásticos de los reyes, lo mismo que por sus casamientos o el nacimiento de sus hijos. Una verdadera identidad entre capital de virreinato y dinastía reinante se verifica desde bien temporano: historiográficamente desde 1557 en que se imprime el “comentario de la jura hecha al invictísimo rey don Felipe II”. La última de las manifestaciones, en 1809, en que se efectuó la jura de Fernando VII. Entre ambas se registran dieciséis ejemplos.

Cada una de estas festividades se verifica con aparato y plena participación de la ciudad. Pero donde la ciudad colonial se singulariza de los otros núcleos urbanos occidentales del tiempo moderno es en los festejos surgidos con motivos de la llegada de las autoridades. Virreyes y arzobispos son acogidos con una generosidad y un aparato que sólo la inventiva del barroco podría haberse atrevido a desarrollar con tamaña categoría. El fervor de la acogida se montaba en torno a un arco, el arco triunfal que representaba no sólo una obra maestra de la arquitectura en madera, sino ocasión de otros tantos motivos de piezas literarias, pictóricas, escultóricas en yeso o estuco. Además de reflexión de literatura política en donde emblemas y jeroglíficos, junto a elementos decorativos, cifraban las virtudes que la ciudad esperaba de sus gobernantes: a veces, tan intrincados los emblemas, que precisaban de explicación. Dramatismo y exuberancia que son elementos de raigambre en un México cada vez más seguro de su categoría de ciudad privilegiada de ciudad capital. Los arcos triunfales se suceden en catarata, sobre todo desde 1640 a fin del XVII [e incluso hasta bien entrado el XIX o al comenzar el XX. N. del A.], acompañados siempre de una literatura que perpetúa los asombros y las admiraciones. Arcos que seguirán montándose durante el Setecientos, pero con ánimos más sosegados, como si las ansias del siglo XVII se hubieran envejecido. Es justamente en estos arcos que la ciudad levanta en honor de sus autoridades donde se observa el destino capitalino: la literatura que recoge estas actividades efímeras –muy numerosa, por cierto, cuarenta y seis títulos- es puntual en destacar el papel de la ciudad de México: es, se la define, “metrópoli del imperio occidental”, “corte ilustre del occidental imperio”, y “siempre noble, ilustre, imperial, regia ciudad de México, metrópoli de América y Corte de su Nueva España” y no son títulos vanos, sino que actúa tal como proclama.

Pero lo verdaderamente significativo es el papel que los acontecimientos del mundo hispánico tienen y obtienen en la ciudad de México. se viven en una tal sincronía que denotan la perfecta preocupación por las coyunturas políticas hispánicas, capaces de interesarse por sucesos que afectaban a una misma extendida comunidad.

El mismo fervor que se muestra por la alegría, se dedica a la muerte. A la que se ha ido habituando durante la vida, como un entrenamiento, educando al fiel a través de oradores, predicadores. Los ayes, duelos, exequias, funerales, epitafios y oraciones fúnebres se levantan, también, como espectáculo y fenómeno de masas, pero ciertamente como escenificación del sentimiento final, y como otro ejemplo vivo más que recordarle al vecino de México que “la vida es un río que va a dar al mar que es el morir”. Como homenaje de la ciudad a las autoridades fallecidas en su cargo, como a pontífices, y familia real. La misma agilidad de un arte breve, que dura lo que dura un llanto, el aparato de los arcos triunfales se paraleliza con los túmulos. Es casi la misma idea, el mismo decorado, el mismo sentimiento de servir de portada –al buen gobierno uno, a la eternidad los otros-, tratados del mismo modo: cargado y recargado de emblemas, figuras, símbolos, jeroglíficos en loor del difunto. Túmulo y arco triunfal tenían que “inventarse”. Las claves de los inventos y las soluciones de los jeroglíficos se imprimieron, junto a la descripción de los fastos y de los lamentos, junto a los nombres de los artistas, de los músicos. Denotando siempre niveles culturales y profesionales de artífices y artesanos, que obtenían con él un merecido reconocimiento. Elementos todos que se conjuntan a las oraciones fúnebres y a los sermones de regocijo: los opúsculos repletos de datos sobre la ciudad en gozo y sobre la ciudad doliente.

Todo ello crea un estilo y un comportamiento. No sólo masivo, sino individual. Por eso, cuando el ciudadano se alegra o se conduele en su propio nivel a su propia escala, y a su propia estatura, imita la grandilocuencia de la fiesta: ya fuese para alegrarse, como para morir.[16]

Esta obra, la de Francisco de Solano,[17] contiene un número de otras tantas referencias que por su naturaleza y curiosidad, no me resisto incluirlas a continuación.

HISTORIAS GENERALES DE LA CONQUISTA. FUNDACIÓN Y DESCRIPCIONES DE LA CIUDAD DE MÈXICO.

p. 14, ref. 20A: RIBADENEIRA Y BARRIENTOS, Joaquín Antonio. 1757. Diario notable de la excma. Sra. Marquesa de las Amarillas, virreina de México, desde el puerto de Cádiz hasta la referida Corte, escrito por un crfiado de su excelencia. México, Biblioteca Mexicana.

VIDA DIARIA. NORMATIVA VIRREINAL SOBRE CIUDAD DE MÉXICO

p. 43, ref. 245: 1770 BANDO de 5 de noviembre, del virrey Marqués de Croix, prohibiendo que durante las corridas de toros salten espectadores a la plaza, así como otras medidas para el mejor orden en las corridas.

AGN, Bandos VII, 87.

p. 43, ref. 246: 1770 BANDO del virrey Marqués de Croix por el que se expresan los nombres de los toreros y las castas de los toros que van a lidiarse durante los festejos: señalando las calles en donde han de situarse los coches de los espectadores.

AGN. Bandos, VII, 88.

NORMATIVA DE GOBIERNO

p. 50, ref. 315: 1772. BANDO de 5 de febrero, del virrey D. Antonio Ma. de Bucareli, mandando hacer demostraciones de júbilo por el nacimiento del Infante Don Carlos Clemente.

AGN. Bandos, VIII, 17.

p. 50, ref. 316: 1775. BANDO del virrey D. Antonio María de Bucareli, ordenando hacer fiestas por el nacimiento de la Infanta Dª Carlota. México.

ACTIVIDADES CONSTRUCTIVAS. CONSTRUCCIÓN DE TEMPLOS Y MONUMENTOS.

p. 104, ref. 925: BÁRCENA VALMASEDA, Miguel. 1648. Relación de la pompa festiva y solemne colocación de una santa y hermosa cruz de piedra que el Ilmo. Sr. Don Juan de Mañozca, arzobispo de México… trasladó al cementerio de esta iglesia catedral de México. Y del célebre novenario, jubileo de cuarenta y ocho horas y procesión de sangre que se tuvo por la peste y necesidades públicas de la monarquía y de este Reino. México. Hipólito de Ribera.

VIDA FESTIVA. FIESTAS NACIONALES.

p. 168, ref. 1514: CORTO INGENIO ANDALUZ. 1691. Métrica panegírica, descripción de las plausibles fiestas que, a dirección del Excmo. Sr. Conde de Galve, virrey, se celebraron, obsequiosos, en la muy noble y leal Ciudad de México al feliz casamiento de nuestro católico monarca Don Carlos II con la augustísima Reina y Señora Doña María Ana, palatina del Rhin, Neoburgo y Baviera. Versifica su narración un (…), hijo del hispalense Betis, cuyo nombre omite porque (no profesando esta ciencia) no se le atribuya al oficio lo que sólo es en él (aunque tosca) habilidad. México. María Benavides, viuda de Juan de Ribera.

p. 172, ref. 1560: 1786. Rendido y fiel obsequio en festiva demostración de los felices días del Excmo. Sr. Don Bernardo de Gálvez, conde de Gálvez, virrey. México. José de Jáuregui.

p. 172, ref. 1561: VALDÉS, Manuel Antonio. Apuntes de algunas de las gloriosas acciones del Excmo. Sr. Don Bernardo de Gálvez, conde de Gálvez, virrey… hacíalos, en un romance heróico, Don (…), autor de la Gazeta Mexicana. México, Felipe de Zúñiga y Ontiveros.

p. 175, ref. 1572: AYROLO CALAR, Gabriel de. Canción y jeroglífico que se hizo a la entrada de México del virrey Marqués de Montesclaros. En “Pensil de príncipes y varones ilustres”. 1617. Sevilla, Fernando Rey.

p. 175, ref. 1574: MUÑOZ MOLINA, Juan. Elogia en verso del Excmo. Sr. Marqués de Cerralbo, virrey. México, 1631.

p. 175, ref. 1575: ADICIÓN… a los festejos que en la ciudad de México se hicieron al Marqués de Villena, mi señor, con el particular que le dedicó el Colegio de la Compañía de Jesús. México, 1640, Bernardo Calderón.

 p. 175, ref. 1579: ESTRADA Y OROZCO, Sabina. Relación de las dos entradas del Excmo. Sr. Don Diego López Pacheco, Marqués de Villena, Duque de Escalona, virrey, y del Ilmo. Sr. Don Juan de Palafox y Mendoza, Obispo de Puebla y Visitador General de este Reino. México, 1640, Francisco Robredo.

p. 175, ref. 1580: Festín hecho por las morenas criollas de la muy noble y muy leal Ciudad de México al recibimiento y entrada del Excmo. Sr. Marqués de Villena, virrey. México, 1640.

p. 175, ref. 1581: RÍOS ZAVALA, Juan de los. Mexicus animata: Oratio panegyrica in Academia Mexicana prolata curam Excmo. Dom. Marchione de Villena Nova Hispaniae pro Rege. México, 1640.

p. 175, ref. 1582: Viaje por mar y tierra del virrey Marqués de Villena. Aplausos y fiestas en Ciudad de México. México, 1641.

p. 176, ref. 1585: GUEVARA, Juan de. Progresos, recibimientos y festejos que se hicieron al Ilmo. Sr. Don Juan de Mañozca, arzobispo de esta Ciudad de México. México, 1645, Francisco Robredo.

p. 176, ref. 1586: ALAVES PINELO, Alonso de. Astro mitológico político que en la entrada y recibimiento del Excmo. Sr. Don Luis Enriquez de Guzmán, Marqués de Alva de Liste, virrey, consagró la ilustrísima, nobilísima y muy leal Ciuydad de México, metrópoli del imperio occidental en el arco triunfal que erigió por trofeos a la inmortalidad de su memoria. México, 1650, Juan Ruiz.

p. 176, ref. 1588: Entrada faustosísima en México de su virrey el Excmo. Sr. Duque de Alburquerque. México, 1650, viuda de Bernardo Calderón.

p. 176, ref. 1591: GUEVARA, Juan de: Felicísima entrada y recibimiento que esta muy noble y muy leal Ciudad de México hizo al Excmo. Sr. Don Francisco Fernández de la Cueva, Duque de Alburquerque, virrey. México, 1653, viuda de Bernardo Calderón.

p. 175, ref. 1592: Marte católico, astro político, planeta de héroes y ascendiente de príncipes que en las lúcidas sombras de una triunfal portada ofrece, representa, dedica la siempre esclarecida, sacra, augusta Iglesia Metropolitana de México al Excmo. Sr. Don Francisco Fernández de la Cueva, Duque de Alburquerque, virrey. México, 1653, viuda de Bernardo Calderón.

p. 175, ref. 1594: SALAZAR Y TORRES, Agustín de. Elogio panegírico y aclamación festiva, diseño triunfal y pompa laudatoria de Ulises verdadero, consagrada al Excmo. Sr. Don Francisco Fernández de la Cueva, Duque de Alburquerque, virrey, la muy leal y la muy ilustre imperial Ciudad de México, como a su defensor en la guerra y como a su conservador en la paz. México, 1653, por Hipólito de Ribera.

p. 177, ref. 1598: CASTELLANOS, Francisco. Alegoría del Apolo délfico para idea del gobierno de un nuevo príncipe: en la entrada triunfal del Marqués de Mancera, virrey. México, 1664, por Bernardo Calderón.

p. 177, ref. 1600: RAMÍREZ DE VARGAS, Alonso. Elogio panegírico, festivo, iris político y diseño triunfal de Eneas verdadero, con que la muy noble y leal Ciudad de México recibió al Excmo. Sr. Don Antonio Sebastián de Toledo y Salazar, Marqués de Mancera, virrey. México, 1664, por la viuda de Bernardo Calderón.

