NUEVA HISTORIA DE DOS OBSESIONES. (IV).

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

   Dice Gloria Artis Espriú:

La encomienda perteneció, en calidad de mayorazgo, en manos de los descendientes del licenciado Gutiérrez Altamirano a lo largo de varias generaciones. De hecho, no perdieron esta encomienda, sino hasta 1722, cuando el contador general de reales tributos ordenó el retiro de la encomienda y el embargo de varios bienes libres del conde Nicolás Gutiérrez Altamirano, para recuperar las cantidades que este último había recibido de la encomienda sin tener derecho a ellas, según el contador. En ese año le fueron embargadas las haciendas de Atengo (¿Atenco?), Quautenango, Tepemaxalco, Zazacuala, Almoloya y el rancho de san Nicolás en términos de Ixtlahuaca, Metepec y Xalatlaco,, que eran bienes libres, Estas haciendas se dedicaban tanto al cultivo de cereales como a la cría de animales. FAMILIA, RIQUEZA Y PODER, p. 36.

AHT24RF1637

Archivo General de la Nación: Ramo: VÍNCULOS. Vol. 276, exp. Nº 4: “Autos fechos a Pedimento de D.a Catalina Pizarro hija natural de D.n Hernán Cortés Marqués del Valle contra D.a Juana de Zúñiga marquesa del Valle sobre ciertas escrituras y donación” (1557).

   Y la encomienda, como lo apunta Carlos Fuentes es una institución en virtud de la cual los servicios y el tributo de los indios eran requeridos, a cambio de la protección y la salvación de sus almas mediante la enseñanza religiosa. En realidad, se trataba de una forma disfrazada de la esclavitud. (EL ESPEJO ENTERRADO, p. 136).

   Un hecho embarazoso despojó de la encomienda a Gutiérrez Altamirano en 1530 (…los señores oidores Nuño de Guzmán, Matienzo, y Delgadillo le quitaron los pueblos: el motivo fue, porque estando informando en Reales Estrados, echó mano al puñal contra el Factor Gonzalo de Salazar. Así se dice en los Autos pero Herrera dice, que el Factor Gonzalo de Salazar puso demanda al Tesorero Alonso de Estrada sobre varios agravios, y que defendiendo como su Abogado el Lic. Altamirano a Estrada, echó mano a un puñal Gonzalo de Salazar contra Altamirano, y que este en su defensa sacó el suyo. Y sin embargo de haber sido de esta suerte, le quitaron los pueblos; sobre lo que se siguieron Autos (…) que por el delito de haber echado mano al puñal en Reales Estrados, se le debían quitar a dicho Licenciado los tales pueblos, y castigarlo, declarándose enteramente privado de ellos. Lebrón, p. 9-10).  El 14 de julio de 1531 estaba de nuevo bajo el control de Hernán Cortés quien renunció a ella a favor de su primo, ocurriendo la entrega legal hasta el 30 de mayo de 1536.

   Parece que la encomienda en cuanto tal orilló a la descendencia de los Gutiérrez Altamirano a una prolongada y espesa historia de litigios por el derecho de la misma. Fue en 1728 cuando la encomienda de los Altamirano se anuló, convirtiéndose los tributos en realengos. Tal maniobra fue concertada a partir de la Real Cédula de incorporación de las encomiendas a la Corona, aprobada en 1721.

   Sin embargo, la encomienda no fue causante de los efectos más graves. Por algún error el Real Fisco insistió en cobrar algún desvío ocasionado -¡varias generaciones atrás!- por lo que los embargos comenzaron a ser hechos cotidianos y gracias a Isabel Gutiérrez Altamirano (1798-1802) y a José Juan Cervantes (1835-1874) se recuperó la debacle financiera ocasionada a lo largo de muchos años.

   Es necesario aclarar que la ley indicaba para la encomienda que su responsable no contaba con el derecho a poseer tierras, ni título para que el encomendero pudiera incorporarlas a su patrimonio. Solo tenía derecho a percibir el trabajo y el tributo de un determinado número de indios. Posteriormente las condiciones y beneficios fueron cambiando.

   De esa manera puede entenderse que el Mayorazgo Gutiérrez Altamirano no gozaba del control de las tierras sino de sus beneficios directamente. Lo mismo habrá ocurrido con el ganado. Las actividades fueron concentrándose bajo el carácter tributario. De hecho, si no se veía favorecido un encomendero con relación a tierras, sí podía adquirir terrenos a títulos distintos al de la encomienda en términos territoriales de sus pueblos encomendados. Por lo tanto, los Condes de Santiago de Calimaya fueron terratenientes de grandes alcances políticos y económicos.

   Pero es hasta el 6 de julio de 1529 en que el Rey Carlos I mercedó a Hernán Cortés veintidós pueblos (como Matlazingo, Toluca, Calimaya y otros) y veintitrés mil vasallos.

   Estos mismos pueblos “…con sus aldeas e términos…”, fueron vinculados en el mayorazgo que fundó don Hernando, en escritura asignada en la Villa de Colima el 9 de enero de 1535, ante los escribanos y Juan Martínez de Espinoza, previa licencia real.

PROPIETARIOS ATENCO_DE LOS CERVANTES A LOS BARBABOSA

Imagen elaborada para mi tesis doctoral: “Atenco: La ganadería de toros bravos más importante del siglo XIX. Esplendor y permanencia”. México, Universidad Nacional Autónoma de México. Facultad de Filosofía y Letras. División de Estudios de Posgrado, Colegio de Historia, 2007. 251 p. + 927 p. (Anexos). Serie: Aportaciones Histórico Taurinas Mexicanas, 16.

 

Comparto con ustedes el índice del trabajo:

 

ÍNDICE TESIS DOCTORAL_JFCU

CONTINUARÁ.

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