LA IRRUPCIÓN DE ANTITAURINOS EN LA PLAZA “MÉXICO” y UNA LECCIÓN HISTÓRICA. (II).

EDITORIAL. 

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

   La presencia de lo sobrenatural ha privilegiado a la tauromaquia, al punto de que esta se convierta en la suma de diversos misterios, revelados las más de las veces con uno de los factores más claros y contundentes: el sacrificio y muerte de un toro[1] y que hoy lo mismo asombra que causa polémica, dada la naturaleza de nuestra sociedad, la cual se debate en múltiples ideologías, formando un complejo enredo que entra en confrontación permanente. Religiones y creencias, usos y costumbres se ponen en duda mientras el mundo todo intenta evolucionar (¿o involucionar?).

   Vuelvo a Graulich quien afirma, amparado en Platón:

   (…) Los dones son agradecimiento, reconocimiento de estatus, “el cuidado […] que los esclavos dan a sus amos”, pero también “homenajes, honores y […] una manera de resultar grato” (Platón, Eutifrón, XV, VIII) para merecer recompensa. Do ut des, “doy para que me des”. “Aquí tienes la mantequilla, ¿dónde están tus dones?”, dice el ritual védico.y Sócrates: “Sacrificar ¿no es darles presentes a los dioses; y rezar, pedirles algo?” (Platón, Eutifrón, XIV).[2]

   La fuerte carga de elementos rituales de que consta concebir la tauromaquia en cuanto tal es, hoy día el centro de una de las discusiones que refieren, por parte de sus oponentes el argumento de tortura.[3] A lo largo de muchos siglos, esa condición ha imperado como factor de sometimiento entre los hombres. En todo caso, lo que va a suceder con los animales proviene de otras causas –hoy confundidas gracias a una mala interpretación, e incluso a la excesiva presencia de eufemismos que van generando una mala lectura de las cosas. Me refiero, y no puede ser otra la razón que al sacrificio. Y el sacrificio, como ofrenda de vida-alimento de lo capturado en la caza o en la guerra, procede entonces del don. Veamos en ese sentido que el “don”

En el dominio religioso es un instrumento extremadamente valioso porque, como don, puede presionar a los que supuestamente controlan la marcha del universo, y el mayor sacrificio, el sacrificio humano, puede desde ese momento ser visto como el esfuerzo más patético del hombre para controlar su ambiente y el universo.

   No obstante, el sacrificio ocupaba un lugar aparte por tratarse de seres vivos ejecutados. Esto le confería un valor particular y además llegó a engendrar especulaciones que en ciertos casos lo hacían salir de la categoría del sacrificio-don en sentido estricto.[4]

   El hombre involucrado con la evolución consideró, entre otras cosas, que la culpa se puede pagar con objetos de sustitución exteriores al culpable, ofrendas y, mejor aún, sacrificios de animales o de hombres, que desempeñan el papel de símbolos expiatorios. (Graulich, El sacrificio humano…, 40). Es decir, se fueron distinguiendo una serie de condicionantes relacionadas con la dimensión no solo de diversos actos en los que estuviesen relacionados los hombre entre sí, sino también de factores externos y naturales causantes de una mayor urgencia para obtener dones o superar circunstancias extremas (inundaciones, sequías, plagas, etc.).

   Muchos pueblos antiguos, entre ellos los aztecas, siempre consideraron al Sol como fuente de todas las fuerzas vitales. En ese sentido, vuelvo de nuevo con Graulich: “Los aztecas son el pueblo del Sol: se encargan de guerrear para alimentar al astro; son los colaboradores del Sol, pues luchan de su lado, el del bien, contra las fuerzas de las tinieblas y del mal” (Op. Cit., p. 43).

   Es decir, que justo en tiempos en que dicho imperio se iba consolidando,[5] y obligados por esa necesidad de dominio, predominio y control sobre otros grupos, construyeron elementos de la cosmogonía que permitieron alentar andamiajes hegemónicos, pero también la mitología con lo que fue posible pasar de la ideología a la materialización concreta, entre otras cosas, del sacrificio humano.

   Esta y otras condiciones fueron el conjunto de escenarios con que los conquistadores españoles se encontraron a su arribo justo el 8 de noviembre de 1519 a la ciudad de México-Tenochtitlan, sin embargo, los hispanos ya se encontraban en estas tierras desde abril de aquel mismo año.

   Para entender el proceso bélico que derivó de las diversas hostilidades generadas por uno y otro bando, conviene tener al alcance una serie de fechas claves, reunidas en la siguiente Cronología de la conquista.[6]

 Año de 1519

21 de abril – Cortés llega a la Isla de Cozumel, procedente de Cuba.
22 de abril – Fundación de la Villa Rica de la Vera Cruz en Chalchicueyecan.
24 de abril – Cortés se reúne por primera vez con los embajadores de Moctezuma.
15-25 de mayo – Creación del primer cabildo español en la Villa Rica.
1-3 de junio – Viaje a Cempoala, alianza con los zapotecas y traslado del cabildo a Quiahuiztlan.
Julio – Quema de las naves españolas.
16 de agosto – Parte la expedición de conquista hacia México-Tenochtitlan.
18 de agosto – Paso por Xalapa.
1-10 de septiembre – Combates con los tlaxcaltecas
16-18 de octubre – Matanza de Cholula
3 de noviembre – Paso por Amecameca.
8 de noviembre – Arrivo a Mexico-Tenochtitlan.
14 de noviembre – Prisión de Moctezuma.