p. 177, ref. 1601: RIBERA, Diego. Narración de la espléndida demostración con que celebró México la entrada de su virrey el Excmo. Sr. Marqués de Mancera. México, 1664.

p. 177, ref. 1602: VELEZ DE GUEVARA, Juan. Feliz entrada en México de su virrey Don Antonio Sebastián de Toledo, Marqués de Mancera, en 15 de octubre de 1664. México, 1664, por la viuda de Bernardo Calderón.

p. 177, ref. 1604: PÉREZ QUINTANILLA, Miguel de y Diego de Ribera. Histórica imagen de proezas, emblemático ejemplar de virtudes del original Perseo: prevenido en oráculos mitológicos y descifrado en colores poéticos que, a los congratuladotes fastos y aparato célebre, dispuso para la felice entrada y recibimiento del Excmo. Sr. Don Pedro Colón de Portugal, Duque de Veragua, virrey, la santa iglesia catedral metropolitana de México. México, 1673, por la viuda de Bernardo Calderón.

 p. 178, ref. 1605: CARRILLO Y ALBORNOZ, Alonso. Descripción en verso, de la celebridad con que entró en México su nuevo virrey el Excmo. Sr. Conde de Paredes. México, 1680.

p. 178, ref. 1608: RAMÍREZ SANTIBAÑEZ, Juan Antonio. Relación piérica de la solemnidad con que recibió la Ciudad de México a su virrey el Escmo. Sr. Conde de Paredes. México, 1680, por Francisco Rodríguez Lupercio.

p. 179, ref. 1623: Serenissimus princeps Fernandus de Lancaster. Versos latinos a su ingreso en México. México, 1711, por los Herederos de la Viuda de Francisco Rodríguez Lupercio.

p. 180, ref. 1629: Triunfal pompa que a la nobilísima Ciudad de México dispuso a la entrada del Excmo. Sr. Don Juan Antonio Vázquez de Acuña, Marqués de Casa Fuerte, virrey. México, 1722, por José Bernardo de Hogal.

p. 180, ref. 1632: CARRANZA, Francisco Javier. Alabanza poética a la entrada del Excmo. Sr. Duque de la Conquista, virrey. México, 1739.

p. 181, ref. 1637: Triunfal pompa y festivo aparato en que bajo la idea del dios Apolo se sombrearon las empresas del Excmo. Sr. Don Juan Francisco Güemes y Horcaditas, virrey, en el suntuoso arco que para su público ingreso erigió el afectuoso esmero de la nobilísima e imperial cortel mexicana. México, 1746, por Imprenta Real.

p. 181, ref. 1640: URRUTIA DE VERGARA y ESTRADA, Manuel. Eneas español: poética idea del arco que erigió esta nobilísima e imperial Ciudad de México a la pública entrada del Excmo. Sr. Don Agustín de Ahumada, Marqués de las Amarillas, Virrey. México, 1756, por los Herederos de la Viuda de José Bernardo de Hogal.

p. 181, ref. 1642: RESTÁN, Juan Nepomuceno. Erguido Olimpo o el más elevado de los montes trasladado al ameno plantel de esta Septentrional América. Ajustada idea en que esta metropolitana iglesia de México sombrea, admirada, la frondosidad de las heroicas empresas y celebra el primer ingreso en ella del Excmo. Sr. Don Joaquín Currana Cruillas, Marqués de Cruillas, virrey. México, 1761, por la Imprenta Real del Colegio de San Ildefonso.

p. 181, ref. 1644: CUEVAS AGUIRRE, José Ángel de. Arenga que, a nombre de la muy noble, insigne y muy leal Ciudad de México, hizo don (…), regidor decano de su ayuntamiento en la solemne y pública entrada del Excmo. Sr. Don Antonio María de Bucareli y Ursúa, virrey. México, 1771, por Felipe de Zúñiga y Ontiveros.

p. 181, ref. 1644 A: RODRÍGUEZ MANSO, José Antonio. Rendido coloquio entre la Muy Ilustre Ciudad de la Habana y la Nobilísima de México, en amoroso afecto al Excmo. Sr. Virrey de esta Nueva España Don Antonio María de Bucareli. México, 1771, por José Antonio de Hogal.

p. 181, ref. 1645: RUIZ, Tomás Antonio. Descripción jocoseria de la entrada pública que hizo en la muy noble, imperial Ciudad de México el día 31 de Octubre de 1771, el Excmo. Sr. Don Antonio María de Bucareli, virrey. México, 1771, por Felipe de Zúñiga y Ontiveros.

p. 182, ref. 1647: CUEVAS AGUIRRE Y AVENDAÑO, José Ángel de. Arenga que, a nombre de la muy noble, insigne y muy leal Ciudad de México, hizo don (…), regidor decano de su ayuntamiento en la solemne y pública entrada del Excmo. Sr. Don Matías de Gálvez, virrey. México, 1771.

p. 182, ref. 1651: MARTÍNEZ, Diego. Excusa que de Calíope de no haber venido con sus hermanas las musas a celebrar el virreinato del Excmo. Sr. Don Alonso Núñez de Haro y Peralta, arzobispo de México. México, 1787, por Felipe de Zúñiga y Ontiveros.

 p. 182, ref. 1652: BRANCIFORTE, Marqués de. Bando del 17 de noviembre del virrey (…) dando reglas y pautas para las fiestas de toros que se celebrarían con motivo de su llegada al gobierno del virreinato. México, 1794.

FIESTAS DE ASOCIACIONES Y CORPORACIONES CIVILES Y ECLESIÁSTICAS

p. 185, ref. 1663: Festejo del Colegio de la Compañía de Jesús de México al virrey Marqués de Villena. México, 1640, por Bernardo Calderón.

LA CIUDAD DE MÉXICO EN LA TRANSICIÓN (1808-1821). VIDA FESTIVA.

p. 251, ref. 2228: LEAL DE GAVIEA, P. José. El regocijo mexicano por la deseada y feliz entrada del Excmo. Sr. Don Francisco Venegas, virrey de esta Nuyeva España. México, 1810, por Mariano de Zúñiga y Ontiveros.

 p. 251, ref, 2229: SIERRA, Francisco de. Pronóstico de la felicidad americana, natural y debido desahogo de un español americano por el feliz arribo a estas provincias del Excmo. Sr. D. Francisco Javier Venegas, virrey. México, 1810, por Mariano de Zúñiga y Ontiveros.

p. 251, ref. 2230: COLOMBINI, Conde de. Parabien al Excmo. Sr. D. Juan Ruiz de Apodaca, virrey… con el plausible motivo y en celebridad de su feliz llegada a esta capital. México, 1816, por Alejandro Valdés.

Salvador García Bolio: GAZETA DE MÉXICO, 1722, 1728-1742. Recopiló (…). México, Bibliófilos Taurinos de México, s.a.e. 80 p. Ils., facs. De este documento, que recoge las noticias más relevantes en su sentido estrictamente taurino, no puedo dejar de mencionar también el enorme trabajo de los dos autores fundamentales de la misma. Tanto a Castorena y Ursúa como a Sahagún de Arévalo.

Juan Ignacio María de Castorena y Ursúa, Juan Francisco Sahagún de Arévalo: GACETAS DE MÉXICO. CASTORENA y URSÚA (1722) – SAHAGÚN DE ARÉVALO (1728 a 1742). Introducción por Francisco González de Cossío. México, Secretaría de Educación Pública, 1950. 3 V. (Colección “Testimonios mexicanos”, 4-6).

Otras obras, dedicadas a este mismo aspecto, recomendables todas ellas son las que se enuncian a continuación:

Miguel Ángel Cuenya Mateos: Fiestas y virreyes en la Puebla colonial, Lecturas históricas de Puebla 29, Puebla, Gobierno del Estado de Puebla, Secretaría de Cultura, 1989.

Nancy H., Fee: “La entrada angelopolitana: Ritual and Myth in the Viceregal Entry in Puebla de los Ángeles” en The Americas, vol. 52, núm. 3, Washington, Academy of American Franciscan History (Tam), 1996, 283-320.

Antonio Joaquín de Rivadeneyra Barrientos: Diario notable de la excelentísima señora Marquesa de las Amarillas virreina de México, desde el puerto de Cádiz hasta la referida corte, escrito por un criado de su excelencia D.A.J.R.B.F.D.M. México, Imprenta de la Biblioteca Mexicana, 1757 (Viaje de la Marquesa de las Amarillas descrito en verso por don (…). Impreso en México en 1757, y ahora reimpreso con notas de Manuel Romero de Terreros y Vinent, Marqués de San Francisco), publicado en el tomo V de los Anales del Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnología, México, Imprenta del Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnología, 1914.

Beatriz Berndt León Mariscal: “Discursos de poder en un nuevo dominio: El trayecto del Virrey Marqués de las Amarillas de Veracruz a Puebla, las fiestas de entrada y el ceremonial político”.[18]

Juana Martínez Villa: “La fiesta regia en Valladolid de Michoacán. Política, sociedad y cultura en el México Borbónico”. Tesis que, para obtener el título de Maestra en Historia, Presenta (…). UNIVERSIDAD MICHOACANA DE SAN NICOLÁS DE HIDALGO, INSTITUTO DE INVESTIGACIONES HISTÓRICAS dentro del PROGRAMA DE MAESTRÍA, OPCIÓN HISTORIA DE MÉXICO. Director de Tesis: Marco Antonio Landavazo. Morelia, Michoacán; febrero de 2006. 104 p.

María José Garrido Asperó: “Las fiestas celebradas en la ciudad de México. de capital a la Nueva España a capital del imperio de Agustín I. Permanencias y cambios en la legislación festiva” en Manuel Ferrer (coord.), Los pueblos indios y el parteaguas de la independencia de México, México, IIJ-UNAM, 1999 (Serie Doctrina Jurídica, 2).

Ceremonial de la N[obilísima] C[iudad] de México por lo acaecido el año de 1755.[19]

Esto corresponde al virreinato. En cuanto al siglo XIX, cuento con datos que a continuación comparto:

 AVISO AL PÚBLICO / Habiendo cesado los motivos que habían suspen- / dido las corridas de toros (anunciadas en el / impreso de 3 de octubre último) en justa celebridad / de la Jura de Ntro. Augusto Emperador el Sr. D. / Agustín 1º (Q.D.G.) ha acordado el Exmo. Ayun- / tamiento Constitucional que las referidas corridas / sean por quince días, en la Plaza principal que se / distribuirá por sitios de siete varas, consignán- / dole a los de sombra 400 pesos y a los de sol 280 / debiendo ocurrir los solicitantes a los Sres. Tesoreros / Municipales para que les den todas las instruccio- / nes necesarias a cuyo efecto se presentarán en la / oficina desde el lunes 2 de Diciembre próximo de / las once a la una. Puebla y Noviembre 28 / de 1822.

Herrera (Rúbrica)[20]

Curioso cartel de la PLAZA NACIONAL DE TOROS, enclavada en lo que hoy es la “Plaza de la Constitución”, o “Zócalo” de la Ciudad de México.[21]

 PLAZA NACIONAL DE TOROS.

Domingo 15 de agosto de 1824

(SI EL TIEMPO LO PERMITE)

    La empresa, deseando tomar parte en los justos regocijos por los felices acontecimientos de Guadalajara, no menos que en la debida celebridad del EXMO. Sr. D. NICOLÁS BRAVO, a cuya política y acierto se han debido, determina en la tarde de este día una sobresaliente corrida, en la que se lidiarán ocho escogidos toros de la acreditada raza de Atenco, incluso el embolado, con que dará fin.

Con tan plausible objeto las cuadrillas de a pie y a caballo ofrecen llenar el gusto de los espectadores en cuanto les sea posible, esforzando sus habilidades.

ENTRADAS

SOMBRA: Con boletines que se expenderán a 4 reales en la primera casilla.

SOL: Con boletines que se expenderán a 2 reales en las casillas 7ª y 8ª y se entregarán en la puerta.

Las lumbreras por entero se arrendarán a cuatro pesos cada una con boletines de ocho personas en la alacena de D. Anacleto González en el portal de Mercaderes, desde el día anterior hasta la una de este, y de esta hora en adelante en la puerta principal de la misma plaza.

Imaginemos de pronto, el ingreso a la plaza de toros del Lic. Benito Juárez acompañado de su Sra. Esposa Da. Margarita Maza de Juárez. En la plaza vemos a los más insignes personajes, como los más desagradables individuos quienes han hecho de nuestra nación la viva imagen de su circunstancia.

