SOBRE FESTEJOS TAURINOS CON FINES DE BENEFICENCIA EN MÉXICO. (CAPÍTULO TERCERO).

CURIOSIDADES TAURINAS DE ANTAÑO EXHUMADAS HOGAÑO.

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

 Esta noticia corresponde al año de 1839.

    A finales del siglo XVII, el prefecto Juan Martínez de la Parra de la Congregación del Divino Salvador del Mundo y Buena Muerte -perteneciente a la Compañía de Jesús de la Orden de los Jesuítas-, protegió y mantuvo un hospital para mujeres dementes que adoptó el nombre de la Congregación benefactora, anteriormente esta comunidad de mujeres estaba bajo la protección del carpintero José Sáyago, apoyado por el Arzobispo Francisco de Aguiar y Seijas y estuvo situado por las calles de lo que hoy es Jesús María.

   Hacia 1699, la Congregación del Divino Salvador adquirió en la entonces calle de la Canoa (hoy Donceles) un edificio grande pero ruinoso, con la intención de establecer el Hospital para Mujeres Dementes. Un año después fueron instaladas las asiladas a pesar de que las obras de construcción no habían terminado.

   Durante los siglos XVIII y XIX, el Hospital del Divino Salvador siempre estuvo sujeto a una penuria de recursos y prestaba sus servicios a pesar de estar en un estado ruinoso, durante su existencia experimentó diversas reparaciones y remodelaciones conforme avanzaban los conocimientos médicos de la época para mejorar la atención de las enfermas, hasta que dejó de funcionar en 1910, pues las pacientes fueron trasladadas al Manicomio General ubicado en la ExHacienda de la Castañeda; para esas fechas el edificio estaba bastante deteriorado, debido a su uso como Cuartel del Segundo Regimiento de Caballería durante los años de la Revolución, razón por la cual, el Presidente Venustiano Carranza instruyó su demolición (rescatándose sólo un 20% del original) para edificar el actual, construido exprofeso para albergar las oficinas de la Beneficencia Pública.[1]

EX_HOSPITAL_DE_MUJERES_DEMENTES

Fachada y detalle del escudo que identifica a este hospital. Véase: http://commons.wikimedia.org/wiki/File:EX_HOSPITAL_DE_MUJERES_DEMENTES.JPG

   Las anteriores son las notas introductorias precisas para contar con un contexto histórico básico en el que podemos conocer el desarrollo del Hospital de mujeres dementes. Avanzado el siglo XIX, seguramente hubo una serie de festejos con estos fines, originados con motivo de ayudar o auxiliar a ciertos particulares, colectivos, o instituciones que padecieron situaciones económicas limitadas. No habiendo otro buen pretexto que las funciones taurinas, incluso las teatrales, dichas instancias se acercaban con frecuencia a la autoridad para solicitar el generoso apoyo, hasta el punto de que se formalizaron festejos cuyos fondos daban aliento a quienes buscaban aquel aliento. Incluso tales beneficios llegaron a aplicarse directamente en la obra pública con lo que aquellos trabajos detenidos por falta de presupuesto, concluían felizmente gracias a la acción producida por los espectáculos públicos. Tal es el caso de lo ocurrido con el Hospital de mujeres dementes, que no pudiendo solventar diversos conflictos de orden económico, seguramente “conmovió” a la autoridad al grado de que fue posible organizar un festejo taurino, cuyo interesante cartel fue publicado en el

 DIARIO DEL GOBIERNO DE LA REPÚBLICA MEXICANA, D.F., del 9 de diciembre de 1839, p. 4:

PLAZA DE TOROS EN SAN PABLO. JUEVES 13 DE DICIEMBRE DE 1839.

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 Collage de la Arq. Viviana Archundia. Consulta en: http://viviana-archundia.blogspot.mx/2012/07/real-hospital-del-divino-salvador.html

 Función extraordinaria a beneficio del hospital de mujeres dementes.

    La piedad de los mexicanos ha tenido su mano benéfica a los establecimientos del hospicio y casa de expósitos de esta capital, proporcionando recursos a favor de los infelices que en él se encuentran, ya por medio de suscripciones y ya dedicándoles espectáculos públicos, cuyos productos han contribuido eficazmente al logro de sus piadosos deseos. Mas su celo filantrópico, no ha fijado su atención a otro establecimiento igualmente benéfico a la humanidad, cual es el de mujeres dementes que existen en el hospital del Divino Salvador.

   Este sin duda reclama imperiosamente una mirada de compasión; porque aquellas desgraciadas están careciendo aún de los auxilios más precisos e indispensables por falta de recursos. Tan lastimosa situación que llegó a noticia de mi esposa, la compadeció en sumo grado, y desde luego formó el proyecto de auxiliarlas en cuanto le fuese posible, poniendo pues en práctica sus deseos y contando con la filantropía de sus paisanas a quienes las considera animadas de los mismos sentimientos, a vista de cuadro tan lastimoso y con la cooperación de todos los mexicanos, me pidió una función de toros a beneficio de este Hospital, no dudando que unas y otros contribuirán por su parte al mayor brillo de ella, y aumentando sus productos. Habiendo yo accedido a su petición, deseoso asimismo por mi parte de contribuir a tan loable objeto, no sólo por una vez cedí este día que por su solemnidad es uno de los que en la empresa saca algunas utilidades, sino que me propongo anualmente darlo a dicho beneficio, interin yo sea el propietario de la empresa, destinando sus productos al solo fin de vestir la desnudez de aquellas desgraciadas. Para que estos tengan todo el aumento necesario, he procurado ahorrar todos los gastos posibles, a cuyo efecto invité a las compañías y dependientes de la plaza, para que dejasen la parte que voluntariamente quisieran de sus sueldos, y éstos generosamente dejan la cuarta parte de ellos. Este ahorro, con lo que me prometo sacar de las lumbreras de sombra que he destinado a las autoridades y familias acomodadas de esta capital, a cuyas localidades no he querido señalar precio alguno, dejándolo arbitrario a la generosidad de éstas, y lo que produzca la entrada eventual, formarán sin duda una cantidad capaz de cubrir aquel fin que nos hemos propuesto, al mismo tiempo que patentizadas por este medio tan graves necesidades de aquel útil establecimiento, encontrarán sin duda otros protectores que las alivien enteramente. La función está distribuida del modo siguiente:

   Seis toros escogidos de la sobresaliente raza de la hacienda del Astillero, de los cuales uno será embolado para que jueguen los Figurones en burro, cuyo intermedio por ser de suma diversión a los concurrentes, se ha preferido a cualesquiera otra.

 PRECIOS DE ENTRADAS

 Lumbreras por entero                                    6 ps.

Entrada general en sombra                            0 6 rs.

Entrada general en sol                                   0 2 rs.

    Las lumbreras que queden, se expenderán en el estanquillo de la 1ª calle de Plateros, con 10 boletos, a 6 ps. El producto sobrante de esta función, la inversión que se dé a éste, y la lista de las autoridades y familias, con lo que cada uno haya contribuido por la lumbrera que se le señale, se publicará por los periódicos oportunamente.

   La función comenzará a las cuatro y media.


[1] ARCHIVO HISTÓRICO DE LA SECRETARÍA DE SALUD. EDIFICIO DONCELES 39. [en línea], 2015, http://pliopencms05.salud.gob.mx:8080/archivo/ahssa/edificio [consulta: 10 de enero de 2015]

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