Año de 1520

10 de mayo – Salida de Cortés a Cempoala, al encuentro de Pánfilo de Narvaez.
15 de mayo – Matanza del Templo Mayor, se inician las hostilidades armadas con los mexicas.
24 de junio – Cortés vuelve a Mexico-Tenochtitlan.
30 de junio – Derrota de la Noche Triste y retirada de los invasores.
7 de julio – Batalla de Otumba
8 de julio – Regreso a Tlaxcala.
Julio-octubre – Cortés reafirma alianzas, recibe refuerzos considerables y prepara su regreso a Tenochtitlan.
30 de Octubre – Cumpleaños 35 de Córtes.
25 de Noviembre – Cuitlahuac muere de viruela. Lo sustituye Cuauhtémoc.
Diciembre – Se prepara el asalto a Tenochtitlan y se realizan matanzas en los pueblos aledaños al lago.

Año de 1521

Enero-abril – Cortés duplica el número inicial de guerreros.

Marzo – Se terminan en Tlaxcala las 12 embarcaciones que Cortés necesita para asaltar la isla de Tenochtitlan.
16 de abril – Los ejércitos invasores entran a Xochimilco.
30 de mayo – Da inicio el asalto y asedio a Mexico-Tenochtitlan.
13 de Agosto, captura de Cuauhtémoc, matanza de Tlatelolco y fin de la guerra.

   En la próxima entrega, se hará un profundo análisis sobre lo que significó el encuentro de dos culturas, en principio diametralmente opuestas pero donde una y otra ejercieron, por vía de la guerra sus más avanzadas estrategias.

CONTINUARÁ.

27 de septiembre de 2016.


[1] Esto nos remite a la antigua práctica que el hombre ha sostenido con distintas especies animales ya sea para sobrevivir o para domesticar.

   “Sacrificio” (Enciclopedia Universal Ilustrada, T. 52, p. 1159): Ofrenda a una deidad en señal de homenaje o expiación. // Fig. Acto de abnegación inspirado por la vehemencia del cariño.

   Sacrificio cruento: Inmolación de una víctima ofrecida a la divinidad.

   Sacrificio cruento o con sangre, llámanse aquellos que se ofrecían con efusión de sangre de animales, ya que Dios, como él mismo dice, dio la sangre como medio de expiación. Las víctimas que podían sacrificarse eran solo los animales llamados puros o aptos para los sacrificios, que son los que se indican en el sacrificio de Noé (Gén., 8, 20) y se expresan en el de Abraham (Gén., 15, 9). Estos, a no ser que en casos especiales se determinase otra cosa, podían ser de cualquier sexo o edad, pero solamente de cinco clases o especies, entre otras el buey o vaca o becerro, carnero u oveja o cordero, macho cabrío, cabra o cabrito (…).

[2] Op. Cit., p. 38.

[3] Ellos, los que se oponen, emplean palabras como “crueldad”, “tortura”, “sacrificio” desde unas connotaciones verdaderamente extremosas, por no decir que tendenciosas, contando para ello su credo, que a veces raya en lo intolerante.

   Ahora bien, me parece en todo esto que la razón básica de la diferencia ha creado, desde muchos siglos atrás, la más importante de las razones en la que se establecen posiciones, criterios, creencias, ideologías y demás aspectos que han permitido a las sociedades mantenerse en esa permanente situación de conflicto, más que de acuerdo. Cuando todos esos elementos se integran en la dinámica que establecen los tiempos que corren, sucede que sus individuos asumen diversas posiciones, hasta llegar a unas condiciones tan específicas como heterogéneas que acaban siendo muy particulares. Cuando se ha llegado a estos puntos, es porque ya no se tolera al otro y hay que atacarlo. Incluso destruirlo.

   En los toros sucede algo así.

   Más que decodificar, necesitamos entender en su verdadero contexto los términos, palabras y expresiones usadas para descalificar o devaluar el sentido de una corrida de toros. Veamos qué significan al menos dos de esas palabras: “tortura” y “sacrificio”.

   “Tortura” en la Enciclopedia Universal Ilustrada, T. 62. p. 1556 nos remite al sentido del: Dolor, angustia, pena o aflicción grandes.

TORTURA. Der. V. Tormento.

TORTURA. Hist. V. Tormento.

   Del lat. Tormentum. Acción y efecto de atormentar o atormentarse. Angustia o dolor físico. Dolor corporal que se causaba al reo contra el cual había prueba semiplena o indicios para obligarla a confesar o declarar.

   El tormento –en cualquiera de sus expresiones para conseguir su propósito-, era una prueba y medio para descubrir la verdad, decían los defensores de la tortura; pero, realmente era una prueba sumamente inútil y desigual, en la que siempre el inocente perdía y el delincuente podía ganar; porque, o confesaba el inocente, y era condenado, o negaba, y después de haber sufrido el tormento que no merecía, sufría una pena extraordinaria que tampoco merecía.

[4] Graulich, Ibidem, p. 38.

[5] Consolidación que se alcanza según todo parece indicar en una primera etapa (1375),  justo en los momentos en que los mexicas escogieron a su primer rey, Acamapichtli. En 1427 los aztecas vencen a los tepanecas y se consolida la triple alianza –México-Tenochtitlan, Texcoco y Tlacopan- de la que se esperaba gobernaría el Imperio azteca hasta el final..

   Llegado el momento en que Ahuizotl ocupó el trono (1487), este tuvo el deseo de demostrar cuán fuerte podía ser el imperio que encabezaba, por lo que para inaugurar el templo principal en México-Tenochtitlan fueron sacrificados, en tres o cuatro días unos 80,400 guerreros.

[6] Datos que provienen de: http://conquistamex.blogspot.mx/2006/11/cronologia-de-la-conquista.html

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