Antes de hacer comentarios generales, quisiera presentar una pequeña relación de festejos  donde vemos presente al oaxaqueño en corridas de toros.

-27 de enero de 1861. Plaza de toros del Paseo Nuevo. Gran Función extraordinaria dedicada al Exmo. Sr. Presidente interino de la República D. Benito Juárez quien la honrará con su presencia. Toros de Atenco. Bernardo Gaviño y su cuadrilla. Graciosa mojiganga y magníficos juegos artificiales dirigidos por el afamado pirotécnico D. Severino Jiménez.[22]

-9 de noviembre de 1862. Plaza de toros del Paseo Nuevo. Corrida a beneficio de los Héroes de Puebla. Cinco toros escogidos de Atenco para la cuadrilla de Pablo Mendoza. Dos para el coleadero y el embolado de costumbre.[23]

-22 de febrero de 1863. Plaza de toros del Paseo Nuevo. Gran corrida de toros a beneficio de los hospitales militares de la Santísima y de las Vizcaínas. Cuadrilla de Pablo Mendoza.[24]

-3 de noviembre de 1867. Plaza de toros del Paseo Nuevo. Beneficio de los damnificados del huracán en Matamoros. Cuadrilla de Bernardo Gaviño, toros de Atenco. Toro embolado, mojiganga y toros para el coleadero.

Como se ve, quienes iban a mostrarse tan contradictorios de la fiesta no desdeñaban entonces usarla como instrumento para agenciarse recursos financieros con los cuales sostener su lucha.[25]

Ya metidos en considerar qué tan sincero haya sido Juárez o no con la fiesta, vayamos a conocer algunos testimonios que lo califican como antitaurómaco.

Tal consideración la encontramos expuesta por un periodista, pero uno de la fuente taurina, el Dr. Carlos Cuesta Baquero cuyo anagrama lo identifica como Roque Solares Tacubac. Refiriéndose a Julio Bonilla, otro periodista -creador del “Arte de la Lidia” en 1884- comenta:

Era (J. Bonilla) asiduo concurrente a las corridas que desde el año de 1867 en adelante eran efectuadas en los pueblos inmediatos, relativamente, a la ciudad de México. Eran en Cuautitlán, Tlalnepantla, Texcoco, Amecameca, Zumpango y otros. También en la ciudad de Toluca, capital del Estado de México. No las había en la metrópoli y en la jurisdicción del Distrito Federal, POR TENERLAS PROHIBÍDAS EL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA, LICENCIADO DON BENITO JUÁREZ, QUIEN FUE ANTITAUROMÁQUICO, A PESAR DE QUE A VECES RECURRIÓ A “LOS TOROS” para arbitrarse dinero destinado al sostenimiento de hospitales militares, cuando el heroico asedio que sostuvo la ciudad de Puebla en el año de 1863 (11).[26]

La contradicción a la que he orientado esta propuesta puede tener dos causas básicas:

1.-Que de verdad Juárez haya sido antitaurino y sólo se prestara para consolidar con su presencia una serie de festejos benéficos.

2.-Que resultara ser uno de los adoctrinados, bien por los liberales, bien por la prensa (o condicionado por ésta).

Con todo esto:

¿Qué pudo ver Juárez en todo aquel colorido espectáculo?

¿Repugnancia, aberración, barbarie o la oportunidad de fortalecer la ideología más recomendable por entonces a los ambiciosos proyectos de tener un México metido a trabajar en el progreso?

La obra de José Ramón Malo: Diario de sucesos notables (1832-1864). Arreglados y anotados por el P. Mariano Cuevas, S.J. México, Editorial Patria, S.A., 1948. 2 Vols. Ils., nos provee de datos útiles para estos objetivos y puede consultarse en su edición, la de hace 70 años.

Continuamos.

 CUADRO DE ACTUACIONES DE BERNARDO GAVIÑO y SU PARTICIPACIÓN EN ESTE TIPO DE FESTIVIDADES. (1839-1876).

 1839: (…) Corrida extraordinaria, celebrada en septiembre de 1839 en la Plaza principal de San Pablo, con asistencia del Presidente de la República, don Anastasio Bustamante. Partieron plaza los granaderos del Batallón del Comercio; se lidiaron siete toros de las razas de Huaracha y Tlahuililpa, alternándose la corrida con otras diversiones: un globo adornado con las armas nacionales y los retratos de Hidalgo e Iturbide que, al ascender, arrojó una bandada de pájaros; un toro jineteado por Ignacio Chávez; un salto mortal ejecutado por Marcelino Salceda, y una pantomima, Los Mecos, durante la que se lidió un toro embolado, picándolo en caballos en pelo y dándole muerte con una macana de fuego. Gaviño debe haber actuado en este festejo, matando de “mete y saca”, o “a la olla” como se diría después en el apogeo de Ponciano Díaz, nada nuevo en el toreo, porque así estoqueaban los clásicos Pepe Illo y Romero…

 1842: PLAZA PRINCIPAL DE TOROS DE SAN PABLO, D.F. 3 de febrero. Bernardo Gaviño y cuadrilla. Corrida en obsequio del Exmo. Sr. general presidente, benemérito de la Patria, D. Antonio López de Santa Anna.

 1844: PLAZA PRINCIPAL DE TOROS DE SAN PABLO, D.F. Domingo 6 de octubre. 7 toros de Atenco. Cuadrilla de Bernardo Gaviño. La empresa, deseosa de contribuir por su parte a la satisfacción pública por el feliz enlace del Escmo. Sr. Presidente General Don Antonio López de Santa Anna con la Escma. Sra. Da. Dolores Tosta, ha dispuesto una sobresaliente corrida de toros.

Programa:

Una marcha militar y una salva de artillería que hará un fortín puesto al intento, anunciarán la llegada de la Escma. Sra. Presidenta. Pasado el despejo del circo, se lidiarán 3 toros, y en seguida el mismo fortín repetirá la salva, descubriéndose un grupo de la América sostenida por los antiguos aztecas.

Estos, en celebridad de su digna presidenta, lidiarán con un toro, que en aquel acto saldrá adornado de listones y bandas, banderillándolo y dándole muerte con una macana de fuego.

Seguirán otros 4 toros de la misma raza, y por fin de función se iluminará el fortín y dos pirámides, en cuyos remates se verá el retrato de la Escma. Sra. Presidenta y vivas a sus Excelencias.

1850: PLAZA PRINCIPAL DE TOROS DE SAN PABLO, D.F. Domingo 15 de diciembre. Primera y gran función de inauguración. Función dedicada al Exmo. Sr. Presidente de la República, general de división D. José Joaquín Herrera. Seis arrogantes toros del famoso cercado de Atenco serán lidiados por los diestros discípulos de Bernardo Gaviño.

Corresponden a 1851 los tres siguientes festejos:

PLAZA PRINCIPAL DE TOROS DE SAN PABLO, D.F. Domingo 27 de julio. 7 toros de Molinos de Caballero (fracción de Atenco). Cuadrilla de Bernardo Gaviño. Corrida en celebridad del cumpleaños del Exmo. Sr. Presidente de la República, general de división D. Mariano Arista. Después que se haya dado muerte al segundo toro de la lid, se presentará en el circo un artista mexicano, para hacer subir un hermoso Balón o globo. Los demás intermedios se cubrirán con dos toros para el coleadero. Hermosos y brillantes fuegos artificiales.

 PLAZA PRINCIPAL DE TOROS DE SAN PABLO, D.F. Domingo 24 de agosto. Toros de Xajay. Cuadrilla de Bernardo Gaviño. Toros para el coleadero. Simulacro del Ingenioso Hidalgo D. Quijote de la Mancha, acompañado de su escudero Sancho, acometerá con lanza en ristre a otro arrogante toro embolado. Corrida cuyos productos se destinaron para la compostura y adorno de los paseos públicos en los días 16 y 27 de septiembre, que además incluyó vistosa Jamaica, con almuerzos de todas clases preparados con el mejor gusto. Una fuerza de 100 hombres del batallón de Bravos, hará los honores de ordenanza al Escmo. Sr. Presidente, que se signa honrar la función, y en este momento se saludará a S.E. con una salva de cohetes y se enarbolará el pabellón nacional.

PLAZA DE TOROS DEL PASEO NUEVO, D.F. Domingo 30 de noviembre. Cuadrilla de Bernardo Gaviño. Siete toros de El Cazadero. Asiste el presidente Mariano Arista.

Para 1853 se cuenta con estos seis registros:

 PLAZA DE TOROS DEL PASEO NUEVO, D.F. Domingo 24 de abril. Cuadrilla de Bernardo Gaviño. 9 toros de Atenco. Función en celebridad del feliz arribo del Exmo. Sr. Presidente de la República, general D. Antonio López de Santa Anna.

PLAZA DE TOROS DEL PASEO NUEVO, D.F. Lunes 25 de abril. Segunda magnífica y extraordinaria función en honor del general D. Antonio López de Santa Anna. Nueve toros de Atenco. Cuadrilla de Bernardo Gaviño. Actuación de Ignacio Gadea.

 PLAZA DE TOROS DEL PASEO NUEVO, D.F. Domingo 12 de junio. Magnífica y extraordinaria función en celebridad de los días del Exmo. Sr. Presidente de la República, general don Antonio López de Santa Anna.

“Se lidiarán nueve toros muy escogidos de las conocidas y acreditadas razas de Queréndaro y San José del Carmen. Cuadrilla de Bernardo Gaviño. Se presenta Antonio Cerrilla, banderillero.

PLAZA DE TOROS DEL PASEO NUEVO, D.F. Lunes 13 de junio. Cuadrilla de Bernardo Gaviño. 9 o más toros si la tarde lo permite. Un toro para jinetear y el embolado. La función fue en celebridad de los días del Excmo. Sr. Presidente de la República.

PLAZA DE TOROS DEL PASEO NUEVO, D.F. Domingo 9 de octubre. Cuadrilla de Bernardo Gaviño. 6 toros de Atenco. Función extraordinaria a la Escma. Sra. Dª Dolores Tosta de Santa Anna. Un hermoso globo y música militar que tiene contratada la empresa, alternará en los intermedios con la que lleva la tropa designada para partir plaza. En estas fechas, debe haber actuado en la cuadrilla de Gaviño el banderillero Joaquín López “El Calderetero”, quien vino en compañía de Juan Pastor “El Babero”, actuando, como ya se sabe ese diestro en la plaza de la Habana, Cuba.

PLAZA DE TOROS DEL PASEO NUEVO, D.F. Domingo 11 de diciembre. Corrida extraordinaria a beneficio de la Hacienda de Atenco y dedicada al Exmo. Sr. Presidente de la Nación, Benemérito de la Patria, don Antonio López de Santa Anna, y a su digna esposa Exma. Sra. doña Dolores Tosta de Santa Anna. Siete toros de Atenco. Cuadrilla de Bernardo Gaviño.

    En 1854 se dieron estos otros:

 PLAZA DE TOROS DEL PASEO NUEVO, D.F. Domingo 15 de enero. Solemne y extraordinaria función de obsequio dedicada a S. A. S. el Presidente de la República Mexicana, general de división, benemérito de la Patria, caballero gran cruz de la real y distinguida orden española de Carlos III y gran maestro de la nacional y distinguida orden mexicana de Guadalupe, D. Antonio López de Santa Anna, a su S. A. S. su digna esposa; y a los caballeros de dicha orden, en celebridad de la instauración de ésta, y cuya fiesta concurrirá S. A. S. el príncipe de Nassau, invitado por S. A. S. el presidente de la República. Cuadrilla de Bernardo Gaviño. Seis o más toros de Atenco.

PLAZA DE TOROS DEL PASEO NUEVO, D.F. Jueves 18 de mayo. Cuadrilla de Bernardo Gaviño. 8 toros de Atenco. Dos toros para colear y toro embolado. Brillante y sobresaliente corrida de toros, en celebridad del triunfal y feliz regreso a esta capital, de S.A.S. el general presidente de la república mexicana, benemérito de la patria D. Antonio López de Santa Anna, a quien le dedica la empresa, e igualmente a S.A.S. su digna esposa, por la cumplida satisfacción que experimenta con tan grato y plausible acontecimiento.

Johann Salomón Hegi (1814-1896): “Cuadrilla española en la plaza de toros”. Siglo XIX. Acuarela sobre papel. 54 x 74 cm. Col. Salomón y Brigitte Schäter, Zurich, Suiza. Probablemente el personaje que aparece debajo del palco presidencial, rematado con la figura del águila y la serpiente, sea el mismísimo Santa Anna.

Fuente: Gustavo Curiel, et. al.: Pintura y vida cotidiana en México. 1650-1950. México, Fomento Cultural Banamex, A.C., Conaculta, 1999. 365 pp. Ils, retrs., grabs. (pp. 183).

PLAZA DE TOROS DEL PASEO NUEVO, D.F. Domingo 11 de junio. Corrida para celebrar el cumpleaños del Serenísimo Señor Presidente. Cuadrilla de Bernardo Gaviño. 8 toros de Atenco y de El Cazadero, propiedad de D. José Juan Cervantes y D. José María de la Peña respectivamente. Un toro de cola y el embolado. Corrida que celebró el feliz cumpleaños de S.A.S. D. Antonio López de Santa Anna.

Se conocen entre otros, siete acontecimientos celebrados en 1855:

 PLAZA DE TOROS DEL PASEO NUEVO, D.F. Domingo 21 de enero. Bernardo Gaviño y cuadrilla, con 6 toros de Atenco. Función a beneficio de Bernardo Gaviño, a la cual se dignará concurrir S.A.A. el general Presidente Don Antonio López de Santa Anna.

Los toros saldrán a la plaza engalanados con vistosas moñas de raso y terciopelo. El 4º toro será banderillado a caballo por el más famoso caporal de la hacienda de Atenco. Se colearán dos ligeros toros. Entre el quinto y sexto toro saldrá uno embolado de la misma raza de Atenco, que será lidiado por la chistosa mojiganga de los “hombres gordos en burros, enanos y gigantes”.

 PLAZA DE TOROS DEL PASEO NUEVO, D.F. Domingo 4 de febrero. Función a beneficio de las haciendas de Atenco y El Cazadero. Magnífico fuegos de artificio. Iluminación general de la plaza. Cuadrilla de Bernardo Gaviño. Función dedicada a S.A.S. Don Antonio López de Santa Anna y a su muy digna esposa, Sma. Da Dolores Tosta de Santa Anna.

PLAZA DE TOROS DEL PASEO NUEVO, D.F. Martes 20 de febrero. Bernardo Gaviño y cuadrilla, con 4 toros: de Atenco y del Cazadero. Segunda función de carnaval la que se signará honrar con su asistencia S.A.S. Don Antonio López de Santa Anna y su digna esposa, la Sma. Sra. Dª Dolores Tosta de Santa Anna. Se echarán varios toros de cola. La cuadrilla se presentará de máscara compuesta de distintas parejas propiamente vestidas y lidiarán 3 toros. Toro embolado y fuegos de artificio.

PLAZA DE TOROS DEL PASEO NUEVO, D.F. Domingo 20 de mayo. Bernardo Gaviño y cuadrilla, con 6 toros de Atenco y un novillo para el embolado. Función dedicada a S.A.A. la señora presidenta Dª Dolores Tosta de Santa Anna. Comparsa de la muerte en zancos. Dos toros para cola.

PLAZA DE TOROS DEL PASEO NUEVO, D.F. Miércoles 13 de junio. Bernardo Gaviño y cuadrilla, con 7 toros de Atenco. Función extraordinaria dedicada a SS.AA.SS. el General Presidente Don Antonio López de Santa Anna y su digna esposa Dª Dolores Tosta de Santa Anna, por los propietarios de las haciendas de Atenco y el Cazadero. Dos toros para coleadero. Un becerro de Atenco que lidiará la cuadrilla en zancos. Toro embolado que tendrá la frente cubierta de monedas de plata.

 PLAZA DE TOROS DEL PASEO NUEVO, D.F. Domingo 17 de junio. Bernardo Gaviño y cuadrilla, con 7 toros de Atenco. Función extraordinaria dedicada a SS.AA.SS. el General Presidente Don Antonio López de Santa Anna y su digna esposa Dª Dolores Tosta de Santa Anna, por los propietarios de las haciendas de Atenco y el Cazadero. Dos toros para coleadero. Un becerro de Atenco que lidiará la cuadrilla en zancos. Toro embolado que tendrá la frente cubierta de monedas de plata.

 PLAZA DE TOROS DEL PASEO NUEVO, D.F. Domingo 25 de noviembre. Bernardo Gaviño y cuadrilla, con 6 toros de Atenco. Brillante y extraordinaria función de obsequio, dedicada al Escmo. Sr. Presidente interino de la República, general de división, D. Juan Álvarez. Magníficos fuegos de artificio y sobresaliente iluminación. Mojiganga de D. Quijote y Sancho Panza que lidiará un toro embolado. Dos toros de cola que los acreditados coleadores manifestarán sus habilidades en los caballos en pelo. Toro embolado.

1856: PLAZA DE TOROS DEL PASEO NUEVO, D.F. Domingo 27 de abril. Bernardo Gaviño y cuadrilla, con 6 toros de Atenco. Junta patriótica de 1856. Se contará con la asistencia al Escmo. Sr. Presidente de la república, general D. Ignacio Comonfort. Becerro lidiado por la cuadrilla en zancos. Toro embolado.

 1856: PLAZA DE TOROS DEL PASEO NUEVO, D.F. Domingo 4 de mayo. Bernardo Gaviño y cuadrilla, con 6 toros de Atenco. Gran función extraordinaria a beneficio de Manuel Esquino, la que se dignará honrar con su asistencia el Escmo. Sr. Presidente de la república, general D. Ignacio Comonfort. (Francisco Togno).

 Tres tardes de 1857:

 PLAZA PRINCIPAL DE TOROS / EN LA DE SAN PABLO. / GRAN FUNCION ESTRAORDINARIA, / En celebridad del cumpleaños del Exmo. Sr. Presidente de la República, / PARA LA TARDE DEL / DOMINGO 9 DE AGOSTO DE 1857. / Para celebrar como es debido tan feliz natalicio, hoy se complacen el asentista de esta Plaza, de que el espectáculo que prepara con todo empeño y cuidado, sea la manifestación más sincera de su respeto y adhesión / AL PRIMER MAGISTRADO DE LA REPÚBLICA, / DON IGNACIO COMONFORT. / Con tan loable motivo se verificará la función con arreglo al siguiente  / PROGRAMA.

A las dos de la tarde se abrirán las puertas de la Plaza para recibir al respetable público, quien la encontrará magníficamente adornada: a las tres, una música militar se situará en la parte exterior de la sombra de dicha plaza, para tocar diversas piezas de gusto, hasta el momento en que llegue el Exmo. Sr. Presidente, en cuyo acto se izará el PABELLÓN NACIONAL, el que será saludado con veintiún tiros: en seguida se hará el despejo de la plaza por una fuerza de cien hombres armados, de uno de los cuerpos de la guarnición, que se presentarán vestidos de gala.

SEIS SOBERBIOS TOROS, / INCLUSO EL EMBOLADO, / de los más acreditado en esta plaza por su gallarda presencia y bravura, están escogidos para la lid de esta tarde. Otros dos toros de raza humilde servirán para el COLEADERO. / Para aumentar la diversión de tan plausible día, ofrece / EL HOMBRE FENÓMENO, /, ejecutar la gineteada en otro toro bravo que al intento vendrá a más de los de la lid, y está dispuesto a desempeñar cualquier de las suertes que ya tiene manifestadas. / Con el objeto de duplicar más y más el gusto de este día, está dispuesto / OTRO INTERMEDIO MUY DIVERTIDO; / Después que se haya dado muerte al tercer toro, se presentarán figurados / D. Quijote de la Mancha / y su escudero SANCHO PANZA, a desempeñar una de sus aventuras buscando a su DULCINEA, la que encontrarán robada y por defenderla se verá precisado a combatir con el raptor. En el furor de esta pelea se aparecerán unas figuras muy extrañas y ridículas en zancos a mediar en la lucha, y estando en este laberinto tan divertido se soltará un BRAVÌSIMO TORO EMBOLADO, con el cual todos los de la comparsa harán las suertes que les dicte su valor. / Concluida la corrida de toros, se iluminará la plaza con brillantes y escogidas luces de colores. Acto continuo, el pirotécnico mexicano presentará unos / FUEGOS ARTIFICIALES, / tan placenteros, que sin duda alguna estará el espectáculo verdaderamente lucido; tocando a la vez la diana dos música militares, las que en toda la diversión se están alternando, a efecto de que no falta en ningún intervalo tan melodioso sonido a los oídos de los dignos espectadores. /…/ La función comenzará luego que se presente S.E. / FRANCISCO HERAS.

-Estado de conservación: Bueno. Es copia del original.

-Imprenta: Tip. De M. Murguía.

 PLAZA DE TOROS DEL PASEO NUEVO, D.F. Domingo 20 de septiembre. Toros de Atenco. Cuadrilla de Bernardo Gaviño. Función dedicada al Exmo. Sr. Presidente de la República Don Ignacio Comonfort.

 

El cartel de aquella jornada. Col. del autor.

PLAZA DE TOROS DEL PASEO NUEVO, D.F. Domingo 27 de septiembre. Cuadrilla de Bernardo Gaviño. 6 toros de Atenco.

“Sabedores algunos amigos míos de mi regreso de la isla de Cuba a esta capital, declara Bernardo Gaviño en septiembre del 57, se han empeñado para que diese alguna corrida y accediendo yo gustoso en un tanto a sus peticiones, he dispuesto dar una en la tarde del día de hoy, en obsequio al Excmo. señor Presidente de la República don Ignacio Comonfort, a quien tengo el honor de dedicarla, y el que la honrará con su presencia”. La función debe dar principio “tan pronto como el Excmo. señor Presidente se presente en su palco, le harán los honores y partirá la plaza una de las compañías de rifleros que para el efecto estará en el local con anticipación. Uno de los toros será banderilleado por mí alternando con los picadores, y otro también floreado y banderilleado a caballo por Pilar Cruz. Habrá suertes de “manganear y jinetear potros cerreros, que tanto ha divertido al público las veces que se ha verificado”.

 Aquí, los carteles de seis festejos en 1858:

 PLAZA DE TOROS DEL PASEO NUEVO, D.F. Viernes 15 de enero. Toros de Atenco. Cuadrilla de Bernardo Gaviño. Asiste a los toros el Presidente Antonio López de Santa Ana. (Véase, Luis Ruiz Quiroz: Efemérides Taurinas Mexicanas. México, Bibliófilos Taurinos de México, A.C., 2006. 441 p., p. 21).

 PLAZA DE TOROS DEL PASEO NUEVO, D.F. Domingo 7 de febrero. Toros de Atenco. Cuadrilla de Bernardo Gaviño. Extraordinario fenómeno Alejo Garza, fuegos de artificio. Presencia del Sr. Presidente interino, Gral D. Félix Zuloaga.

 PLAZA DE TOROS DEL PASEO NUEVO, D.F. (Fecha sin precisar). Beneficio de Bernardo Gaviño. Seguramente esta tarde, que debe corresponder al mes de marzo, se lidiaron toros de la estancia del Tejocote, escogidos personalmente por el conservador Miguel Miramón para la cuadrilla de Bernardo Gaviño. Entre esos toros, fueron célebres el cárdeno “Espejito”, el engatillado “Cometa” y el muy terrible “Veneno”.

 PLAZA DE TOROS DEL PASEO NUEVO, D.F. Domingo 11 de abril. 5 toros de Atenco y 5 del Cazadero. Cuadrilla de Bernardo Gaviño. Dos funciones en una. Plaza dividida en dos. Función en celebridad del cumpleaños del Escmo. Sr. Presidente general D. Félix Zuloaga y feliz regreso a la capital del Escmo Sr. General D. Luis G. Osollo, quienes la honrarán con su asistencia. 10 toros (…) mas dos toros embolados. Dos mojigangas, una en zancos.

 PLAZA DE TOROS DEL PASEO NUEVO, D.F. Domingo 25 de abril. 5 toros de Atenco y 5 del Cazadero. Cuadrilla de Bernardo Gaviño. Dos funciones en una. Plaza dividida en dos. Función en celebridad del feliz regreso a la capital del Escmo Sr. General D. Luis G. Osollo, quien la honrará con su asistencia. 10 toros (…) mas dos toros embolados. Dos mojigangas, una en zancos.

Cartel de la plaza de toros del MONTECILLO (SAN LUIS POTOSÍ), para el domingo 25 de abril de 1858.

TOROS / PLAZA DEL MONTECILLO, DOMINGO 25 DE ABRIL DE 1858 / FUNCIÓN EXTRAORDINARIA / DEDICADA AL EXMO. SR. GENERAL EN JEFE D. / MIGUEL Miramón / Y A LA VALIENTE DIVISIÓN QUE MILITA A SUS ORDENES.

Deber es sin duda de todo mexicano manifestar su gratitud a los hombres que sacrificando en aras de la patria en bienestar y aún su propia existencia, arrostran los peligros por dar al país el orden y tranquilidad que tan necesaria le es. Después de tantos días de agitación y desconfianza; cuando se tenía que esta hermosa capital fuese el teatro de la guerra fraticida; cuando el estrago del cañón solo dejara destrucción, ruinas y escombros, cuando por último, solo quedaran a los potosinos días de luto y de lágrimas, vinieron al fin los valientes del Ejército Restaurador, abriéndose paso por entre la turba enemiga a reunirse con sus dignos compañeros los sufridos defensores de San Luis a restablecer la tranquilidad y a escarmentar a las facciones vandálicas, que tan de cerca amenazaban con sus depredaciones y desmanes. ¡Honor y gloria a los valientes del Ejército; a los defensores de la causa del orden y de las garantías!

Es por lo tanto que los empresarios esta vez deseando dar un testimonio de su reconocimiento al Ejército Restaurador, dedican la presente función al bizarro Señor General Don MIGUEL MIRAMÓN; a los valientes que triunfando de la potente Coalición en Salamanca vinieron a ceñirse un nuevo e inmarcesible laurel en el Puerto de Carretas, y a los beneméritos defensores de la Plaza de San Luis. El espectáculo que ciertamente no será digno de tan ilustres héroes, más al menos la empresa apurará sus esfuerzos por dar a la función toda la amenidad posible, distribuyéndola en el orden siguiente:

A las cuatro de la tarde comenzará a tocar una excelente música variadas y escogidas piezas.

A continuación el cuerpo de Carabineros de la División hará un brillante y lucido despejo de Plaza.

Por la premura del tiempo que se ha dispuesto la función solo se lidiarán a muerte cuatro o cinco arrogantes toros de la acreditada raza de la Hacienda de la PILA

Y uno embolado para los aficionados. La compañía nada dejará que desear.

NOTA.-A las cuatro y media en punto si el tiempo lo permite.

El corral para los caballos está dispuesto.

Imprenta de Dávalos.[27]

 Tres corresponden a 1859:

 PLAZA DE TOROS DEL PASEO NUEVO, D.F. Domingo 30 de enero. 7 toros de Atenco. Cuadrilla de Bernardo Gaviño. Función dedicada el Escmo. Sr. General de División D. Miguel Miramón.

 PLAZA DE TOROS DEL PASEO NUEVO, D.F. Domingo 13 de febrero. 6 toros de Atenco. Beneficio de Bernardo Gaviño. Función en celebridad de la inauguración a la presidencia, del Excmo. Sr. General de División D. Miguel Miramón, quien la honrará con su asistencia. Con el objeto de amenizar la función, se ejecutará una especie de TORNEO por los picadores, poniendo al cuarto toro de la lid unos rejoncillos, de los que saldrán vistosos listones de todos colores, con los cuales quedará el bicho bien adornado. Mojiganga LOS POLVOS DE LA MADRE CELESTINA, coleadero y toro embolado.

 PLAZA DE TOROS DEL PASEO NUEVO, D.F. Domingo 27 de noviembre. Cuadrilla de Bernardo Gaviño. Seis toros de Atenco. Debido al regocijo por los espléndidos triunfos que últimamente han adquirido las tropas del supremo gobierno, se anuncia para esta tarde, una sobresaliente corrida de toros, en celebridad del glorioso triunfo adquirido por el Excmo. Sr. Presidente Don Miguel Miramón, y a la que honrará también con su asistencia el Excmo. Sr. General de División Don Tomás Mejía. Coleadero, toro embolado, y fuegos artificiales, entre otros el simulacro de una reñida batalla, figurando la TOMA DE UNA FORTIFICACIÓN.

1860: PLAZA DE TOROS DEL PASEO NUEVO, D.F. Domingo 18 de noviembre. Cuadrilla de Bernardo Gaviño. Cinco toros de Atenco. Corrida a beneficio de las familias pobres de esta ciudad. Toro embolado y fuegos artificiales.

    Debido al triunfo del ejército constitucionalista, al mando del General Jesús González Ortega, acérrimo enemigo del General Miguel Miramón, este último se vio obligado a pedir asilo a la embajada española, por lo que fue acogido por uno de sus representantes, el señor Ballesteros. Esto ocurrió la noche del 24 de diciembre de 1860.

Concepción Lombardo de Miramón, apunta en sus Memorias, que estando ya bajo la protección diplomática

“…oímos otra llamada en la puerta de la embajada; el que venía a pedir asilo era un famoso torero, Bernardo Gaviño, que por tener simpatías por mi esposo y haberse dedicado algunas corridas de toros, temía ser maltratado por los constitucionalistas”. (Memorias, p. 300).

 Cuatro de 1861:

 PLAZA DE TOROS DEL PASEO NUEVO, D.F. Posible actuación de Bernardo Gaviño, la tarde del 13 de enero, en función dedicada al Sr. General D. Jesús González Ortega. Se desconoce de donde fueron los toros lidiados.

 PLAZA DE TOROS DEL PASEO NUEVO, D.F. Domingo 20 de enero. Toros de Atenco. Bernardo Gaviño y su cuadrilla. Función extraordinaria en celebridad del orden constitucional y término de la guerra civil. Mojiganga y toro embolado.

 PLAZA DE TOROS DEL PASEO NUEVO, D.F. Domingo 27 de enero. Toros de Atenco. Bernardo Gaviño y su cuadrilla. Función extraordinaria dedicada al Exmo. Sr. Presidente Interino de la República, D. Benito Juárez.

 PLAZA DE TOROS DEL PASEO NUEVO, D.F. Domingo 17 de noviembre. 6 toros de Atenco. Cuadrilla de Bernardo Gaviño. Corrida a beneficio Asistencia del C. Presidente de la República. Beneficio de las viudas, huérfanos y heridos de la Brigada Tapia.

1864: PLAZA DE TOROS DEL PASEO NUEVO, D.F. Viernes 16 de septiembre. Para solemnizar este día de grato recuerdo para los mexicanos, S.M. el emperador Maximiliano I se ha servido disponer diversos regocijos públicos y entre ellos se verificará el de una sobresaliente Corrida de Toros de la acreditada raza de Atenco, y dirigida la cuadrilla de gladiadores por el bien conocido Bernardo Gaviño.

 1864: PLAZA DE TOROS DEL PASEO NUEVO, D.F. Domingo 25 de diciembre. El palco de SS. MM. estará adornado por una cortina de tela de galón de plata, trabajada como la de oro. Cuadrilla de Bernardo Gaviño (misma que será retratada por los fotógrafos Sres. Galini y Cía). Cinco toros de Atenco.

 1867: PLAZA DE TOROS DEL PASEO NUEVO, D.F. Magnífica función que da la Junta Patriótica para la tarde del domingo 15 de septiembre de 1867. Primer gran corrida que se celebró después de la Intervención, presentando el siguiente programa:

“Gran partimiento de plaza por uno de los batallones de la guarnición. Cuadrilla de Bernardo Gaviño. Orden de la Corrida. Después de despejada la plaza, se lidiarán tres arrogantes toros a muerte de la acreditada hacienda de Atenco. Después del tercer toro se presentará la divertida mojiganga de Galopinas y aguadores mexicanos, a los que se les soltará un bravo torete. A continuación se lidiarán otros dos toros de muerte, concluyendo la función con un toro embolado para los aficionados”.

 1867: PLAZA DE TOROS DEL PASEO NUEVO, D.F. Domingo 3 de noviembre. Extraordinaria y grandiosa función a beneficio de los desgraciados que han sufrido las consecuencias del horroroso huracán e inundación en Matamoros y otras poblaciones mexicanas de las orillas del Bravo, a la cual asistirá el Presidente de la República Mexicana C. Benito Juárez. Cuadrilla de Bernardo Gaviño. Cinco toros de Atenco.

 1876: PLAZA DE TOROS DE TLALNEPANTLA, EDO. DE MÉXICO. Domingo 11 de junio. Toros de San Diego de los Padres. Cuadrilla de Bernardo Gaviño.

De las páginas gloriosas en el libro de los recuerdos para San Diego de los Padres, aparecen los toros GENDARME y FLECHA, lidiados en Tlalnepantla, al parecer el domingo 11 de junio de 1876, cuando visitaba nuestro país don Carlos VII de Borbón.

Clementina Díaz y de Ovando, en su libro Carlos VII EL PRIMER BORBÓN EN MÉXICO, relata el acontecimiento.

El domingo 11(de junio de 1876) don Carlos asistió en Tlalnepantla a una corrida de toros. Muy príncipe, pero llegó a su palco como cualquier plebeyo, entre pisotones y empujones. La gente de sol lo ovacionó a su manera gritándole indistintamente; ¡don Carlos! O ¡don Borbón! Los bichos resultaron bravos, un picador y un banderillero se lucieron, y “un chulillo hábil y valiente manejó la capa como el barón Gostkowski el claque”.

Don Carlos estuvo muy cordial con los que le ofrecieron la fiesta, llamó a su palco al banderillero y al picador (y como veremos después, al propio Gaviño), y los premió con esplendidez. El picador bien lo merecía ya que realizó toda una proeza, según reseñó La Revista Universal el 13 de junio:

La hazaña del picador merece contarse: embistió el toro y resistió el de a caballo bravamente; ni él se cansaba de arremeter; ni el hombre de resistir; al fin, desmontándose hábilmente sin separar la pica de la testuz, el picador se deslizó del caballo, se precipitó entre las astas del toro, soltó la púa, se aferró con los brazos y las piernas de la cabeza del animal, y mantuvo todavía algunos minutos completamente dominado y sujeto contra el suelo por un asta. El de la hazaña fue objeto de grandes ovaciones: ¡si al menos el mérito de la lucha hubiera salvado al mísero animal! (46).

Pero faltaba que Enrique María de Borbón llamara a su palco a Bernardo Gaviño a quien regaló una petaquilla y le dijo: “Con estos toros no se echan de menos los de España”.

Finalmente este otro festejo, celebrado en 1894:

Faltan por ahora, muchas otras noticias de aquellas jornadas ocurridas en el siglo XX. Me parece que ese será motivo para la continuación del que por ahora concluye.


[1] Aclaro que en el presente registro, pueda presentarse alguna duplicidad de datos, para lo cual suplico que el lector salve dicha situación.

[2] Luis González Obregón: Semblanza de Martín Cortés. México, Fondo de Cultura Económica, 2005. 95 p. (Centzontle).

[3] Op. Cit., p. 16 y ss.

[4] Ibidem., p. 67 y ss.

[5] Gregorio Martín de Guijo: DIARIO. 1648-1664. Edición y prólogo de Manuel Romero de Terreros. México, Editorial Porrúa, S.A., 1953. 2 V. (Colección de escritores mexicanos, 64-65).

[6] Gregorio Martín de Guijo: DIARIO. 1648-1664. Edición y prólogo de Manuel Romero de Terreros. México, Editorial Porrúa, S.A., 1953. 2 V. (Colección de escritores mexicanos, 64-65). Vol. I., p. 179-180. Atrás se ha dicho la peste de fríos y calenturas que sobrevino a los naturales en algunas doctrinas de indios en esta ciudad, y procesiones públicas que hicieron, y saltó a muchos españoles que los padecen; y siendo sabedor de ello el virrey, dio licencia para que se lidiasen toros enfrente del balcón de palacio, y se lidiaron por octubre y a 6 y 7 de noviembre, y estándolos lidiando, andaba por la calle una procesión de sangre que salió de Santa María la Redonda.

[7] Op. Cit., p. 199-200: Martes 3 de septiembre y algunos días antes de éste, después del día de San Luis, celebró el virrey cumplimiento de sus años con toros, que se lidiaron en el parque, con tablados que se armaron, y dieron los toros los condes de Calimaya y Orizaba, y Fr. Jerónimo de Andrada, provincial del orden de la Merced, y el día referido y el siguiente hicieron los mulatos y negros de esta ciudad una máscara a caballo con singulares galas, y todas las naciones, y armada una cuadrilla de punta en blanco que ésta salió de casa don Andrés Pardo de Lagos, oidor más antiguo de la real audiencia, con nota de todo el pueblo, así por esta permisión como porque la cuadrilla que representó a los españoles se pusieron hábitos de Santiago, Calatrava, Alcántara, San Juan y Cristo en los pechos, y rodearon toda la ciudad, y luego a hora competente entraron en dicho parque a vista del virrey y audiencia y de los tribunales con el de la inquisición, que fueron convidados del virrey.

[8] Antonio de Robles: DIARIO DE SUCESOS NOTABLES (1665-1703). Edición y prólogo de Antonio Castro Leal. México, Editorial Porrúa, S.A., 1946. 3 V. (Colección de escritores mexicanos, 30-32).

[9] Artemio de Valle-Arizpe: Historia de la ciudad de México según los relatos de sus cronistas. México, 5ª ed., Editorial Jus, 1977. 531 p., p. 396-397.

[10] Además: José de Jesús Núñez y Domínguez: Un virrey limeño en México: Don Juan de Acuña, marqués de Casa-Fuerte. México, Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnografía, 1927. XXVIII-416 p. Ils., facs.

[11] Cien impresos Coloniales Poblanos. Compilación y coordinación: Susana López Sánchez y Ana Buriano Castro. México, Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora, 1991. 212 p. Ils., facs., p. 106.

[12] Delia Pezzat Arzave: CATÁLOGOS DE DOCUMENTOS DE ARTE. archivo General de la Nación, México. Ramos: Policía, Ayuntamientos, Caminos y Calzadas. Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Estéticas, 2002. 138 p. Ils., fots., planos (Catálogos de Documentos de Arte, 28)., p. 53.

[13] Op. Cit., p. 54.

[14] Antonio Tamariz de Carmona: Relación y descripción del Templo Real de la Ciudad de la Puebla de los Ángeles en la Nueva España, y su Catedral. Puebla, Gobierno del Estado de Puebla, Secretaría de Cultura, 1991. XXVI + 195 p. Facs. (Bibliotheca Angelopolitana, VII).

[15] Dicha “historiografía” no fue incluida en el texto publicado en México. Seguramente deberá aparecer en el texto que apareció en Madrid en 1994.

[16] Francisco de Solano: “Las voces de la ciudad de México. aproximación a la historiografía de la ciudad de México”. En: La ciudad. Concepto y obra. (VI Coloquio de Historia del Arte). México, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Estéticas, 1987. 289 pp. Ils., fots., facs. (Estudios de Arte y Estética 19)., p. 68-72.

[17] Francisco de Solano: Las voces de la ciudad. México a través de sus impresos, 1539-1821. Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1994. LXX + 330 p.  (Biblioteca de Historia de América, 9).

[18] “Relaciones” Nº 101, Revista de la Universidad Michoacana. Invierno 2005, Vol. XXVI, p. 227-259.

[19] Ceremonial de la N[obilísima] C[iudad] de México por lo acaecido el año de 1755. Transcripción, prólogo y notas de Andrés Henestrosa. México, Organización Editorial Novaro, S.A., 1976. 124 p. Ils., retrs.

[20] Fuente: Colección de Julio Téllez García.

[21] [A.H.D.F.] Ramo: Diversiones Públicas, Vol. 856, exp. 71: Se convocan postores para la formación de la plaza en que han de hacerse las corridas en celebridad de la Jura del Emperador Agustín 1º. Año de 1823. Sobre reconocimiento de la plaza para las corridas por la coronación de Agustín 1º.-Fojas 10.

[22] Agradezco al Lic. Julio Téllez García el permitirme el acceso a su biblioteca y llegar hasta el original de dicha corrida.

[23] Heriberto Lanfranchi: La fiesta brava en México y en España. 1519-1969, 2 tomos, prólogo de Eleuterio Martínez. México, Editorial Siqueo, 1971-1978. T. I., p. 166.

[24] Op. cit., p. 167.

[25] Benjamín Flores Hernández: La ciudad y la fiesta. Los primeros tres siglos y medio de tauromaquia en México, 1526-1867. México, Instituto Nacional de Antropología e Historia, 1976. (Colección Regiones de México)., p. 122.

[26] La Lidia Nº 3 del 11 de diciembre de 1942.

[27] Cortesía, María Elena Salas Cuesta.

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“LAS FIESTAS DE TOROS (1804)”, NUTRIENTE DE REFLEXIONES.

CURIOSIDADES TAURINAS DE ANTAÑO EXHUMADAS HOGAÑO.

 POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

Ignacio Garibay en Huamantla el 18 de agosto de 2018. Fotografía: Dr. Raúl Aragón López.

El personaje de la fotografía es Ignacio Garibay, quien el sábado anterior compareció en Huamantla. Raúl Aragón López, médico cirujano ortopedista, realizó la toma y el resultado fue este: una especie de regreso a los orígenes, cuando al parecer Garibay, pretendiendo aliviarse, lo que hizo fue lancear a la verónica hacia arriba y afuera, cumpliendo con lo que tauromaquias como las de Pepe Hillo o la de Montes; pero también los usos y costumbres, establecieron durante todo el siglo XIX y los primeros 30 del XX.

Esa fue en esencia, parte de las preocupaciones que un gremio como el de los toreros imprimió para conseguir la necesaria evolución de la tauromaquia, en cuyos aspectos eminentemente teóricos estaba al tanto José de la Tixera, con quien regresamos para seguir la estela de sus observaciones.

Lo que llama la atención en “Las fiestas de toros”, es esa apreciación que hacía no solo del ganado americano, sino de quienes las conducían por los campos; si lanceaban o rejoneaban en las plazas. Lamentablemente no da nombres, con lo que el anonimato fortalece aquel misterio donde los personajes activos en el ámbito rural, jugaron un protagonismo que fortaleció las prácticas de uso frecuente, las cuales pulimentaron para luego practicarlas en la plaza.

Para ello fue necesario el uso de varios elementos y así lo afirma:

“Es incontrovertible, que en las citadas Provincias de la América [México, Perú y Buenos Aires] se ven los mejores ginetes (sic) que hay en el Orbe descubierto”.

Y en seguida lo justifica así:

“Entre las muchas pruebas que tienen dadas de su singular pericia a caballo, hacen continuamente en los campos y plazas las que en parte han ejecutado hace muchos años en algunas de las nuestras. Éstas son las de enlazar los toros por las astas, o el pie, o mano que se proponen con una guindaleta (cuerda, lazo o peal, para mejor entenderlo), revoleándola, y tirándola desde el caballo, aunque éste y el toro vayan en el más veloz escape (…).

Luego “…se apea el diestro, para derribar el toro, a cuyo fin, o le mete la cola por entre las piernas, o la pasa de un hijar a otro por debajo de la barriga, y suspendiendo un poco los cuartos traseros, y tirando de aquella por un lado, le cae al opuesto, con la mira de atarle de pies y manos, o matarlo, si le acomoda”.

Poco más adelante refiere otras prácticas que consistían en que los “diestros” se dedicaban a “montar los toros con mucho denuedo, prontitud y agilidad, para lo que los enlazan (…), y luego los tesan (o sujetan con cuerda muy corta) hasta enfrontilarlos con el palo, que a dicho intento, y el de ponerles la silla, se fija en medio de la plaza”.

Lo que de la Tixera afirma es que, los territorios americanos convertidos en unidades de producción agrícola y ganadera, contaron con la presencia de personajes que de una u otra manera entendieron que no solo se aplicaba el control para desplazar los ganados de un sitio a otro, sino que también tuvieron claro el hecho de que existía una absoluta libertad para desarrollar ejercicios de lucidez y destreza que luego extendían en las plazas. Esto significó un incremento del diálogo entre los espacios rural y urbano que permitieron el despliegue de suertes que fascinaron a los asistentes a los espectáculos taurinos, y en ese anonimato ya mencionado líneas atrás, surgieron jinetes que antecedieron el quehacer en figuras que afirmaron suertes como el coleadero y el jaripeo al punto de convertirlas en elementos centrales en las corridas de toros. En ese sentido, me refiero a personajes como Ignacio Gadea, Lino Zamora y el propio Ponciano Díaz, que al parecer se convirtió en la cumbre de aquellas expresiones. Gracias a las lecciones que día con día recibió y practicó directamente el atenqueño en la célebre hacienda del valle de Toluca, permitieron conducirlo por una plena experiencia que aprovechó sin taza ni medida.

Nuestro autor aún nos tiene reservadas otras observaciones que veremos de inmediato.

“También usan, ya montados, del rejón, el que ponen de dos maneras: la una situando el caballo algo atravesado a la izquierda de modo, que la cabeza del toro se dirija al estribo derecho, con el fin de salir adelante con el caballo, luego que el toro se ceba en el rejón; y la otra ocupando éste y aquél una línea recta con el objeto de que sin salir de ella reciba el toro el rejón, con el que generalmente muere al primero que le clavan.

“En este género de suerte no se da salida a el caballo, ni hace con el otro movimiento, que llamarle un poco a la izquierda, a la manera que si se intentara hacer una media pirueta tan rendida sobre los pies, que casi diese con los corvejones en el suelo; en cuya posición permanece el caballo los momentos que tarda el toro en ser despojo del valor y destreza del ginete, si sale bien el lance.

“Este es uno de los más vistosos y lucidos, que puede emprenderse con un caballo maestro, mandado con todas las reglas del arte”.

Una extraña galantería llevó a los integrantes de la última élite novohispana, allá por 1814 al intento de celebrar juegos de cañas con objeto de exaltar la restauración de Fernando VII en el poder. Aquella intención no se concretó, pero deja ver que esos personajes guardaban profunda relación con “todas las reglas del arte” señaladas por de la Tixera.

Esto por un lado. Por el otro, es de recordar el hecho de que entre las figuras ya reconocidas en el toreo de esos momentos, se encontraban los célebres hermanos Sóstenes, José María y Luis Ávila, acompañados por otros como Felipe Monroy, José Antonio Romero, José Legorreta o Jerónimo Meza. Todos ellos habrían de plegarse al mandato de al menos el primer tratado teórico que se diseminaba de viva voz, en ese ir y venir de viajeros y toreros, pues no se tiene certeza sobre si llegaron o no ejemplares de la misma, como sí se sabe gracias a que en 1842, José Justo Gómez de la Cortina, el conocido Conde de la Cortina reseñó el ejemplar de la Tauromaquia del propio “Hillo” en el Mosaico Mexicano.

No es casual tampoco que, en otra edición, la que salió de la imprenta de Juan C. Aguilar en 1887 se indicara, además del índice, que se trataba de la primera edición mexicana “corregida al estilo de las suertes del país y aumentada con el uso del manejo de la reata y el jirapeo.” (sic) [término que el tipógrafo pudo haber confundido, siendo correcto jaripeo. Sin embargo “girapeo o jirapeo” también tiene una connotación que no es distante de su propósito en cuanto tal].

De acuerdo a lo que hasta aquí nos comenta, no debemos olvidar que lo hace justo en la transición de siglos, del XVIII al XIX, precisamente cuando el protagonismo de los de a caballo quedó atrás y fueron los de a pie quienes se posicionaron para cohesionar la que será esa escena central que se extiende hasta nuestros días, como resultado de una marcha permanente –no ajena en intentos de disuasión-; y que pretende continuar, quizá hasta donde el destino se lo tenga marcado.

Para cerrar con estas notas, don José apuntaba hacia 1804 que en “estos últimos años se han ido introduciendo el estoque, banderillas y varas por algunos Españoles europeos, al modo que lo practican en nuestras plazas, lo que ya se va haciendo común en las de México, Lima, Cartagena, y Havana (sic).

“Aunque en éstas suelen picar los Criollos a caballo, es sin pararle, según generalmente lo ejecutan nuestros Conocedores, o Mayorales, y muchos Aficionados, particularmente en los campos de Andalucía.

“A lo expuesto se reduce todo lo que esencialmente ejecutan con los toros los patricios de las repetidas Provincias, en cuyo estado se halla el de las continuas funciones, que en ellas se ven; pues no son menos aficionados a estas en aquel dilatado país, que en el enunciado que existimos”.

Hasta aquí con los que son últimos párrafos en “Las fiestas de toros”, cuyas notabilísimas observaciones nos permiten entender el estado de cosas habido en estos pagos. Para ello es necesaria una o más lecturas que permitan decodificar los dichos que de la Tixera plantea, al punto de que fue gracias a la presencia, y en este caso debe reconocerse, de Tomás Venegas El Gachupín Toreador, que estuvo en territorio novohispano entre 1766 y principios del XIX. Al convertirse en una figura consagrada, seguramente influyó al imponer los nuevos instrumentos para lidiar reses bravas. Tuvieron que pasar casi 30 años para que otro personaje de origen hispano, en este caso Bernardo Gaviño y Rueda, impulsara las prácticas tauromáquicas. No tanto porque hiciera suyos aquellos tratados, de los que fue ajeno por encontrarse en otro espacio físico, pero también bajo otras circunstancias de índole política, social o religiosa (México estaba recientemente emancipado de España), aunque fue capaz de alcanzar mayor trascendencia que la de aquel paisano suyo. Pero el hecho es que ambos fueron una especie de tutores espirituales que condujeron el arte y la técnica taurina por senderos que se convirtieron en caminos correctos para el devenir del espectáculo en nuestro país. Ya lo decía el Dr. Carlos Cuesta Baquero: “nunca ha existido una tauromaquia positivamente mexicana, sino que siempre ha sido la española practicada por mexicanos”.

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INTERESANTES APRECIACIONES DE JOSÉ DE LA TIXERA EN 1804.

CURIOSIDADES TAURINAS DE ANTAÑO EXHUMADAS HOGAÑO.

 POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

 

La Muleta. Revista de toros. Año I. México, noviembre 20 de 1887, N° 12. Cromolitografía de P. P. García. Agradezco al Centro Cultural y de Convenciones “Tres Marías” (Morelia, Michoacán) haberme permitido consultar el ejemplar de esta rara edición. Biblioteca “GARBOSA”.

1796 fue un año clave para el toreo, pues se publica la considerada primera “Tauromaquia” como tratado técnico y estético de ese ejercicio, gracias a la suma de experiencia de dos personajes clave. Me refiero a José Delgado “Pepe Hillo, Pepeillo o Hillo” según algunas versiones en el manejo de su seudónimo así como a José de la Tixera, a quien debe vérsele como un aficionado de avanzada y quien tuvo unas ideas que no quedaron ahí. Las mismas continuaron en otros escritos cuyo contenido fueron motivo para que D. Luis Carmena y Millán, célebre bibliófilo español de finales del XIX editara el raro facsímil de “Las Fiestas de Toros” de 1804.

De aquella “Tauromaquia”, quedaron plasmadas en la teoría muchas de las experiencias que la práctica estaba dando a los que desempeñaban aquel ejercicio, sobre todo cuando el toreo ya se manifestaba plenamente concebido por los de a pie. Cuarenta años después se alcanzaba una nueva escala en este tipo de evoluciones, y entonces salía a la luz otra “Tauromaquia” más. Se trata de la de Francisco Montes “Paquiro”, elaborada conjuntamente y al parecer con Santos López Pelegrín “Abenamar”, aunque de este último persisten las dudas sobre si participó o no en aquel empeño.

Don Josef de la Tixera envía una carta dedicada al Visconde de Sancho-Miranda en ese 1804 en la que queda de manifiesto el estado de cosas que guardaba la fiesta de toros por aquellos tempranos tiempos, apenas despuntaba el siglo antepasado. En las primeras línea consideraba el toreo como un “piélago del Arte y Ciencia Tauromática…” para luego darse a una labor en que recuerda y cita los nombres de algunos “de los más hábiles y experimentados Aficionados y Toreros” de ese entonces.

Entre las curiosidades que va apuntando, menciona el hecho de que, en opinión suya, sería muy importante ensayar las suertes con un toro maquinal que “idéntico al propuesto… hice construir”. Como resultado de esos ensayos “auxiliados de la voz viva de un buen teórico, y verdadero inteligente, lograrían aprender sin contingencia, y con perfección el Arte de torear en una corta parte del dilatado tiempo, que por lo regular emplean en su adquisición, a costa de innumerables caídas, riesgos, porrazos, y cornadas (…).”

Párrafos adelante menciona a integrantes de la nobleza que dejaron un legado en el toreo a caballo. Luego lo hace con los picadores que, jerárquicamente y para esos años aún conservaban ciertos privilegios, estando entre otros uno de apellido Varo a quien considera de la Tixera como el “reformador del desaire, con que hasta su época se presentaba con casaquillas, o capotillos de mangas perdidas, o sueltas mal cortadas, y peor guarnecidas. También introduxo (sic) el uso de la redecilla, y en una palabra, se miraba para todo como un modelo de primor y gentileza”.

No se quedan atrás ni el rondeño Pedro Romero pero tampoco José Delgado, sevillano de origen, quien forjó “una habilidad tan brillante y universal con la espada, banderillas, capa, y sus originales graciosos y difíciles quarteos (sic), o recortes, que con singularidad en estos no tuvo semejante hasta la última hora de su vida…”

Ahora bien, derivado de su “Proposición Quarta y última” incluida en la misiva, plantea en la misma una pregunta clave: “¿De qué proviene, que no son tan bravos, revueltos y duros para el hierro como los toros de nuestra Península, los Mexicanos, Limeños, de Buenos-Ayres, y otras provincias de América; y qué géneros de suertes son las decantadas, que usan con ellos los Yndios, y demás Criollos en sus celebradas funciones?”

En casi diez páginas, teje un discurso mismo que, por obvias razones debió hacerlo como resultado del conocimiento que de esas dinámicas tuvo en informantes que proporcionaron sus impresiones más directas. Aquellos eran tiempos en que por ejemplo, la navegación se convirtió en el vínculo de contacto entre el viejo y el nuevo continente, de ahí que existiera esa enorme posibilidad de una dinámica de viajeros. Así que más de uno debió poner al tanto a nuestro personaje, quien tuvo a bien escribir los siguientes aspectos:

“En los Reynos de México, Lima, y otros de la América Española, se crían toros de bastante alzada y bravos; aunque para las varas, banderillas y estoque, de muy inferior valentía que los de nuestra Península. Los menos feroces de esta son superiores a los más bravos y fuertes de aquellas.

“La principal causa física de semejante variedad consiste en la notable que hay entre aquellos y estos climas, y en lo menos substancioso de los pastos de allí. Por consiguiente no son los Americanos tan ligeros, revueltos y prontos. Esta misma falta de disposición, o potencia, da margen a que con ellos se executen (sic) las suertes, que con los de nuestro continente es remoto verificar sin un casi inevitable riesgo”.

Por lo que allí menciona, varios aspectos requieren de la necesaria decodificación. Veamos.

Fue a finales del siglo XVIII cuando la ganadería en España entró en un sólido proceso de profesionalización, tal y como se puede apreciar en la definición de las castas y ramas que fueron empleadas para encontrar el tipo de toro que se prestara a las nuevas condiciones de un espectáculo que pasaba del estado primitivo a otro más evolucionado. Ese mismo fenómeno ocurrió en nuestros territorios, aprovechando para ello un toro criollo que resultó, al paso de tres siglos, resultado de la presencia de antiguas castas españolas como la serrana, cacereña, canaria, retinta e incluso navarra que aquí se desplegaron en forma caótica, debido a que no existieron métodos propicios con vistas a la consolidación de alguna casta. De ahí que de la Tixera mencione aquel balance donde el toro americano en lo general, y el novohispano en lo particular, contara con un perfil donde quizá, el fenotipo no se acercaba del todo con el español, y que su bravura se entendiera más como una seña de embestir, sin más.

Que los pastos y lo prodigioso de las tierras en estos rumbos no fuesen del todo generosos, como parte de una condición más favorable para el toro novohispano, parece convertirse en un asunto que no se corresponde necesariamente con la raza bovina española. Pero como ya quedó dicho, los hacendados españoles entraron por la senda de la profesionalización y no fue sino hasta un siglo después que ese proceso lo pusieron en marcha los nuestros casi al concluir el siglo XIX, sin olvidar que para finales del XVIII hubo algún refresco en Guanamé y luego al mediar el XIX, sucedió lo mismo en Atenco con casta navarra.

Sobre Guanamé, se puede abundar con datos al afirmar que don Bernardo de Gálvez (Conde de Gálvez, hijo de don Matías de Gálvez, virrey Nº 49, que gobernó durante el reinado del rey Carlos III del 17 de junio de 1785 al 30 de noviembre de 1786 en que murió. La audiencia gobernó hasta el 8 de mayo de 1787) fue quien trajo los toros españoles de lidia, “pie” de simiente en la hacienda de Guanamé, ubicada en el estado de san Luis Potosí.

Estas afirmaciones fueron compartidas por el diestro potosino Pedro Nolasco Acosta con el entonces joven periodista Carlos Cuesta Baquero, mismas que quedaron confirmadas desde 1882, cuando este último tuvo oportunidad de conversar con el señor Atanasio Hernández Soberón, propietario en su momento de la mencionada hacienda. El mismo afirmaba:

Los toros bravos de mi ganadería “Guanamé” provienen de toros de lidia que importó de España el virrey Conde de Gálvez. Son toros de casta salamanquina y castellana”

Y la reseña continua:

Guanamé, extinta ganadería mexicana que tuvo prestigio durante los años que van de 1800 hasta los años mismos de la Revolución. Ubicada en el estado de san Luis Potosí era la predilecta de los aficionados potosinos. Estaba a una distancia de veinte leguas de la ciudad de san Luis, y a las plazas de toros de esa capital llevaban encierros de cinco o seis toros de Guanamé, domingo a domingo. Alrededor de 150 han de haberse lidiado anualmente. También enviaban algunas corridas -pocas, sólo tres o cuatro- a las plazas de Saltillo y Zacatecas. Cuando ya hubo ferrocarril entre san Luis Potosí y la ciudad de México, vinieron toros de Guanamé a las plazas “El Paseo”, “Colón” y “Bucareli”, pero no con frecuencia.

El origen de esta vacada fue de toros españoles dedicados a la lidia, no de reses para el abasto. Los importó, con la finalidad de formar ganadería, el Conde de Gálvez, de nombre don Bernardo de Gálvez, hijo de don Matías. Ambos tuvieron el cargo de virreyes en la Nueva España y don Bernardo fue de los gobernantes que protegió la fiesta taurómaca. Por esto quiso hacerse ganadero, criando toros bravos en una de las extensas haciendas que poseyó en el entonces Departamento de San Luis Potosí.

Realizó su propósito con reses salamanquinas. No está especificado de cuál de las numerosas vacadas de la provincia de Salamanca, si bien todas gozaban de aceptación en los cosos españoles, lidiándose frecuentemente en el de Madrid. Que los primitivos toros de Guanamé tuvieron de progenitores a reses salamanquinas, lo sé por conversaciones que tuve –afirma Cuesta Baquero– con el señor don Atanasio Hernández Soberón, propietario de la hacienda en el lapso de los años 1875 a 1884.

El citado señor Hernández Soberón y yo fuimos vecinos de domicilio. Además, frecuentemente iba yo acompañando a mi amigo el espada potosino Pedro Nolasco Acosta, a pagar, en el despacho del señor Hernández Soberón, el valor de los toros que iban a ser lidiados. Hago estas aclaraciones debido a que uno de mis amigos muy apreciados publicó en un historial de las ganaderías bravas mexicanas que los toros de Guanamé eran descendientes de la ganadería castellana propiedad del Duque de Veragua.

Los toros españoles importados -fuesen salamanquinos o castellanos veragüeños- estuvieron alojados en las dehesas potosinas después de fallecido el Conde de Gálvez, que los encargó en el último de los nueve años que tuvo de virreinato (de 1785 a 1794) [aquí aclaro que sólo gobernó poco más de un año, del 17 de junio de 1785 al 30 de noviembre de 1786 en que murió, por lo que fue en ese mismo periodo en que tuvieron que darse todas las condiciones deseadas por Gálvez N. del A.]. La descendencia de esos bureles estuvo apta para la lidia a comienzos del siglo XIX -1800- y la ganadería fue formada en la primera década, de 1800 a 1810. Esa es la antigüedad que tuvo.

Este es uno de los últimos carteles en que aparecían anunciados los toros de Guanamé a principios del siglo XX. Col. del autor.

   Viene a continuación un interesante complemento.

Se conservó la casta, aunque no emplearon cuidados para refinarla. En Guanamé no se hacía tienta como es usual, ni de otra manera, ni aun la de pelele o dominguillo. Lo único que hacían era tener apartadas las camadas en potreros especiales, nombrados “El Burrito”, “Los Tajos”, y “El Estribo”. Los de este sitio eran toros de mayor confianza y elegidos para las corridas postineras, en las que era necesario que los bureles hicieran honor a la divisa y a su fama.

Los toros de Guanamé eran corpulentos, de buen trapío -algo bastos, sin exageración como siempre fueron sus ascendientes- bravos y nobles. Excepcionalmente resultaba alguno marrajo. Por el aspecto imponente y por la resistencia que tenían, soportando la brega sin fatigas, causaban temor en los toreros, ya fuesen mexicanos o españoles. La costumbre de torearlos hizo que los lidiadores potosinos –Pedro Nolasco Acosta y compañeros- los vieran indiferentemente. Pero los toreros de otros lugares, que habían escuchado platicar de los toros potosinos, los deseaban. Por esto rehusaban contratos para torear en san Luis Potosí y sólo iban a esa ciudad cuando estaban urgidos de dinero, por no tener solicitud en otras plazas. Ir a san Luis Potosí considerábase realizar una hazaña.

El temor aumentó desde que hubo las tremendas cogidas que motivaron el fallecimiento del incipiente torero aborigen Juan Aguirre y la muy grave lesión que sufrió el espada aragonés Nicanor Villa Villita, y pocos años después el trágico fallecimiento del novillero español Manuel Cuadrado “El Gordito”, nativo de Sanlúcar de Barrameda, coterráneo de “Señó Manué” Hermosilla. Entonces, los toros de Guanamé adquirieron la fatídica nombradía de los miureños. Y así se les nombró: los miuras mexicanos. Gozaron de esa significación haciendo pareja con las reses de la ganadería de Atlanga.

La repulsión de algunos espadas hacia los toros de Guanamé y la facilidad que, por medio de los ferrocarriles, surgió para sustituirlos por los de otras vacadas, aunque estuvieran lejanas de la capital potosina, hicieron que perdieran ese mercado. Tuvo escasa solicitud de corridas y don Mariano Hernández Ceballos -propietario sucesor de don Atanasio Hernández Soberón– pretendió poner el remedio, haciendo un cruzamiento de vacas de su ganadería con sementales de Atenco. La finalidad era que los toros perdieran corpulencia, sin menguar en bravura. No consiguió lo deseado: prosiguieron igualmente corpulentos y siendo bravos, pero ya no pastueños, sino de genio, de temperamento.

La Revolución vino a terminar con el problema, aniquilando la ganadería. Siendo muy numerosa, los jefes revolucionarios la eligieron para abastecedora de sus tropas. Diariamente llevábanse por ferrocarril numerosas reses que eran sacrificadas en lugares lejanos. Así terminó la ganadería de Guanamé, que en su divisa tenía los colores verde y negro. (LA LIDIA. Revista gráfica taurina año II, Nº 53 del 26 de noviembre de 1943).

En su época de mayor auge tal fue la apoteosis, que un número de LA MULETA dedicó una hermosa cromolitografía como memoria de aquel glorioso momento. Sin embargo, poco tiempo después, la de Guanamé vino a menos pues los fiascos se repitieron tanto que dejaron de comprarse encierros para las plazas de toros de la capital.

Guanamé desapareció al comenzar el siglo XX, pero le queda el orgullo de ser la primera ganadería en que se cruzaron toros y vacas españoles, con toros y vacas netamente mexicanos.

Por el interés del tema, continuaré la próxima semana.

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LOS CÓDICES DE LA IMAGEN: (1894-2018): CINE y TOROS EN MÉXICO.

EL ARTE… ¡POR EL ARTE!

 Por: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE

Así como el quehacer de los antropólogos ha sido rastrear, recuperar, identificar y ubicar todos aquellos documentos conocidos como códices, que recuerdan no solo la gloria de determinados personajes, sino las guerras, así como los diferentes sistemas políticos de un pueblo o su religión. También no dejan de inscribirse valores de vida cotidiana, con lo que nos acercamos a una idea más precisa de cómo se desarrollaron determinados momentos, tiempos o épocas de un pasado que parecían irrecuperables, aunque por fortuna tan inmediatos gracias a su rescate, resguardo e interpretación precisos.

Del mismo modo, existen otra serie de testimonios que fortalecen en esa medida la circunstancia del pasado, con lo que nos es más inmediato, de ahí que lo podamos conocer un poco más, pero también un poco mejor.

Los archivos fílmicos vienen a convertirse en invaluables acervos, colecciones y reuniones de “códices de la imagen” los cuales aglutinan y recogen todos aquellos síntomas en los que se movió determinada sociedad, documentos conocidos en nuestro país desde 1896.

Desde el 8 de julio de 1960, la Universidad Nacional Autónoma de México consciente del significado del cine como un instrumento de divulgación histórica, formó la FILMOTECA, como principal repositorio donde habrían de rescatarse, cuidarse, mantenerse y clasificarse -siguiendo el modelo de los antropólogos respecto a los códices- todos aquellos materiales que, en sí mismos encierran el valor de hechos y testimonios relacionados con acontecimientos históricos, sociales, artísticos, sin faltar los que comprenden aspectos de vida cotidiana. En este último apartado quedan incorporadas las corridas de toros, con imágenes que se remontan a 1895; llegan a 1975, momento en que la generación del cine es desplazada por el video pero no por ello deja de registrarse en ese nuevo formato que cada vez evoluciona y que incluso sirve para resguardar los viejos materiales sometidos al riesgo del paso del tiempo.

Ahora bien, entre otros fines concretos de la Dirección General de Actividades Cinematográficas –mejor conocida como FILMOTECA de la U.N.A.M.- se encuentran no solo documentales, sino también películas de ficción. (Recordemos que las películas pueden clasificarse como documentales cuando fueron filmadas in situ, o de ficción, cuando se trata de escenas reconstruidas en otros lugares). Gracias a todo lo anterior, hoy es posible saber que muchos de los documentos ya indicados, provienen, en su mayoría de colecciones que formaron en su momento personajes como los hermanos Alva, Jesús H. Abitia, Salvador Toscano y otros plenamente reconocidos. También están los materiales logrados por diversos anónimos y personas que tuvieron, además de los recursos para realizar dicha actividad, la pasión y un sentido por el rescate de la memoria.

Lo verdaderamente notable es que estos documentos recogen a los héroes populares, esos que se pensaban perdidos hasta que al volverse a destapar viejas latas y colocarlas en enormes proyectores retornan en el tiempo hasta nosotros, con lo que nos damos cuenta del significado que tuvieron y que siguen teniendo. Esas imágenes nos permiten entender la forma en cómo evolucionó la selección y gusto de la sociedad por diversiones como la de toros. De ahí que volvamos a fijarnos en una más de las herramientas de la antropología, unidas también al quehacer histórico y sociológico que acude para enriquecer el soporte interpretativo necesario para entender en mejor forma el contexto resguardado en viejos nitratos.

Por razones que se desconocen, pero que pueden ser simple y llanamente intolerancia, indiferencia o desinterés, muchos historiadores, intelectuales y gente de la cultura ligada al cine manifiestan su rechazo por la fiesta brava, misma que pasa por ser excluida de la historia como registro documental, lo cual mueve a concientizar a quienes se ven involucrados para que, dejando a un lado ciertos prejuicios, valoren la calidad de muchos materiales hoy sujetos al riesgo de que desaparezcan si no se atienden a tiempo y con un criterio común, tal y como se aplica para otros registros que ya vemos no solo son documentales o películas de ficción. Probablemente sean mucho más importantes aquellas imágenes sin argumento específico, pero que poseen uno propio inmensamente rico. Y no nos referimos exclusivamente al asunto taurino -del que se hace énfasis-, sino también de otros géneros y ámbitos cotidianos que no pueden quedar excluidos por ningún motivo.

Como sabemos, dicha expresión de la realidad, y una más de las categorías que el arte ha puesto al servicio de la tauromaquia, ha podido recoger desde finales del siglo XIX y hasta nuestros días un amplio despliegue de registros entre cortos, medios y largometrajes así como documentales que, de acuerdo al acopio de información el cual he reunido en un trabajo que lleva el mismo título de esta colaboración, alcanza los 516 títulos.

Así que entre “Lasso Thrower” (algo así como el “lanzador del lazo”) filmada a finales de 1894 por los representantes de Thomas Alva Edison, donde el picador de toros Vicente Oropeza se convirtió en efímero protagonista. Y hasta llegar a “Francis Wollf es un FILÓSOFO EN LA ARENA”, producción de este 2018 (gracias al quehacer de Aarón Fernández y Jesús Muñoz), existen infinidad de testimonios que ha recogido el cine, el video así como las generaciones tecnológicas de nuestros días, que por fortuna, permiten apreciar una buena mayoría; aunque es de lamentar la pérdida irreversible de otras tantas producciones o materiales.

En esa cuidadosa revisión faltan por agregar alrededor de unos 300 nuevos títulos sobre materiales que en años recientes han ingresado a la “Filmoteca de la U.N.A.M.” Se trata de algunas colecciones particulares, de las que en su momento daré más detalles. Entiendo que entre un buen número de aficionados, estos conservan las películas originales que incluso llegaron a filmar padres o abuelos, lo cual significa que poseen el valor agregado de lo antiguo así como por el contenido que allí se concentra. Sin embargo, no hay que olvidar que se trata de material orgánico el cual, si no tiene las condiciones idóneas de conservación y preservación, corren el peligro de descomponerse y con ello, perderse para siempre.

Confieso que la experiencia que he ido compartiendo con la FILMOTECA desde 2002 y hasta hoy ha sido invaluable, pues no solo tuve oportunidad de ser editor responsable de cuatros discos DVD en su colección TESOROS DE LA FILMOTECA DE LA UNAM (TAUROMAQUIA I-IV, 2002-2007), sino que he continuado una labor constante de rescate y calificación de otros tantos fondos los cuales ya son posibles observar en esta generosa institución.

El tema taurino no ha sido ajeno a la cinematografía en sus diversas expresiones, por lo que, hoy día podemos acercarnos a cintas que hicieron época, como “¡Ora Ponciano!” o “¡Torero!”, obras dirigidas por Gabriel Soria y Carlos Velo en 1936 y 1956 respectivamente.

No dudo que ese compendio de materiales, sean profesionales, experimentales o caseros, y que han logrado aprehender muestras dispersas de acontecimientos taurinos, permiten apreciar en una idealizada “línea del tiempo” en al menos todo el siglo XX una mejor cobertura, por lo que ante lo evidente de la realidad de las imágenes, entendemos qué fue el toreo en diversas épocas.

Gracias al cine se ha logrado recuperar el paso, la memoria, aunque sean efímeros, donde aparecen algunos de esos héroes de los que nos han contado maravillas. O del momento en que ocurre un percance. Los hay que recogen escenas en el campo, en los tendidos de la plaza y otras locaciones.

Incluso el surrealismo, es posible apreciarlo en “Los caprichos de la agonía”, de Juan Ibáñez (1972). O el hiperrealismo que consiguió Rodrigo Lebrija hace poco más de un año en su producción “El brujo de Apizaco”, documental construido por sordas escenas de un personaje cuya aspiración es (era) el toreo. Lamentablemente diversas tentaciones sometieron a Rodolfo Rodríguez que, por largos episodios, se convirtió en un ser vulnerable que ¿vive o vivió? en un “mundillo” soterrado, en descomposición. Esa realidad se encuentra ahí, provocando incluso discusiones gratuitas o desencantos de quienes esperaban una película de “toros”, cuando en realidad se trataba de testimonios construidos por “El Pana”, hasta su muerte.

No olvidamos en esta reseña documentales como la larga serie de “Cine Mundial”, con más de 1000 títulos, concebida entre los años 50 y 70 del siglo pasado por Manuel Barbachano Ponce, y que hicieron las delicias de cinéfilos. En esos reportajes no faltaba el tema taurino exaltado con narraciones de personajes como Fernando Marcos, Ramiro Gamboa, Daniel Pérez Alcaraz o José Alameda.

En fin, que el cine –aquí y ahora-, es capaz de proveernos de todos esos encantos o crudezas que, llevados a la ficción, logran tejer tragedias y esperanzas; hazañas o silencios que trasminan desde esos materiales que conviene ponen en valor gracias a la dimensión de las historias que se conservan en su gran mayoría, en ese misterioso y explosivo nitrato.

Como habrán podido comprobar, la lista es larga y el espacio, que ya va terminándose… por lo que nos deja “picados”, de ahí que en futuras colaboraciones volveré a tratar con mucho gusto temas como el cine y los toros. Hasta la próxima.

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